Adrián Lastra: «Es normal que a muchos futbolistas se les vuele la cabeza y se vuelvan gilipollas perdidos»

—Tiene usted pinta de que el deporte haya sido muy importante en su vida.—Para mí, es vida. Llevo haciendo deporte desde que soy un chiquillo, practicando fútbol, luego empecé con el tema de los entrenamientos, el gimnasio y demás. Lo necesito.—¿Es del Rayo Vallecano o además es del Rayo Vallecano?—Soy del Real Madrid y del Rayo Vallecano.—¿Por ese orden?—Hay algo de corazón que me hace sentir rayista, por el barrio. Pero también hay algo de vida porque en mi familia, casi todos han sido del Real Madrid.—Pues resuélvame una duda: cuando se enfrentan ambos ¿quién quiere que gane?—Depende de si se juegan algo o no. Si no hay nada en juego, que gane el Rayo. Si se juega algo el Madrid, que gane. Pero si se lo juega el Rayo Vallecano, que le den por culo al Madrid.—No sé pero me da que usted hubiera preferido ser futbolista a actor.—Obviamente sí, claro. Si te va bien, sí. Pero si no te va bien con eso del balón no es una buena profesión. Empecé jugando al fútbol sala y, de ahí, pasé a fútbol once, con los campos de tierra. Hice pruebas para el Real Madrid, para el Atlético de Madrid, para el Rayo. Pero la vida me dijo: Adri, que no, por aquí no. Vete a por otro sitio. —Si la vida no hubiera sido tan clara con usted ¿a quién le hubiera gustado parecerse?—A Cristiano Ronaldo. Por su ambición, por el no cansarse, por el luchar, porque es un tipo que tiene algo entre ceja y ceja, se lo propone y va por ello. Y si lo llevo un poquito a mi mundo, es que yo también quiero llegar a algo, quiero hacer algo y lucho.—¿Sabe? No es tan fácil reconocer que uno, en su profesión, tiene el espíritu de Cristiano.—Pues mira, cuando pasa que llega mi partido, que es mi obra, mi teatro o mi película o mi serie, ahí es donde soy un Cristiano Ronaldo. Sí, sí, voy a por todas y lo voy a conseguir.—Está bien que muestre sus credenciales. Están muy de moda las películas biográficas de futbolistas.—Es que es alucinante que, siendo un chavalín de barrio, con mil movidas en casa y te preguntas ¿cómo lo ha conseguido? Que es verdad que, por ejemplo, a Vinicius también le ha pasado.«Cuando voy alguna vez al Bernabéu, o incluso en Vallecas, cuando escucho tantos insultos, con niños alrededor, no doy crédito»—Crecer en la dificultad, en ocasiones, te imprime unos rasgos de carácter como los de ellos.—Un día vino Iker Casillas a ver una función de teatro que hacía yo y me dijo, Adri, ¿cómo puedes salir al teatro con tanta gente? Y contesté, ¿cómo puedes estar tú delante de miles de personas teniendo una tanda de penaltis y toda la responsabilidad de tu equipo, de una nación, a tu espalda? —Pues yo estoy con Iker. Son presiones distintas, pero ojo con el público y la crítica.—Yo no podría con esa presión, la de ellos. Es imposible. Es normal que a muchos se les vuele la cabeza y se vuelvan gilipollas perdidos. La fama, el entorno con el que te rodeas. En nuestra profesión también hay quien critica y quien se vuelve un ‘subido’. Pero yo siempre pienso que la gente no se convierte. La gente es, y cuando te llega poder o fama surge realmente tu ser.—¿Por qué en el fútbol se dicen cosas que en otros deportes no?—Es verdad que hay una pasión desmedida con el fútbol. Y hay gente que está muy aburrida en sus casas y no tienen nada a que aferrarse más que a una fe ciega en el fútbol.—Lo peor no se escucha en las casas…—Por supuesto. Cuando voy alguna vez al Bernabéu, o incluso en Vallecas, cuando escucho tantos insultos, con niños alrededor, no doy crédito. ¿Te estás entreteniendo? Tu vida no depende de ello. Tú mañana tienes que volver a trabajar. La afición también tiene que relativizar. Me parece que se toman las cosas demasiado en serio. Y con el fútbol es que es horroroso, sobre todo con el racismo.—¿Qué solución propone?—Hay que cerrar este campo. Sí, sí. ¿De dónde vienen los insultos? ¿de aquí? Esto se cierra. Hasta que no aprendan, porque la gente aprende a base de leches.«Mourinho me ilusiona, pero me da miedo por todo lo que se vivió con él»—En su última película, ‘Ni contigo ni sin mí’, usted interpreta al amigo incondicional de un hombre despechado, en sus peores horas. ¿Algún personaje del fútbol podría asociarse a ese perfil?