Magyar, Frederiksen, Meloni… los rostros que han protagonizado el curso político en la UE

Cierra la UE un nuevo curso político como si de otra película se tratara: hay protagonistas, personajes nuevos y algunos secundarios que han tenido sus momentos de gloria a lo largo de los últimos meses. A los nombres perennes como Trump o Putin se suman el nuevo primer ministro húngaro o el aspirante a capitanear la política francesa en los próximos años, pero también aparecen otros como Giorgia Meloni o Javier Milei, en este caso representando la importancia de la política comercial para el bloque comunitario.

Von der Leyen, Macron, Merz o Sánchez también podría aparecer en la lista, igual que Mark Carney, que se ha asociado desde Canadá con Europa para hacer frente a Estados Unidos, o Mette Frederiksen: y es que la primera ministra danesa copó portadas en su intento -fructífero al menos de momento- de para los pies a Trump sobre Groenlandia y con una victoria electoral en su país.

¿Quiénes han sido los protagonistas del curso político para la UE?

Peter Magyar, la ‘calma’ después de Orbán

El gran cambio en estos meses se ha dado en Hungría. Viktor Orbán parecía que nunca iba a perder unas elecciones hasta que Peter Magyar aglutinó una alternativa creíble y el pasado mes de abril arrasó en las urnas: volvió entonces la calma a Bruselas, con la normalización de las relaciones, el desbloqueo de fondos y el fin a una política de veto constante que se vio en el sí de Budapest a los paquetes de sanciones contra Rusia o a la ayuda de 90.000 millones de euros a Ucrania (aunque Hungría no participa de esa generación de deuda conjunta). La conclusión que sacó por ejemplo Von der Leyen tras la llegada de Magyar al poder fue que ganó Hungría, pero también ganó Europa.

La victoria de Magyar fue también un triunfo para el conservadurismo clásico dentro de la UE. Forma parte del Partido Popular Europeo, así que fue un tanto para los Tusk, Feijóo o Montenegro en un momento en el que la dependencia de la derecha radical para gobernar es alta. Magyar, además, ya ha iniciado grandes reformas, como por ejemplo acabar con el blindaje del presidente: le destituyó en el proceso de «limpieza» de toda la herencia de Fidesz. No en vano, Orbán llevaba 16 años en el poder. Asume el nuevo primer ministro que tendrá que hablar con Rusia, pero ha señalado a Putin como el culpable de la guerra, algo que su predecesor nunca había hecho.

Otra vez Zelenski, y otra vez Trump

Y es que si Ucrania sigue en el foco, Zelenski tiene que estar en la lista de protagonistas. Además de los avances en el terreno, el presidente ucraniano ha conseguido una ayuda masiva de la UE para los próximos dos años, con prioridad sobre el material militar, y también la apertura de negociaciones para entrar en el bloque comunitario. El segundo, de hecho, fue un paso histórico y las conversaciones ya van avanzando a buen ritmo. Eso sí, las aspiraciones de Kiev de que Ucrania entre en la UE en 2027 son demasiado optimistas y la mirada se pone más en el año 2030. Queda pendiente, no obstante, ver si pueden avanzar las negociaciones con Rusia, congeladas desde el pasado mes de marzo.

Trump también aparece como figura clave para la UE, y ya es veterano en estos resúmenes. Y no para bien. EEUU pone toda la presión posible sobre Europa, y el viejo continente está aprendiendo a reaccionar. Este ha sido el curso de la tensión comercial, dialéctica, defensiva o estratégica. El momento de más problemas se dio con la guerra de Washington sobre Irán, en la que no encontró el respaldo de los europeos; ahí sí marcó distancia la UE, sobre todo a través de gobiernos nacionales como el español o el italiano, que impidieron a la Casa Blanca el uso de sus bases -bajo el mando de la OTAN- para atacar Teherán. Trump lleva desde entonces hablando de «decepción» y amenazando con represalias comerciales a los que ya no son tanto sus socios.

Meloni, la ganadora en los grandes debates

En clave interna la persona que mejor parada sale de este curso es Giorgia Meloni. La UE ha aprobado una dura reforma migratoria que abre la puerta, entre otras cosas, a la creación de centros de detención de migrantes en terceros países, algo que ya ha hecho Italia con Albania. El ‘modelo Meloni’ se ha convertido en el ‘modelo UE’. Al mismo tiempo, Roma ha ganado presencia al reclamar un presupuesto «más ambicioso» en las próximas negociaciones o importantes reformas energéticas, algo en lo que ha encontrado una extraña sociedad con Pedro Sánchez. Meloni también ha marcado distancias con Israel y con Estados Unidos por la guerra de Irán.

Precisamente, la primera ministra italiana ha reforzado su figura enfrentándose a Trump. Eran socios, pero ya no se llevan bien. ¿Por qué? Porque en la última cumbre del G7 el presidente estadounidense alegó que se había hecho una foto con ella «por pena» y porque se lo había implorado; compartió la imagen en redes sociales y no tardó en recibir la respuesta de Meloni en un breve vídeo. «Ni yo ni Italia suplicamos nunca», espetó. Después, en la reunión de la OTAN en Ankara ambos reconocieron que su vínculo, en otros tiempos de grandes aliados, no pasa por el mejor momento.

