La Federación Española de Fútbol está ultimando un acuerdo con una clínica de fertilidad para que las jugadoras de la selección puedan congelar óvulos, según ha adelantado a EL PAÍS, aunque no ha querido comentar los detalles de esta iniciativa. Lo recomendado es hacerlo antes de los 36 años con el fin de preservarlos en su momento de mejor calidad, para usarlos en un tratamiento de reproducción asistida cuando haya avanzado o concluido su carrera. Esta decisión, que toman aquellas deportistas que no pueden permitirse un paréntesis en ese momento, también se replica por motivos personales, profesionales y económicos en los casos de otras mujeres, y cada vez más. Pero es un debate con muchas aristas, en las que se cruzan innumerables circunstancias individuales, y que no puede entenderse como una solución milagrosa ni universal. En ese debate, hay voces que exigen a las instituciones cubrir estos procesos costosos para que el esfuerzo económico no recaiga sobre las mujeres, pero también otras que critican que, al hacerlo, se posterga además la maternidad más allá de la edad recomendada médicamente, para rendir más tiempo. Y, en todo caso, en el propio procedimiento de congelación de óvulos intervienen multitud de factores que complican la decisión: no es una solución ni barata, ni simple, ni inocua.
La decisión de la Federación Española de Fútbol de apoyar la congelación de óvulos de las futbolistas reabre el debate sobre este procedimiento que tiene ventajas, pero también muchas aristas
La Federación Española de Fútbol está ultimando un acuerdo con una clínica de fertilidad para que las jugadoras de la selección puedan congelar óvulos, según ha adelantado a EL PAÍS, aunque no ha querido comentar los detalles de esta iniciativa. Lo recomendado es hacerlo antes de los 36 años con el fin de preservarlos en su momento de mejor calidad, para usarlos en un tratamiento de reproducción asistida cuando haya avanzado o concluido su carrera. Esta decisión, que toman aquellas deportistas que no pueden permitirse un paréntesis en ese momento, también se replica por motivos personales, profesionales y económicos en los casos de otras mujeres, y cada vez más. Pero es un debate con muchas aristas, en las que se cruzan innumerables circunstancias individuales, y que no puede entenderse como una solución milagrosa ni universal. En ese debate, hay voces que exigen a las instituciones cubrir estos procesos costosos para que el esfuerzo económico no recaiga sobre las mujeres, pero también otras que critican que, al hacerlo, se posterga además la maternidad más allá de la edad recomendada médicamente, para rendir más tiempo. Y, en todo caso, en el propio procedimiento de congelación de óvulos intervienen multitud de factores que complican la decisión: no es una solución ni barata, ni simple, ni inocua.
En el caso de las futbolistas españolas, fueron ellas las que se lo plantearon a la federación. Pero haber congelado óvulos temprano no garantiza que en el futuro la fertilización in vitro será exitosa. Se debe informar a las mujeres de muchos matices, tanto si están considerando aplazar la maternidad desde los campos de fútbol y las pistas de atletismo, como también en oficinas, talleres, aulas o escenarios. Además de la calidad de los gametos, depende de la edad en la que decidan intentarlo, porque las complicaciones ginecológicas en la gestación también aumentan con el tiempo.
Edad y tasa de éxito
“Si congelas óvulos antes de los 36 años, multiplicas por 10 las probabilidades de que luego, cuando quieras intentarlo, realmente te quedes embarazada”, comenta la embrióloga Montserrat Boada. Y añade: “Es importante porque muchas de las personas que están preservando su fertilidad vuelven [a la clínica] a los 40″. Según Boada, jefa de Biología del Servicio de Medicina de la Reproducción en la clínica Dexeus Mujer, “el porcentaje de éxito está en un 60%, la tasa acumulada cuando se intenta con más de un embrión está por encima del 70%, y el porcentaje de niños nacidos está casi en un 52%”.
Quienes hayan vitrificado sus óvulos pueden no usarlos, porque no han querido hacerlo o ya han quedado embarazadas, pero debido a la ley vigente no pueden decidir descartarlos. Quedan en el banco de gametos hasta que dos médicos diferentes certifiquen que han concluido su edad fértil. La mayoría, de momento, no los usa. Según Boada, la tasa de pacientes que regresan para usarlos es del 30%, aunque va en aumento. Y además, hay un número importante de mujeres que recurre a óvulos de donante.
¿Cómo es el tratamiento?
