Musso y Julián mantienen firme al Atlético

El éxito en el fútbol se escribe en las áreas, una teoría que el Atlético llevó hasta el infinito en Londres, sólida su victoria global (5-7) frente al Tottenham gracias a las contundentes actuaciones de Musso y Julián Álvarez. Mientras el portero argentino hizo que nadie se acordara de Oblak, tremendo su arsenal de paradas ante las valerosas cargas británicas orquestadas por Simons, su compatriota escribió con finura la supervivencia de los rojiblancos en el otro extremo de la cancha con un gol de bandera y una bella asistencia aprovechada por Hancko. Fuerte estructura que permitió a los de Simeone avanzar a unos cuartos de la Champions donde ya espera el Barcelona . Por segunda vez en este mes, debía el Atlético defender una ventaja de campeonato, controlar sus emociones y ejecutar un plan que, al menos ante el Barcelona, casi hace aguas . Sin embargo, poco tiene que ver el trastornado Tottenham con el gigante azulgrana, en caída libre y listo para recibir la puntilla en una Champions que tritura escudos británicos a una velocidad de vértigo. Al menos, los locales saltaron al césped con el cuchillo entre los dientes, alta su presión y peligrosos sus carrileros, bombarderos con la misión de agujerear el área de Musso sin descanso. Una valentía que se convirtió en temor cuando Lookman aprovechó un centro al segundo palo para perforar la red, aunque el nigeriano estaba en fuera de juego. El zarpazo destapó al Atlético más competente, sufría con profesionalidad para luego desplegar sus alas con jerarquía gracias a Llorente , majestuosas sus diagonales y estampidas, dulce su fútbol como siempre que visita la isla atlántica. Una de sus internadas bien pudo acabar en el primero de los rojiblancos, aunque el Tottenham parecía más entero que en la ida como es lógico, le sentaba a las mil maravillas las irrupciones de Simons y rezaba para que Kolo Muani , un rifle sin mirilla, diese alguna vez en el blanco. Petición aceptada en el Olimpo, pues el francés aprovechó un gran centro de Tel y una desconexión rojiblanca para hacer el 1-0 de cabeza. Tottenham: 3 Vicario; Porro (Bergvall, m.73), Cuti Romero (Danso, m.81), Dragusin (Udogie, m.66), Van de Ven, Spence; Simons, Sarr, Gray (Gallagher, m.81), Tel (Olusesi, m.81); Kolo Muani. Atlético de Madrid: 2 Musso; Nahuel Molina (Koke, m.63), Le Normand, Hancko, Ruggeri; Giuliano (Giménez, m.87), Llorente, Cardoso, Lookman (Sorloth, m.63); Griezmann (Baena, m.84), Julián Álvarez (Nico González, m.84). Goles: 1-0: Kolo Muani, m.30; 1-1: Julián Álvarez, m. 47; 2-1: Simons, m.52; 2-2: Hancko, m.75; 3-2: Simons, m.90. El árbitro: D. Siebert (Alemania). Amonestó a Ruggeri, Tudor (entrenador local), Lookman, Porro, Vicario, Cuti Romero, Udogie y Sorloth. Desatada la tormenta y prendida la mecha de la remontada inglesa, le tocó a Musso ser dique, espectacular su mano para evitar la diana de Tel , emulando el argentino a Ter Stegen y sus paradas de balonmano. Así, cuando más bajo parecía el estado de ánimo colchonero, sacaron los dientes Julián y Giuliano, autores de dos disparos que casi engullen a Vicario, excelente su respuesta para mantener el electrónico favorable hasta el descanso. Tras el paso por vestuarios, Julián solo necesitó dos minutos para coronarse. Después de forzar la pérdida de Simons al borde del área a base de puro corazón, culminó un buen contrataque liderado por Lookman con un disparo escalofriante, tan preciso y potente que Vicario se convirtió en una estatua viviente. El argentino, pese a no vivir su mejor temporada, demostró que es un futbolista de una categoría superior al que el Atlético debe mantener si quiere optar a la grandeza. Pero el propio Simons se cobró venganza