Jon Rahm endulza su racha más amarga con un bonus de 6 millones de dólares

Hay que ver la distinta percepción que se puede tener de tres éxitos idénticos. Después de un primer año triunfal en el LIV Golf, con dos victorias y acabando siempre entre los diez primeros, ganó el ranking individual con una sensación de haber sido el mejor en su incipiente carrera en la liga saudí. Sin embargo, el año pasado volvió a coronarse como el número uno pero sin haber alzado ningún trofeo y con cinco subcampeonatos como único mérito para este suculento botín. Aquí la impresión fue de incredulidad, ya que el chileno Joaquín Niemann había logrado nada menos que cinco triunfos y acabó perdiendo la regularidad por el complejo sistema de puntuación existente.Y este año, después de unos deprimentes últimos dos campeonatos (23.º en Reino Unido y 36.º en Nueva York) se ha asegurado ya la consideración de mejor golfista del año, a falta de la cita de Indianápolis de la semana que viene. En este caso Jon ha vencido en dos ocasiones (Hong Kong y México), lo mismo que Bryson Dechambeau (Singapur y Sudáfrica), mas la mayor regularidad del vizcaíno le ha dado para alcanzar su tercer galardón con más pena que gloria.«Aunque las dos últimas semanas no han sido las mejores me siento orgulloso de lo que hice al principio de la temporada. Creo que empezar tan bien como lo hice, con varios segundos puestos pero sin lograr la victoria, y luego ir a Hong Kong y conseguir el triunfo cuando más lo necesitaba me dio el empujón que necesitaba», afirmó el español al término de la cita neoyorquina que le dio su tercer entorchado anual consecutivo.Una vez más, como viene siendo costumbre desde que se embarcó en la aventura saudí, Rahm ha vuelto a pinchar en los grandes y eso hace que semejante hazaña no alcance las dimensiones esperadas para un jugador de su categoría. Y eso que después de la decepción del Masters, tuvo su semana más inspirada de la temporada en México, donde arrasó, y ganó el torneo por seis golpes de ventaja. Alargó su momento de forma hasta el PGA Championship y Valderrama, donde sumó sendos subcampeonatos, y ahí se le acabó la gasolina. La debacle llegó en el US Open , donde no pasó el corte; no se recuperó del mazazo ni en Escocia (36.º) ni mucho menos en el Open Británico (46.º). A estos resultados les siguieron las dos pruebas del LIV mencionadas, por lo que el premio recién conseguido sirve para restañar las heridas. «Ha sido un gran año. Insisto, me queda un ligero sabor agridulce por lo mal que he jugado esta semana, pero es algo de lo que estar orgulloso. Después de lo ocurrido el año pasado, sin victorias y con ciertas dudas sobre mi rendimiento en la clasificación general de la temporada, ganar dos veces —y hacerlo con solvencia— es algo que sin duda sienta muy bien», concluyó.Con los seis millones de dólares de este bono de temporada en su bolsillo, Jon debe afrontar el incierto futuro que le espera en este circuito. A pesar de que su máximo dirigente, Scott O’Neal, aseguró que tiene un nuevo inversor que ocuparía el lugar del fondo saudí PIF, que abandona el patrocinio, las dudas sobre la continuidad del LIV son cada vez mayores. Con el actual modelo de competición, solo está confirmado el último torneo regular de la semana que viene en Indianápolis, pues ni siquiera la final por equipos de Michigan, a final de mes, está garantizada. Aún en el caso de que fuera real la presencia de ese inversor, y no un globo sonda para ganar tiempo, lo que cambiaría por completo es el modelo de competición. Los grandes contratos y las bolsas de premios se reducirían drásticamente e, incluso, se les ha pedido a los jugadores que sean accionistas del proyecto, ante lo que todavía no se han pronunciado. Así las cosas, y dado el escaso interés que puso el de Barrica en aportar su dinero en lugar de recibirlo, como podría hacer en los circuitos ya establecidos, su vuelta al redil del Europeo y del PGA Tour parece cada vez más probable. En el primero tiene las puertas abiertas y, hoy por hoy, para regresar al americano tendría que esperar un año, aunque no se descartaría una entrada anterior negociando una multa, como ya hicieron Patrick Reed y Brooks Koepka esta misma campaña. Hay que ver la distinta percepción que se puede tener de tres éxitos idénticos. Después de un primer año triunfal en el LIV Golf, con dos victorias y acabando siempre entre los diez primeros, ganó el ranking individual con una sensación de haber sido el mejor en su incipiente carrera en la liga saudí. Sin embargo, el año pasado volvió a coronarse como el número uno pero sin haber alzado ningún trofeo y con cinco subcampeonatos como único mérito para este suculento botín. Aquí la impresión fue de incredulidad, ya que el chileno Joaquín Niemann había logrado nada menos que cinco triunfos y acabó perdiendo la regularidad por el complejo sistema de puntuación existente.Y este año, después de unos deprimentes últimos dos campeonatos (23.