Los maquinistas mantienen la huelga de este jueves en Renfe «en la defensa de la seguridad ferroviaria»: suspendidas las líneas C-1, C-3, C-4 y C-8 de Cercanías Madrid y graves alteraciones en el resto de red

Nueve meses después de unos días que paralizaron al sector ferroviario por las protestas de sus trabajadores, otra jornada negra en las vías del tren sacude a España. Ayer, el choque a la altura de Urda (Toledo) de un tren Iryo y un AVE de Renfe que viajaban en dirección a Sevilla desde Madrid dejó, hasta el momento, 69 muertos y varios heridos críticos. Las investigaciones prosiguen, y se descuenta la intervención de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (por sus siglas, AITAT, y antes CIAF), también responsable de la investigación del accidente de Adamuz (Córdoba).

 Nueve meses después de unos días que paralizaron al sector ferroviario por las protestas de sus trabajadores, otra jornada negra en las vías del tren sacude a España. Ayer,  

Nueve meses después de unos días que paralizaron al sector ferroviario por las protestas de sus trabajadores, otra jornada negra en las vías del tren sacude a España. Ayer, el choque a la altura de Urda (Toledo) de un tren Iryo y un AVE de Renfe que viajaban en dirección a Sevilla desde Madrid dejó, hasta el momento de redacción de este texto, 68 muertos y 18 heridos críticos. Las investigaciones prosiguen, y se descuenta la intervención de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (por sus siglas, AITAT, y antes CIAF), también responsable de la investigación del accidente de Adamuz (Córdoba).

Según los audios del accidente filtrados ayer, el centro de control autorizó la circulación del tren de Renfe cuando cuando el Iryo seguía paralizado en la vía, sin poder reanudar el trayecto. Ello derivó en un choque muy grave que expulsó varios vagones de las vías. Y sobre la mesa hay varias hipótesis para estos fallos de gestión, si bien el Ministerio de Transportes, en su primera declaración, descargó la responsabilidad en el técnico de Adif que autorizó la puesta en marcha del tren de Renfe. A este respecto, este medio tuvo acceso a los escritos del sindicato de referencia en Circulación alertando a la Agencia Española de Seguridad Ferroviaria (AESF) adscrita al ministerio de Óscar Puente, de que llevar al límite a la plantilla de los centros de control comprometería el sistema (llevaba haciéndolo desde 2021).

Y ayer, también este medio tuvo acceso al escrito donde la AESF rechazó el pasado 7 de octubre la petición de las víctimas de Adamuz de paralizar el tráfico de trenes, explicando que la red española estaba «en niveles aceptables de riesgo» pese al goteo de incidencias denunciados por sus trabajadores y usuarios.

El de ayer es otro suceso trágico más en unas vías ferroviarias donde las incidencias se vuelven recurrentes en los últimos años. Solo en 2026, el análisis comparativo que ha podido realizar este medio con los datos de Adif sobre los límites temporales a la velocidad (LTV) aplicados en las vías de la alta velocidad entre enero y septiembre (último mes sin grandes incidencias) revela que las LTV -programadas- por señalización, sistemas de seguridad y supervisión de balizas (DCO, ERTMS y ASFA) pasan de representar un 5,81% al 8,64% del total. Una pequeña proporción respecto al resto de incidencias de la red, donde el estado de la infraestructura física (vía, carril, traviesas y aparatos de vía, demás de «defectos») supuso el 56,25% del total en el último mes. Y en realidad, la Línea 040 entre Madrid y Valencia es la que acumula el mayor número de incidencias por señalización y sistemas de seguridad en los registros más recientes.

Según Francisco Cárdenas, portavoz de UGT Renfe, no constaban quejas específicas de los maquinistas sobre el tramo del siniestro en Toledo. «No es como Adamuz», porque la línea que conecta Madrid y Andalucía sí acumulaba un histórico de quejas por baches, traqueteos y vibraciones.

Por su parte, el sindicato Semaf, mayoritario de los maquinistas, ayer prefirió no hacer declaraciones. «Sobre los motivos del accidente queremos guardar prudencia hasta conocer con detalle todo lo realmente sucedido para no entrar en especulaciones, ya que consideramos que lo primero es socorrer a las víctimas y apoyar a sus familias», expresó en un comunicado interno. «Queremos transmitir también a todos los maquinistas y a todos los profesionales del sector que, al margen de la convocatoria de mañana, estamos estudiando nuevas acciones y medidas en defensa de la seguridad ferroviaria«, avanzaron.

Porque hoy arranca un parón de 24 horas en todas las empresas del Grupo Renfe, y dirigida a todo el personal de conducción. Mañana se reproducirá en la francesa Ouigo, con huelgas de 24 horas para los próximos 30 de octubre y 2 de noviembre, además de otros cortes parciales en los días posteriores. Ambas se celebrarán apenas un mes antes de las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre.

El motivo del parón en Renfe es laboral:la falta de progresos en las negociaciones para su convenio a causa «del bloqueo administrativo de los acuerdos firmados en materia de seguridad ferroviaria, protocolos ante emergencias meteorológicas, contratación de nuevos maquinistas, atención en arrollamientos y fiabilidad del material rodante». Este reclamo se ganó la respuesta defensiva de la estatal, que señaló que no todas las reclamaciones son de su competencia. En materia de seguridad, por ejemplo, las decisiones generalmente las toma Adif.