con inmediatez periodística, en la misma jugada posterior al saque de centro, violento un latigazo al palo largo que convirtió en caduca la celebración atlética. Noticia relacionada general No No Barcelona 7 – 2 Newcastle El Barça destroza al Newcastle Salvador SostresEl intercambio de golpes no vio fin, enzarzados ingleses y españoles en un combate extenuante, quizás demasiado pasionales los rojiblancos, que debían mantener la mente fría ante la ebullición londinense. Un mantra que ni mucho menos aceptó Lookman , que bien pudo ver la roja directa después de soltarle el brazo al rumano Dragusin . Simeone, asustado por el descontrol de su pupilo, pedía calma de forma reiterada, aunque el partido ya se había convertido en una cruda trifulca llena de tarjetas, golpes y malas artes verbales, volcánico escenario que intentaba enfriar una y otra vez Musso con sus estratosféricas estiradas. Julián, con una maniobra maradoniana solo detenida por Vicario, hizo retroceder al Tottenham, que ya andaba justo de carburante. El argentino repitió de falta directa y, acto seguido, puso un dulce centro desde el córner que fue directo a Hancko , depredador el eslovaco al primer palo, autor de un tanto de cabeza que dejó sentenciada la eliminatoria. Simeone se fue al suelo, celebró con un grito al cielo y poco le perturbó el penalti de Giménez y el gol de Simons. Su equipo, después de cuajar una actuación de altura, muy profesional que decía Manquiña, volvía a estar entre los ocho mejores equipos del continente. El éxito en el fútbol se escribe en las áreas, una teoría que el Atlético llevó hasta el infinito en Londres, sólida su victoria global (5-7) frente al Tottenham gracias a las contundentes actuaciones de Musso y Julián Álvarez. Mientras el portero argentino hizo que nadie se acordara de Oblak, tremendo su arsenal de paradas ante las valerosas cargas británicas orquestadas por Simons, su compatriota escribió con finura la supervivencia de los rojiblancos en el otro extremo de la cancha con un gol de bandera y una bella asistencia aprovechada por Hancko. Fuerte estructura que permitió a los de Simeone avanzar a unos cuartos de la Champions donde ya espera el Barcelona . Por segunda vez en este mes, debía el Atlético defender una ventaja de campeonato, controlar sus emociones y ejecutar un plan que, al menos ante el Barcelona, casi hace aguas . Sin embargo, poco tiene que ver el trastornado Tottenham con el gigante azulgrana, en caída libre y listo para recibir la puntilla en una Champions que tritura escudos británicos a una velocidad de vértigo. Al menos, los locales saltaron al césped con el cuchillo entre los dientes, alta su presión y peligrosos sus carrileros, bombarderos con la misión de agujerear el área de Musso sin descanso. Una valentía que se convirtió en temor cuando Lookman aprovechó un centro al segundo palo para perforar la red, aunque el nigeriano estaba en fuera de juego. El zarpazo destapó al Atlético más competente, sufría con profesionalidad para luego desplegar sus alas con jerarquía gracias a Llorente , majestuosas sus diagonales y estampidas, dulce su fútbol como siempre que visita la isla atlántica. Una de sus internadas bien pudo acabar en el primero de los rojiblancos, aunque el Tottenham parecía más entero que en la ida como es lógico, le sentaba a las mil maravillas las irrupciones de Simons y rezaba para que Kolo Muani , un rifle sin mirilla, diese alguna vez en el blanco. Petición aceptada en el Olimpo, pues el francés aprovechó un gran centro de Tel y una desconexión rojiblanca para hacer el 1-0 de cabeza. Tottenham: 3 Vicario; Porro (Bergvall, m.73), Cuti Romero (Danso, m.81), Dragusin (Udogie, m.66), Van de Ven, Spence; Simons, Sarr, Gray (Gallagher, m.81), Tel (Olusesi, m.81); Kolo Muani. Atlético de Madrid: 2 Musso; Nahuel Molina (Koke, m.63), Le Normand, Hancko, Ruggeri; Giuliano (Giménez, m.87), Llorente, Cardoso, Lookman (Sorloth, m.63); Griezmann (Baena, m.84), Julián Álvarez (Nico González, m.84). Goles: 1-0: Kolo Muani, m.30; 1-1: Julián Álvarez, m. 47; 2-1: Simons, m.52; 2-2: Hancko, m.75; 3-2: Simons, m.90. El árbitro: D. Siebert (Alemania). Amonestó a Ruggeri, Tudor (entrenador local), Lookman, Porro, Vicario, Cuti Romero, Udogie y Sorloth. Desatada la tormenta y prendida la mecha de la remontada inglesa, le tocó a Musso ser dique, espectacular su mano para evitar la diana de Tel , emulando el argentino a Ter Stegen y sus paradas de balonmano. Así, cuando más bajo parecía el estado de ánimo colchonero, sacaron los dientes Julián y Giuliano, autores de dos disparos que casi engullen a Vicario, excelente su respuesta para mantener el electrónico favorable hasta el descanso. Tras el paso por vestuarios, Julián solo necesitó dos minutos para coronarse. Después de forzar la pérdida de Simons al borde del área a base de puro corazón, culminó un buen contrataque liderado por Lookman con un disparo escalofriante, tan preciso y potente que Vicario se convirtió en una estatua viviente. El argentino, pese a no vivir su mejor temporada, demostró que es un futbolista de una categoría superior al que el Atlético debe mantener si quiere optar a la grandeza. Pero el propio Simons se cobró venganza con inmediatez periodística, en la misma jugada posterior al saque de centro, violento un latigazo al palo largo que convirtió en caduca la celebración atlética. Noticia relacionada general No No Barcelona 7 – 2 Newcastle El Barça destroza al Newcastle Salvador SostresEl intercambio de golpes no vio fin, enzarzados ingleses y españoles en un combate extenuante, quizás demasiado pasionales los rojiblancos, que debían mantener la mente fría ante la ebullición londinense. Un mantra que ni mucho menos aceptó Lookman , que bien pudo ver la roja directa después de soltarle el brazo al rumano Dragusin . Simeone, asustado por el descontrol de su pupilo, pedía calma de forma reiterada, aunque el partido ya se había convertido en una cruda trifulca llena de tarjetas, golpes y malas artes verbales, volcánico escenario que intentaba enfriar una y otra vez Musso con sus estratosféricas estiradas. Julián, con una maniobra maradoniana solo detenida por Vicario, hizo retroceder al Tottenham, que ya andaba justo de carburante. El argentino repitió de falta directa y, acto seguido, puso un dulce centro desde el córner que fue directo a Hancko , depredador el eslovaco al primer palo, autor de un tanto de cabeza que dejó sentenciada la eliminatoria. Simeone se fue al suelo, celebró con un grito al cielo y poco le perturbó el penalti de Giménez y el gol de Simons. Su equipo, después de cuajar una actuación de altura, muy profesional que decía Manquiña, volvía a estar entre los ocho mejores equipos del continente.  

El éxito en el fútbol se escribe en las áreas, una teoría que el Atlético llevó hasta el infinito en Londres, sólida su victoria global (5-7) frente al Tottenham gracias a las contundentes actuaciones de Musso y Julián Álvarez. Mientras el portero … argentino hizo que nadie se acordara de Oblak, tremendo su arsenal de paradas ante las valerosas cargas británicas orquestadas por Simons, su compatriota escribió con finura la supervivencia de los rojiblancos en el otro extremo de la cancha con un gol de bandera y una bella asistencia aprovechada por Hancko. Fuerte estructura que permitió a los de Simeone avanzar a unos cuartos de la Champions donde ya espera el Barcelona.

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