La asturiana TSK rompe el hielo y debuta en la bolsa española con una subida del 5%

La compañía de ingeniería asturiana TSK ha desafiado a los estándares del mercado dando un paso hacia adelante en su estreno bursátil, a pesar del clima geopolítico actual. Sus máximos ejecutivos reconocen que la guerra en Oriente Próximo no ha afectado en absoluto a sus planes de salir a cotizar que comenzaron en noviembre del año pasado, tras meses de trabajo con el regulador español, la CNMV. Este miércoles, toque de campana mediante, la firma propiedad de la familia García Vallina se ha convertido en la primera salida a bolsa de 2026, con un valor estimado de mercado de unos 600 millones de euros y una colocación de capital entre los inversores por valor de 150 millones de euros, a la espera de completar la sobresuscripción (por otros 22,5 millones de euros más) teniendo en cuenta la altísima demanda que ha recibido la operación (de hasta 4 veces más sobre la oferta).

 La firma de ingeniería se estrena con una valoración de 600 millones de euros, tras ampliar capital por 150 millones solo entre inversores institucionales  

La compañía de ingeniería asturiana TSK ha desafiado a los estándares del mercado dando un paso hacia adelante en su estreno bursátil, a pesar del clima geopolítico actual. Sus máximos ejecutivos reconocen que la guerra en Oriente Próximo no ha afectado en absoluto a sus planes de salir a cotizar que comenzaron en noviembre del año pasado, tras meses de trabajo con el regulador español, la CNMV. Este miércoles, toque de campana mediante, la firma propiedad de la familia García Vallina se ha convertido en la primera salida a bolsa de 2026, con un valor estimado de mercado de unos 600 millones de euros y una colocación de capital entre los inversores por valor de 150 millones de euros, a la espera de completar la sobresuscripción (por otros 22,5 millones de euros más) teniendo en cuenta la altísima demanda que ha recibido la operación (de hasta 4 veces más sobre la oferta).

TSK fijó el precio de colocación en la parte más alta de la horquilla, 5,05 euros, y el primer cruce en mercado se produjo en 5,28 euros, con una subida del 4,55%, similar al cierre de la sesión. Con ganancias que llegaron a superar el 16% durante este miércoles, finalmente TSK cerró su primer día de negociación en el mercado con ganancias del 4,95%, hasta los 5,30 euros por acción. Sabino García Gallina, el presidente de la compañía, fue el encargado de tocar la campana junto a su hija, Beatriz García Rico, vicepresidenta ejecutiva del grupo. «Hoy iniciamos una nueva etapa, pero en TSK siempre hemos actuado con transparencia para seguir evolucionando continuamente. Ahora la cotización en los mercados refuerza nuestro nivel de exigencia», aseveró el presidente tras el toque de campana.

«Con TSK el mercado español hoy es más atractivo para las compañías que quieren crecer», afirmó el consejero delegado de BME, Juan Flames, antes del toque de campana.

La compañía cuenta con importantes inversores institucionales que han garantizado el éxito de la colocación. Esos inversores, conocidos como ‘ancla’ en la jerga financiera, son la gestora francesa de activos Amundi, Amundsen (centrada en inversiones industriales), DNB Asset Management (perteneciente al grupo bancario noruego DNB Bank), Global Income (family office internacional) y la gestora británica-estadounidense Janus Henderson.

Fuentes de la compañía desvelaron hoy que en la ampliación de capital han entrado inversores institucionales de 10 países distintos en Europa, entre ellos Reino Unido o los países nórdicos, y que se ha conseguido un mix «equilibrado» con el inversor español. El éxito de la colocación se basa en la diversificación, ya que ninguno de los inversores cuenta con más del 3% del capital de la compañía, lo que implica un desembolso inferior a los 18 millones de euros.

En todo caso, el control de la compañía permanecerá en manos de la familia García Vallina. El presidente e ingeniero de formación, Sabino García Vallina, mantendrá una participación mayoritaria de las acciones una vez se dé entrada a nuevos accionistas. Según recoge el documento, su peso en el accionariado pasará del 84% actual a un rango de entre el 59% y el 61,6% dependiendo de si se ejerce el green shoe (esta colocación adicional que se da por hecho), algo habitual en este tipo de operaciones.

El pequeño accionista no ha tenido cabida en esta colocación, como viene siendo práctica habitual en el mercado nacional desde tiempos de la salida a bolsa de Bankia o de Aena, la última que se recuerda con una colocación masiva entre inversores minoristas. Ahora bien, podrá comprar acciones de la compañía en el mercado desde este mismo miércoles, donde contará con un capital libre (free float, en la jerga) ligeramente inferior al 30%.

TSK es un grupo de ingeniería asturiano con casi 40 años de trayectoria. Está especializado en transición energética, mediante el tratamiento de aguas, energía termosolar y demás recursos renovables o descarbonización; fabrica y gestiona infraestructuras eléctricas, proyectos de almacenamiento y transporte de materias primas como en puertos (como el de Amberes) o centrales de siderurgia, petrolíferas, gasísticas o agroalimentarias (como la refinería de azúcar blanco de Yanbú, en Arabia Saudí).

Su exposición internacional es tal que solo 1 de cada 10 euros en ingresos proviene de Europa en la actualidad. Según las cifras reportadas por el grupo asturiano, en 2025 alcanzó un beneficio operativo de 99,7 millones de euros, un 37% por encima que el año anterior. Los ingresos alcanzaronn los 1.035 millones de euros, de los cuales la inmensa mayoría (el 91%) son generados por el negocio de transición energética y digitalización, frente a un 9% que se concentra en la división de handling en los aeropuertos y minería. A nivel geográfico, el 78% de las ventas provino de proyectos en América, el 12% en Europa y el 10% en el resto del mundo.

TSK ganó 32 millones de euros el año pasado, un 64% más, con márgenes ebitda del 9,6%. A 31 de diciembre de 2025, la cartera de pedidos del grupo ascendía a 1.292 millones de euros y los acuerdos de exclusividad de Proyectos representaban un valor estimado agregado de 3.665 millones de euros, algo que la futura cotizada pone en valor teniendo en cuenta que esto garantiza ingresos futuros los próximos años. En la actualidad TSK gestiona un total de 48 proyectos en curso. En España gestionan o están tras 109 instalaciones entre plantas fotovoltaicas, solares, estaciones eléctricas, en puertos como el de Cartagena, el de Alicante o Huelva, en acería o centrales térmicas. Una curiosidad del grupo es que TSK es el creador del sistema de automatización del terreno de juego del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. El grupo, a través de su filial alemana PHB, diseñó y mantiene el sistema de césped retráctil del estadio de fútbol, un proyecto que finalizó en 2023.

La compañía nació en 1986 tras la fusión de los departamentos eléctricos del Grupo Erpo (TSK Electrónica y Electricidad, que era una de las dos filiales de la empresa de ingeniería gijonesa) y desde entonces ha ido creciendo a golpe de adquisiciones de otros grupos similares en distintas regiones. La trayectoria internacional de la compañía comenzó en 1995 cuando entró el mercado alemán a través de la compra de PHB Weserhütte, una sociedad centrara en el diseño y suministro de instalaciones que almacenan y trabajan con minerales. En el año 2003 el grupo asturiano abrió sus primeras filiales internacionales en Marruecos y Venezuela, a las que seguirían Brasil, Chile y Nicaragua. En 2010 TSK desembarca en Oriente Medio y Asia.

 Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional

Más Noticias