Después del accidente de Toledo, Semaf comunicó que mantenía la huelga «en la defensa de la seguridad ferroviaria, así como del cumplimiento de los compromisos para conseguir un cambio estructural en la seguridad«. Y añadió: «instamos a todo el colectivo de conducción a extremar las medidas de precaución en el ejercicio de sus funciones».

El de ayer es otro accidente que se suma a la lista de 2026 y que pone en entredicho la seguridad a las vías que también se refleja en la caída anual de usuarios del tren de la alta velocidad de los últimos meses (cerca de 1,22 millones de viajeros (-10%) según los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Hace apenas unas semanas, el pasado 12 de octubre, se produjo un incendio en la motriz de cola de un AVE a la altura de Ricla (Zaragoza) que obligó a cortar la línea de alta velocidad en ambos sentidos y a desalojar a los 380 pasajeros que viajaban en el convoy, además de paralizar la circulación en el tramo. Entonces, los sindicatos advirtieron que ya se habían pronunciado al respecto. «Existían quejas previas formales sobre este modelo» de tren, con una maquinaria a veces forzada, que fueron constatadas por superiores a los maquinistas, aseguraban. Por su parte, Renfe respondió a este medio que no recibió quejas a través de los canales oficiales.

Afortunadamente, en los accidentes mencionados no se produjeron víctimas mortales, como sí las hubo previamente en enero, cuando tuvieron lugar los accidentes de Gelida (Barcelona) y Córdoba (Adamuz). En el primero, un tren de Rodalies chocó contra un muro de contención caído a las vías a causa de las lluvias torrenciales de aquellos días y costó la vida del maquinista. Sus compañeros habían denunciado el mal estado de las infraestructuras a Renfe, que derivó el mensaje a Adif, y aquí desparece el rastro de la carta con los avisos.

En Adamuz, apenas tres días antes, la rotura de la soldadura de una de las vías causó el descarrilamiento de un tren de iryo. El tren Avlo de Renfe que circulaba detrás colisionó y dejó una cifra de 46 fallecidos y 123 heridos en el momento del accidente. Aún se está investigando lo sucedido. Y las víctimas no han cesado en su empeño desde entonces, pidiendo paralizar la circulación hasta que se garantice la seguridad. En paralelo, también la CIAF ha hecho sus reclamos al gestor de infraestructuras: debe mejorar sus sistemas de detección de fallos, porque el sistema actual de prevención de roturas no las detecta una vez se hayan producido.

Entre tanto, este 2026 se ha reavivado la crisis de los bogies de los modelos S-106 de Talgo, que tras la aparición de fisuras en sus piezas fueron retirados de los trayectos entre Madrid y Barcelona por falta de fiabilidad, pero que han seguido circulando en Valencia hasta que los maquinistas decidieron tomar sus propias medidas de precaución, bajando la velocidad.

O las incidencias prematuras con los nuevos trenes de la red de Cercanías de Madrid, los «trenes del futuro» según Puente (modelos 453 de la marca Stadler), que tras detectarse fallos en su sistema de frenos tuvieron que someterse a una revisión apenas 10 días de su estreno.

O la cancelación recurrente de los servicios de Rodalies, por los riesgos que implican las lluvias torrenciales, y que en los últimos casos han provocados socavones junto a las vías que han interrumpido la circulación. También aquí los maquinistas se han negado a marchar hasta no recibir todas las garantías de seguridad.

Las líneas C-1, C-3, C-4 y C-8 de Cercanías Madrid se encuentran suspendidas y se están registrando fuertes alteraciones en el resto de la red en esta jornada de huelga de maquinistas.

Según ha informado Cercanías Madrid en sus redes sociales, el resto de las líneas registra importantes «demoras, modificaciones de recorrido y tiempos de viaje superiores a los habituales».

Los servicios mínimos en Cercanías establecidos por el Ministerio de Transportes son del 75% en horario punta (de 6.00 a 9.00 horas, de 13.30 a 15.30 horas y de 18.30 a 20.30 horas) y del 50% el resto de la jornada.

Desde primera hora de la mañana la red de Cercanías ha registrado cortes en las líneas C-1 (Chamartín-Aeropuerto), la C-3 (Aranjuez-Chamartín) y C-4 (Parla-Alcobendas) y graves afecciones en el resto de la red. Según ha avanzado la jornada se ha sumado a los cortes la línea C-8 (Guadalajara-Cercedilla).

En el resto de la red –líneas C-2, C-5, C-7 y C-10– la circulación ha estado «muy afectada», con fuertes demoras, alteraciones de recorrido y tiempos de viaje superiores a los habituales.

El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) lleva a cabo este jueves una jornada de huelga de 24 horas en todas las empresas del grupo Renfe.

Ante esta situación, se recomienda a los usuarios recurrir a medios de transporte alternativos. Cercanías Madrid ha lamentado las molestias ocasionadas y ha agradecido la comprensión de los viajeros.

Por su parte, Metro de Madrid ha puesto en circulación durante la hora punta toda la tabla de trenes disponibles en la red para atender el posible aumento de demanda que se pueda producir ante la huelga de maquinistas convocada en Renfe, según informa la compañía.

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