Paul Seixas, el nuevo diamante del ciclismo

En la última etapa de la Vuelta al País Vasco y pese a que no lo necesita porque le saca casi tres minutos al segundo, ataca como todos los días Paul Seixas. Llueve con ganas camino de Bergara y los puertos de segunda que jalonan el recorrido son un juego para la nueva sensación del ciclismo, que se aburre en la compañía del pelotón. Seixas, 19 años, un adolescente sin redes sociales, gana la Itzulia por aplastamiento, pero lo suyo no es una sorpresa o una revelación. Es una ratificación. El ciclismo ha encontrado su nueva piedra preciosa.El diamante procede de Francia, del distrito 7 de Lyon, y a estas horas debe el ser el ciclista con más presión del planeta. El país vecino no gana el Tour desde hace 40 años, 1985, con Bernard Hinault, el ciclismo de Perico Delgado, Laurent Fignon, Pello Ruiz Cabestany o Stephen Roche. Cuatro décadas de vacío que viene a llenar ‘el elegido’, así lo llaman en Francia. Un ciclista con apariencia de portento que recuerda a Tadej Pogacar de joven, incontenible, ambicioso, sin freno posible. Un cuerpo enjuto y unos brazos larguísimos que explotan en las montañas y en la contrarreloj, da igual porque ya no hay distinción en esta época.Noticia relacionada No No Pello Ruiz Cabestany «En ese País Vasco estaba ETA y había violencia; la bicicleta me sirvió como huida» José Carlos CarabiasY no es sorpresa su avasallamiento en el País Vasco porque lo venía anunciando. Con 18 años, primer año de profesional sin pasar por la categoría sub 23, hizo octavo en el Daupinhé, séptimo en Lombardía (el último monumento del año), ganó el Tour del Porvenir, subió al podio en los Europeos detrás de Tadej Pogacar y Remco Evenepoel y firmó un sobresaliente 13º en el Mundial de Ruanda.Impulsado al ciclismo por su abuelo José Manuel, nativo de ‘A raia’ (la zona sin definir entre Galicia y Portugal), «probó 85 deportes antes de decidirse por la bicicleta», declaró a ‘L’Equipe’ su padre, Emmanuel, informático de profesión.Como hizo Pogacar hace siete años, Seixas ha firmado su primera victoria profesional en la Vuelta al Algarve hace unas semanas, en el Alto do Foia, frente a dos ciclistas consolidados como Juan Ayuso y Joao Almeida. El francés ha salvado en 2026 la brecha que existe entre mostrar un enorme potencial y conseguir victorias o resultados concretos.«En la bici el tema no va de presión, va de hacer lo que hay que hacer para ganar carreras» Paul Seixas Ciclista del Decatlón En la Vuelta al País Vasco ha sumado tres etapas y la general, su codicia no tiene límite. «Cuando sé que tengo piernas, con presión o sin ella no cambia nada. En la bici no va de presión, va de hacer lo que hay que hacer para ganar», ha dicho el joven galo en el País Vasco.Con la atención mediática y publicitaria a su alrededor en aumento, a Seixas le volvieron a preguntar por las expectativas que despiertan sus actuaciones. Y su respuesta fue directa. «Sinceramente, me han hecho esa pregunta muchas veces. Personalmente, la presión no me importa mucho. Para nosotros también es un juego. Disfrutamos mucho sobre la bici. Aunque sea durísimo, eso es lo que hace hermoso a este deporte».Ese talante en calma, como ausente del mundo profesional que le rodea, parece ser el rasgo más llamativo de su personalidad. Con 19 años, y ya con cinco victorias en 2026, Seixas corre con libertad. «Disfruto mucho estando delante. Es una oportunidad increíble y la estoy aprovechando al máximo».Hace dos décadas el idioma en el ciclismo era el francés. Influencia directa y total de la hegemonía del Tour de Francia. Llegó en su día Lance Armstrong, luego la jerarquía del equipo Sky (más tarde Ineos) y la deriva hacia Estados Unidos de las principales marcas de bicicletas, que son clave en la estructura de los equipos. Y el francés dejó de ser la lengua madre del ciclismo para dar paso al inglés.Paul Seixas se ha criado en ese ecosistema anglófono, pero Francia ha abierto una ventana al paraíso con su diamante ciclista de Lyon. Desde hace cuarenta años un galo no conquista el Tour, pero es que ni en posición de pelearlo han estado sus corredores.Solo en 2014 Peraut y Pinot (segundo y tercero) amenazaron el reinado de Vincenzo