—Pues quien me viene a la cabeza diciendo «si necesitas algo, aquí voy a estar» es Flick. Incluso Luis Enrique.—Se parecen lo mismo que un huevo a una castaña.—Ya, pero esa energía de Lucho, la pasión, el no sé qué… Encarna a ese amigo que, si te tiene que decir las cosas claras, te las dice. Un tipo que ayuda. Y, para mí es el mejor entrenador que hay ahora mismo.—Primer madridista que me lo dice.—Yo soy madridista y todo lo que tú quieras, pero es que es lo que es. Lo que ha hecho con el PSG, con Dembelé… Es un tipo que sabe hablar, escuchar, dirigir, pero que si tiene que poner el hombro para que estés tranquilo creo que te lo va a poner.—¿Le ilusiona Mourinho?—Sí. Me da miedo, por todo lo que se vivió con él. Pero sí me ilusiona. No sé si había algo de desgana en esta plantilla, pero lo cierto es que no estaban contentos. Unos lo estaban más que otros, eso sí. Y Mourinho es un tipo que, si dice «A», va a ser A. Si no quieres correr, te llames Vinicius, te llames Mbappé, te llames como te llames, te vas al banquillo.—Entonces ¿qué es exactamente lo que teme?—Me da miedo que de repente diga ahora ya, por mis cojones no sales. Por ejemplo, a Mbappé, que ha hecho un muy buen Mundial y aquí no corre.—¿Eso le diría usted a Mbappé si le tuviera delante, que defendiera?—No. Le diría que hablara con Olise y que le convenciera para venir. ¡Qué jugador! Se habla mucho de Bellingham, se habla mucho de Lamine, pero lo de Olise, con confianza, es la bomba. —¿Ya se han olvidado de Haaland?—No. También me gusta mucho. Recuerdo una imagen de este pasado Mundial. Inglaterra-Noruega. Y estaba Bellingham haciéndole cosquillas a Haaland y el noruego diciendo «¡estáte quieto, coño, estamos jugando! Pero de buen rollo. Yo decía, hostia, qué guay. Esos son los valores que me encantaría poder ver en el Real Madrid. —Tiene usted pinta de que el deporte haya sido muy importante en su vida.—Para mí, es vida. Llevo haciendo deporte desde que soy un chiquillo, practicando fútbol, luego empecé con el tema de los entrenamientos, el gimnasio y demás. Lo necesito.—¿Es del Rayo Vallecano o además es del Rayo Vallecano?—Soy del Real Madrid y del Rayo Vallecano.—¿Por ese orden?—Hay algo de corazón que me hace sentir rayista, por el barrio. Pero también hay algo de vida porque en mi familia, casi todos han sido del Real Madrid.—Pues resuélvame una duda: cuando se enfrentan ambos ¿quién quiere que gane?—Depende de si se juegan algo o no. Si no hay nada en juego, que gane el Rayo. Si se juega algo el Madrid, que gane. Pero si se lo juega el Rayo Vallecano, que le den por culo al Madrid.—No sé pero me da que usted hubiera preferido ser futbolista a actor.—Obviamente sí, claro. Si te va bien, sí. Pero si no te va bien con eso del balón no es una buena profesión. Empecé jugando al fútbol sala y, de ahí, pasé a fútbol once, con los campos de tierra. Hice pruebas para el Real Madrid, para el Atlético de Madrid, para el Rayo. Pero la vida me dijo: Adri, que no, por aquí no. Vete a por otro sitio. —Si la vida no hubiera sido tan clara con usted ¿a quién le hubiera gustado parecerse?—A Cristiano Ronaldo. Por su ambición, por el no cansarse, por el luchar, porque es un tipo que tiene algo entre ceja y ceja, se lo propone y va por ello. Y si lo llevo un poquito a mi mundo, es que yo también quiero llegar a algo, quiero hacer algo y lucho.—¿Sabe? No es tan fácil reconocer que uno, en su profesión, tiene el espíritu de Cristiano.—Pues mira, cuando pasa que llega mi partido, que es mi obra, mi teatro o mi película o mi serie, ahí es donde soy un Cristiano Ronaldo. Sí, sí, voy a por todas y lo voy a conseguir.—Está bien que muestre sus credenciales. Están muy de moda las películas biográficas de futbolistas.—Es que es alucinante que, siendo un chavalín de barrio, con mil movidas en casa y te preguntas ¿cómo lo ha conseguido? Que es verdad que, por ejemplo, a Vinicius también le ha pasado.«Cuando voy alguna vez al Bernabéu, o incluso en Vallecas, cuando escucho tantos insultos, con niños alrededor, no doy crédito»—Crecer en la dificultad, en ocasiones, te imprime unos rasgos de carácter como los de ellos.