Mayores: «Cumplir 65 años no es el fin de tu vida íntima»

Hablar de sexualidad en la madurez sigue siendo un tema incómodo o invisibilizado. A menudo se asocia el deseo con la juventud, la energía física o determinados estándares estéticos, dejando fuera a millones de personas que superan los 65 años. Sin embargo, la sexualidad no desaparece con la edad: evoluciona, se transforma y, en muchos casos, se vuelve más consciente y auténtica. Puede convertirse en una experiencia más reflexiva, centrada en el bienestar emocional, en la complicidad y en el placer compartido, lejos de presiones externas o expectativas sociales rígidas.Romper los mitos sobre esta etapa es clave para favorecer una vida plena y satisfactoria, tanto individual como en pareja. La sexualidad incluye afecto, intimidad, deseo, comunicación y conexión emocional, y forma parte de la vida en todas sus etapas, aunque su expresión cambie con el tiempo.Noticias relacionadas especial No Las edades críticas Cuando el envejecimiento golpea más fuerte Carlos Manuel Sánchez especial Si Sexo y pastilla azul ¿POR QUÉ LAS MUJERES ESTÁN HARTAS DEL VIAGRA? Ixone Díaz LandaluceUno de los estereotipos más extendidos es creer que, con la edad, el deseo sexual desaparece de forma inevitable. Este enfoque simplifica la realidad e ignora que la sexualidad abarca aspectos afectivos, relacionales y psicológicos, reduciendo la experiencia a lo biológico o al rendimiento físico. En muchas culturas, las personas mayores son representadas como asexuadas o desinteresadas por el contacto íntimo, lo que puede generar vergüenza, culpa o autocensura.Como resultado, algunas personas dejan de expresar su deseo no porque haya desaparecido, sino porque sienten que «ya no toca» o que no encaja con lo que se espera socialmente de su edad. Sin embargo, la evidencia científica desmonta esta idea.La ciencia confirma que el deseo persiste. Estudios como el National Social Life, Health and Aging Project muestran que más de la mitad de las personas entre 65 y 74 años mantienen actividad sexual, y que la intimidad sigue siendo relevante incluso en edades más avanzadas. El interés por el contacto íntimo está influido por factores como la salud general, la existencia de pareja, el estado emocional y el contexto social.Cambios físicos, nuevas formas de intimidadLo que es un hecho es que el cuerpo cambia con los años, y la respuesta sexual se transforma de manera natural. En las mujeres, la menopausia puede reducir la lubricación, modificar la sensibilidad genital y alterar el deseo; en los hombres, puede aparecer dificultad para mantener la erección o un tiempo mayor para excitarse y alcanzar el orgasmo. Estos cambios forman parte del envejecimiento fisiológico y no deben interpretarse como el final de la vida sexual.Lejos de ser un obstáculo definitivo, estas transformaciones pueden abrir la puerta a una sexualidad distinta , más pausada y comunicativa. Adaptar el ritmo, dedicar más tiempo al juego previo y hablar abiertamente sobre el placer permite redescubrir la intimidad desde otro lugar.La salud sexual también es salud cardiovascularLos cambios en los varones se manifestan de otra forma. Según el doctor Iñaki Fernández, sexólogo de Boston Medical, la disfunción eréctil en hombres mayores de 65 rara vez aparece sola: «Seis de cada diez pacientes presentan hipertensión y uno de cada cuatro colesterol elevado o diabetes, lo que confirma que la salud sexual está profundamente ligada a la salud cardiovascular».Además, añade que cuidar la salud desde etapas previas mejora la calidad de vida sexual en la madurez, porque muchas dificultades avanzan con los años y no aparecen de repente. La actividad física, la alimentación equilibrada y el control médico no solo protegen el corazón, sino también la función sexual.Automestima, confianza y conexiónOtro aspecto relevante es la relación entre sexualidad y autoestima. El doctor Fernández explica que 1 de cada 3 hombres que consulta por disfunción eréctil tiene más de 65 años, y aunque la confianza pueda verse afectada, «la vida sexual sigue siendo muy importante para ellos. Con el tratamiento adecuado, es posible recuperar el deseo y el desempeño sexual, demostrando que nunca es tarde para disfrutar de la intimidad y la conexión con la pareja».Más allá del aspecto físico, la sexualidad influye en la percepción de vitalidad y en la sensación de conexión emocional. Sentirse deseado y mantener espacios de intimidad fortalece el vínculo y refuerza la autoestima. Intimidad es mucho más que coitoReducir la sexualidad únicamente al acto con penetración es otro mito frecuente. La intimidad incluye caricias, abrazos, besos, masajes, palabras y complicidad emocional. Estas formas de contacto suelen adquirir aún más importancia con la edad, cuando la conexión afectiva se convierte en el centro del encuentro. En este sentido, el sexólogo Antonio José Sánchez Barbosa, de Boston Medica, señala como en Boston Medical «hemos atendido a pacientes desde los 65 hasta más de 100 años, lo que demuestra que la vida sexual sigue siendo importante para los hombres