Chidi Njokuani, el ‘skater’ que peleará contra Joel Álvarez en UFC 330

A pesar de haber sido ‘skater’, la vida de Chidi Njokuani nunca ha ido sobre ruedas. Nacido en el núcleo de una familia que huyó de Nigeria a principios de la década de 1980 para instalarse en Garland, ciudad situada en el área metropolitana de Dallas, Bang Bang (apodo de Chidi) es sinónimo de ‘pelear desde que tuvo uso de razón’ . Obligado por su hermano Anthony, peleador que compitió en promotoras como WEC o UFC , Chidi aprendió el deporte con apenas diez años. Un año después, el estadounidense con raíces nigerianas ya estaba compitiendo en Muay Thai. Mientras otros niños jugaban al fútbol o montaban en bicicleta, Chidi peleaba en un ring. Los años fueron pasando y Bang Bang seguía enfocado en medirse a rivales en el cuadrilátero. Sin embargo, la adolescencia le brindó una nueva pasión, el ‘skate’ . El norteamericano comenzó a sustituir la adrenalina de la pelea por la que te brinda la velocidad y se empezó a alejar de los deportes de contacto. No duró mucho el reemplazo, ya que a los dieciocho años regresó, pero esta vez atraído más por las artes marciales mixtas que por el ‘striking’ (golpeo) puro gracias al descubrimiento del jiu-jitsu y de las bolsas económicas. En noviembre de 2007 debutó como profesional con más de quince combates amateur de Muay Thai y venció a su rival por TKO. Una experiencia superior a la mayoría de los debutantes en MMA que existían en aquella época. Los primeros años fueron una mezcla de boxeo y MMA en paralelo. Formó parte del equipo de kickboxing llamado Oklahoma Destroyers donde se hizo un nombre dentro de los deportes de contacto, perfeccionó su Muay Thai y poco a poco acumuló victorias en el octágono en el circuito regional estadounidense. Su regreso al Muay Thai en 2013 le dejó una historia que le acompañará por siempre . Un enfrentamiento contra Simon Marcus terminó en un polémico empate por decisión mayoritaria, tras el cual el canadiense tomó el micrófono, insultó a Njokuani por su trabajo en el clinch y provocó un enfrentamiento entre bastidores con su hermano Anthony. Después de haber firmado un récord de siete victorias y tres derrotas en MMA, Chidi firmó en 2012 con la promotora estadounidense Resurrection Fighting Alliance. Tras un registro de cuatro triunfos, un empate y un tropiezo en apenas tres años, Bang Bang recibió la llamada de Bellator, una de las mayores ligas de artes marciales mixtas del mundo. El estadounidense alternó combates en el peso welter y en el peso medio con un historial de cinco victorias y tres derrotas hasta que fue despedido en 2019. De una noticia mala, sacó una mejor. Chidi se repuso venciendo a Christian Torres en LFA y obtuvo la oportunidad que tanto llevaba esperando, el Contender Series. La UFC le contactó para participar en la entrevista de trabajo más difícil del planeta. Un combate que decidía si entraba a formar parte o no de la mayor promotora de artes marciales mixtas del mundo. Aun así, Bang Bang no titubeó. El norteamericano con orígenes nigerianos se impuso al brasileño Mario Sousa por ‘ground and pound’ (derribar y golpear) en el tercer asalto y firmó con la mejor liga de MMA del mundo en 2021 . Su carrera en la promotora dirigida por Dana White no pudo empezar de mejor manera. Un nocaut espectacular en apenas 16 segundos y un codazo tremendo en el primer asalto . Dos peleas y dos actuaciones de la noche para establecerse como una de las amenazas de la división de las 170 libras. A pesar de ello, Njokuani quiso, de nuevo, probarse en la categoría de peso medio. La situación cambió y llegaron tres derrotas en un mismo año para bajarle la expectación. En 2024, Bang Bang decidió volver al peso welter. El éxito fue inmediato. Tres triunfos consecutivos donde su tamaño y alcance volvieron a ser un verdadero problema. Sin embargo, la racha llegó a su fin de la peor de las maneras. Jake Mathews le sometió con un mataleón en el primer asalto y Carlos Leal le dominó durante quince minutos. Dos derrotas consecutivas que, ya con 37 años, le podrían acercar a ser ‘cortado’ por la UFC si no obtuviera la victoria en su siguiente pleito. Ahora, Chidi, que significa «Dios existe» en idioma ‘igbo’, se medirá a Joel Álvarez el próximo 15 de agosto en UFC 330 tras el cambio de rival por la lesión de Geoff Neal. El Fenómeno (apodo de Joel) da un paso al frente aprovechando su estancia en Nueva Jersey por el campamento de Islam Makhachev para poner a prueba a Bang Bang con el objetivo de resarcirse de la última derrota contra Yaroslav Amosov. A pesar de haber sido ‘skater’, la vida de Chidi Njokuani nunca ha ido sobre ruedas. Nacido en el núcleo de una familia que huyó de Nigeria a principios de la década de 