Nibali, sin Froome ni Contador en la disputa. Desde Hinault hasta hoy han transitado por la pasarela del ciclismo y del Tour innumerables ciclistas franceses que hicieron soñar a su país.Fignon, que perdió el Tour 1989 en la contrarreloj ante LeMond, el estiloso Jean Francois Bernard, el guerrero Laurent Jalabert, Virenque el ídolo de las montañas manchado por el caso Festina, el incansable Voeckler o los más recientes Alaphilippe, Barguill, Pinot o Bardet.Ninguno de ellos demostró la suficiente categoría para ganar el Tour. Cuestión que sí se espera en el futuro de Paul Seixas, tal vez cuando Pogacar se canse de ganar. O quizá antes: Seixas aguantó la rueda del esloveno unos metros junto a Pidcock en el ataque letal del vencedor en la pasada Strade Bianche.«Lo que ha hecho Paul Seixas en este inicio de temporada es algo realmente excepcional» Mauro Gianneti team mánager del UAE«Nunca tengo miedo», declaró Seixas a ‘The Athletic’. «Algo que siempre he tenido presente es que no se puede tener miedo a nadie. Hay que respetar a esos chicos, por supuesto, porque son increíblemente fuertes. Pero nunca le tengo miedo a nadie antes de una carrera. Porque si tienes miedo, entonces ya has perdido».El Decatlon, su equipo, parece decidido a ofrecerle un contrato de proporciones bíblicas hasta 2035, a razón de tres millones anuales que irían creciendo. En la RAI italiana ya informan que el UAE le ha hecho llegar una oferta millonaria. También el Ineos y el Visma.«Es extraordinario ver a un ciclista con un talento tan claro como Paul Seixas. Lo que ha hecho en este inicio de temporada es algo realmente excepcional. Y no sólo impresiona por su nivel físico, sino también por el carácter que muestra en las carreras, es algo especial», confesó Mauro Gianneti, mánager del UAE en el podcast de CyclingActu. En la última etapa de la Vuelta al País Vasco y pese a que no lo necesita porque le saca casi tres minutos al segundo, ataca como todos los días Paul Seixas. Llueve con ganas camino de Bergara y los puertos de segunda que jalonan el recorrido son un juego para la nueva sensación del ciclismo, que se aburre en la compañía del pelotón. Seixas, 19 años, un adolescente sin redes sociales, gana la Itzulia por aplastamiento, pero lo suyo no es una sorpresa o una revelación. Es una ratificación. El ciclismo ha encontrado su nueva piedra preciosa.El diamante procede de Francia, del distrito 7 de Lyon, y a estas horas debe el ser el ciclista con más presión del planeta. El país vecino no gana el Tour desde hace 40 años, 1985, con Bernard Hinault, el ciclismo de Perico Delgado, Laurent Fignon, Pello Ruiz Cabestany o Stephen Roche. Cuatro décadas de vacío que viene a llenar ‘el elegido’, así lo llaman en Francia. Un ciclista con apariencia de portento que recuerda a Tadej Pogacar de joven, incontenible, ambicioso, sin freno posible. Un cuerpo enjuto y unos brazos larguísimos que explotan en las montañas y en la contrarreloj, da igual porque ya no hay distinción en esta época.Noticia relacionada No No Pello Ruiz Cabestany «En ese País Vasco estaba ETA y había violencia; la bicicleta me sirvió como huida» José Carlos CarabiasY no es sorpresa su avasallamiento en el País Vasco porque lo venía anunciando. Con 18 años, primer año de profesional sin pasar por la categoría sub 23, hizo octavo en el Daupinhé, séptimo en Lombardía (el último monumento del año), ganó el Tour del Porvenir, subió al podio en los Europeos detrás de Tadej Pogacar y Remco Evenepoel y firmó un sobresaliente 13º en el Mundial de Ruanda.Impulsado al ciclismo por su abuelo José Manuel, nativo de ‘A raia’ (la zona sin definir entre Galicia y Portugal), «probó 85 deportes antes de decidirse por la bicicleta», declaró a ‘L’Equipe’ su padre, Emmanuel, informático de profesión.Como hizo Pogacar hace siete años, Seixas ha firmado su primera victoria profesional en la Vuelta al Algarve hace unas semanas, en el Alto do Foia, frente a dos ciclistas consolidados como Juan Ayuso y Joao Almeida. El francés ha salvado en 2026 la brecha que existe entre mostrar un enorme potencial y conseguir victorias o resultados concretos.