En la Roma de Fabio Capello había un lateral izquierdo con alma de extremo. Se movía en todas las latitudes del campo e insuflaba ingentes dosis de adrenalina, velocidad y calidad. Era diestro, y de alguna manera eso le ayudó a ver puerta con más facilidad. Arrancaba a banda cambiada para después centrarse y buscar el tiro. Efectivamente, Vincent Candela (Bédarieux, 1973) no era un futbolista cualquiera. Su ‘calcio’ era solo para adultos. En Italia logró el ‘scudetto’ en una ciudad prácticamente huérfana de ellos. También, por si fuera poco, se proclamó campeón del Mundo y de Europa con Francia . Eran los años bravos de Zidane, Deschamps, Lizarazu y Henry. Un binomio (1998-2000) que sentó cátedra, y que hoy rescata tomando café con ABC en la Ciudad Eterna, donde vive desde hace varios lustros. «No quiero polémicas. Lo de hoy es una final anticipada. Ojalá gane el mejor». -Francia-España en semifinales de un Mundial. ¿Qué espera del choque?-Son las dos mejores del Mundial. Sinceramente, las que veo más y mejor preparadas, además de tener a fueras de serie. En ataque, Francia, es tremenda. Algo fuera de lo normal, pero España… Fíjate con Merino, su capacidad de ver puerta con facilidad. Él es un ejemplo de jugador funcional y operativo que tan bien les viene a los españoles. Eficaz y polivalente. Disponen ambas, desde mi punto de vista, de ideas diferentes, filosofías distintas… No sé, qué pena.Noticia relacionada general No No Uno de los descubrimientos del Mundial Olise, el alma de artista que eligió a Francia sobre Inglaterra José Carlos Carabias-¿El qué?- Debería haber sido la final . España viene de ganar la Eurocopa, mientras que Francia estuvo a un paso de repetir con el último en Qatar, que lo perdió finalmente contra Argentina. Creo que son las más cualificadas para optar a la victoria final en este Mundial que tanto está dando que hablar. -Cierto. Más allá de actuaciones soberbias de casi todas las estrellas, la tensión ha aumentado respecto a algunas decisiones arbitrales, muy discutidas. El uso de la tecnología no sé si está ayudando demasiado… Usted jugó sin VAR. Imagino que tendrá una opinión.-Errores arbitrales. Muchos. No sé… VAR o no VAR… No quiero polemizar, porque vivo del deporte. El fútbol es mi gran amor, y claro que todos podemos equivocarnos. Quiero creer -a sabiendas que todos fallamos- en la buena fe de la gente. Es mi filosofía. Hay que tratar de remar hasta el final para que esta Copa del Mundo termine lo mejor posible. -Decíamos del VAR.-No sé si afinar todo a centímetros o milímetros es acertar o no. Han pasado muchos años, pero sigo sin entender bien cuándo y cómo debe intervenir. Si es roja o amarilla, la rectificación, un gol que se celebra poco porque después se revisa… La gente, los aficionados ya no saben que hacer. No se viven las cosas en directo, in situ. Las emociones aparecen en diferido, y eso no es lo mismo. -Hablemos de fútbol y jugadores. Comenzando por Francia, y antes de centrarnos en Mbappé, pongamos la lupa en Dembélé y esa catarsis desde que lo cogió Luis Enrique en París. ¿Lo esperaba cuando estaba en el Barça?-Ahora me viene a la cabeza las veces que nos hemos enfrentado desde la Sub-21 Luis Enrique y yo. También cuando él estaba en el Barça. Era magnífico. Dembélé y todo el PSG le tienen que agradecer mucho. Le dieron confianza, sí, y enseguida mostró su buen hacer. El técnico asturiano ha mejorado a casi todos, no sólo a él. ¿Si me esperaba este crecimiento? En el Barça era muy bueno, pero ahora es un jugador total. La clave es que ha tomado conciencia. La mente es clave. Hoy es imparable, porque además defiende bien. Es solidario, generoso, y eso no es fácil para una estrella.-Mbappé, con Francia, también ataca y defiende. Ese sacrificio, ese compromiso, no lo tenía con PSG o Real Madrid. ¿Cuestión de ‘feeling’?-Hay que saber entenderle. No sé, quizás en el Madrid no le fue del todo bien durante su última temporada. Si yo fuera entrenador, conmigo atacaría y basta. Nada de defender. Así concibo yo el fútbol. Deschamps puede que esté sabiéndolo gestionar y motivar. Creo que ha conseguido sacar lo máximo de él en esta selección francesa. Algo que no sucedió en París o Madrid, de momento. -¿Qué tipo era Deschamps?