Nuevo giro en la guerra de Pasapalabra: Mediaset quiere el nombre del concurso y pide la marca a la Unión Europea

La historia judicial de Pasapalabra está lejos de terminar. Cuando parecía que el principal quebradero de cabeza para Atresmedia era el reciente revés del Tribunal Supremo por los derechos de El Rosco, un nuevo frente amenaza con reabrir la batalla por uno de los concursos más exitosos de la televisión española. Esta vez, además, no está en juego una de sus pruebas más emblemáticas, sino el propio nombre del formato.

 En toda guerra siempre hay varios campos de batalla; y en la guerra de Pasapalabra la lucha se libra en todos los frentes. Uno es el de El Rosco, pero existe otro hasta ahora desconocido: la marca Pasapalabra  

La historia judicial de Pasapalabra está lejos de terminar. Cuando parecía que el principal quebradero de cabeza para Atresmedia era el reciente revés del Tribunal Supremo por los derechos de El Rosco, un nuevo frente amenaza con reabrir la batalla por uno de los concursos más exitosos de la televisión española. Esta vez, además, no está en juego una de sus pruebas más emblemáticas, sino el propio nombre del formato.

Mediaset Italia lleva cuatro años intentando hacerse con la propiedad de la marca Pasapalabra ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Según ha podido saber EL MUNDO por fuentes del sector, la resolución está próxima y podría dar un vuelco a la situación de una marca que hasta ahora ha permanecido ligada a ITV Studios, propietaria de The Alphabet Game, el formato británico del que nació el concurso.

Si la decisión acaba siendo favorable al grupo italiano, el cual asegura estar «a punto» de conseguirlo, aunque en todo este proceso quedarían dos recursos más ante la Justicia Europeo. Las consecuencias serían tan llamativas como insólitas. ITV seguiría siendo la propietaria del formato original, pero podría perder el derecho a utilizar comercialmente la denominación Pasapalabra. En España, eso abriría la puerta a que Mediaset España pudiera bautizar con ese nombre cualquier concurso o programa de su parrilla, aunque el camino es todavía muy largo.

Según fuentes de ITV Studios, ostenta los derechos exclusivos sobre el formato y el nombre Pasapalabra, derechos que han sido reconocidos reiteradamente por el Tribunal Supremo español. Mediaset tiene prohibido utilizar el formato y el nombre Pasapalabra y ya ha abonado la mayor parte de la indemnización de 75 millones de euros a ITV Studios como compensación por la emisión ilegal de Pasapalabra hasta 2019. ATRESMEDIA es el licenciatario legal de nuestro formato en España y tenemos plena confianza en nuestros derechos sobre el formato y el nombre Pasapalabra

Según fuentes de ITV Studios, es la productora ostenta los derechos exclusivos sobre el formato y el nombre Pasapalabra, «derechos que han sido reconocidos reiteradamente por el Tribunal Supremo español». «Mediaset tiene prohibido utilizar el formato y el nombre Pasapalabra y ya ha abonado la mayor parte de la indemnización de 75 millones de euros a ITV Studios como compensación por la emisión ilegal de Pasapalabra hasta 2019″, aseguran estas fuentes. Además, insisten en que «Atresmedia es el licenciatario legal de nuestro formato en España y tenemos plena confianza en nuestros derechos sobre el formato y el nombre Pasapalabra«.

Una locura total para el espectador, que esta temporada ha vivido el cese de El Rosco por el fallo del Supremo, la llegada de la AlaZ, como sustituto de la mítica prueba, la compra de Mediaset de los derechos de emisión de El Rosco en España o que El Rosco no pueda llamarse El Rosco porque la marca sí que es de ITV.

La reclamación de Mediaset Italia se sustenta en una historia que comenzó hace más de dos décadas. Cuando adquirió los derechos de The Alphabet Game para adaptarlo en Canale 5, el concurso empezó a llamarse Passaparola, una palabra que surgía de la expresión utilizada por los concursantes para pasar turno durante la prueba final.

Ese cambio no fue únicamente una cuestión de identidad televisiva. El contrato firmado entonces entre Mediaset Italia y Granada -la compañía que posteriormente acabaría integrada en la actual ITV Studios- establecía que cualquier modificación o innovación desarrollada durante la explotación italiana del formato pasaría a ser propiedad de la productora, aunque lo hubiera creado la cadena.

Ese es precisamente el principal argumento que ahora esgrime Mediaset Italia. La compañía sostiene que la marca Passaparola no existía antes de su adaptación y que fue en Canale 5 donde realmente nació el concepto comercial que posteriormente acabaría derivando en Pasapalabra en España.

