Sergio Rollón cierra por la Puerta Grande una gran Feria de Begoña

Sergio Rollón, que sustituía a Álvaro Serrano en el rematadísimo cartel novilleril que cerraba el abono de Gijón, se llevó el gato al agua desorejando a su primer novillo y saliendo a hombros por la Puerta Grande de El Bibio.

 Emiliano Osornio, con una oreja -y otra que perdió por la espada-, y Samuel Castrejón, sin espada, dejaron buena muestra de su excelso toreo y sello ante una buena novillada de La Cercada.  

Sergio Rollón, que sustituía a Álvaro Serrano en el rematadísimo cartel novilleril que cerraba el abono de Gijón, se llevó el gato al agua desorejando a su primer novillo y saliendo a hombros por la Puerta Grande de El Bibio.

El reciente triunfador del Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid mostró pronto sus intenciones, yéndose a portagayola, recentado un quite por saltilleras a (su) Enemigo -un gran novillo de La Cercada, repetidor y enclasado, que destacó por el derecho- y armando una notable faena basada en el temple, la limpieza de los muletazos y la mesura, tanto de las series como del conjunto de la obra. El público entró en la faena desde el inicio y jaleó cada tanda hasta el cierre por luquecinas. La suerte al natural, ejecutada de manera precisa, rubricó una actuación muy completa. Las dos orejas cayeron por su propio peso.

Y más que pudieron ser de no haberse encasquillado con el descabello ante el quinto de la tarde que, como el conjunto de la novillada, no se dejó especialmente en el capote. De rodillas en el inicio, volvió a demostrar su buen hacer en una faena basada esta vez en la izquierda y caracterizada por el oficio. Escuchó un aviso y una ovación.

E.M.Circuitos Taurinos

Emiliano Osornio llegaba a Gijón con el runrún de su toreo caro, que apareció también en El Bibio. Con el capote, y a falta de recibos por la poca colaboración de los novillos, en un quite por suaves tafalleras ante el primero; con garbosas chicuelinas al llevar al cuarto al caballo. En la faena al primero de la tarde, tras conseguir superar el gazapeo del novillo, a base de tesón y templanza, dejó momentos excelsos al natural en dos series ligadas, toreando con la cintura, con profundidad y con clase. La estocada amarró la merecida oreja.

Para el recuerdo quedarán las primorosas trincherillas con las que inició su faena al cuarto. Volvió a lucirse al natural. Un desarme al final de la faena acalló la música y pudo echarlo todo por tierra, pero estuvo listo y firme, y de rodillas consiguió que volvieran con él el público y la música. La espada entró algo tendida y los dos descabellos disiparon la oreja que le hubieran llevado en volandas junto a Rollón.

Natural de Castrejón
Natural de CastrejónE.M.Circuitos Taurinos

Samuel Castrejón dibujó los naturales de la tarde ante el sexto, carísimos, ante un novillo que no quedó fijado hasta el buen puyazo que le endosó Cristian Romero. El torero de la escuela Yiyo se percató pronto de que la receta debía basarse en la suavidad, en la dulzura para templar los defectos. Así, armó una faena de peso, despaciosa y bella. Una lástima que no acertara a matarlo; de haberlo hecho, ¿dos orejas? En su primero, el peor del notable conjunto de La Cercada, mostró la gran virtud de sacarle las dos tandas, ni una más, que llevaba dentro, gracias a una buena elección de los terrenos y a un saber estar y oficio.

Emiliano Osornio, de gris perla y oro. Estocada (oreja); estocada tendida y dos descabellos (ovación tras aviso).

Sergio Rollón, de blanco y plata. Estocada (dos orejas); pinchazo, estocada y seis descabellos (ovación tras aviso). Salió a hombros.

Samuel Castrejón, de negro y azabache. Pinchazo y estocada (ovación); tres pinchazos, media estocada y un descabello (palmas).

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