El Benidorm Fest afronta una de las pruebas más importantes de su corta historia con un dato que invita al optimismo. RTVE ha recibido cerca de 900 canciones para participar en la edición de 2027, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado y que supone un respaldo para un certamen que ya ha tenido que aprender a caminar sin el impulso mediático que durante sus primeros años le proporcionó Eurovisión.
La corporación cierra el plazo de inscripción con una cifra muy similar a la del pasado año, el primero en el que el certamen dejó de ser la preselección española para Eurovisión, mientras prepara una edición que busca consolidar su identidad propia
El Benidorm Fest afronta una de las pruebas más importantes de su corta historia con un dato que invita al optimismo. RTVE ha recibido cerca de 900 canciones para participar en la edición de 2027, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado y que supone un respaldo para un certamen que ya ha tenido que aprender a caminar sin el impulso mediático que durante sus primeros años le proporcionó Eurovisión.
La corporación cerró el pasado jueves, a las 22.00 horas, el proceso de recepción de candidaturas tras 115 días de convocatoria, abierta entre el 6 de abril y el 30 de julio. En ese tiempo se han recibido cerca de 900 propuestas, de las cuales nada menos que 350 llegaron durante las últimas 24 horas, una circunstancia que vuelve a demostrar que muchos artistas y compositores apuran hasta el último momento para presentar sus trabajos.
El dato apenas varía respecto a la convocatoria anterior. Para el Benidorm Fest 2026, RTVE registró 870 canciones, por lo que el festival mantiene prácticamente intacto su volumen de participación pese al profundo cambio de escenario que vivió este año.
Ahora comienza la fase más compleja para el comité de selección. Las bases contemplan la elección de 16 candidaturas, aunque ese número podrá ampliarse hasta 20 si el nivel artístico así lo aconseja. Además, RTVE mantiene la posibilidad de incorporar directamente a intérpretes o compositores de reconocido prestigio mediante invitación, una herramienta que el festival ha utilizado desde sus primeras ediciones para reforzar el cartel y equilibrar la presencia de artistas emergentes con nombres consolidados de la industria.
La convocatoria de este año también ha tenido una particularidad organizativa. RTVE decidió adelantar por primera vez la apertura del proceso de inscripción con el objetivo de disponer de más tiempo para desarrollar las candidaturas elegidas y preparar la producción artística de cada propuesta, una planificación que la corporación considera clave para seguir profesionalizando el certamen.
Pero más allá de las cifras, el verdadero interés de esta convocatoria reside en el contexto. Porque el Benidorm Fest acaba de superar el mayor desafío desde su nacimiento en 2022: demostrar que puede sobrevivir sin ser la puerta de entrada española al Festival de Eurovisión.
La edición celebrada en febrero de este año fue la primera después de la histórica decisión de RTVE de abandonar Eurovisión tras la negativa de la Unión Europea de Radiodifusión a excluir a Israel del certamen. Aquella decisión modificó completamente la naturaleza del Benidorm Fest. Por primera vez, ganar el concurso ya no suponía representar a España en el festival europeo, sino únicamente convertirse en vencedor del principal certamen musical impulsado por la televisión pública.
Muchos pronosticaron entonces que el interés de artistas, discográficas y espectadores disminuiría de forma considerable. Sin embargo, al menos en lo que respecta a la participación, esos augurios no se han cumplido. La recepción de casi 900 canciones confirma que el Benidorm Fest continúa siendo un escaparate atractivo para músicos y compositores, incluso sin el premio añadido del billete eurovisivo.
Eso no significa que el camino haya sido sencillo. La última edición registró una audiencia inferior a la de años anteriores, algo que RTVE ya había asumido como uno de los efectos previsibles de la desvinculación con Eurovisión. Aun así, la corporación defendió que el certamen mantiene un enorme impacto entre el público joven y una capacidad de conversación social que va mucho más allá de los datos tradicionales de audiencia.
De hecho, la estrategia de RTVE desde que anunció su continuidad pasa precisamente por reforzar esa identidad propia. El mensaje lanzado por sus responsables durante los últimos meses ha sido claro: el Benidorm Fest debe dejar de entenderse como una simple preselección y convertirse en una gran plataforma de promoción de la música española.
Esa transformación ya empezó a apreciarse en la edición de 2026. El premio económico para los vencedores aumentó hasta los 150.000 euros, se ampliaron las oportunidades profesionales para los participantes mediante acuerdos con la industria musical y el festival incrementó el número de finalistas, medidas destinadas a ofrecer incentivos independientes de Eurovisión.
También se reforzó el proceso de selección. Tras el cierre de la convocatoria, un comité especializado realizó una primera criba para escoger las mejores candidaturas antes de que la dirección del festival confeccionara el cartel definitivo atendiendo no solo a la calidad musical, sino también al equilibrio de estilos, la diversidad artística, la viabilidad escénica y el potencial comercial de las propuestas.
Ahora ese mismo proceso volverá a repetirse durante las próximas semanas.
La incógnita será comprobar si entre esas cerca de 900 canciones aparece algún fenómeno capaz de reproducir el impacto cultural que lograron en su día propuestas como SloMo, Ay mamá, Nochentera o Zorra, canciones que trascendieron el propio concurso para convertirse en auténticos éxitos populares.
Porque esa es, precisamente, la nueva batalla del Benidorm Fest. Sin Eurovisión como horizonte inmediato, el reto consiste en demostrar que sigue siendo capaz de descubrir artistas, generar éxitos musicales y convertirse en uno de los grandes acontecimientos del calendario televisivo español.
Los datos conocidos este lunes permiten pensar que, al menos para la industria musical, el interés continúa intacto. Cerca de 900 composiciones volverán a competir por hacerse un hueco en el escenario de Benidorm. Solo 16 -o, como máximo, 20- conseguirán el billete.
Y, aunque ya no haya un pasaporte directo hacia Eurovisión, el festival de RTVE sigue demostrando que conserva algo igual de valioso: la capacidad de atraer a cientos de creadores dispuestos a apostar por un escaparate que, cinco años después de su recuperación, busca consolidarse definitivamente como una marca propia dentro de la música española.
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