Los primeros sondeos a pie de urna de las elecciones generales de Israel apuntan a un escenario sin un vencedor claro, con el Likud del primer ministro, Benjamín Netanyahu, como primera fuerza política, pero con el bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot por delante del oficialismo en número de escaños, según las proyecciones difundidas este martes por el canal israelí Channel 12 tras el cierre de los colegios electorales.
De acuerdo con el sondeo, el Likud obtendría 24 de los 120 escaños de la Knéset, frente a los 22 de Yashar!, el partido de Eisenkot. Sin embargo, el conjunto de formaciones opositoras de mayoría judía alcanzaría los 52 diputados, dos más que los 50 proyectados para el bloque que respalda a Netanyahu. Ninguno de los dos conseguiría, por tanto, la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para gobernar.
Los partidos árabes podrían tener la llave de la formación del próximo Gobierno, tras alcanzar una representación récord de 18 escaños. La Lista Conjunta conseguiría 11 diputados y el partido islamista Raam, otros siete, según las estimaciones. Su posición podría resultar determinante para desbloquear una mayoría parlamentaria, aunque las diferencias entre las distintas formaciones complican las posibles alianzas.
Entre el resto de las fuerzas políticas, B’Yachad, del ex primer ministro Naftali Bennett, obtendría 12 escaños, seguido de Los Demócratas e Israel Beitenu, con nueve cada uno. Shas conseguiría ocho diputados, mientras que Otzma Yehudit, Sionismo Religioso y Judaísmo Unido de la Torá alcanzarían seis escaños cada uno.
El resultado provisional abre la puerta a unas complejas negociaciones para formar Gobierno. Tanto Netanyahu, al frente del partido más votado, como Eisenkot, cuyo bloque reúne más apoyos parlamentarios, podrían reclamar la victoria y solicitar al presidente israelí, Isaac Herzog, que les encargue formar una coalición. Tras consultar a las fuerzas con representación parlamentaria, Herzog deberá elegir al candidato que considere con mayores posibilidades de lograr una mayoría.
Los sondeos se han difundido tras una jornada de participación histórica, que alcanzó el 74,3% a las 20.00 hora local, dos horas antes del cierre de los colegios, ocho puntos porcentuales por encima de los comicios de 2022 y la cifra más alta registrada a esa hora desde 1988, según la Comisión Electoral Central. Más de 5,4 millones de israelíes habían ejercido su derecho al voto hasta ese momento.
La jornada también ha estado marcada por acusaciones cruzadas de irregularidades. La Comisión Electoral Central ha comenzado el escrutinio oficial, que podría prolongarse hasta finales de semana por el elevado número de votos especiales. Las proyecciones podrían variar conforme avance el recuento, por lo que tampoco se descarta un nuevo bloqueo político que desemboque en otra convocatoria electoral.
Los partidos árabes podrían ser decisivos para formar Gobierno y el recuento podría prolongarse hasta el viernes por la elevada participación.
Los primeros sondeos a pie de urna de las elecciones generales de Israel apuntan a un escenario sin un vencedor claro, con el Likud del primer ministro, Benjamín Netanyahu, como primera fuerza política, pero con el bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot por delante del oficialismo en número de escaños, según las proyecciones difundidas este martes por el canal israelí Channel 12 tras el cierre de los colegios electorales.
De acuerdo con el sondeo, el Likud obtendría 24 de los 120 escaños de la Knéset, frente a los 22 de Yashar!, el partido de Eisenkot. Sin embargo, el conjunto de formaciones opositoras de mayoría judía alcanzaría los 52 diputados, dos más que los 50 proyectados para el bloque que respalda a Netanyahu. Ninguno de los dos conseguiría, por tanto, la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para gobernar.
Los partidos árabes podrían tener la llave de la formación del próximo Gobierno, tras alcanzar una representación récord de 18 escaños. La Lista Conjunta conseguiría 11 diputados y el partido islamista Raam, otros siete, según las estimaciones. Su posición podría resultar determinante para desbloquear una mayoría parlamentaria, aunque las diferencias entre las distintas formaciones complican las posibles alianzas.
Entre el resto de las fuerzas políticas, B’Yachad, del ex primer ministro Naftali Bennett, obtendría 12 escaños, seguido de Los Demócratas e Israel Beitenu, con nueve cada uno. Shas conseguiría ocho diputados, mientras que Otzma Yehudit, Sionismo Religioso y Judaísmo Unido de la Torá alcanzarían seis escaños cada uno.
El resultado provisional abre la puerta a unas complejas negociaciones para formar Gobierno. Tanto Netanyahu, al frente del partido más votado, como Eisenkot, cuyo bloque reúne más apoyos parlamentarios, podrían reclamar la victoria y solicitar al presidente israelí, Isaac Herzog, que les encargue formar una coalición. Tras consultar a las fuerzas con representación parlamentaria, Herzog deberá elegir al candidato que considere con mayores posibilidades de lograr una mayoría.
Los sondeos se han difundido tras una jornada de participación histórica, que alcanzó el 74,3% a las 20.00 hora local, dos horas antes del cierre de los colegios, ocho puntos porcentuales por encima de los comicios de 2022 y la cifra más alta registrada a esa hora desde 1988, según la Comisión Electoral Central. Más de 5,4 millones de israelíes habían ejercido su derecho al voto hasta ese momento.
La jornada también ha estado marcada por acusaciones cruzadas de irregularidades. La Comisión Electoral Central ha comenzado el escrutinio oficial, que podría prolongarse hasta finales de semana por el elevado número de votos especiales. Las proyecciones podrían variar conforme avance el recuento, por lo que tampoco se descarta un nuevo bloqueo político que desemboque en otra convocatoria electoral.
20MINUTOS.ES – Internacional
