El diplomático y político originario de la isla caribeña de Granada Simon Stiell (57 años) es desde agosto de 2022 el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el acuerdo que ha regido en los últimos 34 años los esfuerzos de todos los países del mundo por ponerle coto al calentamiento global. Concede esta entrevista por videoconferencia desde Bruselas, el corazón de una Unión Europea que esta semana debate cómo hacerle frente a los efectos de la guerra de EE UU e Israel contra Irán. Y la forma en la que los Veintisiete responden a la crisis energética vinculada a este conflicto está en el centro de la reunión del Consejo Europeo que se celebra estos jueves y viernes. Stiell aboga por que Europa, en vez de retroceder, acelere todavía más su transición para dejar atrás los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático.
El diplomático insta a la UE a acelerar los esfuerzos para alejarse del petróleo y el gas y ensalza el liderazgo de España en energías limpias: “Es un ejemplo a seguir”
El diplomático y político originario de la isla caribeña de Granada Simon Stiell (57 años) es desde agosto de 2022 el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el acuerdo que ha regido en los últimos 34 años los esfuerzos de todos los países del mundo por ponerle coto al calentamiento global. Concede esta entrevista por videoconferencia desde Bruselas, el corazón de una Unión Europea que esta semana debate cómo hacerle frente a los efectos de la guerra de EE UU e Israel contra Irán. Y la forma en la que los Veintisiete responden a la crisis energética vinculada a este conflicto está en el centro de la reunión del Consejo Europeo que se celebra estos jueves y viernes. Stiell aboga por que Europa, en vez de retroceder, acelere todavía más su transición para dejar atrás los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático.
Pregunta. ¿Qué vínculo hay entre la guerra en Oriente Medio y la lucha climática?
Respuesta. Más allá del importante coste en vidas humanas, la guerra en Oriente Medio está poniendo de manifiesto de forma muy clara lo vulnerables que son nuestros sistemas energéticos ante la volatilidad de los precios del petróleo y el gas. Esto tiene un impacto global en las economías que se transfiere directamente a los consumidores y que causa un incremento en el coste de vida. También pone de relieve la necesidad de acelerar la transición hacia las renovables, y así eliminar esa exposición para aportar estabilidad, previsibilidad y reducir los costes del sistema eléctrico, no solo para los hogares, sino también para las empresas.
P. Europa debate esta semana medidas ante la crisis energética vinculada a la guerra. ¿Le preocupa que pueda dar pasos atrás en las políticas climáticas?
R. Bueno, creo que la oportunidad que se está presentando es justamente para lo contrario, para acelerar en esas políticas, para acelerar la transición energética. Las razones económicas son claras, las tecnologías están disponibles, el coste de las renovables es menor que el del carbón, el petróleo y el gas. Así que lo que hay que hacer en cuanto a planificación a futuro está muy claro. La cuestión es si Europa aprovechará plenamente esta oportunidad. El tiempo lo dirá.
P. Algunos países, por ejemplo, Italia, han pedido que se suspenda el mercado de derechos de emisiones europeo (ETS) que penaliza el dióxido de carbono. ¿Le preocupa?
R. No puedo comentar ninguna posición de un país concreto o decisión individual. Pero si vemos de forma colectiva en Europa el ETS está claro que este sistema le ayudará en su transición energética. La semana pasada vimos a más de 100 grandes compañías europeas que enviaron una carta a la UE expresando claramente su deseo de avanzar en el ETS porque supone beneficios para el sector empresarial.
P. ¿Puede la guerra en Oriente Medio al final acelerar la implantación de las energías limpias y el coche eléctrico?
R. Cuando miras los impactos de la guerra en los precios del petróleo y el gas lo que aparece es la transición hacia las energías renovables, una aceleración de la transición desde los vehículos de combustión a los eléctricos. Los argumentos a favor de esa aceleración son claros.