-Muy inteligente en el campo. Un tipo carismático , alguien que sabía muy bien quién era y qué necesitaba el equipo. Robaba balones para, de forma simple, dárselos a Zidane o Djorkaeff. Le hizo grande comprender sus límites. Tácticamente perfecto, gran aliado de las estrellas más vistosas. Su rol era fundamental. Delante de la defensa, con esa destreza para saber cuándo tenía que subir o no. Mira, el equipo del 98 era extraordinaria en cualquier posición. El grupo era enorme, y así es más fácil ganar. -Zidane es su amigo, pero no entrena desde hace mucho tiempo. ¿Le ve idóneo para coger la pesante herencia ‘bleu’? Hegemonía y galones no le faltan.-Con el Real Madrid ganó tres Champions seguidas. Sí, ahora será diferente con la selección… No sé, pero ojalá le vaya bien. Es mi amigo. Ha hecho cosas únicas, tanto de futbolista como de entrenador. Le deseo lo mejor. Hablamos de un tótem. En el podio de los elegidos, de los mejores de siempre. Será algo nuevo, pero la capacidad y destreza las tiene. Entiende de fútbol. Habla poco, sí, aunque sabe escoger mejor que nadie los momentos adecuados para hacerlo. -De España, ¿quién le ha sorprendido?-Laporte. Es verdad que la fase defensiva recae en todos los hombres, pero atrás es muy compacta. Él y Cubarsí , muy bien ambos. Experiencia, juventud, técnica… ¿Sabes? Ha estado perfecta atrás. Lleva tiempo demostrando lo difícil que es superarla. Son muchos los partidos que lleva sin perder, y en esta Copa del Mundo ha encajado solo un gol. Le ha dado más seguridad, si cabe. -En 1998, Zizou aparte, la esencia también era el grupo. Desailly, Leboeuf, Karembeu, Petit, Thuram… Músculo al servicio del mejor.-No éramos los favoritos, porque nunca habíamos ganado el Mundial. Además, te recuerdo la polémica con el seleccionador – Aimé Jacquet -, quien venía de cambiar el grupo, de remodelarlo más bien. Fuera Cantona, Ginola, Angloma; dentro, Dugarry, Pirés, Henry, Trezeguet o yo. Gente más joven. Hubo mucho ruido, y hasta cuartos o semifinales el país nos silbaba y la prensa estaba en contra. Eso nos dio mucha más fuerza, y esa fue la clave. Luego, obvio, con Zidane iluminado resultó más sencillo, aunque un futbolista solo no gana un Mundial. Nunca. -De hecho, Lamine Yamal destaca la cohesión de España tratando de desinflar su ego y las expectativas que hay puestas en él con 19 años. Por cierto, en aquella final contra Brasil faltó el mejor Ronaldo (Nazario), aquejado de mareos. ¿Notaron que algo no iba bien?-Sí, lo sabíamos. No es una excusa. Cuando uno sale a jugar es… Mira, no estaba solo Ronaldo en Brasil. Rivaldo, Dunga, Leonardo, Roberto Carlos… Brasil era un equipo gigante. La gran favorita. -Ronaldo, ¡qué jugador!-Puede que el más grande de siempre. También te digo que con él al 100%, es probable que Francia hubiera ganado igualmente. Estábamos preparados. Muy por encima de nuestras posibilidades casi todos. Al 200%. -Petit anotó el tercer gol. En el Barcelona fracasó.-Manu Petit era más físico que técnico. Por características, para la Premier (jugó en el Arsenal de Wenger) era perfecto. En el Barça llegó en un periodo… El club no estaba bien, y a eso se sumó que él era introvertido… No sé. No congeniaron. En esa época, para mí, la Serie A era el campeonato más duro y fascinante. No digo el más bonito, pero puede que el mejor. Sin duda. -En ese periodo (jugó en la Roma de 1997 a 2005), concretamente cuando ganan el campeonato italiano en 2001, usted sonó para Real Madrid y Barça. ¿Me lo confirma?-Fui elegido mejor lateral del año en Italia. Apareció el Madrid, sí. El Barça , no. Son rumores… También del Sevilla se habló, pero me encontraba muy bien en la Roma. Tras Totti, yo era el rey de Roma. Tampoco puedo negar que cuando oí cierto interés madridista me gustó, claro. «Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos, ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra»-En Roma coincidió con Pep Guardiola algunos meses. Vuelve a sonar con fuerza para dirigir a Italia. Al parecer, Paolo Maldini y Leonardo están tratando de convencerlo. ¿Qué le parece?-Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos. Vamos a ver, no me quiero olvidar de Fabio Capello… Él me hizo mejor, nos ayudó a ganar, lideró un grupo con mucha energía, pero Pep es único. Ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra. Ojalá lo haga también aquí. Tenemos buena relación, porque se trata de una persona exquisita. Un hombre con carisma, gran conocedor de fútbol. -Usted también estuvo en ese España-Francia de la Euro 2000, aunque suplente de Lizarazu. Guardiola era la manija de La Roja. Raúl falló el penalti en el último minuto ante Barthez. Su selección (con Vieira y Blanc de titulares) volvió a gobernar, aunque sufrió contra la Italia de Totti y Delvecchio, sus amigos ‘giallorossi’.-Gran partido. Te recuerdo que Lizarazu era siempre titular por delante de mí. -Lo sé. También en el Mundial. En el Athletic de Bilbao pudo haber hecho más. Sin embargo, su explosión fue en el Bayern. ¿Por qué jugaba él?-Era mucho más defensor que yo, y eso le venía mejor a Francia. En mi caso, atacaba mucho, siempre ofreciendo soluciones arriba. Quizás, por la idea que tenía nuestro seleccionador (Roger Lemerre), venía mejor la presencia de guerreros atrás. Sí, Thuram, Desailly… Yo no lo era, pero sabes que cuando se gana va todo bien. No se discute nada. No lo voy a hacer aquí. -¿Le gustaba esa España?-Muy técnica. Mendieta, Guardiola, Alfonso o Raúl, con quien coincido mucho jugando a pádel… También con Fernando Llorente, mi gran amigo. Jugamos juntos, y ganamos casi siempre. No, volviendo al partido de entonces, sinceramente creo que cualquiera habría podido ganar. Difícil explicarlo, pero si hubiera marcado el penalti quizás la historia habría tenido otro color. No eran inferiores a nosotros, ni mucho menos. También merecieron pasar, pero esta es la magia y belleza del fútbol. -Tengo la sensación de que esta Francia (Doué, Olise, Barcola…) dispone de más recursos que ninguna otra. En época contemporánea, más que la de Xavi, Villa o Iniesta. Incluso que la suya del binomio dorado o que la de los ochenta, con Platini y Giresse… Por contextos pretéritos, no recuerdo otras con tanta jerarquía. La Holanda de Cruyff o el Brasil de Pelé, quizás.-Difícil calibrar eso. El fútbol ha cambiado. Es más físico. ¿Qué te voy a decir? La mía era física, sí, pero pensaba rápido. Era preciosa verla jugar. No sé si la mejor Francia de siempre. Las que citas, sin duda, son sublimes también. -No sé si ha podido leer lo que escribió Mariano Rajoy en un artículo de opinión. Dijo que Francia tiene un nivel enorme, pero sin franceses. ¿Qué opina? Usted nació cerca de Montpellier.-Me hace gracia que se hable de una Francia sin franceses en 2026. Estos chicos nacieron en Francia. En mis tiempos también existía la misma política, con críticas fuertes. El tema de las antiguas colonias y tal… Basta con esto. Lo importante es que el grupo esté bien, unido. Estos argumentos no forman parte del fútbol. Inútil seguir con esos temas. En la Roma de Fabio Capello había un lateral izquierdo con alma de extremo. Se movía en todas las latitudes del campo e insuflaba ingentes dosis de adrenalina, velocidad y calidad. Era diestro, y de alguna manera eso le ayudó a ver puerta con más facilidad. Arrancaba a banda cambiada para después centrarse y buscar el tiro. Efectivamente, Vincent Candela (Bédarieux, 1973) no era un futbolista cualquiera. Su ‘calcio’ era solo para adultos. En Italia logró el ‘scudetto’ en una ciudad prácticamente huérfana de ellos. También, por si fuera poco, se proclamó campeón del Mundo y de Europa con Francia . Eran los años bravos de Zidane, Deschamps, Lizarazu y Henry. Un binomio (1998-2000) que sentó cátedra, y que hoy rescata tomando café con ABC en la Ciudad Eterna, donde vive desde hace varios lustros. «No quiero polémicas. Lo de hoy es una final anticipada. Ojalá gane el mejor». -Francia-España en semifinales de un Mundial. ¿Qué espera del choque?-Son las dos mejores del Mundial. Sinceramente, las que veo más y mejor preparadas, además de tener a fueras de serie. En ataque, Francia, es tremenda. Algo fuera de lo normal, pero España… Fíjate con Merino, su capacidad de ver puerta con facilidad. Él es un ejemplo de jugador funcional y operativo que tan bien les viene a los españoles. Eficaz y polivalente. Disponen ambas, desde mi punto de vista, de ideas diferentes, filosofías distintas… No sé, qué pena.Noticia relacionada general No No Uno de los descubrimientos del Mundial Olise, el alma de artista que eligió a Francia sobre Inglaterra José Carlos Carabias-¿El qué?