—Un día vino Iker Casillas a ver una función de teatro que hacía yo y me dijo, Adri, ¿cómo puedes salir al teatro con tanta gente? Y contesté, ¿cómo puedes estar tú delante de miles de personas teniendo una tanda de penaltis y toda la responsabilidad de tu equipo, de una nación, a tu espalda? —Pues yo estoy con Iker. Son presiones distintas, pero ojo con el público y la crítica.—Yo no podría con esa presión, la de ellos. Es imposible. Es normal que a muchos se les vuele la cabeza y se vuelvan gilipollas perdidos. La fama, el entorno con el que te rodeas. En nuestra profesión también hay quien critica y quien se vuelve un ‘subido’. Pero yo siempre pienso que la gente no se convierte. La gente es, y cuando te llega poder o fama surge realmente tu ser.—¿Por qué en el fútbol se dicen cosas que en otros deportes no?—Es verdad que hay una pasión desmedida con el fútbol. Y hay gente que está muy aburrida en sus casas y no tienen nada a que aferrarse más que a una fe ciega en el fútbol.—Lo peor no se escucha en las casas…—Por supuesto. Cuando voy alguna vez al Bernabéu, o incluso en Vallecas, cuando escucho tantos insultos, con niños alrededor, no doy crédito. ¿Te estás entreteniendo? Tu vida no depende de ello. Tú mañana tienes que volver a trabajar. La afición también tiene que relativizar. Me parece que se toman las cosas demasiado en serio. Y con el fútbol es que es horroroso, sobre todo con el racismo.—¿Qué solución propone?—Hay que cerrar este campo. Sí, sí. ¿De dónde vienen los insultos? ¿de aquí? Esto se cierra. Hasta que no aprendan, porque la gente aprende a base de leches.«Mourinho me ilusiona, pero me da miedo por todo lo que se vivió con él»—En su última película, ‘Ni contigo ni sin mí’, usted interpreta al amigo incondicional de un hombre despechado, en sus peores horas. ¿Algún personaje del fútbol podría asociarse a ese perfil?—Pues quien me viene a la cabeza diciendo «si necesitas algo, aquí voy a estar» es Flick. Incluso Luis Enrique.—Se parecen lo mismo que un huevo a una castaña.—Ya, pero esa energía de Lucho, la pasión, el no sé qué… Encarna a ese amigo que, si te tiene que decir las cosas claras, te las dice. Un tipo que ayuda. Y, para mí es el mejor entrenador que hay ahora mismo.—Primer madridista que me lo dice.—Yo soy madridista y todo lo que tú quieras, pero es que es lo que es. Lo que ha hecho con el PSG, con Dembelé… Es un tipo que sabe hablar, escuchar, dirigir, pero que si tiene que poner el hombro para que estés tranquilo creo que te lo va a poner.—¿Le ilusiona Mourinho?—Sí. Me da miedo, por todo lo que se vivió con él. Pero sí me ilusiona. No sé si había algo de desgana en esta plantilla, pero lo cierto es que no estaban contentos. Unos lo estaban más que otros, eso sí. Y Mourinho es un tipo que, si dice «A», va a ser A. Si no quieres correr, te llames Vinicius, te llames Mbappé, te llames como te llames, te vas al banquillo.—Entonces ¿qué es exactamente lo que teme?—Me da miedo que de repente diga ahora ya, por mis cojones no sales. Por ejemplo, a Mbappé, que ha hecho un muy buen Mundial y aquí no corre.—¿Eso le diría usted a Mbappé si le tuviera delante, que defendiera?—No. Le diría que hablara con Olise y que le convenciera para venir. ¡Qué jugador! Se habla mucho de Bellingham, se habla mucho de Lamine, pero lo de Olise, con confianza, es la bomba. —¿Ya se han olvidado de Haaland?—No. También me gusta mucho. Recuerdo una imagen de este pasado Mundial. Inglaterra-Noruega. Y estaba Bellingham haciéndole cosquillas a Haaland y el noruego diciendo «¡estáte quieto, coño, estamos jugando! Pero de buen rollo. Yo decía, hostia, qué guay. Esos son los valores que me encantaría poder ver en el Real Madrid.  

—Tiene usted pinta de que el deporte haya sido muy importante en su vida.

—Para mí, es vida. Llevo haciendo deporte desde que soy un chiquillo, practicando fútbol, luego empecé con el tema de los entrenamientos, el gimnasio y demás. Lo necesito.

—¿Es del Rayo Vallecano o además es del Rayo Vallecano?

 RSS de noticias de deportes

Más Noticias