P. ¿Pero no pueden verse afectadas también las inversiones en energías limpias por la inestable situación?
R. El año pasado, la inversión en tecnologías limpias en el mundo fue de alrededor de 2,3 billones de dólares. Estamos viendo una aceleración de las inversiones en proyectos de energías renovables y de tecnología limpia, que reciben más del doble de lo que se invierte en combustibles fósiles. Cómo afectará el actual conflicto global a esto lo veremos más adelante. Hay preocupación sobre el incremento de los tipos de interés, lo que podría afectar a las inversiones relacionadas con el cambio climático. Pero los tipos de interés son los mismos, ya sea para proyectos de energías renovables o de combustibles fósiles. Así que lo que cabría esperar es que se siga ampliando la brecha entre las inversiones en renovables y las inversiones en combustibles fósiles, especialmente porque el coste de las renovables ahora está muy por debajo del de los fósiles.
P. ¿Qué mensaje le lanza a la Unión Europea en este momento tan complicado, sobre todo para el sector energético?
R. Mi mensaje es que sigan con su liderazgo y que reconozcan las oportunidades que se presentan en estos tiempos tan difíciles. Que respondan a la actual crisis de los combustibles fósiles abrazando aún más todos sus esfuerzos en la transición para alejarse de esos combustibles. Redoblando sus compromisos para 2040 y 2050, y acelerando esa transición.
P. ¿Qué efecto ha tenido la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y de la convención marco?
R. La COP30 [la última cumbre del clima celebrada en la ciudad brasileña de Belém] concluyó con resultados sólidos. Vimos que 194 partes [países] aún permanecen en el Acuerdo de París, y 197 dentro de la convención, que siguen afirmando claramente que París está funcionando. Están asumiendo su compromiso con el proceso y pidiendo que se haga más y que avancemos más rápido. Así que, en cuanto a la solidaridad dentro del proceso, permanece independientemente de la salida de una parte.
P. Pero la última cumbre del clima en Belém se cerró sin hacer una mención directa a los combustibles fósiles. ¿Debe cambiar el sistema que rige en estas cumbres?
R. Lo que desde luego debe ocurrir es que las partes y los actores que no son parte aceleren toda la acción, y que las promesas se conviertan en acción. Cualquier cosa que se pueda hacer para acelerar el sistema de toma de decisiones o su calidad dentro de un proceso impulsado por las partes es algo que siempre debe ser analizado.

P. ¿En el actual difícil contexto geopolítico, sigue siendo el Acuerdo de París un instrumento útil?
R. Sin el Acuerdo de París estaríamos cerca de un calentamiento global de cinco grados [a finales de siglo], pero estamos en alrededor de la mitad. Por lo tanto, la evidencia de los diez años desde que París se firmó es que está funcionando. 2,5 grados o 2,3 grados de calentamiento supone todavía un largo camino para lograr el objetivo de los 1,5, que sabemos que es crítico. Pero lo que podemos ver claramente es que la maquinaria del acuerdo está funcionando. Simplemente es cuestión de que hay que hacer más. La arquitectura es la adecuada, el foco está ahora en la forma en la que responden las partes en términos de cumplir con sus NDC [los planes de recorte de emisiones que todos los firmantes del pacto deben presentar periódicamente] o de endurecer sus NDC.
P. La ciudad colombiana de Santa Marta va a acoger a finales de abril una conferencia de países centrada en cómo dejar atrás los combustibles fósiles. ¿Qué le parece esa cita?
R. Voy a estar pendiente. Colombia y Países Bajos están liderando esta iniciativa y hay interés en ello. Tengo ganas de ver qué sale.
P. ¿Qué le parece el activo papel que está teniendo España en las últimas cumbres del clima?
R. España ha sido líder, no solo en la Unión Europea, sino a nivel global en cuanto a las acciones que están tomando para descarbonizarse y para hacer la transición hacia las renovables. Ese liderazgo es un ejemplo que otros deberían seguir.
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