- Debería haber sido la final . España viene de ganar la Eurocopa, mientras que Francia estuvo a un paso de repetir con el último en Qatar, que lo perdió finalmente contra Argentina. Creo que son las más cualificadas para optar a la victoria final en este Mundial que tanto está dando que hablar. -Cierto. Más allá de actuaciones soberbias de casi todas las estrellas, la tensión ha aumentado respecto a algunas decisiones arbitrales, muy discutidas. El uso de la tecnología no sé si está ayudando demasiado… Usted jugó sin VAR. Imagino que tendrá una opinión.-Errores arbitrales. Muchos. No sé… VAR o no VAR… No quiero polemizar, porque vivo del deporte. El fútbol es mi gran amor, y claro que todos podemos equivocarnos. Quiero creer -a sabiendas que todos fallamos- en la buena fe de la gente. Es mi filosofía. Hay que tratar de remar hasta el final para que esta Copa del Mundo termine lo mejor posible. -Decíamos del VAR.-No sé si afinar todo a centímetros o milímetros es acertar o no. Han pasado muchos años, pero sigo sin entender bien cuándo y cómo debe intervenir. Si es roja o amarilla, la rectificación, un gol que se celebra poco porque después se revisa… La gente, los aficionados ya no saben que hacer. No se viven las cosas en directo, in situ. Las emociones aparecen en diferido, y eso no es lo mismo. -Hablemos de fútbol y jugadores. Comenzando por Francia, y antes de centrarnos en Mbappé, pongamos la lupa en Dembélé y esa catarsis desde que lo cogió Luis Enrique en París. ¿Lo esperaba cuando estaba en el Barça?-Ahora me viene a la cabeza las veces que nos hemos enfrentado desde la Sub-21 Luis Enrique y yo. También cuando él estaba en el Barça. Era magnífico. Dembélé y todo el PSG le tienen que agradecer mucho. Le dieron confianza, sí, y enseguida mostró su buen hacer. El técnico asturiano ha mejorado a casi todos, no sólo a él. ¿Si me esperaba este crecimiento? En el Barça era muy bueno, pero ahora es un jugador total. La clave es que ha tomado conciencia. La mente es clave. Hoy es imparable, porque además defiende bien. Es solidario, generoso, y eso no es fácil para una estrella.-Mbappé, con Francia, también ataca y defiende. Ese sacrificio, ese compromiso, no lo tenía con PSG o Real Madrid. ¿Cuestión de ‘feeling’?-Hay que saber entenderle. No sé, quizás en el Madrid no le fue del todo bien durante su última temporada. Si yo fuera entrenador, conmigo atacaría y basta. Nada de defender. Así concibo yo el fútbol. Deschamps puede que esté sabiéndolo gestionar y motivar. Creo que ha conseguido sacar lo máximo de él en esta selección francesa. Algo que no sucedió en París o Madrid, de momento. -¿Qué tipo era Deschamps?-Muy inteligente en el campo. Un tipo carismático , alguien que sabía muy bien quién era y qué necesitaba el equipo. Robaba balones para, de forma simple, dárselos a Zidane o Djorkaeff. Le hizo grande comprender sus límites. Tácticamente perfecto, gran aliado de las estrellas más vistosas. Su rol era fundamental. Delante de la defensa, con esa destreza para saber cuándo tenía que subir o no. Mira, el equipo del 98 era extraordinaria en cualquier posición. El grupo era enorme, y así es más fácil ganar. -Zidane es su amigo, pero no entrena desde hace mucho tiempo. ¿Le ve idóneo para coger la pesante herencia ‘bleu’? Hegemonía y galones no le faltan.-Con el Real Madrid ganó tres Champions seguidas. Sí, ahora será diferente con la selección… No sé, pero ojalá le vaya bien. Es mi amigo. Ha hecho cosas únicas, tanto de futbolista como de entrenador. Le deseo lo mejor. Hablamos de un tótem. En el podio de los elegidos, de los mejores de siempre. Será algo nuevo, pero la capacidad y destreza las tiene. Entiende de fútbol. Habla poco, sí, aunque sabe escoger mejor que nadie los momentos adecuados para hacerlo. -De España, ¿quién le ha sorprendido?-Laporte. Es verdad que la fase defensiva recae en todos los hombres, pero atrás es muy compacta. Él y Cubarsí , muy bien ambos. Experiencia, juventud, técnica… ¿Sabes? Ha estado perfecta atrás. Lleva tiempo demostrando lo difícil que es superarla. Son muchos los partidos que lleva sin perder, y en esta Copa del Mundo ha encajado solo un gol. Le ha dado más seguridad, si cabe. -En 1998, Zizou aparte, la esencia también era el grupo. Desailly, Leboeuf, Karembeu, Petit, Thuram… Músculo al servicio del mejor.