Milei, Lula y el acuerdo con Mercosur

Las relaciones entre la UE y América Latina también han dado un salto importantísimo, y ahí aparecen nombres como Javier Milei o Lula Da Silva. Tras 25 años de negociaciones ha entrado en vigor -desde el 1 de mayo pasado- el acuerdo con el Mercosur para crear «la zona de libre comercio más grande del mundo», algo que no solo ha reforzado la política comercial de la Unión, sino también las relaciones con países como Argentina o Brasil; ambos han sido firmes defensores del pacto. Eso sí, el texto funciona de manera parcial -solo la parte comercial, no la política- porque está pendiente del recurso que ha registrado el Parlamento Europeo ante el TJUE al entender que la Comisión no actuó correctamente en la tramitación del acuerdo.

La UE estima que el pacto UE-Mercosur permitirá el ahorro de unos 4.000 millones de euros en aranceles al año. Esa ausencia de tasas, además de un aumento de las inversiones, intercambio de información y homologación de las condiciones son algunos de los puntos. Si bien es cierto que hasta ahora la Unión ha ido firmando históricamente acuerdos bilaterales y concretos con países que forman parte el Mercosur, este pacto unifica la alianza, con sus cosas buenas y sus dudas, dignas de un momento «histórico para las relaciones comerciales», como se ha definido a ambos lados del océano.

Frederiksen y la ‘doctrina Groenlandia’

«Groenlandia no está en venta». En base a esas palabras también Mette Frederiksen se ha convertido en otra protagonista del curso político en la UE. Donald Trump quiere que EEUU controle el enclave, y lo ha repetido de vez en cuando en los últimos meses, pero el punto álgido fue en enero y tuvo que contar con la mediación de la OTAN para resolverse. Groenlandia es un enclave estratégico, energético y geográfico, que está bajo el control de Dinamarca. Y así se ha quedado por que daneses y europeos decidieron plantar cara a Washington.

Y es que el órdago de Trump sobre la isla más grande del mundo sirvió para que la líder socialdemócrata se aupase como otra líder clave y revalidara su poder en las urnas -aunque con el peor resultado de la historia de su partido por la división política-. Frederiksen defendió lo suyo, se alió con las autoridades groenlandesas y encontró en la UE lo que ya se conoce como ‘doctrina Groenlandia’: si se planta cara a Trump, él acaba reculando.

 A los nombres perennes como Trump o Putin se suman el nuevo primer ministro húngaro o el aspirante a capitanear la política francesa en los próximos años.  

Cierra la UE un nuevo curso político como si de otra película se tratara: hay protagonistas, personajes nuevos y algunos secundarios que han tenido sus momentos de gloria a lo largo de los últimos meses. A los nombres perennes como Trump o Putin se suman el nuevo primer ministro húngaro o el aspirante a capitanear la política francesa en los próximos años, pero también aparecen otros como Giorgia Meloni o Javier Milei, en este caso representando la importancia de la política comercial para el bloque comunitario.

Von der Leyen, Macron, Merz o Sánchez también podría aparecer en la lista, igual que Mark Carney, que se ha asociado desde Canadá con Europa para hacer frente a Estados Unidos, o Mette Frederiksen: y es que la primera ministra danesa copó portadas en su intento -fructífero al menos de momento- de para los pies a Trump sobre Groenlandia y con una victoria electoral en su país.

¿Quiénes han sido los protagonistas del curso político para la UE?

Peter Magyar, la ‘calma’ después de Orbán

El gran cambio en estos meses se ha dado en Hungría. Viktor Orbán parecía que nunca iba a perder unas elecciones hasta que Peter Magyar aglutinó una alternativa creíble y el pasado mes de abril arrasó en las urnas: volvió entonces la calma a Bruselas, con la normalización de las relaciones, el desbloqueo de fondos y el fin a una política de veto constante que se vio en el sí de Budapest a los paquetes de sanciones contra Rusia o a la ayuda de 90.000 millones de euros a Ucrania (aunque Hungría no participa de esa generación de deuda conjunta). La conclusión que sacó por ejemplo Von der Leyen tras la llegada de Magyar al poder fue que ganó Hungría, pero también ganó Europa.

La victoria de Magyar fue también un triunfo para el conservadurismo clásico dentro de la UE. Forma parte del Partido Popular Europeo, así que fue un tanto para los Tusk, Feijóo o Montenegro en un momento en el que la dependencia de la derecha radical para gobernar es alta. Magyar, además, ya ha iniciado grandes reformas, como por ejemplo acabar con el blindaje del presidente: le destituyó en el proceso de «limpieza» de toda la herencia de Fidesz. No en vano, Orbán llevaba 16 años en el poder. Asume el nuevo primer ministro que tendrá que hablar con Rusia, pero ha señalado a Putin como el culpable de la guerra, algo que su predecesor nunca había hecho.

