¿Safaris humanos rusos en Ucrania? Es lo que denuncia el país invadido tras difundirse un vídeo de un dron ruso persiguiendo a un vendedor de un mercado de la ciudad ucraniana de Jersón. En las imágenes se ve como el aparato parece ir tras el hombre hasta que explota junto a él. El vídeo, difundido este martes por el Ejército ucraniano, fue compartido posteriormente por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Se llama Yurii, tiene 52 años y lo puede contar. Desde el hospital, este vendedor de verduras ha relatado la pesadilla que vivió al intentar evitar el ataque indicando que era un civil. «Le mostré: ‘Mira, aquí hay solo verduras’, pero comenzó a volar hacia mí», relata que le dijo al piloto de la aeronave antes de que explotara a escasos metros de él.
Ha sido Zelenski quien, tras difundir el vídeo, lo ha calificado de ejemplo de «safari humano». Con esa expresión, las autoridades de Ucrania se refieren a la supuesta persecución deliberada de civiles mediante drones que estaría haciendo Rusia. Según Kiev, este tipo de acciones forman parte de una práctica con la que algunos operadores de drones entrenarían sus habilidades. Moscú lo niega y sostiene que sus fuerzas no atacan de forma intencionada a la población civil.
La guerra de Bosnia y el sitio de Sarajevo
Si alguien sabe de los llamados «safaris humanos» son los vecinos de Sarajevo. Varias denuncias afirman que la caza de civiles ocurrió durante la guerra en Bosnia, entre 1992 y 1996, y durante el sitio de la ciudad. El asunto aún colea y podría acabar siendo juzgado en Italia próximamente.
En abril de 1992, Bosnia y Herzegovina declaró su independencia, separándose de Yugoslavia, dominada por los serbios. En respuesta, los serbios de Bosnia asediaron la ciudad de Sarajevo, empezando lo que se convertirá en el sitio más largo de la historia moderna (1450 días). Según cifras oficiales, a manos de las fuerzas serbobosnias murieron 11.500 personas y otras 50.000 resultaron heridas.
Primeras denuncias y testimonios
Los safaris humanos habrían ocurrido durante ese conflicto. La primera denuncia apareció en la prensa italiana en 1995. El diario Il Corriere della Sera publicó las declaraciones de Gianni Tognoni, un médico miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos (una institución italiana que emite opiniones). El doctor afirmaba que había «turistas italianos que van a la antigua Yugoslavia para asistir a los combates«. Según lo que contó, «una vez en el frente, pueden participar en la batalla, contratados como mercenarios de fin de semana, lanzándose al ataque de alguna posición enemiga con un bazuca o bien haciéndose francotiradores, disparando a blancos humanos».
En 2007 se conoció el testimonio de John Jordan, un bombero estadounidense que estuvo como voluntario en Bosnia. En los juicios ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia dijo que en Sarajevo vio a «personal que, por su vestimenta, por las armas que llevaban y por la forma en que los manejaban, no le parecía que fueran del lugar». Contó, recoge Newtral, que «nunca vio a esos tiradores turistas disparar», sino que eran «trasladados por posiciones conocidas de francotiradores«. Según relató, llevaban armas «que parecían más adecuadas para cazar jabalíes en la Selva Negra que para combate urbano en los Balcanes, y además se notaba que eran novatos moviéndose entre escombros».
Más tarde, los presuntos «safaris humanos» fueron denunciados en 2022. Ese año, el documental Sarajevo Safari, del director esloveno Miran Zupancic, no daba nombres concretos pero sostenía que los francotiradores habían venido desde Italia, Estados Unidos, Canadá o Rusia. El documental llevó a la entonces alcaldesa de Sarajevo, Bengamina Karic, a interponer una denuncia ante la Fiscalía de Bosnia y Herzegovina, que se declaró abierta a investigar el caso.
La denuncia ante la Fiscalía de Milán
La ahora exalcaldesa incluyó como pruebas las declaraciones recogidas en el documental, el testimonio del bombero y de Luca Leone. Este escritor es el autor de la novela Los bastardos de Sarajevo, donde narra el viaje de un grupo de personas que se va de safari para disparar sobvre civiles durante el asedio.
Karic también contactó con el escritor Ezio Gavazzeni y los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini. Tras su denuncia, en Italia, la Fiscalía de Milán abrió el pasado noviembre una investigación para aclarar si ciudadanos italianos pagaron para viajar a Sarajevo y participar en «safaris de francotiradores» a principios de la década de 1990. Según recoge Balkan Insight, Gavazzeni calcula que participaron más de 400 extranjeros, entre ellos unos 230 italianos y también españoles, declaró el escritor a TVE.
