South Pars, el gigante que comparten Irán y Qatar: así es el mayor yacimiento de gas del planeta atacado por Israel y EEUU

En el decimonoveno día de la guerra de Irán, donde los ataques entre uno y otro bando han dejado de ser puntuales para convertirse en una escalada que entraña un riesgo económico mundial, el conflicto ha alcanzado uno de sus puntos más sensibles, el corazón energético del Golfo Pérsico. El ataque aéreo perpetrado en el yacimiento de gas South Pars, la parte explotada por Irán, ha encendido este miércoles todas las alarmas internacionales y ha sacudido los mercados energéticos, con una subida de los precios del gas natural y el petróleo ante el temor a interrupciones en el suministro global.

Sin embargo, este gigantesco reservorio no pertenece exclusivamente a Irán. Al otro lado de la frontera marítima, en aguas de Qatar, se extiende la misma formación geológica bajo el nombre de North Field, la porción qatarí del yacimiento compartido por ambos países. Aunque recibe una denominación distinta, se trata del mismo campo gasífero continuo que atraviesa el subsuelo del Golfo Pérsico.

North Field/South Pars es el mayor yacimiento de gas natural del mundo, con cerca del 20% de las reservas globales. La producción diaria de gas en South Pars alcanzó un récord de 730 millones de metros cúbicos en 2025, según el servicio de noticias del Ministerio de Petróleo iraní. Esta cifra lo convierte en una infraestructura crítica no solo para Oriente Medio, sino para el equilibrio energético mundial.

Según un estudio publicado en Journal of Petroleum Science and Engineering, su magnitud se debe a su singular formación geológica compuesta por un sistema anticlinal que ha permitido la acumulación masiva de gas durante millones de años. Las formaciones de Kangan y Dalan, ricas en dolomías y calizas altamente porosas, actúan como un yacimiento perfecto, mientras que la roca madre, de origen silúrico y rica en querógeno, ha generado enormes volúmenes de hidrocarburos.

¿Dónde se encuentra?

South Pars, descubierto en 1990, se encuentra a unos 100 kilómetros de la costa de Irán, en el Golfo Pérsico, y se extiende hasta su vecino Qatar. Cada país explota su parte, es decir, Qatar gestiona el llamado North Field (curiosamente situado al sur del yacimiento a pesar del nombre y descubierto en 1971) e Irán se encarga de South Pars, una de las piezas clave de su sistema energético nacional.

La zona más sensible del lado iraní se encuentra frente a la costa de Asaluyé, en la provincia de Bushehr, donde se concentran las refinerías y las plantas de procesamiento. Es precisamente en ese punto donde se han producido los incendios tras el ataque aéreo de Estados Unidos e Israel contra el yacimiento.

Según ha informado la agencia Fars, se han registrado fuertes explosiones en varias refinerías de Asaluyé que han afectado a South Pars, alcanzado por los proyectiles. El gobernador de la región, en declaraciones a la agencia Tasnim, ha señalado que los ataques provocaron incendios en varias partes de la instalación, pero que los bomberos y las fuerzas de rescate consiguieron contener el fuego «lo más rápidamente posible» y «la situación en la zona está completamente bajo control», sin que el ataque haya dejado víctimas.

Un objetivo estratégico en la «guerra económica total»

El ataque parece haber supuesto un punto de inflexión para las autoridades iraníes. Lo que hasta ahora eran «enfrentamientos limitados y localizados» ha pasado, según Teherán, a una «guerra económica total» después de que la coalición estadounidense-israelí haya lanzado ataques contra el yacimiento de gas.

«A partir de esta noche, las líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensaba que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para forzarlo a ceder, ha cometido un error de cálculo fatal», han advertido fuentes militares iraníes a la agencia Fars.

«Consideramos legítimo atacar la infraestructura de combustible, energía y gas del país de origen y tomaremos represalias contundentes a la primera oportunidad«, han avisado las fuentes citadas, insistiendo en que el ataque contra el campo de gas compartido con Qatar constituye una escalada en el conflicto y añadiendo que el ataque «afectará los cálculos económicos de la Casa Blanca y el Pentágono«.

Por su parte, Qatar ha calificado la agresión de «peligrosa e irresponsable». El ataque contra el campo de gas compartido con el país árabe constituye una escalada en el conflicto que el portavoz de Exteriores qatarí, Mayed al Ansari, ha denunciado como una amenaza a la «seguridad energética global». «Atacar la infraestructura energética constituye una amenaza para la seguridad energética global, así como para los pueblos de la región y su medio ambiente», ha subrayado en un mensaje en redes sociales.

Al Ansari ha pedido así «evitar ataques a instalaciones vitales» y ha hecho un llamamiento «a todas las partes» para que actúen con «moderación» y «en cumplimiento con el Derecho Internacional», al tiempo que ha enfatizado la demanda para una rebaja de las tensiones «de manera que se preserve la seguridad y la estabilidad de la región».

