Sánchez responde a EEUU sobre expulsar a España de la OTAN: «No trabajamos sobre mails»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de calmar las aguas tras revelarse que el Pentágono estudia la posibilidad de suspender a España de la OTAN debido a su negativa a colaborar con la administración de Donald Trump en la guerra contra Irán. Desde Nicosia, donde participa en el Consejo Europeo, Sánchez ha restado trascendencia a las informaciones que apuntan a una posible expulsión, asegurando que su Ejecutivo «no trabaja sobre e-mails», sino sobre documentos oficiales y posicionamientos formales del Gobierno de Estados Unidos.

 El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de calmar las aguas tras revelarse que el Pentágono estudia la posibilidad de suspender a España de la OTAN debido a su neg  

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de calmar las aguas tras revelarse que el Pentágono estudia la posibilidad de suspender a España de la OTAN debido a su negativa a colaborar con la administración de Donald Trump en la guerra contra Irán. Desde Nicosia, donde participa en el Consejo Europeo, Sánchez ha restado trascendencia a las informaciones que apuntan a una posible expulsión, asegurando que su Ejecutivo «no trabaja sobre e-mails», sino sobre documentos oficiales y posicionamientos formales del Gobierno de Estados Unidos.

La crisis diplomática estalló tras conocerse una nota interna del Departamento de Guerra de EE. UU. que expresa una profunda «frustración» con aliados como España, que se han negado a conceder derechos de acceso, bases y sobrevuelo (ABO) para la ofensiva estadounidense. Para Washington, estas facilidades representan la «base mínima absoluta» para pertenecer a la Alianza Atlántica. Sin embargo, el presidente español ha defendido que la posición de su Gobierno es de «absoluta colaboración», siempre que se actúe dentro del marco de la legalidad internacional.

En un intento por proyectar una imagen de normalidad, Sánchez ha recordado que España cumple con sus obligaciones y mantiene fuerzas desplegadas en el este de Europa para proteger la integridad territorial de los aliados. Además, ha subrayado un hito presupuestario: por primera vez desde 2014, España ha alcanzado el 2,1% del PIB en gasto de Defensa. «Somos un socio leal. Cumplimos. Absoluta tranquilidad», ha remarcado el mandatario ante las críticas.

No obstante, alcanzar ese objetivo de gasto ha requerido de una compleja «ingeniería económica» para sortear la falta de apoyos en el Congreso, donde sus socios parlamentarios rechazan el aumento de la inversión militar. Recientemente, el Ejecutivo aprobó una transferencia de crédito de 1.339,5 millones de euros para «atender necesidades ineludibles» de Defensa, evitando así el trámite parlamentario.

La tensión llega en un momento crítico, a las puertas de la cumbre de Ankara prevista para los días 7 y 8 de julio. Aunque la normativa de la OTAN no contempla la expulsión unilateral de un país —debe ser la propia nación la que solicite su salida—, el asedio político de la administración Trump sitúa a España bajo una presión sin precedentes frente al resto de socios.

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