«Era gente adinerada, sádica y con el gusto de matar», dijo en 2025 Nicola Brigida» explicó Brigida. «La documentación revela que ciudadanos italianos viajaban a Sarajevo, pasando por Trieste, para matar a personas asediadas«, explicó la letrada. La denuncia, al igual que la investigación de la Fiscalía, no planteaba nombres, sino que se centraba en exponer los viajes con documentos que supuestamente prueban su organización o testimonios de soldados o de servicios de inteligencia.
A esa denuncia se sumó la de un periodista de investigación croata llamado Domagoj Margetic que acusa al actual presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, de estar vinculado con los «safaris humanos» de Sarajevo. Diferentes testimonios aseguraban que personas occidentales y ricas pagaron para «cazar» civiles durante el asedio de Sarajevo.
De acuerdo con estas versiones, aprovechando la situación, ciudadanos italianos y de otras nacionalidades occidentales, en su mayoría aficionados a las armas o militantes de extrema derecha, se reunieron en la ciudad italiana de Trieste, fronteriza con la antigua Yugoslavia, para participar en «safaris humanos». Estos consistían en «cazar» a civiles indefensos.
100.000 euros al día para participar
Los participantes presuntamente volaron con la aerolínea Aviogenex a las colinas cercanas a Sarajevo. Allí habrían pagado a las milicias serbobosnias leales al presidente Radovan Karadzic para poder disparar sobre civiles desarmados.
«Lo más morboso del ‘safari de Sarajevo’ era que existía una tarifa sobre cuánto debía pagar un cazador de fin de semana a los miembros del Ejército de la República Srpska (serbobosnio) en Grbavica para dispararle a civiles: adultos, mujeres, niños, embarazadas, soldados«. Es lo que contó Edin Subasic, exmilitar y agente de inteligencia del Ejército bosnio.
El diario La Repubblica informó que estos «turistas» llegaron a pagar unos 100.000 euros al día para participar. Según Subasic, algunos de los que participaron «aún están al alcance de la Justicia».
Varios denunciantes afirman que la caza de civiles ocurrió durante la guerra en Bosnia y el sitio de Sarajevo. Los «turistas» pagaron 100.000 euros para poder disparar sobre blancos humanos.
¿Safaris humanos rusos en Ucrania? Es lo que denuncia el país invadido tras difundirse un vídeo de un dron ruso persiguiendo a un vendedor de un mercado de la ciudad ucraniana de Jersón. En las imágenes se ve como el aparato parece ir tras el hombre hasta que explota junto a él. El vídeo, difundido este martes por el Ejército ucraniano, fue compartido posteriormente por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Se llama Yurii, tiene 52 años y lo puede contar. Desde el hospital, este vendedor de verduras ha relatado la pesadilla que vivió al intentar evitar el ataque indicando que era un civil. «Le mostré: ‘Mira, aquí hay solo verduras’, pero comenzó a volar hacia mí», relata que le dijo al piloto de la aeronave antes de que explotara a escasos metros de él.
Ha sido Zelenski quien, tras difundir el vídeo, lo ha calificado de ejemplo de «safari humano». Con esa expresión, las autoridades de Ucrania se refieren a la supuesta persecución deliberada de civiles mediante drones que estaría haciendo Rusia. Según Kiev, este tipo de acciones forman parte de una práctica con la que algunos operadores de drones entrenarían sus habilidades. Moscú lo niega y sostiene que sus fuerzas no atacan de forma intencionada a la población civil.
La guerra de Bosnia y el sitio de Sarajevo
Si alguien sabe de los llamados «safaris humanos» son los vecinos de Sarajevo. Varias denuncias afirman que la caza de civiles ocurrió durante la guerra en Bosnia, entre 1992 y 1996, y durante el sitio de la ciudad. El asunto aún colea y podría acabar siendo juzgado en Italia próximamente.
En abril de 1992, Bosnia y Herzegovina declaró su independencia, separándose de Yugoslavia, dominada por los serbios. En respuesta, los serbios de Bosnia asediaron la ciudad de Sarajevo, empezando lo que se convertirá en el sitio más largo de la historia moderna (1450 días). Según cifras oficiales, a manos de las fuerzas serbobosnias murieron 11.500 personas y otras 50.000 resultaron heridas.