Otra vez Zelenski, y otra vez Trump

Y es que si Ucrania sigue en el foco, Zelenski tiene que estar en la lista de protagonistas. Además de los avances en el terreno, el presidente ucraniano ha conseguido una ayuda masiva de la UE para los próximos dos años, con prioridad sobre el material militar, y también la apertura de negociaciones para entrar en el bloque comunitario. El segundo, de hecho, fue un paso histórico y las conversaciones ya van avanzando a buen ritmo. Eso sí, las aspiraciones de Kiev de que Ucrania entre en la UE en 2027 son demasiado optimistas y la mirada se pone más en el año 2030. Queda pendiente, no obstante, ver si pueden avanzar las negociaciones con Rusia, congeladas desde el pasado mes de marzo.

Trump también aparece como figura clave para la UE, y ya es veterano en estos resúmenes. Y no para bien. EEUU pone toda la presión posible sobre Europa, y el viejo continente está aprendiendo a reaccionar. Este ha sido el curso de la tensión comercial, dialéctica, defensiva o estratégica. El momento de más problemas se dio con la guerra de Washington sobre Irán, en la que no encontró el respaldo de los europeos; ahí sí marcó distancia la UE, sobre todo a través de gobiernos nacionales como el español o el italiano, que impidieron a la Casa Blanca el uso de sus bases -bajo el mando de la OTAN- para atacar Teherán. Trump lleva desde entonces hablando de «decepción» y amenazando con represalias comerciales a los que ya no son tanto sus socios.

Meloni, la ganadora en los grandes debates

En clave interna la persona que mejor parada sale de este curso es Giorgia Meloni. La UE ha aprobado una dura reforma migratoria que abre la puerta, entre otras cosas, a la creación de centros de detención de migrantes en terceros países, algo que ya ha hecho Italia con Albania. El ‘modelo Meloni’ se ha convertido en el ‘modelo UE’. Al mismo tiempo, Roma ha ganado presencia al reclamar un presupuesto «más ambicioso» en las próximas negociaciones o importantes reformas energéticas, algo en lo que ha encontrado una extraña sociedad con Pedro Sánchez. Meloni también ha marcado distancias con Israel y con Estados Unidos por la guerra de Irán.

Precisamente, la primera ministra italiana ha reforzado su figura enfrentándose a Trump. Eran socios, pero ya no se llevan bien. ¿Por qué? Porque en la última cumbre del G7 el presidente estadounidense alegó que se había hecho una foto con ella «por pena» y porque se lo había implorado; compartió la imagen en redes sociales y no tardó en recibir la respuesta de Meloni en un breve vídeo. «Ni yo ni Italia suplicamos nunca», espetó. Después, en la reunión de la OTAN en Ankara ambos reconocieron que su vínculo, en otros tiempos de grandes aliados, no pasa por el mejor momento.

Milei, Lula y el acuerdo con Mercosur

Las relaciones entre la UE y América Latina también han dado un salto importantísimo, y ahí aparecen nombres como Javier Milei o Lula Da Silva. Tras 25 años de negociaciones ha entrado en vigor -desde el 1 de mayo pasado- el acuerdo con el Mercosur para crear «la zona de libre comercio más grande del mundo», algo que no solo ha reforzado la política comercial de la Unión, sino también las relaciones con países como Argentina o Brasil; ambos han sido firmes defensores del pacto. Eso sí, el texto funciona de manera parcial -solo la parte comercial, no la política- porque está pendiente del recurso que ha registrado el Parlamento Europeo ante el TJUE al entender que la Comisión no actuó correctamente en la tramitación del acuerdo.

La UE estima que el pacto UE-Mercosur permitirá el ahorro de unos 4.000 millones de euros en aranceles al año. Esa ausencia de tasas, además de un aumento de las inversiones, intercambio de información y homologación de las condiciones son algunos de los puntos. Si bien es cierto que hasta ahora la Unión ha ido firmando históricamente acuerdos bilaterales y concretos con países que forman parte el Mercosur, este pacto unifica la alianza, con sus cosas buenas y sus dudas, dignas de un momento «histórico para las relaciones comerciales», como se ha definido a ambos lados del océano.

Frederiksen y la ‘doctrina Groenlandia’

«Groenlandia no está en venta». En base a esas palabras también Mette Frederiksen se ha convertido en otra protagonista del curso político en la UE. Donald Trump quiere que EEUU controle el enclave, y lo ha repetido de vez en cuando en los últimos meses, pero el punto álgido fue en enero y tuvo que contar con la mediación de la OTAN para resolverse. Groenlandia es un enclave estratégico, energético y geográfico, que está bajo el control de Dinamarca. Y así se ha quedado por que daneses y europeos decidieron plantar cara a Washington.

Y es que el órdago de Trump sobre la isla más grande del mundo sirvió para que la líder socialdemócrata se aupase como otra líder clave y revalidara su poder en las urnas -aunque con el peor resultado de la historia de su partido por la división política-. Frederiksen defendió lo suyo, se alió con las autoridades groenlandesas y encontró en la UE lo que ya se conoce como ‘doctrina Groenlandia’: si se planta cara a Trump, él acaba reculando.

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