en todas las etapas de la edad adulta, incluso en los años más avanzados».Ampliar la definición de sexualidad ayuda a disminuir la presión por el rendimiento y permite centrarse en una pregunta esencial: «¿Nos sentimos bien juntos?». La satisfacción no depende exclusivamente de la frecuencia, sino de la calidad del vínculo. Como explica el especialista: «Cumplir 65 años no es el fin de tu vida íntima, sino el inicio de una etapa que requiere una atención especial. En Boston Medical trabajamos para que el paciente entienda que la experiencia y la madurez son grandes aliadas del placer, siempre y cuando no permitamos que un problema físico tratable nos robe la confianza».Una etapa de mayor autoconocimientoCon los años, muchas personas desarrollan un mayor conocimiento de sí mismas. Saben qué desean, qué límites tienen y cómo comunicarlo. Esta autoconciencia facilita relaciones más honestas y satisfactorias y convierte la intimidad en un espacio de libertad compartida.Además, se valora más la complicidad, el afecto y la cercanía. Las relaciones pueden volverse menos impulsivas y más significativas, priorizando la calidad sobre la cantidad y la profundidad emocional sobre el rendimiento. En línea con esta visión integral, el doctor añade: «Recuperar la seguridad en la intimidad después de los 65 tiene un efecto multiplicador: mejora el ánimo, aumenta la energía y fortalece la confianza personal. En Boston Medical vemos cómo el tratamiento adecuado devuelve al hombre esa sensación de vitalidad que creía perdida. No se trata solo de sexo, se trata de sentirse plenamente activo y seguro de sí mismo».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Roncar es una pesadilla (a dos bandas): mal humor, más accidentes y menos sexo noticia Si Los 10 grandes mitos sobre cumplir años… y lo que la ciencia dice sobre ellos noticia Si Matrimonios lavanda noticia Si ¿El secreto de una pareja unida? Camas separadas noticia Si «El amor es puro instinto de supervivencia. Ningún organismo, ni la célula, intenta sobrevivir solo»Hablar de sexualidad después de los 65 no debería ser provocador, sino natural. No se trata de imponer una vida sexual activa, sino de reconocer el derecho a vivirla —o no— sin prejuicios. Cada persona envejece de manera distinta, y también lo hace su relación con el deseo y el afecto. Cuando se aborda con respeto, naturalidad e información rigurosa, la sexualidad en la madurez deja de ser invisible y se convierte en una dimensión legítima del bienestar. El deseo, la intimidad y el afecto no entienden de edad, sino de personas. Hablar de sexualidad en la madurez sigue siendo un tema incómodo o invisibilizado. A menudo se asocia el deseo con la juventud, la energía física o determinados estándares estéticos, dejando fuera a millones de personas que superan los 65 años. Sin embargo, la sexualidad no desaparece con la edad: evoluciona, se transforma y, en muchos casos, se vuelve más consciente y auténtica. Puede convertirse en una experiencia más reflexiva, centrada en el bienestar emocional, en la complicidad y en el placer compartido, lejos de presiones externas o expectativas sociales rígidas.Romper los mitos sobre esta etapa es clave para favorecer una vida plena y satisfactoria, tanto individual como en pareja. La sexualidad incluye afecto, intimidad, deseo, comunicación y conexión emocional, y forma parte de la vida en todas sus etapas, aunque su expresión cambie con el tiempo.Noticias relacionadas especial No Las edades críticas Cuando el envejecimiento golpea más fuerte Carlos Manuel Sánchez especial Si Sexo y pastilla azul ¿POR QUÉ LAS MUJERES ESTÁN HARTAS DEL VIAGRA? Ixone Díaz LandaluceUno de los estereotipos más extendidos es creer que, con la edad, el deseo sexual desaparece de forma inevitable. Este enfoque simplifica la realidad e ignora que la sexualidad abarca aspectos afectivos, relacionales y psicológicos, reduciendo la experiencia a lo biológico o al rendimiento físico. En muchas culturas, las personas mayores son representadas como asexuadas o desinteresadas por el contacto íntimo, lo que puede generar vergüenza, culpa o autocensura.Como resultado, algunas personas dejan de expresar su deseo no porque haya desaparecido, sino porque sienten que «ya no toca» o que no encaja con lo que se espera socialmente de su edad. Sin embargo, la evidencia científica desmonta esta idea.La ciencia confirma que el deseo persiste. Estudios como el National Social Life, Health and Aging Project muestran que más de la mitad de las personas entre 65 y 74 años mantienen actividad sexual, y que la intimidad sigue siendo relevante incluso en edades más avanzadas. El interés por el contacto íntimo está influido por factores como la salud general, la existencia de pareja, el estado emocional y el contexto social.Cambios físicos, nuevas formas de intimidadLo que es un hecho es que el cuerpo cambia con los años, y la respuesta sexual se transforma de manera natural. En las mujeres, la menopausia puede reducir la lubricación, modificar la sensibilidad genital y alterar el deseo; en los hombres, puede aparecer