º en Reino Unido y 36.º en Nueva York) se ha asegurado ya la consideración de mejor golfista del año, a falta de la cita de Indianápolis de la semana que viene. En este caso Jon ha vencido en dos ocasiones (Hong Kong y México), lo mismo que Bryson Dechambeau (Singapur y Sudáfrica), mas la mayor regularidad del vizcaíno le ha dado para alcanzar su tercer galardón con más pena que gloria.«Aunque las dos últimas semanas no han sido las mejores me siento orgulloso de lo que hice al principio de la temporada. Creo que empezar tan bien como lo hice, con varios segundos puestos pero sin lograr la victoria, y luego ir a Hong Kong y conseguir el triunfo cuando más lo necesitaba me dio el empujón que necesitaba», afirmó el español al término de la cita neoyorquina que le dio su tercer entorchado anual consecutivo.Una vez más, como viene siendo costumbre desde que se embarcó en la aventura saudí, Rahm ha vuelto a pinchar en los grandes y eso hace que semejante hazaña no alcance las dimensiones esperadas para un jugador de su categoría. Y eso que después de la decepción del Masters, tuvo su semana más inspirada de la temporada en México, donde arrasó, y ganó el torneo por seis golpes de ventaja. Alargó su momento de forma hasta el PGA Championship y Valderrama, donde sumó sendos subcampeonatos, y ahí se le acabó la gasolina. La debacle llegó en el US Open , donde no pasó el corte; no se recuperó del mazazo ni en Escocia (36.º) ni mucho menos en el Open Británico (46.º). A estos resultados les siguieron las dos pruebas del LIV mencionadas, por lo que el premio recién conseguido sirve para restañar las heridas. «Ha sido un gran año. Insisto, me queda un ligero sabor agridulce por lo mal que he jugado esta semana, pero es algo de lo que estar orgulloso. Después de lo ocurrido el año pasado, sin victorias y con ciertas dudas sobre mi rendimiento en la clasificación general de la temporada, ganar dos veces —y hacerlo con solvencia— es algo que sin duda sienta muy bien», concluyó.Con los seis millones de dólares de este bono de temporada en su bolsillo, Jon debe afrontar el incierto futuro que le espera en este circuito. A pesar de que su máximo dirigente, Scott O’Neal, aseguró que tiene un nuevo inversor que ocuparía el lugar del fondo saudí PIF, que abandona el patrocinio, las dudas sobre la continuidad del LIV son cada vez mayores. Con el actual modelo de competición, solo está confirmado el último torneo regular de la semana que viene en Indianápolis, pues ni siquiera la final por equipos de Michigan, a final de mes, está garantizada. Aún en el caso de que fuera real la presencia de ese inversor, y no un globo sonda para ganar tiempo, lo que cambiaría por completo es el modelo de competición. Los grandes contratos y las bolsas de premios se reducirían drásticamente e, incluso, se les ha pedido a los jugadores que sean accionistas del proyecto, ante lo que todavía no se han pronunciado. Así las cosas, y dado el escaso interés que puso el de Barrica en aportar su dinero en lugar de recibirlo, como podría hacer en los circuitos ya establecidos, su vuelta al redil del Europeo y del PGA Tour parece cada vez más probable. En el primero tiene las puertas abiertas y, hoy por hoy, para regresar al americano tendría que esperar un año, aunque no se descartaría una entrada anterior negociando una multa, como ya hicieron Patrick Reed y Brooks Koepka esta misma campaña.  

Hay que ver la distinta percepción que se puede tener de tres éxitos idénticos. Después de un primer año triunfal en el LIV Golf, con dos victorias y acabando siempre entre los diez primeros, ganó el ranking individual con una sensación de haber sido el … mejor en su incipiente carrera en la liga saudí. Sin embargo, el año pasado volvió a coronarse como el número uno pero sin haber alzado ningún trofeo y con cinco subcampeonatos como único mérito para este suculento botín. Aquí la impresión fue de incredulidad, ya que el chileno Joaquín Niemann había logrado nada menos que cinco triunfos y acabó perdiendo la regularidad por el complejo sistema de puntuación existente.

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