Cada verano, la luna llena de julio protagoniza uno de los fenómenos astronómicos más esperados del mes. Conocida tradicionalmente como la Luna del Ciervo, recibe su curioso nombre por el ciclo de muda de la cornamenta de este animal. Los pueblos indígenas norteamericanos le pusieron el apodo al ver que era en esta época cuando a los ciervos le empezaban a crecer de nuevo los cuernos después de haberlos perdido meses atrás.
Aunque no se trata de una luna llena diferente a las demás, su denominación y el momento en el que aparece en el cielo la convierten en una cita especial para los aficionados a la astronomía y para quienes disfrutan observando el cielo nocturno.
Un cita con el cielo
En 2026, la Luna del Ciervo llegará la noche de este miércoles 29 de julio, aunque también podrá observarse como prácticamente llena durante las jornadas anteriores y posteriores. El satélite aparecerá por el horizonte al atardecer y permanecerá visible durante toda la noche, alcanzando su punto más alto en el cielo durante la madrugada.
Para disfrutar del fenómeno, no es necesario utilizar telescopios ni equipos especiales, ya que es visible a simple vista. Aún así, para contemplarla en mejores condiciones, conviene alejarse de la contaminación lumínica de las ciudades, buscar un lugar con el horizonte despejado y evitar zonas con edificios o árboles que puedan ocultar la salida de la luna. Los miradores, zonas rurales y espacios naturales son los escenarios más recomendados para observarla.
Dos lluvias de estrella a finales del mes
Además de la Luna del Ciervo, el cielo de finales de julio ofrece otros fenómenos astronómicos que merecen la pena contemplar. Uno de los más destacados es la lluvia de estrella de las delta acuáridas, visibles entre el 12 de julio y el 23 de agosto, con su máximo en torno al 30 de julio. El mejor momento para verlas es entre la medianoche y el amanecer, teniendo que buscar un lugar oscuro y con pocos obstáculos como edificios, árboles o montañas, y mirando en la dirección opuesta a la posición de la luna.
Por otro lado está la lluvia de estrellas de las alfa capricórnidas, cuyos meteoros de pueden ver del 3 de julio al 15 de agosto. Curiosamente, el máximo de actividad también será el 30 de julio, convirtiendo la noche en un espectáculo único marcado por las estrellas fugaces.
Para disfrutar del fenómeno, no es necesario utilizar telescopios, aunque sí conviene alejarse de la contaminación lumínica de las ciudades.
Cada verano, la luna llena de julio protagoniza uno de los fenómenos astronómicos más esperados del mes. Conocida tradicionalmente como la Luna del Ciervo, recibe su curioso nombre por el ciclo de muda de la cornamenta de este animal. Los pueblos indígenas norteamericanos le pusieron el apodo al ver que era en esta época cuando a los ciervos le empezaban a crecer de nuevo los cuernos después de haberlos perdido meses atrás.
Aunque no se trata de una luna llena diferente a las demás, su denominación y el momento en el que aparece en el cielo la convierten en una cita especial para los aficionados a la astronomía y para quienes disfrutan observando el cielo nocturno.
Un cita con el cielo
En 2026, la Luna del Ciervo llegará la noche de este miércoles 29 de julio, aunque también podrá observarse como prácticamente llena durante las jornadas anteriores y posteriores. El satélite aparecerá por el horizonte al atardecer y permanecerá visible durante toda la noche, alcanzando su punto más alto en el cielo durante la madrugada.
Para disfrutar del fenómeno, no es necesario utilizar telescopios ni equipos especiales, ya que es visible a simple vista. Aún así, para contemplarla en mejores condiciones, conviene alejarse de la contaminación lumínica de las ciudades, buscar un lugar con el horizonte despejado y evitar zonas con edificios o árboles que puedan ocultar la salida de la luna. Los miradores, zonas rurales y espacios naturales son los escenarios más recomendados para observarla.
Dos lluvias de estrella a finales del mes
Además de la Luna del Ciervo, el cielo de finales de julio ofrece otros fenómenos astronómicos que merecen la pena contemplar. Uno de los más destacados es la lluvia de estrella de las delta acuáridas, visibles entre el 12 de julio y el 23 de agosto, con su máximo en torno al 30 de julio. El mejor momento para verlas es entre la medianoche y el amanecer, teniendo que buscar un lugar oscuro y con pocos obstáculos como edificios, árboles o montañas, y mirando en la dirección opuesta a la posición de la luna.
Por otro lado está la lluvia de estrellas de las alfa capricórnidas, cuyos meteoros de pueden ver del 3 de julio al 15 de agosto. Curiosamente, el máximo de actividad también será el 30 de julio, convirtiendo la noche en un espectáculo único marcado por las estrellas fugaces.
20MINUTOS.ES – Ciencia