dificultad para mantener la erección o un tiempo mayor para excitarse y alcanzar el orgasmo. Estos cambios forman parte del envejecimiento fisiológico y no deben interpretarse como el final de la vida sexual.Lejos de ser un obstáculo definitivo, estas transformaciones pueden abrir la puerta a una sexualidad distinta , más pausada y comunicativa. Adaptar el ritmo, dedicar más tiempo al juego previo y hablar abiertamente sobre el placer permite redescubrir la intimidad desde otro lugar.La salud sexual también es salud cardiovascularLos cambios en los varones se manifestan de otra forma. Según el doctor Iñaki Fernández, sexólogo de Boston Medical, la disfunción eréctil en hombres mayores de 65 rara vez aparece sola: «Seis de cada diez pacientes presentan hipertensión y uno de cada cuatro colesterol elevado o diabetes, lo que confirma que la salud sexual está profundamente ligada a la salud cardiovascular».Además, añade que cuidar la salud desde etapas previas mejora la calidad de vida sexual en la madurez, porque muchas dificultades avanzan con los años y no aparecen de repente. La actividad física, la alimentación equilibrada y el control médico no solo protegen el corazón, sino también la función sexual.Automestima, confianza y conexiónOtro aspecto relevante es la relación entre sexualidad y autoestima. El doctor Fernández explica que 1 de cada 3 hombres que consulta por disfunción eréctil tiene más de 65 años, y aunque la confianza pueda verse afectada, «la vida sexual sigue siendo muy importante para ellos. Con el tratamiento adecuado, es posible recuperar el deseo y el desempeño sexual, demostrando que nunca es tarde para disfrutar de la intimidad y la conexión con la pareja».Más allá del aspecto físico, la sexualidad influye en la percepción de vitalidad y en la sensación de conexión emocional. Sentirse deseado y mantener espacios de intimidad fortalece el vínculo y refuerza la autoestima. Intimidad es mucho más que coitoReducir la sexualidad únicamente al acto con penetración es otro mito frecuente. La intimidad incluye caricias, abrazos, besos, masajes, palabras y complicidad emocional. Estas formas de contacto suelen adquirir aún más importancia con la edad, cuando la conexión afectiva se convierte en el centro del encuentro. En este sentido, el sexólogo Antonio José Sánchez Barbosa, de Boston Medica, señala como en Boston Medical «hemos atendido a pacientes desde los 65 hasta más de 100 años, lo que demuestra que la vida sexual sigue siendo importante para los hombres en todas las etapas de la edad adulta, incluso en los años más avanzados».Ampliar la definición de sexualidad ayuda a disminuir la presión por el rendimiento y permite centrarse en una pregunta esencial: «¿Nos sentimos bien juntos?». La satisfacción no depende exclusivamente de la frecuencia, sino de la calidad del vínculo. Como explica el especialista: «Cumplir 65 años no es el fin de tu vida íntima, sino el inicio de una etapa que requiere una atención especial. En Boston Medical trabajamos para que el paciente entienda que la experiencia y la madurez son grandes aliadas del placer, siempre y cuando no permitamos que un problema físico tratable nos robe la confianza».Una etapa de mayor autoconocimientoCon los años, muchas personas desarrollan un mayor conocimiento de sí mismas. Saben qué desean, qué límites tienen y cómo comunicarlo. Esta autoconciencia facilita relaciones más honestas y satisfactorias y convierte la intimidad en un espacio de libertad compartida.Además, se valora más la complicidad, el afecto y la cercanía. Las relaciones pueden volverse menos impulsivas y más significativas, priorizando la calidad sobre la cantidad y la profundidad emocional sobre el rendimiento. En línea con esta visión integral, el doctor añade: «Recuperar la seguridad en la intimidad después de los 65 tiene un efecto multiplicador: mejora el ánimo, aumenta la energía y fortalece la confianza personal. En Boston Medical vemos cómo el tratamiento adecuado devuelve al hombre esa sensación de vitalidad que creía perdida. No se trata solo de sexo, se trata de sentirse plenamente activo y seguro de sí mismo».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Roncar es una pesadilla (a dos bandas): mal humor, más accidentes y menos sexo noticia Si Los 10 grandes mitos sobre cumplir años… y lo que la ciencia dice sobre ellos noticia Si Matrimonios lavanda noticia Si ¿El secreto de una pareja unida? Camas separadas noticia Si «El amor es puro instinto de supervivencia. Ningún organismo, ni la célula, intenta sobrevivir solo»Hablar de sexualidad después de los 65 no debería ser provocador, sino natural. No se trata de imponer una vida sexual activa, sino de reconocer el derecho a vivirla —o no— sin prejuicios. Cada persona envejece de manera distinta, y también lo hace su relación con el deseo y el afecto. Cuando se aborda con respeto, naturalidad e información rigurosa, la sexualidad en la madurez deja de ser invisible y se convierte en una dimensión legítima del bienestar. El deseo, la intimidad y el afecto no entienden de edad, sino de personas.  