Primeras denuncias y testimonios
Los safaris humanos habrían ocurrido durante ese conflicto. La primera denuncia apareció en la prensa italiana en 1995. El diario Il Corriere della Sera publicó las declaraciones de Gianni Tognoni, un médico miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos (una institución italiana que emite opiniones). El doctor afirmaba que había «turistas italianos que van a la antigua Yugoslavia para asistir a los combates«. Según lo que contó, «una vez en el frente, pueden participar en la batalla, contratados como mercenarios de fin de semana, lanzándose al ataque de alguna posición enemiga con un bazuca o bien haciéndose francotiradores, disparando a blancos humanos».
En 2007 se conoció el testimonio de John Jordan, un bombero estadounidense que estuvo como voluntario en Bosnia. En los juicios ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia dijo que en Sarajevo vio a «personal que, por su vestimenta, por las armas que llevaban y por la forma en que los manejaban, no le parecía que fueran del lugar». Contó, recoge Newtral, que «nunca vio a esos tiradores turistas disparar», sino que eran «trasladados por posiciones conocidas de francotiradores«. Según relató, llevaban armas «que parecían más adecuadas para cazar jabalíes en la Selva Negra que para combate urbano en los Balcanes, y además se notaba que eran novatos moviéndose entre escombros».
Más tarde, los presuntos «safaris humanos» fueron denunciados en 2022. Ese año, el documental Sarajevo Safari, del director esloveno Miran Zupancic, no daba nombres concretos pero sostenía que los francotiradores habían venido desde Italia, Estados Unidos, Canadá o Rusia. El documental llevó a la entonces alcaldesa de Sarajevo, Bengamina Karic, a interponer una denuncia ante la Fiscalía de Bosnia y Herzegovina, que se declaró abierta a investigar el caso.
La denuncia ante la Fiscalía de Milán
La ahora exalcaldesa incluyó como pruebas las declaraciones recogidas en el documental, el testimonio del bombero y de Luca Leone. Este escritor es el autor de la novela Los bastardos de Sarajevo, donde narra el viaje de un grupo de personas que se va de safari para disparar sobvre civiles durante el asedio.
Karic también contactó con el escritor Ezio Gavazzeni y los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini. Tras su denuncia, en Italia, la Fiscalía de Milán abrió el pasado noviembre una investigación para aclarar si ciudadanos italianos pagaron para viajar a Sarajevo y participar en «safaris de francotiradores» a principios de la década de 1990. Según recoge Balkan Insight, Gavazzeni calcula que participaron más de 400 extranjeros, entre ellos unos 230 italianos y también españoles, declaró el escritor a TVE.
«Era gente adinerada, sádica y con el gusto de matar», dijo en 2025 Nicola Brigida» explicó Brigida. «La documentación revela que ciudadanos italianos viajaban a Sarajevo, pasando por Trieste, para matar a personas asediadas«, explicó la letrada. La denuncia, al igual que la investigación de la Fiscalía, no planteaba nombres, sino que se centraba en exponer los viajes con documentos que supuestamente prueban su organización o testimonios de soldados o de servicios de inteligencia.
A esa denuncia se sumó la de un periodista de investigación croata llamado Domagoj Margetic que acusa al actual presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, de estar vinculado con los «safaris humanos» de Sarajevo. Diferentes testimonios aseguraban que personas occidentales y ricas pagaron para «cazar» civiles durante el asedio de Sarajevo.
De acuerdo con estas versiones, aprovechando la situación, ciudadanos italianos y de otras nacionalidades occidentales, en su mayoría aficionados a las armas o militantes de extrema derecha, se reunieron en la ciudad italiana de Trieste, fronteriza con la antigua Yugoslavia, para participar en «safaris humanos». Estos consistían en «cazar» a civiles indefensos.
100.000 euros al día para participar
Los participantes presuntamente volaron con la aerolínea Aviogenex a las colinas cercanas a Sarajevo. Allí habrían pagado a las milicias serbobosnias leales al presidente Radovan Karadzic para poder disparar sobre civiles desarmados.
«Lo más morboso del ‘safari de Sarajevo’ era que existía una tarifa sobre cuánto debía pagar un cazador de fin de semana a los miembros del Ejército de la República Srpska (serbobosnio) en Grbavica para dispararle a civiles: adultos, mujeres, niños, embarazadas, soldados«. Es lo que contó Edin Subasic, exmilitar y agente de inteligencia del Ejército bosnio.
El diario La Repubblica informó que estos «turistas» llegaron a pagar unos 100.000 euros al día para participar. Según Subasic, algunos de los que participaron «aún están al alcance de la Justicia».
20MINUTOS.ES – Internacional