-No éramos los favoritos, porque nunca habíamos ganado el Mundial. Además, te recuerdo la polémica con el seleccionador – Aimé Jacquet -, quien venía de cambiar el grupo, de remodelarlo más bien. Fuera Cantona, Ginola, Angloma; dentro, Dugarry, Pirés, Henry, Trezeguet o yo. Gente más joven. Hubo mucho ruido, y hasta cuartos o semifinales el país nos silbaba y la prensa estaba en contra. Eso nos dio mucha más fuerza, y esa fue la clave. Luego, obvio, con Zidane iluminado resultó más sencillo, aunque un futbolista solo no gana un Mundial. Nunca. -De hecho, Lamine Yamal destaca la cohesión de España tratando de desinflar su ego y las expectativas que hay puestas en él con 19 años. Por cierto, en aquella final contra Brasil faltó el mejor Ronaldo (Nazario), aquejado de mareos. ¿Notaron que algo no iba bien?-Sí, lo sabíamos. No es una excusa. Cuando uno sale a jugar es… Mira, no estaba solo Ronaldo en Brasil. Rivaldo, Dunga, Leonardo, Roberto Carlos… Brasil era un equipo gigante. La gran favorita. -Ronaldo, ¡qué jugador!-Puede que el más grande de siempre. También te digo que con él al 100%, es probable que Francia hubiera ganado igualmente. Estábamos preparados. Muy por encima de nuestras posibilidades casi todos. Al 200%. -Petit anotó el tercer gol. En el Barcelona fracasó.-Manu Petit era más físico que técnico. Por características, para la Premier (jugó en el Arsenal de Wenger) era perfecto. En el Barça llegó en un periodo… El club no estaba bien, y a eso se sumó que él era introvertido… No sé. No congeniaron. En esa época, para mí, la Serie A era el campeonato más duro y fascinante. No digo el más bonito, pero puede que el mejor. Sin duda. -En ese periodo (jugó en la Roma de 1997 a 2005), concretamente cuando ganan el campeonato italiano en 2001, usted sonó para Real Madrid y Barça. ¿Me lo confirma?-Fui elegido mejor lateral del año en Italia. Apareció el Madrid, sí. El Barça , no. Son rumores… También del Sevilla se habló, pero me encontraba muy bien en la Roma. Tras Totti, yo era el rey de Roma. Tampoco puedo negar que cuando oí cierto interés madridista me gustó, claro. «Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos, ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra»-En Roma coincidió con Pep Guardiola algunos meses. Vuelve a sonar con fuerza para dirigir a Italia. Al parecer, Paolo Maldini y Leonardo están tratando de convencerlo. ¿Qué le parece?-Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos. Vamos a ver, no me quiero olvidar de Fabio Capello… Él me hizo mejor, nos ayudó a ganar, lideró un grupo con mucha energía, pero Pep es único. Ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra. Ojalá lo haga también aquí. Tenemos buena relación, porque se trata de una persona exquisita. Un hombre con carisma, gran conocedor de fútbol. -Usted también estuvo en ese España-Francia de la Euro 2000, aunque suplente de Lizarazu. Guardiola era la manija de La Roja. Raúl falló el penalti en el último minuto ante Barthez. Su selección (con Vieira y Blanc de titulares) volvió a gobernar, aunque sufrió contra la Italia de Totti y Delvecchio, sus amigos ‘giallorossi’.-Gran partido. Te recuerdo que Lizarazu era siempre titular por delante de mí. -Lo sé. También en el Mundial. En el Athletic de Bilbao pudo haber hecho más. Sin embargo, su explosión fue en el Bayern. ¿Por qué jugaba él?-Era mucho más defensor que yo, y eso le venía mejor a Francia. En mi caso, atacaba mucho, siempre ofreciendo soluciones arriba. Quizás, por la idea que tenía nuestro seleccionador (Roger Lemerre), venía mejor la presencia de guerreros atrás. Sí, Thuram, Desailly… Yo no lo era, pero sabes que cuando se gana va todo bien. No se discute nada. No lo voy a hacer aquí. -¿Le gustaba esa España?-Muy técnica. Mendieta, Guardiola, Alfonso o Raúl, con quien coincido mucho jugando a pádel… También con Fernando Llorente, mi gran amigo. Jugamos juntos, y ganamos casi siempre. No, volviendo al partido de entonces, sinceramente creo que cualquiera habría podido ganar. Difícil explicarlo, pero si hubiera marcado el penalti quizás la historia habría tenido otro color. No eran inferiores a nosotros, ni mucho menos. También merecieron pasar, pero esta es la magia y belleza del fútbol. -Tengo la sensación de que esta Francia (Doué, Olise, Barcola…) dispone de más recursos que ninguna otra. En época contemporánea, más que la de Xavi, Villa o Iniesta. Incluso que la suya del binomio dorado o que la de los ochenta, con Platini y Giresse… Por contextos pretéritos, no recuerdo otras con tanta jerarquía. La Holanda de Cruyff o el Brasil de Pelé, quizás.