Por qué Europa y México estrechan su relación

La Unión Europea y México han sido socios de confianza durante muchas décadas. Ahora, en una época de tensiones geopolíticas crecientes, debemos aprovechar todas las oportunidades de estrechar esa asociación, y la cumbre UE-México de esta semana ha dado los resultados que necesitamos.

 La Unión Europea y México han sido socios de confianza durante muchas décadas. Ahora, en una época de tensiones geopolíticas crecientes, debemos aprovechar todas las opo  

La Unión Europea y México han sido socios de confianza durante muchas décadas. Ahora, en una época de tensiones geopolíticas crecientes, debemos aprovechar todas las oportunidades de estrechar esa asociación, y la cumbre UE-México de esta semana ha dado los resultados que necesitamos.

Nuestro Acuerdo Global, que se firmó en 1997, fue uno de los acuerdos más ambiciosos jamás celebrados por la UE. Este Acuerdo histórico, que marcó un hito pionero para ambas partes, ha apoyado el comercio entre nosotros, que se ha cuadruplicado.

Ayer tuve el honor de firmar, junto con la presidenta Claudia Sheinbaum, una actualización sumamente importante de este Acuerdo.

Europa es actualmente el segundo mayor destino de las exportaciones de México; a su vez, decenas de miles de empresas europeas, pequeñas empresas en su inmensa mayoría, exportan a México. Más de 11 000 empresas europeas tienen oficinas en México y sustentan, directa o indirectamente, cinco millones de puestos de trabajo.

Pero el mundo ha cambiado. Hemos entrado en una etapa difícil. Una era de aranceles y controles de las exportaciones, rivalidades industriales y fragmentación geopolítica. Las perturbaciones que sufre Oriente Próximo y se extienden hasta el Indopacífico ponen claramente de manifiesto hasta qué punto la economía mundial está interconectada, y lo vulnerable que es. Ese es el motivo por el que nuestro Acuerdo Global UE-México renovado es tan importante: nos une a largo plazo, con la promesa de brindar aún más resultados beneficiosos para la población de ambas partes.

Los fundamentos no han cambiado: nuestros valores comunes, el deseo de diversificar nuestras economías y hacer que estas crezcan, y nuestro compromiso inquebrantable con una cooperación basada en normas. Lo que sí ha cambiado es la urgencia del momento. Con nuestro Acuerdo modernizado, sentamos unos cimientos basados en la confianza para incrementar la cooperación en varios ámbitos: la reducción del riesgo para sectores estratégicos, el desarrollo sostenible y la acción por el clima, y los derechos humanos y la igualdad de género, entre otros.

En un mundo incierto, nuestro compromiso de colaborar estrechamente para fomentar la paz y la seguridad internacionales, así como para reformar las instituciones mundiales, importa realmente. Mandamos una señal que se oirá en todo el mundo.

Nuestra promesa de hacer crecer el comercio y la inversión también importa. Al eliminar los aranceles en diversos ámbitos, los exportadores de ambas partes saldrán beneficiados.

Consideremos ahora los productos agroalimentarios. México es un gran mercado de más de 130 millones de consumidores que crece rápidamente, y es también un gran importador. El acuerdo, al eliminar el 99 % de los aranceles, ahorrará al sector agroalimentario europeo unos 100 millones de euros al año y ofrecerá más variedad de elección a los mexicanos. Asimismo, abrirá nuevos mercados para los productores de ambas partes, manteniendo al mismo tiempo la aplicación de las normas más estrictas en materia de salud y seguridad alimentarias y promoviendo prácticas respetuosas con el medio ambiente. Es importante señalar que el acuerdo protegerá contra las imitaciones a cientos de productos que forman parte de nuestro patrimonio, desde el feta griego hasta el vino Rioja español. Estos productos encarnan la tradición y el saber hacer de sucesivas generaciones. El acuerdo protegerá este patrimonio a la vez que le permitirá desarrollarse.

Tenemos la misma ambición en cuanto a las inversiones. Europa ya es una de las mayores fuentes de inversión extranjera en México. Estamos invirtiendo 5 000 millones de euros adicionales en industrias clave: energía limpia e infraestructuras para llevarla a todos los lugares del país; conexiones ferroviarias modernas y puertos descarbonizados; producción farmacéutica local y cadenas de valor circulares. Estos cambios benefician a ambas partes. En el caso de México, se traducen en puestos de trabajo locales y de alta calidad y en un refuerzo de la capacidad en el país. En el caso de Europa, abren nuevos mercados y estabilizan las cadenas de valor. Globalmente, los cambios fortalecerán nuestra seguridad económica y nuestra competitividad en las próximas décadas.

Otro ámbito para la cooperación reforzada es el de los minerales fundamentales. Tanto la UE como México necesitan un suministro fiable de estos minerales para llevar a cabo su transformación económica ecológica y digital. México es ya un proveedor clave de fluorita, utilizada en sustancias químicas, en la fabricación de acero y en la cerámica. Es también uno de los principales exportadores de zinc y cobre, minerales básicos para las redes eléctricas, las baterías y las tecnologías limpias. Nuestro acuerdo modernizado libera totalmente estos minerales de aranceles y restricciones. En un momento en el que los recursos críticos se utilizan cada vez más como arma, esta medida contribuirá a garantizar unas cadenas de suministro estables y fiables.

Europa y México ven el mundo con los mismos ojos. En un momento de creciente fragmentación, optamos por la apertura y la asociación. Esa apuesta nos hará más fuertes a los dos.

El año 2026 está siendo decisivo para la ambiciosa agenda comercial de la UE, y solo estamos en mayo. Hemos celebrado nuevos acuerdos sólidos y ambiciosos con India, Australia y, ahora, México; y nuestro acuerdo con la región del Mercosur ya es aplicable provisionalmente.

Los beneficios económicos que brindan estos acuerdos son innegables, pero su valor va mucho más allá. Nos unimos a socios afines y demostramos el valor duradero de la cooperación beneficiosa para todas las partes.

Estamos haciendo que Europa sea más segura, más fuerte, más próspera y más influyente en la escena mundial, y conseguiremos aún más logros antes de que finalice 2026.

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