«En la bici el tema no va de presión, va de hacer lo que hay que hacer para ganar carreras» Paul Seixas Ciclista del Decatlón En la Vuelta al País Vasco ha sumado tres etapas y la general, su codicia no tiene límite. «Cuando sé que tengo piernas, con presión o sin ella no cambia nada. En la bici no va de presión, va de hacer lo que hay que hacer para ganar», ha dicho el joven galo en el País Vasco.Con la atención mediática y publicitaria a su alrededor en aumento, a Seixas le volvieron a preguntar por las expectativas que despiertan sus actuaciones. Y su respuesta fue directa. «Sinceramente, me han hecho esa pregunta muchas veces. Personalmente, la presión no me importa mucho. Para nosotros también es un juego. Disfrutamos mucho sobre la bici. Aunque sea durísimo, eso es lo que hace hermoso a este deporte».Ese talante en calma, como ausente del mundo profesional que le rodea, parece ser el rasgo más llamativo de su personalidad. Con 19 años, y ya con cinco victorias en 2026, Seixas corre con libertad. «Disfruto mucho estando delante. Es una oportunidad increíble y la estoy aprovechando al máximo».Hace dos décadas el idioma en el ciclismo era el francés. Influencia directa y total de la hegemonía del Tour de Francia. Llegó en su día Lance Armstrong, luego la jerarquía del equipo Sky (más tarde Ineos) y la deriva hacia Estados Unidos de las principales marcas de bicicletas, que son clave en la estructura de los equipos. Y el francés dejó de ser la lengua madre del ciclismo para dar paso al inglés.Paul Seixas se ha criado en ese ecosistema anglófono, pero Francia ha abierto una ventana al paraíso con su diamante ciclista de Lyon. Desde hace cuarenta años un galo no conquista el Tour, pero es que ni en posición de pelearlo han estado sus corredores.Solo en 2014 Peraut y Pinot (segundo y tercero) amenazaron el reinado de Vincenzo Nibali, sin Froome ni Contador en la disputa. Desde Hinault hasta hoy han transitado por la pasarela del ciclismo y del Tour innumerables ciclistas franceses que hicieron soñar a su país.Fignon, que perdió el Tour 1989 en la contrarreloj ante LeMond, el estiloso Jean Francois Bernard, el guerrero Laurent Jalabert, Virenque el ídolo de las montañas manchado por el caso Festina, el incansable Voeckler o los más recientes Alaphilippe, Barguill, Pinot o Bardet.Ninguno de ellos demostró la suficiente categoría para ganar el Tour. Cuestión que sí se espera en el futuro de Paul Seixas, tal vez cuando Pogacar se canse de ganar. O quizá antes: Seixas aguantó la rueda del esloveno unos metros junto a Pidcock en el ataque letal del vencedor en la pasada Strade Bianche.«Lo que ha hecho Paul Seixas en este inicio de temporada es algo realmente excepcional» Mauro Gianneti team mánager del UAE«Nunca tengo miedo», declaró Seixas a ‘The Athletic’. «Algo que siempre he tenido presente es que no se puede tener miedo a nadie. Hay que respetar a esos chicos, por supuesto, porque son increíblemente fuertes. Pero nunca le tengo miedo a nadie antes de una carrera. Porque si tienes miedo, entonces ya has perdido».El Decatlon, su equipo, parece decidido a ofrecerle un contrato de proporciones bíblicas hasta 2035, a razón de tres millones anuales que irían creciendo. En la RAI italiana ya informan que el UAE le ha hecho llegar una oferta millonaria. También el Ineos y el Visma.«Es extraordinario ver a un ciclista con un talento tan claro como Paul Seixas. Lo que ha hecho en este inicio de temporada es algo realmente excepcional. Y no sólo impresiona por su nivel físico, sino también por el carácter que muestra en las carreras, es algo especial», confesó Mauro Gianneti, mánager del UAE en el podcast de CyclingActu.  

En la última etapa de la Vuelta al País Vasco y pese a que no lo necesita porque le saca casi tres minutos al segundo, ataca como todos los días Paul Seixas. Llueve con ganas camino de Bergara y los puertos de segunda que jalonan … el recorrido son un juego para la nueva sensación del ciclismo, que se aburre en la compañía del pelotón. Seixas, 19 años, un adolescente sin redes sociales, gana la Itzulia por aplastamiento, pero lo suyo no es una sorpresa o una revelación. Es una ratificación. El ciclismo ha encontrado su nueva piedra preciosa.

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