Dan Jorgensen, comisario de Energía: «El sistema fiscal está mal diseñado, subvencionar los combustibles fósiles es dar azúcar a un paciente diabético»

Dan Jorgensen (Odense, 1975) recibe a un reducido número de medios europeos, entre ellos EL MUNDO, justo antes de que la Comisión Europea presente su nuevo paquete de medidas climáticas y energéticas, y en las que él ha asumido directamente la propuesta de duplicar el nivel de electrificación en el territorio europeo. El nuevo objetivo es que en 2040 el 46% del consumo de energía provenga de esa fuente por el 23% actual. Duplicar la cifra, por lo tanto. Por ahora se trata sólo de un plan de acción, lo que supone que no hay un desarrollo legislativo ni tampoco tiene fondos asignados. Pero el responsable danés insiste en que era vital dar ya una señal en esta dirección.

 El responsable de la Comisión defiende la necesidad de elevar hasta el 46% el nivel de electrificación en la UE, lo que supone duplicar cifra actual, e insiste en que la factura energética de la UE se ha disparó en 50.000 millones con el cierre de Ormuz  

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Dan Jorgensen (Odense, 1975) recibe a un reducido número de medios europeos, entre ellos EL MUNDO, justo antes de que la Comisión Europea presente su nuevo paquete de medidas climáticas y energéticas, y en las que él ha asumido directamente la propuesta de duplicar el nivel de electrificación en el territorio europeo. El nuevo objetivo es que en 2040 el 46% del consumo de energía provenga de esa fuente por el 23% actual. Duplicar la cifra, por lo tanto. Por ahora se trata sólo de un plan de acción, lo que supone que no hay un desarrollo legislativo ni tampoco tiene fondos asignados. Pero el responsable danés insiste en que era vital dar ya una señal en esta dirección.

«Es un objetivo extremadamente ambicioso, pero al mismo tiempo realista. Creemos que duplicar el esfuerzo respecto al nivel actual es algo que puede lograrse. No será fácil, pero es posible», comienza apuntando Jorgensen, que de inmediato apunta a un aspecto que será casi tan recurrente como ese 46% durante la entrevista: la necesidad de cambiar el sistema fiscal.

«Queremos eliminar de una vez por todas las subvenciones a los combustibles fósiles. Es algo muy contraproducente y también contradictorio, porque hoy seguimos apoyando algo que, en realidad, está agravando el problema», señala. «Muchos Estados miembros gravan la electricidad con impuestos más elevados que el gas, y queremos cambiar esa situación. Por ello proponemos que, en el futuro, eso ya no esté permitido: la electricidad deberá estar gravada, preferiblemente, con un nivel impositivo inferior al del gas, o al menos similar», incide.

Y una vez más. «A veces comparo las subvenciones a los combustibles fósiles con dar azúcar a un paciente diabético. Es exactamente lo contrario de lo que habría que hacer. Queremos cambiar esto de manera radical y hacer que desaparezca».

La realidad es que se trata, sin duda, de una cuestión muy compleja porque la competencia en el ámbito fiscal es, efectivamente, de los países. La Comisión va a introducir medidas y artículos en la propuesta legislativa para tratar de asegurarse de que consiguen su objetivo, pero se antoja complicado que los países lo aprueben.

Otra cuestión espinosa sobre el plan de electrificación son los fondos con los que se van a llevar a cabo la actuación. Al no haber una partida destinada, la responsabilidad directa caerá sobre los países y el ámbito privado. «Desde que Estados Unidos comenzó a bombardear Irán hemos pagado más de 50.000 millones de euros adicionales por la energía respecto a lo que normalmente pagaríamos en el mismo periodo. Más de 50.000 millones de euros sin recibir una sola molécula de energía adicional. Es simplemente un sobrecoste respecto a lo que pagamos habitualmente», señala Jorgensen en este punto.

Si se tomasen esos 50.000 millones, prosigue el comisario de Energía, «o los 370.000 millones que normalmente gastamos cada año en combustibles fósiles», se podría hacer la transición. «Solo con el ahorro que supone sustituir los combustibles fósiles por energías renovables ya puede financiarse una parte muy importante de esas inversiones. Por supuesto, existe un periodo entre la inversión inicial y el momento en que empieza a recuperarse el dinero. Pero, para la industria, el periodo de retorno de la inversión en electrificación es extraordinariamente favorable. Estamos hablando, por término medio, de entre cinco y siete años», añade el comisario de Energía. Tal vez las compañías no piensen exactamente así, pero es la propuesta de Bruselas

¿Y por qué hay que llevar a cabo este proceso de electrificación? Por un doble motivo: el cambio climático y la pérdida de competitividad. «He visto que la previsión es que este verano fallezca un número récord de personas a causa de las olas de calor. Así que esto ya está ocurriendo. Nuestras poblaciones esperan de nosotros, y con razón, que hagamos más y que lo hagamos más rápido. Habrá paz en Ucrania y tendremos mejores relaciones con Estados Unidos, todo eso ocurrirá. Pero el cambio climático no va a desaparecer», apunta.

«Tenemos un problema de competitividad debido al elevado precio de la energía y sólo hay una salida: no podemos seguir dependiendo de la compra de combustibles fósiles caros. Tenemos que producir nuestras propias energías renovables, que son más baratas. Y para que eso sea posible, la electrificación es una parte fundamental de la solución. Además, esto no solo tiene que ver con la competitividad, sino también con la seguridad. Si no tenemos seguridad energética, no tendremos seguridad en sentido amplio», prosigue.

Y para terminar aborda la cuestión de la energía nuclear, a la que da una importancia relativa y rechaza valorar el apagón que quiere llevar a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez. «El mix energético es competencia de los Estados miembros según los Tratados», apunta inicialmente, y continúa: «Hoy la energía nuclear representa el 23% de la electricidad que producimos. Pero, como el consumo de electricidad va a aumentar, ese porcentaje será menor dentro del conjunto del consumo eléctrico. Aun así, seguirá siendo importante. Por supuesto, para algunos Estados miembros es más importante que para otros. El país del que yo procedo, y que conozco mejor, no tiene energía nuclear. Francia, como todos saben, concede una prioridad muy alta a la energía nuclear. En total hablamos de 98 GW de capacidad nuclear. Y solo el año pasado incorporamos 85 GW de nueva capacidad renovable. Es decir, cada año añadimos casi tanta capacidad renovable nueva como toda la capacidad nuclear instalada que existe actualmente».

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