Más carne roja, menos azúcar y no desayunar alcohol: las nuevas guías dietéticas de EEUU

EEUU ha dado la vuelta, literalmente, a su pirámide alimenticia. Las nuevas guías dietéticas publicadas esta semana por los Departamentos de Salud y Agricultura recomiendan menos azúcares, un mayor consumo de proteína animal, como carne roja, o la sugerencia de «no beber alcohol en el desayuno».

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., asegura que el objetivo es «poner la comida real en el centro de la dieta», respaldado por lo que llaman «ciencia de máxima calidad» y «sentido común». Pero ese sentido común ha sorprendido a buena parte de la comunidad científica, que ve con escepticismo el regreso de alimentos que durante años fueron relegados a la categoría de ocasionales.

Las guías, actualizadas cada cinco años, influyen directamente en programas federales de alimentación escolar y subsidios nutricionales, como la comida que se sirve en colegios, hospitales y prisiones, por lo que su impacto va mucho más allá de la mesa familiar.

«Estamos reestructurando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos de verdad», detallan las nuevas recomendaciones, lo que supone un empujón a las proteínas de origen animal y a su comercialización.

Según las cifras, las pautas priorizan el consumo de proteína en cada comida, entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal, lo que supone un aumento de entre un 50% y un 100% con respecto a lo recomendado en directrices anteriores.

El consumo de alcohol

Las guías también se refieren al consumo de alcohol pero no establecen límites específicos para estas bebidas: «El alcohol es un lubricante social que une a las personas«, ha declarado el famoso médico televisivo Mehmet Oz, director del programa sanitario Medicare, tras lo que ha añadido que la implicación de las nuevas directrices con respecto al alcohol es «no consumirlo en el desayuno».

En el documento, las directrices son un tanto vagas y tan solo mencionan que consumir menos alcohol es mejor para la salud. Lo único que subrayan es que las embarazadas y personas en tratamiento por alcoholismo eviten por completo su consumo.

Un sondeo nacional de la encuestadora Gallup en 2025 reportó que el porcentaje de adultos que dicen beber alcohol en EEUU cayó al 54%, el nivel más bajo en varias décadas, y resalta que «los más jóvenes beben menos».

Limitar ultraprocesados y el azúcar

Uno de los objetivos primordiales de las recomendaciones abanderadas por Kennedy Jr. es la de reducir el consumo de ultraprocesados y de azúcares en EEUU.

De media, los estadounidenses obtienen algo más de la mitad de las calorías que consumen a diario de alimentos ultraprocesados, muy por encima de las medias que se estiman en Latinoamérica (en torno al 20%) o Europa (alrededor del 30%).

A su vez, el 13% de su ingesta calórica procede de azúcares añadidos, similar a las medias de Latinoamérica y unos cuatro puntos porcentuales por encima de los niveles que se calculan en los países europeos.

«Nuestro Gobierno declara la guerra al azúcar añadido. Los alimentos altamente procesados, cargados de aditivos, azúcar y exceso de sal, dañan la salud y deben evitarse. Nuestro mensaje es claro: comed alimentos de verdad», ha declarado Robert F. Kennedy en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

 Las guías, actualizadas cada cinco años, influyen directamente en programas federales de alimentación escolar y subsidios nutricionales.  

EEUU ha dado la vuelta, literalmente, a su pirámide alimenticia. Las nuevas guías dietéticas publicadas esta semana por los Departamentos de Salud y Agricultura recomiendan menos azúcares, un mayor consumo de proteína animal, como carne roja, o la sugerencia de «no beber alcohol en el desayuno».

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., asegura que el objetivo es «poner la comida real en el centro de la dieta», respaldado por lo que llaman «ciencia de máxima calidad» y «sentido común». Pero ese sentido común ha sorprendido a buena parte de la comunidad científica, que ve con escepticismo el regreso de alimentos que durante años fueron relegados a la categoría de ocasionales.

Las guías, actualizadas cada cinco años, influyen directamente en programas federales de alimentación escolar y subsidios nutricionales, como la comida que se sirve en colegios, hospitales y prisiones, por lo que su impacto va mucho más allá de la mesa familiar.

«Estamos reestructurando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos de verdad», detallan las nuevas recomendaciones, lo que supone un empujón a las proteínas de origen animal y a su comercialización.

Según las cifras, las pautas priorizan el consumo de proteína en cada comida, entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal, lo que supone un aumento de entre un 50% y un 100% con respecto a lo recomendado en directrices anteriores.

El consumo de alcohol

Las guías también se refieren al consumo de alcohol pero no establecen límites específicos para estas bebidas: «El alcohol es un lubricante social que une a las personas«, ha declarado el famoso médico televisivo Mehmet Oz, director del programa sanitario Medicare, tras lo que ha añadido que la implicación de las nuevas directrices con respecto al alcohol es «no consumirlo en el desayuno».

En el documento, las directrices son un tanto vagas y tan solo mencionan que consumir menos alcohol es mejor para la salud. Lo único que subrayan es que las embarazadas y personas en tratamiento por alcoholismo eviten por completo su consumo.

Un sondeo nacional de la encuestadora Gallup en 2025 reportó que el porcentaje de adultos que dicen beber alcohol en EEUU cayó al 54%, el nivel más bajo en varias décadas, y resalta que «los más jóvenes beben menos».

Limitar ultraprocesados y el azúcar

Uno de los objetivos primordiales de las recomendaciones abanderadas por Kennedy Jr. es la de reducir el consumo de ultraprocesados y de azúcares en EEUU.

De media, los estadounidenses obtienen algo más de la mitad de las calorías que consumen a diario de alimentos ultraprocesados, muy por encima de las medias que se estiman en Latinoamérica (en torno al 20%) o Europa (alrededor del 30%).

A su vez, el 13% de su ingesta calórica procede de azúcares añadidos, similar a las medias de Latinoamérica y unos cuatro puntos porcentuales por encima de los niveles que se calculan en los países europeos.

«Nuestro Gobierno declara la guerra al azúcar añadido. Los alimentos altamente procesados, cargados de aditivos, azúcar y exceso de sal, dañan la salud y deben evitarse. Nuestro mensaje es claro: comed alimentos de verdad», ha declarado Robert F. Kennedy en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

 20MINUTOS.ES – Internacional

Más Noticias