En un ciclo normal se genera un óvulo. En este tratamiento de vitrificación, se receta medicación inyectable con hormonas para, durante dos semanas, estimular los ovarios y madurar más folículos, para intentar recolectar más óvulos. Después, el médico hace una punción ovárica para obtenerlos, bajo una sedación leve. Se vitrifican (una técnica de congelación rápida) y se almacenan en tanques de nitrógeno líquido.
Nicolás Prados, presidente de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (Asebir), explica que mejor cuantos más ovocitos puedan recolectarse, porque “es una carrera de obstáculos”. Comenta que sobreviven más del 95% de los ovocitos, pero no todos van a generar embriones y después no todos los embriones van a ser de buena calidad. Si la paciente es joven y los estudios hormonales y de reserva folicular salen bien, normalmente con un ciclo es suficiente. Si se obtienen menos de ocho óvulos, las clínicas recomiendan repetirlo para aumentar las probabilidades.
El proceso cuesta entre 2.000 y 4.000 euros, a los que se les suma el coste de los medicamentos, de entre 800 y 1.000 euros. Después, la preservación costará unos 400 euros por año. La mayoría de estos procesos se dan en el ámbito privado, porque la sanidad pública cubre exclusivamente los casos por indicación médica. Se admite en personas con posible riesgo de pérdida de su capacidad reproductiva por medicamentos o procedimientos médicos, como tratamientos oncológicos. El Partido Popular planteó en su ideario el año pasado ayudas públicas a la congelación de óvulos para las mujeres que quieran retrasar la maternidad.
¿Qué pasa con los óvulos si no se usan?
Hay tres opciones: donarlos a otra persona, donarlos para investigación científica o cesar su actividad, es decir, descongelarlos. Una de las principales críticas a la ley sobre técnicas de reproducción humana asistida de 2006 es que no pueden destruirse sin dos informes de médicos distintos que acrediten que la mujer ha terminado su período fértil. Los espermatozoides, sin embargo, sí se pueden cesar por pedido. Esta regulación es anterior a 2012, cuando se empezó a extender la preservación con la técnica de vitrificación.
“El artículo que habla de preservación de óvulos, embriones y esperma equipara el óvulo al embrión, que en su momento se hizo como para proteger a la mujer y no iba malintencionada la idea, pero un óvulo es un gameto, es como un espermatozoide, no es como un embrión que ya está fecundado y que requiere una protección mayor porque es una entidad distinta”, explica Montse.
En 2023 se vitrificaron 65.805 ovocitos, un 13% más que el año anterior, según los últimos datos disponibles de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que lleva el Registro Nacional de Actividad desde 2014. La clínica debe hacer un seguimiento con la dueña cada dos años y preguntarle cómo quiere continuar. Después de dos renovaciones, si no han respondido, el centro puede tomar sus propias decisiones.
Los óvulos que se acumulan en bancos de gametos ya son un problema a resolver por el sistema. No hay cifras abiertas sobre cuántos se donan a la ciencia o a terceros. A 31 de diciembre de 2022 en España había 429.285 ovocitos almacenados (284.476 propios y 144.809 de donante), según ha respondido el Ministerio de Sanidad a una solicitud por el portal de transparencia.
¿Y con los preembriones?
Esos óvulos pueden fecundarse con esperma de una pareja o de un donante, para obtener preembriones y preservarlos. Según la misma respuesta de Sanidad, a fines de diciembre de 2022 había 791.634 congelados en el país, el 70% con más de dos años en tanques de nitrógeno. Si son de una pareja, tiene que firmar un consentimiento y se necesita de la autorización de ambos para usarlos, donarlos o cesarlos. Si el varón fallece y dejó su consentimiento, la mujer tiene permiso para usarlos durante el año posterior en España. Los embriones no caducan biológicamente: en julio del año pasado nació Thaddeus Daniel Pierce, en Ohio (EE UU), de un preembrión que estuvo almacenado 30 años.
¿Cuántos bebés nacen por año?
El 10% de los bebés en España en 2023 nacieron mediante técnicas de reproducción asistida, según los últimos datos de la SEF. Se realizaron 168.372 ciclos de fecundación in vitro y 30.464 inseminaciones artificiales. Esto dio lugar a 39.555 nacimientos, aunque el 20% de ellos se produjeron en el extranjero, fruto de tratamientos realizados a pacientes internacionales. España es centro del llamado turismo reproductivo y recibe personas de países con leyes menos flexibles.
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