Mary Bennet sale del margen: así se expande el universo de Jane Austen en televisión

El 16 de junio se estrenó en Movistar Plus La otra hermana Bennet, una miniserie británica de la BBC de 10 episodios que, en principio, podría pasar por otra pieza más dentro del constante flujo de adaptaciones literarias de época. Pero hay un matiz que la distingue de otras versiones de Orgullo y prejuicio y sus protagonistas habituales, pues se detiene en una figura que siempre había quedado en los márgenes, Mary Bennet, la hermana olvidada, la más inclinada al estudio, y también la más difícil de encajar dentro del imaginario romántico clásico.

 La nueva miniserie de la BBC revisita Orgullo y prejuicio desde el punto de vista de la hermana olvidada y se inscribe en una ola de adaptaciones que han convertido a Austen en una suerte de franquicia cultural contemporánea  

El 16 de junio se estrenó en Movistar Plus La otra hermana Bennet, una miniserie británica de la BBC de 10 episodios que, en principio, podría pasar por otra pieza más dentro del constante flujo de adaptaciones literarias de época. Pero hay un matiz que la distingue de otras versiones de Orgullo y prejuicio y sus protagonistas habituales, pues se detiene en una figura que siempre había quedado en los márgenes, Mary Bennet, la hermana olvidada, la más inclinada al estudio, y también la más difícil de encajar dentro del imaginario romántico clásico.

Ese desplazamiento de foco tiene su dificultad, pues en la novela de Jane Austen, Mary ocupa un lugar peculiar dentro de la familia: no posee el ingenio de Elizabeth, ni la serenidad de Jane, ni siquiera la ligereza -a menudo imprudente- de Lydia y Kitty. Es, más bien, una figura algo rígida, volcada en la lectura y en la música, que aspira a una respetabilidad intelectual que rara vez se le reconoce. Austen la utiliza con cierta ironía, casi como contrapunto, pero también como síntoma de una educación femenina que prometía mucho más de lo que podía cumplir.

Ahí es donde entra la novela de Janice Hadlow, en la que se basa la serie, que parte de una pregunta tan sencilla como reveladora: ¿qué ocurre con Mary Bennet cuando la historia de Elizabeth termina? Hadlow construye a partir de ese punto una especie de biografía alternativa, en la que el personaje se desplaza fuera del papel secundario asignado en origen. Su Mary no deja de ser bien reconocible -sigue siendo introspectiva, insegura y tajante-, pero adquiere una nueva profundidad psicológica que la aleja del trazo casi caricaturesco que se le asignó.

La adaptación de la BBC recoge ese planteamiento y lo traslada a la pantalla con cierta prudencia, evitando la tentación de convertirla en la típica heroína contemporánea disfrazada de culterana de época. Es más fina en ese terreno de arenas movedizas y sabe apoyarse en sus contradicciones: su deseo de ser vista frente a su incapacidad para encajar, su inclinación moral frente a una vida emocional poco definida. La idea de la serie, según sus creadores, es la necesidad de «sacar a Mary del margen» y escuchar lo que en el texto original apenas tenía espacio. Más que reescribir, se trataría de ampliar al personaje.

Así, Mary Bennet adquere otra dimensión y deja de ser únicamente una secundaria rescatada para convertirse en un síntoma del momento cultural actual, en el que el interés ya no se centra tanto en las protagonistas evidentes y su interés romántico como en las zonas menos iluminadas del relato, los huecos de quienes no terminaban de encajar, sin necesariamente querer ser la corrección del canon como una forma de mirarlo desde otro ángulo.

La otra hermana Bennet
Escena de la serie La otra hermana Bennet.MOVISTAR PLUS

Este movimiento supone otro escalón dentro de un conjunto virtual de obras que podrían encajarse en una especie de Austenverso, que en los últimos años ha dejado de limitarse a las mismas adaptaciones de siempre para abrazar una lógica de crecimiento más abierta. Sin llegar a niveles explícitamente industriales de franquicias, el mecanismo es reconocible: ampliar personajes, explorar líneas secundarias, generar nuevas ideas dentro de un mismo universo narrativo. Algo que, en cierto modo, acerca estas producciones a dinámicas contemporáneas, salvando las distancias, de cómo operan ciertas sagas actuales.

En paralelo, el auge del drama de época en plataformas de streaming ha contribuido a normalizar estas expansiones. Los Bridgerton marcaron un punto de inflexión al demostrar que el género podía reformularse mediante una estética más estilizada y códigos narrativos pop, mientras que Downton Abbey, desde otra perspectiva, consolidaba su atractivo como relato de gran público, respetable y apoyado en guiones afilados. Ambas han ayudado a cambiar la percepción de estas historias, que han dejado de ser vistas exclusivamente como productos de nicho -o, en la etiqueta habitual, series para madres– para integrarse en el consumo masivo sin excusas.

Dentro de ese contexto, la proliferación de títulos relacionados con Jane Austen resulta menos sorprendente. A La otra hermana Bennet se suman proyectos como Miss Austen (2025), centrado tanto en Jane como en Cassandra, la hermana de la autora -como un reflejo meta de Mary- o la nueva adaptación de Orgullo y prejuicio que prepara Netflix para finales de 2026. Tanto los textos originales como la vida de su autora se funden en un embudo de producciones que dialogan no solo entre ficción y realidad, sino con sensibilidades contemporáneas. Un artículo publicado en la British Association for Romantic Studies apunta a cómo todas estas reinterpretaciones, al fin y al cabo, permiten ampliar la conversación cultural en torno a Austen. Leídas desde el presente, su historia y sus historias funcionan como un espacio donde se cruzan tradición y revisión, pasado y actualidad. No una cuestión de nostalgia, aunque esta siga jugando un papel importante, sino de la capacidad de estos relatos para seguir significando algo en un momento en el que la mujer ha tomado un poder que permite el revisionismo de su posición a través de diferentes épocas.

A ello se suma, naturalmente, una maquinaria industrial que lo devora todo, capaz de convertir cualquier tendencia en una pauta. Las plataformas necesitan contenidos reconocibles, universos que puedan desarrollarse sin partir de cero cada vez, y Austen ofrece una combinación especialmente eficaz de prestigio literario, tramas fácilmente adaptables y una base emocional que sigue funcionando con distintas audiencias.

Si, además, permite introducir variaciones -como poner a Mary Bennet en el centro-, tanto mejor. En ese sentido, La otra hermana Bennet se sitúa en un punto interesante dentro del engranaje, pues, sin suponer una ruptura radical, es un pequeño desplazamiento de punto de mira que permite encontrar nuevas historias dentro de lo conocido.

Vista así, la expansión del Austenverso es un poco inevitable, aunque evita ser una simple acumulación de títulos. Un enriquecimiento del canon, combinado con la búsqueda de material fácilmente explotable, que conviven juntos sin problemas. Un equilibrio entre lo cultural y lo industrial en el que la figura de Mary Bennet hace de contrafuerte en el equilibrio, pues nunca fue ideada para sostener una historia… pero precisamente por eso, resulta ahora especialmente interesante.

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