El proceso no es sencillo, como demuestra los cuatro años que lleva en marcha lo que se conoce como acción de reivindicación. Mediaset ha solicitado formalmente que se la reconozca como la legítima dueña de la marca basándose en litigios de propiedad industrial en curso, obligando a cambiar el nombre del titular en el registro de la EUIPO. El proceso pasaría por intentar anular la marca de ITV si demuestra que no se ha usado de forma efectiva en la Unión Europea durante 5 años consecutivos para los servicios de televisión, o si existiera algún vicio de mala fe en su origen.

Mediaset lo tiene muy claro «la marca Pasapalabra es nuestra». Así, defiende que la titularidad histórica de Pasapalabra pertenece a RTI, socio de MS&F en Italia, matriz de Mediaset, y propietario de los derechos originales, motivo por el que consideran que el registro actual de ITV no debería mantenerse.

La cadena italiana Reti solicitó en 1999 el registro de la marca italiana Passaparola para servicios televisivos y, de forma paralela, gestionó la compra y transferencia de la marca Passaparola, que ya estaba registrada en 1989 para otro tipo de servicios, de forma que evitase cualquier tipo de colisión con el registro de la marca para la televisión.

La marca, por tanto, ya estaba registrada en 1989, siete años antes de que la compañía británica ITV emitiera el primer programa de The Alphabet Game en 1996. El programa Passaparola se emitió en Italia desde 1999 a 2004 con los formatos originales de ITV, hasta que en 2004 se finaliza el acuerdo de licencia con esta compañía y Reti continúa emitiendo su programa de variedades Passaparola, con los formatos restantes, hasta 2008 en horario de máxima audiencia.

En España, la Audiencia Provincial de Madrid declaró nulas, por mala fe, el registro de las marcas españolas Pasapalabra para diferentes clases presentadas por Europroducciones tras una demanda de nulidad presentada por ITV. En esa misma resolución, dictada en 2013, se denegó a ITV cualquier derecho preexistente sobre el signo Pasapalabra y se desestimó su acción reivindicatoria sobre las marcas de Europroducciones.

Tras cuatro años de procedimiento ante la EUIPO, el expediente entra en su recta final. De confirmarse esa tesis, el cambio tendría un enorme impacto estratégico sobre una de las marcas más reconocibles de la televisión española y sobre un concurso que hace tiempo que dejó de ser un formato de televisión para convertirse en algo único y en un motor de audiencias para la cadena que lo tiene.

La ofensiva llega apenas unas semanas después de otro importante revés judicial para Atresmedia. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia que reconoce que El Rosco constituye una creación con autonomía propia y que sus derechos pertenecen a MC&F, no a ITV. En consecuencia, la cadena no podía seguir emitiendo Pasapalabra, pero no utilizar su prueba más icónica sin la correspondiente autorización de la productora.

La resolución ha supuesto un cambio relevante porque separa jurídicamente el formato general del concurso de una de sus pruebas. El Supremo, contradiciéndose a sí mismo en una sentencia anterior, considera que la mecánica concreta de El Rosco -su estructura, dinámica, representación gráfica y funcionamiento- constituye una obra protegible de manera independiente, aunque para el espectador ambas sean prácticamente inseparables.

Paradójicamente, mientras Atresmedia ha volado para hacer frente al fallo con la licitación de AlaZ, un concurso de una televisión regional suiza, que ha hecho que el espectador se olvide rápido de la ausencia de El Rosco, Mediaset Italia intenta hacerse con el nombre comercial del concurso. Dos litigios distintos que afectan a dos elementos diferentes del mismo programa: uno a su prueba estrella y otro a la marca que lo identifica.

Y los problemas judiciales podrían no terminar ahí. MC&F, dueña de El Rosco, prepara una nueva demanda contra Atresmedia por un presunto plagio relacionado con AlaZ, la prueba que la cadena incorporó recientemente a Pasapalabra como sustituta provisional de El Rosco.

La productora considera que el nuevo juego reproduce elementos esenciales de un formato de su propiedad y ultima ya las acciones legales contra el grupo audiovisual.

La situación deja una imagen poco habitual: el concurso más rentable de las tardes de la televisión española afronta simultáneamente tres conflictos diferentes. Uno ya resuelto por el Supremo sobre los derechos de El Rosco; otro inminente por el supuesto plagio de AlaZ; y un tercero, todavía pendiente de resolución en Europa, que podría terminar cambiando incluso el nombre con el que millones de espectadores conocen desde hace más de dos décadas a Pasapalabra.

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