-Difícil calibrar eso. El fútbol ha cambiado. Es más físico. ¿Qué te voy a decir? La mía era física, sí, pero pensaba rápido. Era preciosa verla jugar. No sé si la mejor Francia de siempre. Las que citas, sin duda, son sublimes también. -No sé si ha podido leer lo que escribió Mariano Rajoy en un artículo de opinión. Dijo que Francia tiene un nivel enorme, pero sin franceses. ¿Qué opina? Usted nació cerca de Montpellier.-Me hace gracia que se hable de una Francia sin franceses en 2026. Estos chicos nacieron en Francia. En mis tiempos también existía la misma política, con críticas fuertes. El tema de las antiguas colonias y tal… Basta con esto. Lo importante es que el grupo esté bien, unido. Estos argumentos no forman parte del fútbol. Inútil seguir con esos temas.
En la Roma de Fabio Capello había un lateral izquierdo con alma de extremo. Se movía en todas las latitudes del campo e insuflaba ingentes dosis de adrenalina, velocidad y calidad. Era diestro, y de alguna manera eso le ayudó a ver puerta con más … facilidad. Arrancaba a banda cambiada para después centrarse y buscar el tiro. Efectivamente, Vincent Candela (Bédarieux, 1973) no era un futbolista cualquiera. Su ‘calcio’ era solo para adultos.
En Italia logró el ‘scudetto’ en una ciudad prácticamente huérfana de ellos. También, por si fuera poco, se proclamó campeón del Mundo y de Europa con Francia. Eran los años bravos de Zidane, Deschamps, Lizarazu y Henry. Un binomio (1998-2000) que sentó cátedra, y que hoy rescata tomando café con ABC en la Ciudad Eterna, donde vive desde hace varios lustros. «No quiero polémicas. Lo de hoy es una final anticipada. Ojalá gane el mejor».
-Francia-España en semifinales de un Mundial. ¿Qué espera del choque?
-Son las dos mejores del Mundial. Sinceramente, las que veo más y mejor preparadas, además de tener a fueras de serie. En ataque, Francia, es tremenda. Algo fuera de lo normal, pero España… Fíjate con Merino, su capacidad de ver puerta con facilidad. Él es un ejemplo de jugador funcional y operativo que tan bien les viene a los españoles. Eficaz y polivalente. Disponen ambas, desde mi punto de vista, de ideas diferentes, filosofías distintas… No sé, qué pena.
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Uno de los descubrimientos del Mundial
José Carlos Carabias
-¿El qué?
–Debería haber sido la final. España viene de ganar la Eurocopa, mientras que Francia estuvo a un paso de repetir con el último en Qatar, que lo perdió finalmente contra Argentina. Creo que son las más cualificadas para optar a la victoria final en este Mundial que tanto está dando que hablar.
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-Cierto. Más allá de actuaciones soberbias de casi todas las estrellas, la tensión ha aumentado respecto a algunas decisiones arbitrales, muy discutidas. El uso de la tecnología no sé si está ayudando demasiado… Usted jugó sin VAR. Imagino que tendrá una opinión.
-Errores arbitrales. Muchos. No sé… VAR o no VAR… No quiero polemizar, porque vivo del deporte. El fútbol es mi gran amor, y claro que todos podemos equivocarnos. Quiero creer -a sabiendas que todos fallamos- en la buena fe de la gente. Es mi filosofía. Hay que tratar de remar hasta el final para que esta Copa del Mundo termine lo mejor posible.
-Decíamos del VAR.
-No sé si afinar todo a centímetros o milímetros es acertar o no. Han pasado muchos años, pero sigo sin entender bien cuándo y cómo debe intervenir. Si es roja o amarilla, la rectificación, un gol que se celebra poco porque después se revisa… La gente, los aficionados ya no saben que hacer. No se viven las cosas en directo, in situ. Las emociones aparecen en diferido, y eso no es lo mismo.
-Hablemos de fútbol y jugadores. Comenzando por Francia, y antes de centrarnos en Mbappé, pongamos la lupa en Dembélé y esa catarsis desde que lo cogió Luis Enrique en París. ¿Lo esperaba cuando estaba en el Barça?