Hablar de sexualidad en la madurez sigue siendo un tema incómodo o invisibilizado. A menudo se asocia el deseo con la juventud, la energía física o determinados estándares estéticos, dejando fuera a millones de personas que superan los 65 años.

Sin embargo, la sexualidad no … desaparece con la edad: evoluciona, se transforma y, en muchos casos, se vuelve más consciente y auténtica. Puede convertirse en una experiencia más reflexiva, centrada en el bienestar emocional, en la complicidad y en el placer compartido, lejos de presiones externas o expectativas sociales rígidas.

Romper los mitos sobre esta etapa es clave para favorecer una vida plena y satisfactoria, tanto individual como en pareja. La sexualidad incluye afecto, intimidad, deseo, comunicación y conexión emocional, y forma parte de la vida en todas sus etapas, aunque su expresión cambie con el tiempo.

Uno de los estereotipos más extendidos es creer que, con la edad, el deseo sexual desaparece de forma inevitable. Este enfoque simplifica la realidad e ignora que la sexualidad abarca aspectos afectivos, relacionales y psicológicos, reduciendo la experiencia a lo biológico o al rendimiento físico. En muchas culturas, las personas mayores son representadas como asexuadas o desinteresadas por el contacto íntimo, lo que puede generar vergüenza, culpa o autocensura.

Como resultado, algunas personas dejan de expresar su deseo no porque haya desaparecido, sino porque sienten que «ya no toca» o que no encaja con lo que se espera socialmente de su edad. Sin embargo, la evidencia científica desmonta esta idea.

La ciencia confirma que el deseo persiste. Estudios como el National Social Life, Health and Aging Project muestran que más de la mitad de las personas entre 65 y 74 años mantienen actividad sexual, y que la intimidad sigue siendo relevante incluso en edades más avanzadas. El interés por el contacto íntimo está influido por factores como la salud general, la existencia de pareja, el estado emocional y el contexto social.

Cambios físicos, nuevas formas de intimidad

Lo que es un hecho es que el cuerpo cambia con los años, y la respuesta sexual se transforma de manera natural. En las mujeres, la menopausia puede reducir la lubricación, modificar la sensibilidad genital y alterar el deseo; en los hombres, puede aparecer dificultad para mantener la erección o un tiempo mayor para excitarse y alcanzar el orgasmo. Estos cambios forman parte del envejecimiento fisiológico y no deben interpretarse como el final de la vida sexual.

