La nueva gran apuesta

En 1950, Corea del Norte lanzó una ofensiva a gran escala sobre Corea del Sur con el respaldo de la Unión Soviética. Estados Unidos respondió apoyando al Gobierno surcoreano, convirtiendo el conflicto en el primer gran enfrentamiento de la Guerra Fría. Más allá de la geopolítica, la Guerra de Corea se convirtió en un laboratorio para poner a prueba los avances tecnológicos llevados a cabo por estadounidenses y soviéticos durante la última fase de la Segunda Guerra Mundial y transformó la rivalidad geopolítica entre las dos superpotencias en una carrera tecnológica que marcaría el equilibrio económico de las siguientes décadas.

 China y EEUU ven el liderazgo tecnológico como prioridad, mientras la Unión Europea mantiene el mismo enfoque que en el siglo XX.  

Audio generado con IA

En 1950, Corea del Norte lanzó una ofensiva a gran escala sobre Corea del Sur con el respaldo de la Unión Soviética. Estados Unidos respondió apoyando al Gobierno surcoreano, convirtiendo el conflicto en el primer gran enfrentamiento de la Guerra Fría. Más allá de la geopolítica, la Guerra de Corea se convirtió en un laboratorio para poner a prueba los avances tecnológicos llevados a cabo por estadounidenses y soviéticos durante la última fase de la Segunda Guerra Mundial y transformó la rivalidad geopolítica entre las dos superpotencias en una carrera tecnológica que marcaría el equilibrio económico de las siguientes décadas.

En 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik, cuestionando implícitamente el liderazgo americano en la carrera tecnológica global. Desde ese momento, Estados Unidos respondió con una movilización extraordinaria de recursos hacia la I+D+i, educación, tecnología de defensa e industria aeroespacial. Durante aquellos años, también comenzaba otra carrera: la europea. El Tratado de Roma ponía la primera piedra de otro gran proyecto: garantizar la paz y la prosperidad a través de la integración económica.

Setenta años después, la historia parece rimar. Ucrania se ha convertido en un laboratorio para validar el uso de drones, satélites comerciales, guerra electrónica y análisis masivo de datos en tiempo real, abriendo una nueva carrera tecnológica cuyo resultado condicionará la productividad, la competitividad y la seguridad de las principales economías del mundo. La irrupción de DeepSeek, a comienzos de 2025,reforzó la percepción de que China era capaz de cuestionar el liderazgo tecnológico global de Estados Unidos.

Esto provocó la inmediata reacción de Estados Unidos. Impulsó un conjunto de medidas que reflejaban una apuesta decidida por movilizar inversión privada a gran escala mediante el refuerzo de incentivos fiscales, la amortización inmediata de inversiones en I+D y el despliegue de infraestructuras críticas (centros de datos, capacidad eléctrica y fabricación nacional de semiconductores).

No obstante, China está dispuesta a igualar la apuesta americana, pero siguiendo una estrategia radicalmente distinta. El Gobierno chino ha reforzado su política industrial y ha aumentado el crédito público para acelerar la inversión en inteligencia artificial, semiconductores, robótica, computación avanzada y manufactura inteligente. La apuesta china persigue también un objetivo interno: sustituir un modelo de crecimiento apoyado durante décadas en la inversión en capital físico y el empleo, por otro sustentado en la productividad, la innovación y la acumulación de capital humano.

A pesar de las diferencias estratégicas, ambos Gobiernos han llegado a la misma conclusión: el coste de quedarse atrás sería superior al de asumir un mayor endeudamiento. La gran apuesta de Estados Unidos y China descansa sobre una hipótesis económica muy concreta: que la inteligencia artificial constituye una tecnología de propósito general capaz de elevar de forma permanente la productividad. Si esa hipótesis se confirma, el crecimiento futuro compensará el deterioro de las cuentas públicas provocado por el esfuerzo inversor actual.

Según el FMI, Estados Unidos y China mantendrán déficits públicos próximos al 7-8 % del PIB hasta el final de la década, acumulando en torno a 25 puntos adicionales de deuda pública en 2030. Pocas veces dos superpotencias habían aceptado simultáneamente un deterioro fiscal de esta magnitud con la expectativa de que la inteligencia artificial compensara ese esfuerzo mediante mayores ganancias de productividad. Por su parte, Europa constituye la gran excepción. Setenta años después del Tratado de Roma, su principal apuesta continúa siendo la integración económica. Los informes Letta y Draghi apuntan precisamente en esa dirección: profundizar el mercado único como principal respuesta para reforzar la competitividad europea frente a Estados Unidos y China. Mientras ambas potencias han reformulado su política económica en torno a la inteligencia artificial, Europa sigue confiando en que una mayor integración económica, financiera y regulatoria sea la mejor respuesta a la nueva revolución tecnológica.

Hace casi siete décadas, la Guerra de Corea, el Sputnik y el Tratado de Roma dieron lugar a dos grandes estrategias. La estadounidense apostó por la tecnología, la innovación y el liderazgo científico, una estrategia que terminó consolidando la hegemonía económica de Estados Unidos tras el final de la Guerra Fría. La europea apostó por la integración económica como instrumento para garantizar la paz, la estabilidad y la prosperidad del continente. Hoy, sin embargo, el escenario ha cambiado. Estados Unidos ha decidido renovar aquella apuesta para afrontar el gran desafío tecnológico del siglo XXI y preservar su liderazgo frente a China. Europa, en cambio, conserva su antigua apuesta: profundizar la integración económica como principal instrumento para preservar su competitividad. La historia económica demuestra que las grandes potencias conservan su liderazgo no solo por ser capaces de perseverar en sus grandes proyectos, sino porque saben complementarlos con nuevas apuestas cuando cambia el contexto histórico.

*Víctor Ausín Rodríguez es técnico comercial y economista del Estado y socio de ‘aimTFP’

 Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional

Más Noticias