 El ataque aéreo perpetrado en varias refinerías situadas en Asaluyé ha encendido las alarmas internacionales y ha sacudido los mercados energéticos.  

En el decimonoveno día de la guerra de Irán, donde los ataques entre uno y otro bando han dejado de ser puntuales para convertirse en una escalada que entraña un riesgo económico mundial, el conflicto ha alcanzado uno de sus puntos más sensibles, el corazón energético del Golfo Pérsico. El ataque aéreo perpetrado en el yacimiento de gas South Pars, la parte explotada por Irán, ha encendido este miércoles todas las alarmas internacionales y ha sacudido los mercados energéticos, con una subida de los precios del gas natural y el petróleo ante el temor a interrupciones en el suministro global.

Sin embargo, este gigantesco reservorio no pertenece exclusivamente a Irán. Al otro lado de la frontera marítima, en aguas de Qatar, se extiende la misma formación geológica bajo el nombre de North Field, la porción qatarí del yacimiento compartido por ambos países. Aunque recibe una denominación distinta, se trata del mismo campo gasífero continuo que atraviesa el subsuelo del Golfo Pérsico.

North Field/South Pars es el mayor yacimiento de gas natural del mundo, con cerca del 20% de las reservas globales. La producción diaria de gas en South Pars alcanzó un récord de 730 millones de metros cúbicos en 2025, según el servicio de noticias del Ministerio de Petróleo iraní. Esta cifra lo convierte en una infraestructura crítica no solo para Oriente Medio, sino para el equilibrio energético mundial.

Según un estudio publicado en Journal of Petroleum Science and Engineering, su magnitud se debe a su singular formación geológica compuesta por un sistema anticlinal que ha permitido la acumulación masiva de gas durante millones de años. Las formaciones de Kangan y Dalan, ricas en dolomías y calizas altamente porosas, actúan como un yacimiento perfecto, mientras que la roca madre, de origen silúrico y rica en querógeno, ha generado enormes volúmenes de hidrocarburos.

¿Dónde se encuentra?

South Pars, descubierto en 1990, se encuentra a unos 100 kilómetros de la costa de Irán, en el Golfo Pérsico, y se extiende hasta su vecino Qatar. Cada país explota su parte, es decir, Qatar gestiona el llamado North Field (curiosamente situado al sur del yacimiento a pesar del nombre y descubierto en 1971) e Irán se encarga de South Pars, una de las piezas clave de su sistema energético nacional.

La zona más sensible del lado iraní se encuentra frente a la costa de Asaluyé, en la provincia de Bushehr, donde se concentran las refinerías y las plantas de procesamiento. Es precisamente en ese punto donde se han producido los incendios tras el ataque aéreo de Estados Unidos e Israel contra el yacimiento.

Según ha informado la agencia Fars, se han registrado fuertes explosiones en varias refinerías de Asaluyé que han afectado a South Pars, alcanzado por los proyectiles. El gobernador de la región, en declaraciones a la agencia Tasnim, ha señalado que los ataques provocaron incendios en varias partes de la instalación, pero que los bomberos y las fuerzas de rescate consiguieron contener el fuego «lo más rápidamente posible» y «la situación en la zona está completamente bajo control», sin que el ataque haya dejado víctimas.

Un objetivo estratégico en la «guerra económica total»

El ataque parece haber supuesto un punto de inflexión para las autoridades iraníes. Lo que hasta ahora eran «enfrentamientos limitados y localizados» ha pasado, según Teherán, a una «guerra económica total» después de que la coalición estadounidense-israelí haya lanzado ataques contra el yacimiento de gas.

«A partir de esta noche, las líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensaba que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para forzarlo a ceder, ha cometido un error de cálculo fatal», han advertido fuentes militares iraníes a la agencia Fars.

«Consideramos legítimo atacar la infraestructura de combustible, energía y gas del país de origen y tomaremos represalias contundentes a la primera oportunidad«, han avisado las fuentes citadas, insistiendo en que el ataque contra el campo de gas compartido con Qatar constituye una escalada en el conflicto y añadiendo que el ataque «afectará los cálculos económicos de la Casa Blanca y el Pentágono«.

Por su parte, Qatar ha calificado la agresión de «peligrosa e irresponsable». El ataque contra el campo de gas compartido con el país árabe constituye una escalada en el conflicto que el portavoz de Exteriores qatarí, Mayed al Ansari, ha denunciado como una amenaza a la «seguridad energética global». «Atacar la infraestructura energética constituye una amenaza para la seguridad energética global, así como para los pueblos de la región y su medio ambiente», ha subrayado en un mensaje en redes sociales.

Al Ansari ha pedido así «evitar ataques a instalaciones vitales» y ha hecho un llamamiento «a todas las partes» para que actúen con «moderación» y «en cumplimiento con el Derecho Internacional», al tiempo que ha enfatizado la demanda para una rebaja de las tensiones «de manera que se preserve la seguridad y la estabilidad de la región».

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