Lejos de ser un obstáculo definitivo, estas transformaciones pueden abrir la puerta a una sexualidad distinta, más pausada y comunicativa. Adaptar el ritmo, dedicar más tiempo al juego previo y hablar abiertamente sobre el placer permite redescubrir la intimidad desde otro lugar.

La salud sexual también es salud cardiovascular

Los cambios en los varones se manifestan de otra forma. Según el doctor Iñaki Fernández, sexólogo de Boston Medical, la disfunción eréctil en hombres mayores de 65 rara vez aparece sola: «Seis de cada diez pacientes presentan hipertensión y uno de cada cuatro colesterol elevado o diabetes, lo que confirma que la salud sexual está profundamente ligada a la salud cardiovascular».

Además, añade que cuidar la salud desde etapas previas mejora la calidad de vida sexual en la madurez, porque muchas dificultades avanzan con los años y no aparecen de repente. La actividad física, la alimentación equilibrada y el control médico no solo protegen el corazón, sino también la función sexual.

Automestima, confianza y conexión

Otro aspecto relevante es la relación entre sexualidad y autoestima. El doctor Fernández explica que 1 de cada 3 hombres que consulta por disfunción eréctil tiene más de 65 años, y aunque la confianza pueda verse afectada, «la vida sexual sigue siendo muy importante para ellos. Con el tratamiento adecuado, es posible recuperar el deseo y el desempeño sexual, demostrando que nunca es tarde para disfrutar de la intimidad y la conexión con la pareja».

Más allá del aspecto físico, la sexualidad influye en la percepción de vitalidad y en la sensación de conexión emocional. Sentirse deseado y mantener espacios de intimidad fortalece el vínculo y refuerza la autoestima.

Intimidad es mucho más que coito

Reducir la sexualidad únicamente al acto con penetración es otro mito frecuente. La intimidad incluye caricias, abrazos, besos, masajes, palabras y complicidad emocional. Estas formas de contacto suelen adquirir aún más importancia con la edad, cuando la conexión afectiva se convierte en el centro del encuentro. En este sentido, el sexólogo Antonio José Sánchez Barbosa, de Boston Medica, señala como en Boston Medical «hemos atendido a pacientes desde los 65 hasta más de 100 años, lo que demuestra que la vida sexual sigue siendo importante para los hombres en todas las etapas de la edad adulta, incluso en los años más avanzados».

Ampliar la definición de sexualidad ayuda a disminuir la presión por el rendimiento y permite centrarse en una pregunta esencial: «¿Nos sentimos bien juntos?». La satisfacción no depende exclusivamente de la frecuencia, sino de la calidad del vínculo. Como explica el especialista: «Cumplir 65 años no es el fin de tu vida íntima, sino el inicio de una etapa que requiere una atención especial. En Boston Medical trabajamos para que el paciente entienda que la experiencia y la madurez son grandes aliadas del placer, siempre y cuando no permitamos que un problema físico tratable nos robe la confianza».

Una etapa de mayor autoconocimiento

Con los años, muchas personas desarrollan un mayor conocimiento de sí mismas. Saben qué desean, qué límites tienen y cómo comunicarlo. Esta autoconciencia facilita relaciones más honestas y satisfactorias y convierte la intimidad en un espacio de libertad compartida.

Además, se valora más la complicidad, el afecto y la cercanía. Las relaciones pueden volverse menos impulsivas y más significativas, priorizando la calidad sobre la cantidad y la profundidad emocional sobre el rendimiento. En línea con esta visión integral, el doctor añade: «Recuperar la seguridad en la intimidad después de los 65 tiene un efecto multiplicador: mejora el ánimo, aumenta la energía y fortalece la confianza personal. En Boston Medical vemos cómo el tratamiento adecuado devuelve al hombre esa sensación de vitalidad que creía perdida. No se trata solo de sexo, se trata de sentirse plenamente activo y seguro de sí mismo».

Hablar de sexualidad después de los 65 no debería ser provocador, sino natural. No se trata de imponer una vida sexual activa, sino de reconocer el derecho a vivirla —o no— sin prejuicios. Cada persona envejece de manera distinta, y también lo hace su relación con el deseo y el afecto. Cuando se aborda con respeto, naturalidad e información rigurosa, la sexualidad en la madurez deja de ser invisible y se convierte en una dimensión legítima del bienestar. El deseo, la intimidad y el afecto no entienden de edad, sino de personas.

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