-Ahora me viene a la cabeza las veces que nos hemos enfrentado desde la Sub-21 Luis Enrique y yo. También cuando él estaba en el Barça. Era magnífico. Dembélé y todo el PSG le tienen que agradecer mucho. Le dieron confianza, sí, y enseguida mostró su buen hacer. El técnico asturiano ha mejorado a casi todos, no sólo a él. ¿Si me esperaba este crecimiento? En el Barça era muy bueno, pero ahora es un jugador total. La clave es que ha tomado conciencia. La mente es clave. Hoy es imparable, porque además defiende bien. Es solidario, generoso, y eso no es fácil para una estrella.
-Mbappé, con Francia, también ataca y defiende. Ese sacrificio, ese compromiso, no lo tenía con PSG o Real Madrid. ¿Cuestión de ‘feeling’?
-Hay que saber entenderle. No sé, quizás en el Madrid no le fue del todo bien durante su última temporada. Si yo fuera entrenador, conmigo atacaría y basta. Nada de defender. Así concibo yo el fútbol. Deschamps puede que esté sabiéndolo gestionar y motivar. Creo que ha conseguido sacar lo máximo de él en esta selección francesa. Algo que no sucedió en París o Madrid, de momento.
-¿Qué tipo era Deschamps?
-Muy inteligente en el campo. Un tipo carismático, alguien que sabía muy bien quién era y qué necesitaba el equipo. Robaba balones para, de forma simple, dárselos a Zidane o Djorkaeff. Le hizo grande comprender sus límites. Tácticamente perfecto, gran aliado de las estrellas más vistosas. Su rol era fundamental. Delante de la defensa, con esa destreza para saber cuándo tenía que subir o no. Mira, el equipo del 98 era extraordinaria en cualquier posición. El grupo era enorme, y así es más fácil ganar.
-Zidane es su amigo, pero no entrena desde hace mucho tiempo. ¿Le ve idóneo para coger la pesante herencia ‘bleu’? Hegemonía y galones no le faltan.
-Con el Real Madrid ganó tres Champions seguidas. Sí, ahora será diferente con la selección… No sé, pero ojalá le vaya bien. Es mi amigo. Ha hecho cosas únicas, tanto de futbolista como de entrenador. Le deseo lo mejor. Hablamos de un tótem. En el podio de los elegidos, de los mejores de siempre. Será algo nuevo, pero la capacidad y destreza las tiene. Entiende de fútbol. Habla poco, sí, aunque sabe escoger mejor que nadie los momentos adecuados para hacerlo.
-De España, ¿quién le ha sorprendido?
-Laporte. Es verdad que la fase defensiva recae en todos los hombres, pero atrás es muy compacta. Él y Cubarsí, muy bien ambos. Experiencia, juventud, técnica… ¿Sabes? Ha estado perfecta atrás. Lleva tiempo demostrando lo difícil que es superarla. Son muchos los partidos que lleva sin perder, y en esta Copa del Mundo ha encajado solo un gol. Le ha dado más seguridad, si cabe.
-En 1998, Zizou aparte, la esencia también era el grupo. Desailly, Leboeuf, Karembeu, Petit, Thuram… Músculo al servicio del mejor.
-No éramos los favoritos, porque nunca habíamos ganado el Mundial. Además, te recuerdo la polémica con el seleccionador –Aimé Jacquet-, quien venía de cambiar el grupo, de remodelarlo más bien. Fuera Cantona, Ginola, Angloma; dentro, Dugarry, Pirés, Henry, Trezeguet o yo. Gente más joven. Hubo mucho ruido, y hasta cuartos o semifinales el país nos silbaba y la prensa estaba en contra. Eso nos dio mucha más fuerza, y esa fue la clave. Luego, obvio, con Zidane iluminado resultó más sencillo, aunque un futbolista solo no gana un Mundial. Nunca.
-De hecho, Lamine Yamal destaca la cohesión de España tratando de desinflar su ego y las expectativas que hay puestas en él con 19 años. Por cierto, en aquella final contra Brasil faltó el mejor Ronaldo (Nazario), aquejado de mareos. ¿Notaron que algo no iba bien?
-Sí, lo sabíamos. No es una excusa. Cuando uno sale a jugar es… Mira, no estaba solo Ronaldo en Brasil. Rivaldo, Dunga, Leonardo, Roberto Carlos… Brasil era un equipo gigante. La gran favorita.
-Ronaldo, ¡qué jugador!
-Puede que el más grande de siempre. También te digo que con él al 100%, es probable que Francia hubiera ganado igualmente. Estábamos preparados. Muy por encima de nuestras posibilidades casi todos. Al 200%.
