Hay que reconocer que los propagandistas de Rodri han generado tal estado de necesidad entre los madridistas que diera la impresión de que sin el concurso del centrocampista del City habrá que ir pensando en pelear para eludir el descenso. Ruiz Quintano decía el otro día que si lo de Mourinho era rocanrol, pedir a Rodri para su Madrid era como pedir a Sergio Dalma para Led Zeppelin, y estoy de acuerdo con él. Siempre entendí que el destino final ideal para este jugador era el Barça del limpiaparabrisas y no el Madrid que juega a que se abran en el césped cráteres a su paso y de ellos surjan lava, gases, cenizas, humo y todos los demonios juntos, Lucifer, Belcebú, Astaroth… Un aficionado o un panenkita puede permitirse el lujo de dejarse guiar por su pene pero un directivo responsable no. Y, aunque en la T4 dan por perdida la batalla del relato, la única verdad sobre el caso Rodri es la siguiente: a pesar de que el futbolista es más del gusto culé y que hasta después del Mundial no se produjo movimiento alguno por parte del Madrid, el tren se puso en marcha tras la final contra Argentina. Miente quien haya afirmado que el acuerdo con Rodri estaba cerrado porque el mayor saboteador de su fichaje ha sido siempre él.Rodri sigue atragantado con la gala de su Balón de Oro , que entendió como un feo histórico por parte merengue, y no hay quien le quite de la cabeza que en realidad no le quieren a él sino que en el Madrid, y por una cuestión de imagen, necesitan al capitán de la selección que fue elegido como el mejor futbolista del Mundial. Puede, sólo puede, que tampoco tenga muchas ganas de coincidir con Vini en el mismo vestuario. Mourinho se ha dejado la piel desplegando ante él su repertorio más amplio de dotes de seducción hasta el punto de parecerse cada vez más al Vizconde de Valmont pero el chico nunca asomó la cabeza de la cueva del «no». Su «sí», al parecer, será para el Barça. A mí nunca me engañó. Y, a la larga, creo que el Real Madrid esquiva una bala. Veremos. Hay que reconocer que los propagandistas de Rodri han generado tal estado de necesidad entre los madridistas que diera la impresión de que sin el concurso del centrocampista del City habrá que ir pensando en pelear para eludir el descenso. Ruiz Quintano decía el otro día que si lo de Mourinho era rocanrol, pedir a Rodri para su Madrid era como pedir a Sergio Dalma para Led Zeppelin, y estoy de acuerdo con él. Siempre entendí que el destino final ideal para este jugador era el Barça del limpiaparabrisas y no el Madrid que juega a que se abran en el césped cráteres a su paso y de ellos surjan lava, gases, cenizas, humo y todos los demonios juntos, Lucifer, Belcebú, Astaroth… Un aficionado o un panenkita puede permitirse el lujo de dejarse guiar por su pene pero un directivo responsable no. Y, aunque en la T4 dan por perdida la batalla del relato, la única verdad sobre el caso Rodri es la siguiente: a pesar de que el futbolista es más del gusto culé y que hasta después del Mundial no se produjo movimiento alguno por parte del Madrid, el tren se puso en marcha tras la final contra Argentina. Miente quien haya afirmado que el acuerdo con Rodri estaba cerrado porque el mayor saboteador de su fichaje ha sido siempre él.Rodri sigue atragantado con la gala de su Balón de Oro , que entendió como un feo histórico por parte merengue, y no hay quien le quite de la cabeza que en realidad no le quieren a él sino que en el Madrid, y por una cuestión de imagen, necesitan al capitán de la selección que fue elegido como el mejor futbolista del Mundial. Puede, sólo puede, que tampoco tenga muchas ganas de coincidir con Vini en el mismo vestuario. Mourinho se ha dejado la piel desplegando ante él su repertorio más amplio de dotes de seducción hasta el punto de parecerse cada vez más al Vizconde de Valmont pero el chico nunca asomó la cabeza de la cueva del «no». Su «sí», al parecer, será para el Barça. A mí nunca me engañó. Y, a la larga, creo que el Real Madrid esquiva una bala. Veremos.

Hay que reconocer que los propagandistas de Rodri han generado tal estado de necesidad entre los madridistas que diera la impresión de que sin el concurso del centrocampista del City habrá que ir pensando en pelear para eludir el descenso.
Ruiz Quintano decía el otro día … que si lo de Mourinho era rocanrol, pedir a Rodri para su Madrid era como pedir a Sergio Dalma para Led Zeppelin, y estoy de acuerdo con él. Siempre entendí que el destino final ideal para este jugador era el Barça del limpiaparabrisas y no el Madrid que juega a que se abran en el césped cráteres a su paso y de ellos surjan lava, gases, cenizas, humo y todos los demonios juntos, Lucifer, Belcebú, Astaroth…
Un aficionado o un panenkita puede permitirse el lujo de dejarse guiar por su pene pero un directivo responsable no. Y, aunque en la T4 dan por perdida la batalla del relato, la única verdad sobre el caso Rodri es la siguiente: a pesar de que el futbolista es más del gusto culé y que hasta después del Mundial no se produjo movimiento alguno por parte del Madrid, el tren se puso en marcha tras la final contra Argentina. Miente quien haya afirmado que el acuerdo con Rodri estaba cerrado porque el mayor saboteador de su fichaje ha sido siempre él.
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Juanma Rodríguez
Rodri sigue atragantado con la gala de su Balón de Oro, que entendió como un feo histórico por parte merengue, y no hay quien le quite de la cabeza que en realidad no le quieren a él sino que en el Madrid, y por una cuestión de imagen, necesitan al capitán de la selección que fue elegido como el mejor futbolista del Mundial. Puede, sólo puede, que tampoco tenga muchas ganas de coincidir con Vini en el mismo vestuario.
Mourinho se ha dejado la piel desplegando ante él su repertorio más amplio de dotes de seducción hasta el punto de parecerse cada vez más al Vizconde de Valmont pero el chico nunca asomó la cabeza de la cueva del «no». Su «sí», al parecer, será para el Barça. A mí nunca me engañó. Y, a la larga, creo que el Real Madrid esquiva una bala. Veremos.
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