Anthropic, la empresa detrás de la inteligencia artificial Claude, está lista para salir a bolsa. Este lunes ha anunciado que planea cotizar en el Nasdaq con el símbolo ANT a partir de la semana del 16 de noviembre y si la operación sale adelante, será la primera compañía dedicada exclusivamente a desarrollar modelos de inteligencia artificial avanzados que llega al parqué.
Todavía no ha revelado datos clave como el rango del precio de negociación de sus títulos
Anthropic, la empresa detrás de la inteligencia artificial Claude, está lista para salir a bolsa. Este lunes ha anunciado que planea cotizar en el Nasdaq con el símbolo ANT a partir de la semana del 16 de noviembre y si la operación sale adelante, será la primera compañía dedicada exclusivamente a desarrollar modelos de inteligencia artificial avanzados que llega al parqué.
El folleto deja en blanco el número de acciones que emitirá y el precio (algo cada vez más habitual en las salidas a bolsa), pero las cifras que manejan los inversores no tienen comparación histórica posible. La operación podría levantar 100.000 millones de dólares (unos 89.000 millones de euros) con una valoración de la compañía cercana a los 2 billones de dólares. Superaría a SpaceX, que en junio recaudó 75.000 millones de dólares en la que hasta ahora era la mayor salida a bolsa registrada.
Llegar a mediados de noviembre significaría ganar también la carrera a OpenAI, que según rumores ha aplazado su debut hasta 2027.
Hace cinco años, Anthropic era un grupo de investigadores que se escindió de OpenAI con la idea de crear inteligencias artificiales más seguras. Empezó a vender acceso a Claude a principios de 2023 y ese año ingresó unos 41 millones de dólares. En 2025 fueron 4.585 millones y solo entre abril y junio de este año, 11.600 millones. La empresa ha dicho a los inversores que en el tercer trimestre llegó a 16.800 millones, según el Financial Times, aunque en el folleto aún no figura esa cantidad.
Más de 11.900 clientes gastan al menos 100.000 dólares al año en Claude, que se ha convertido en la herramienta preferida e los desarrolladores de software por su capacidad para generar código. Unas 250 empresas superan los 10 millones en gasto y los que ya eran clientes hace un año gastan, según el prospecto, nueve veces más.
La eficiencia de la compañía también ha mejorado. Con unos 5.300 empleados, ingresa 6,6 millones de dólares por trabajador, frente a 1,4 millones hace un año.
Pero aunque los números del negocio son buenos Anthropic aún es un compañía incapaz de generar un beneficio, y para los inversores, sinceramente, las cifras serán difíciles de digerir. En el primer semestre del año cerró con unas pérdidas netas de 80.700 millones de dólares. 72.400 millones corresponden a la revalorización de bonos convertibles y otros instrumentos que están en manos de sus inversores, hasta ahora privados. Cuando sube la valoración de Anthropic, esos títulos valen más y la diferencia se anota como pérdida, aunque no salga dinero de la caja.
Pero incluso obviando el efecto de los bonos, el negocio en el que se mueve Anthropic es complejo. Los modelos llamados «de frontera» (los más avanzados del mercado, como Claude Fable) necesitan enormes recursos y es necesario actualizarlos de forma continua porque son también los que traen el dinero. Más del 80% de los ingresos del tercer trimestre procedió de versiones de Claude lanzadas en abril.
Para alimentarlos y ejecutarlos, Anthropic ha firmado contratos de computación por valor de más de 600.000 millones de dólares, a los que hay que sumar otros 200.000 millones en compras adicionales de procesadores previstas. Es casi 12 veces lo que ingresa en un año al ritmo actual.
Broadcom, por ejemplo, le alquila chips diseñados por Google por unos 161.000 millones. Con Google Cloud se ha comprometido a gastar al menos 114.500 millones; con Amazon, 110.000 millones, y con Microsoft, 44.900 millones, y en varios casos «con independencia del uso real».
Y luego está SpaceX. La empresa de Elon Musk, que absorbió xAI y con ella a Grok, rival directo de Claude, pero que venderá capacidad de computación a Anthropic por 120.500 millones hasta el año 2029.
Prueba de lo compleja que se ha vuelto la interdependencia de estas compañías es que la relación es circular. Amazon, Google y Microsoft son a la vez accionistas, proveedores, competidores, clientes y canal de venta. Casi la mitad de los ingresos de Anthropic llega a través de sus plataformas en la nube y algunos proveedores hacen también de banco. Broadcom, por ejemplo, está dispuesta a prestarle hasta 42.000 millones en bonos convertibles para que pueda pagar el alquiler de esos mismos chips. Nvidia hace frecuentemente maniobras similares para la venta de sus procesadores.
Y ahí está resumida, en cierta forma, la razón de la salida a bolsa. Anthropic ha levantado 141.100 millones de dólares en capital desde su fundación, pero sus gastos hace tiempo que superan las cantidades que pueden afrontar empresas de capital riesgo o incluso fondos soberanos. Para poder seguir alimentando su inteligencia artificial necesita una mayor base de inversores.
Esos inversores tendrán poco que decir, y el folleto lo advierte. Su estructura puede «eliminar en la práctica» la capacidad de los accionistas de influir en decisiones importantes. Anthropic es una corporación de beneficio público, obligada a equilibrar el interés de sus accionistas con una misión, que es «el desarrollo responsable de la IA avanzada para el beneficio a largo plazo de la humanidad«. Una organización independiente, la Long-Term Benefit Trust, elige a la mayoría del consejo con una acción especial sin derechos económicos.
Justo antes del estreno, la empresa emitirá además una única acción de clase F, con el 50,1% de los votos, para una sociedad compuesta por sus siete cofundadores, entre ellos los hermanos Dario y Daniela Amodei. A eso se suma un fondo propio de beneficio público con el 5% del capital, que podrá recibir hasta un 2% más cada vez que la acción suba un 50%.
Los factores de riesgo ocupan casi un centenar de páginas, y algunos son poco habituales en un folleto bursátil. Anthropic reconoce que los modelos de IA, también los suyos, han mostrado comportamientos de autopreservación, como resistirse a ser desconectados u ocultar información, e incluso conductas que recuerdan a un chantaje. Admite también que los daños de un «incidente catastrófico relacionado con la IA» podrían ser tan grandes que ni una aseguradora, ni quizá la sociedad en su conjunto, tendría capacidad para absorberlos.
Washington es el otro frente. El 25 de septiembre, un tribunal federal de apelaciones avaló que el Departamento de Guerra, (como ha rebautizado la Administración Trump al Pentágono), catalogue a Anthropic como un «riesgo para la cadena de suministro«. Es una decisión que llega después de que la empresa se negara a retirar de sus contratos las restricciones al uso de Claude para la vigilancia masiva dentro del país y para armas autónomas. Anthropic, que ganó en agosto un pleito paralelo en California, ha pedido que el pleno del tribunal revise la decisión.
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