-Petit anotó el tercer gol. En el Barcelona fracasó.
-Manu Petit era más físico que técnico. Por características, para la Premier (jugó en el Arsenal de Wenger) era perfecto. En el Barça llegó en un periodo… El club no estaba bien, y a eso se sumó que él era introvertido… No sé. No congeniaron. En esa época, para mí, la Serie A era el campeonato más duro y fascinante. No digo el más bonito, pero puede que el mejor. Sin duda.
-En ese periodo (jugó en la Roma de 1997 a 2005), concretamente cuando ganan el campeonato italiano en 2001, usted sonó para Real Madrid y Barça. ¿Me lo confirma?
-Fui elegido mejor lateral del año en Italia. Apareció el Madrid, sí. El Barça, no. Son rumores… También del Sevilla se habló, pero me encontraba muy bien en la Roma. Tras Totti, yo era el rey de Roma. Tampoco puedo negar que cuando oí cierto interés madridista me gustó, claro.
«Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos, ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra»
-En Roma coincidió con Pep Guardiola algunos meses. Vuelve a sonar con fuerza para dirigir a Italia. Al parecer, Paolo Maldini y Leonardo están tratando de convencerlo. ¿Qué le parece?
-Guardiola es el mejor entrenador de todos los tiempos. Vamos a ver, no me quiero olvidar de Fabio Capello… Él me hizo mejor, nos ayudó a ganar, lideró un grupo con mucha energía, pero Pep es único. Ha cambiado el fútbol en Alemania, España e Inglaterra. Ojalá lo haga también aquí. Tenemos buena relación, porque se trata de una persona exquisita. Un hombre con carisma, gran conocedor de fútbol.
-Usted también estuvo en ese España-Francia de la Euro 2000, aunque suplente de Lizarazu. Guardiola era la manija de La Roja. Raúl falló el penalti en el último minuto ante Barthez. Su selección (con Vieira y Blanc de titulares) volvió a gobernar, aunque sufrió contra la Italia de Totti y Delvecchio, sus amigos ‘giallorossi’.
-Gran partido. Te recuerdo que Lizarazu era siempre titular por delante de mí.
-Lo sé. También en el Mundial. En el Athletic de Bilbao pudo haber hecho más. Sin embargo, su explosión fue en el Bayern. ¿Por qué jugaba él?
-Era mucho más defensor que yo, y eso le venía mejor a Francia. En mi caso, atacaba mucho, siempre ofreciendo soluciones arriba. Quizás, por la idea que tenía nuestro seleccionador (Roger Lemerre), venía mejor la presencia de guerreros atrás. Sí, Thuram, Desailly… Yo no lo era, pero sabes que cuando se gana va todo bien. No se discute nada. No lo voy a hacer aquí.
-¿Le gustaba esa España?
-Muy técnica. Mendieta, Guardiola, Alfonso o Raúl, con quien coincido mucho jugando a pádel… También con Fernando Llorente, mi gran amigo. Jugamos juntos, y ganamos casi siempre. No, volviendo al partido de entonces, sinceramente creo que cualquiera habría podido ganar. Difícil explicarlo, pero si hubiera marcado el penalti quizás la historia habría tenido otro color. No eran inferiores a nosotros, ni mucho menos. También merecieron pasar, pero esta es la magia y belleza del fútbol.
-Tengo la sensación de que esta Francia (Doué, Olise, Barcola…) dispone de más recursos que ninguna otra. En época contemporánea, más que la de Xavi, Villa o Iniesta. Incluso que la suya del binomio dorado o que la de los ochenta, con Platini y Giresse… Por contextos pretéritos, no recuerdo otras con tanta jerarquía. La Holanda de Cruyff o el Brasil de Pelé, quizás.
-Difícil calibrar eso. El fútbol ha cambiado. Es más físico. ¿Qué te voy a decir? La mía era física, sí, pero pensaba rápido. Era preciosa verla jugar. No sé si la mejor Francia de siempre. Las que citas, sin duda, son sublimes también.
-No sé si ha podido leer lo que escribió Mariano Rajoy en un artículo de opinión. Dijo que Francia tiene un nivel enorme, pero sin franceses. ¿Qué opina? Usted nació cerca de Montpellier.
-Me hace gracia que se hable de una Francia sin franceses en 2026. Estos chicos nacieron en Francia. En mis tiempos también existía la misma política, con críticas fuertes. El tema de las antiguas colonias y tal… Basta con esto. Lo importante es que el grupo esté bien, unido. Estos argumentos no forman parte del fútbol. Inútil seguir con esos temas.
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