El vestuario del Ramón Sánchez-Pizjuán respira al más puro estilo de su líder Luis García Plaza . Desde el desembarco del técnico en Nervión, el club parece consolidar un proyecto y encadenar al fin buenos resultados. Se antojan claves un par de aspectos: el entrenador ha sido capaz de conquistar el pulso emocional del plantel y de la grada.Su liderazgo volvió a quedar patente en las entrañas del estadio antes de medir fuerzas con Osasuna en el último partido liguero. En el ‘inside’ del encuentro publicado por el club en sus plataformas audiovisuales, se ve cómo el técnico sacó a relucir su perfil más pasional para insuflar una fe ciega a los suyos en la victoria con una arenga muy particular: «Me van a ganar por los cojones».El documento desvela la trastienda de una charla técnica de alto voltaje, pulsando directamente la fibra de sus futbolistas: «Después del vídeo que hemos visto, hay poco que decir, pero si no lo digo, no soy yo. Creo que el partido reúne muchísimas cosas motivantes. Aunque sea la jornada 10, reúne muchas cosas: jugamos en casa, la gente está con vosotros, tenemos la corriente a favor. Si vamos de verdad, si apretamos, si somos un equipo que nos exigimos al máximo, la gente nos lleva en volandas», a lo que apostilló sin rodeos que «es un partido que nos pone de puta madre».La retórica del preparador sevillista combina la exigencia táctica con ese compromiso innegociable, espoleando el amor propio de un grupo que ya reconoce su sello competitivo propio: «Cuando activamos el ‘modo supervivencia’, somos un equipo jodidísimo. Lo dicen ellos, eh. Meteros en el partido, ganar los duelos. Si este equipo gana duelos… ¿A eso nos van a ganar a nosotros? Por los cojones nos van a ganar en eso. Cuando tengamos la pelota, verticales, a tocar, a llegar, a correr, a robar, todas esas cosas. Si hay un balón parado ofensivo: me cago en mi puta vida, esto tío no me remata a mí por mis santos cojones», exclamó un García Plaza cuyo Sevilla FC parece haber metido la directa esta temporada. El vestuario del Ramón Sánchez-Pizjuán respira al más puro estilo de su líder Luis García Plaza . Desde el desembarco del técnico en Nervión, el club parece consolidar un proyecto y encadenar al fin buenos resultados. Se antojan claves un par de aspectos: el entrenador ha sido capaz de conquistar el pulso emocional del plantel y de la grada.Su liderazgo volvió a quedar patente en las entrañas del estadio antes de medir fuerzas con Osasuna en el último partido liguero. En el ‘inside’ del encuentro publicado por el club en sus plataformas audiovisuales, se ve cómo el técnico sacó a relucir su perfil más pasional para insuflar una fe ciega a los suyos en la victoria con una arenga muy particular: «Me van a ganar por los cojones».El documento desvela la trastienda de una charla técnica de alto voltaje, pulsando directamente la fibra de sus futbolistas: «Después del vídeo que hemos visto, hay poco que decir, pero si no lo digo, no soy yo. Creo que el partido reúne muchísimas cosas motivantes. Aunque sea la jornada 10, reúne muchas cosas: jugamos en casa, la gente está con vosotros, tenemos la corriente a favor. Si vamos de verdad, si apretamos, si somos un equipo que nos exigimos al máximo, la gente nos lleva en volandas», a lo que apostilló sin rodeos que «es un partido que nos pone de puta madre».La retórica del preparador sevillista combina la exigencia táctica con ese compromiso innegociable, espoleando el amor propio de un grupo que ya reconoce su sello competitivo propio: «Cuando activamos el ‘modo supervivencia’, somos un equipo jodidísimo. Lo dicen ellos, eh. Meteros en el partido, ganar los duelos. Si este equipo gana duelos… ¿A eso nos van a ganar a nosotros? Por los cojones nos van a ganar en eso. Cuando tengamos la pelota, verticales, a tocar, a llegar, a correr, a robar, todas esas cosas. Si hay un balón parado ofensivo: me cago en mi puta vida, esto tío no me remata a mí por mis santos cojones», exclamó un García Plaza cuyo Sevilla FC parece haber metido la directa esta temporada.
El vestuario del Ramón Sánchez-Pizjuán respira al más puro estilo de su líder Luis García Plaza. Desde el desembarco del técnico en Nervión, el club parece consolidar un proyecto y encadenar al fin buenos resultados. Se antojan claves un par de … aspectos: el entrenador ha sido capaz de conquistar el pulso emocional del plantel y de la grada.
Su liderazgo volvió a quedar patente en las entrañas del estadio antes de medir fuerzas con Osasuna en el último partido liguero. En el ‘inside’ del encuentro publicado por el club en sus plataformas audiovisuales, se ve cómo el técnico sacó a relucir su perfil más pasional para insuflar una fe ciega a los suyos en la victoria con una arenga muy particular: «Me van a ganar por los cojones».
El documento desvela la trastienda de una charla técnica de alto voltaje, pulsando directamente la fibra de sus futbolistas: «Después del vídeo que hemos visto, hay poco que decir, pero si no lo digo, no soy yo. Creo que el partido reúne muchísimas cosas motivantes. Aunque sea la jornada 10, reúne muchas cosas: jugamos en casa, la gente está con vosotros, tenemos la corriente a favor. Si vamos de verdad, si apretamos, si somos un equipo que nos exigimos al máximo, la gente nos lleva en volandas», a lo que apostilló sin rodeos que «es un partido que nos pone de puta madre».
La retórica del preparador sevillista combina la exigencia táctica con ese compromiso innegociable, espoleando el amor propio de un grupo que ya reconoce su sello competitivo propio: «Cuando activamos el ‘modo supervivencia’, somos un equipo jodidísimo. Lo dicen ellos, eh. Meteros en el partido, ganar los duelos. Si este equipo gana duelos… ¿A eso nos van a ganar a nosotros? Por los cojones nos van a ganar en eso. Cuando tengamos la pelota, verticales, a tocar, a llegar, a correr, a robar, todas esas cosas. Si hay un balón parado ofensivo: me cago en mi puta vida, esto tío no me remata a mí por mis santos cojones», exclamó un García Plaza cuyo Sevilla FC parece haber metido la directa esta temporada.
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