1980 para instalarse en Garland, ciudad situada en el área metropolitana de Dallas, Bang Bang (apodo de Chidi) es sinónimo de ‘pelear desde que tuvo uso de razón’ . Obligado por su hermano Anthony, peleador que compitió en promotoras como WEC o UFC , Chidi aprendió el deporte con apenas diez años. Un año después, el estadounidense con raíces nigerianas ya estaba compitiendo en Muay Thai. Mientras otros niños jugaban al fútbol o montaban en bicicleta, Chidi peleaba en un ring. Los años fueron pasando y Bang Bang seguía enfocado en medirse a rivales en el cuadrilátero. Sin embargo, la adolescencia le brindó una nueva pasión, el ‘skate’ . El norteamericano comenzó a sustituir la adrenalina de la pelea por la que te brinda la velocidad y se empezó a alejar de los deportes de contacto. No duró mucho el reemplazo, ya que a los dieciocho años regresó, pero esta vez atraído más por las artes marciales mixtas que por el ‘striking’ (golpeo) puro gracias al descubrimiento del jiu-jitsu y de las bolsas económicas. En noviembre de 2007 debutó como profesional con más de quince combates amateur de Muay Thai y venció a su rival por TKO. Una experiencia superior a la mayoría de los debutantes en MMA que existían en aquella época. Los primeros años fueron una mezcla de boxeo y MMA en paralelo. Formó parte del equipo de kickboxing llamado Oklahoma Destroyers donde se hizo un nombre dentro de los deportes de contacto, perfeccionó su Muay Thai y poco a poco acumuló victorias en el octágono en el circuito regional estadounidense. Su regreso al Muay Thai en 2013 le dejó una historia que le acompañará por siempre . Un enfrentamiento contra Simon Marcus terminó en un polémico empate por decisión mayoritaria, tras el cual el canadiense tomó el micrófono, insultó a Njokuani por su trabajo en el clinch y provocó un enfrentamiento entre bastidores con su hermano Anthony. Después de haber firmado un récord de siete victorias y tres derrotas en MMA, Chidi firmó en 2012 con la promotora estadounidense Resurrection Fighting Alliance. Tras un registro de cuatro triunfos, un empate y un tropiezo en apenas tres años, Bang Bang recibió la llamada de Bellator, una de las mayores ligas de artes marciales mixtas del mundo. El estadounidense alternó combates en el peso welter y en el peso medio con un historial de cinco victorias y tres derrotas hasta que fue despedido en 2019. De una noticia mala, sacó una mejor. Chidi se repuso venciendo a Christian Torres en LFA y obtuvo la oportunidad que tanto llevaba esperando, el Contender Series. La UFC le contactó para participar en la entrevista de trabajo más difícil del planeta. Un combate que decidía si entraba a formar parte o no de la mayor promotora de artes marciales mixtas del mundo. Aun así, Bang Bang no titubeó. El norteamericano con orígenes nigerianos se impuso al brasileño Mario Sousa por ‘ground and pound’ (derribar y golpear) en el tercer asalto y firmó con la mejor liga de MMA del mundo en 2021 . Su carrera en la promotora dirigida por Dana White no pudo empezar de mejor manera. Un nocaut espectacular en apenas 16 segundos y un codazo tremendo en el primer asalto . Dos peleas y dos actuaciones de la noche para establecerse como una de las amenazas de la división de las 170 libras. A pesar de ello, Njokuani quiso, de nuevo, probarse en la categoría de peso medio. La situación cambió y llegaron tres derrotas en un mismo año para bajarle la expectación. En 2024, Bang Bang decidió volver al peso welter. El éxito fue inmediato. Tres triunfos consecutivos donde su tamaño y alcance volvieron a ser un verdadero problema. Sin embargo, la racha llegó a su fin de la peor de las maneras. Jake Mathews le sometió con un mataleón en el primer asalto y Carlos Leal le dominó durante quince minutos. Dos derrotas consecutivas que, ya con 37 años, le podrían acercar a ser ‘cortado’ por la UFC si no obtuviera la victoria en su siguiente pleito. Ahora, Chidi, que significa «Dios existe» en idioma ‘igbo’, se medirá a Joel Álvarez el próximo 15 de agosto en UFC 330 tras el cambio de rival por la lesión de Geoff Neal. El Fenómeno (apodo de Joel) da un paso al frente aprovechando su estancia en Nueva Jersey por el campamento de Islam Makhachev para poner a prueba a Bang Bang con el objetivo de resarcirse de la última derrota contra Yaroslav Amosov.  

A pesar de haber sido ‘skater’, la vida de Chidi Njokuani nunca ha ido sobre ruedas. Nacido en el núcleo de una familia que huyó de Nigeria a principios de la década de 1980 para instalarse en Garland, ciudad situada en el área metropolitana de … Dallas, Bang Bang (apodo de Chidi) es sinónimo de ‘pelear desde que tuvo uso de razón’. Obligado por su hermano Anthony, peleador que compitió en promotoras como WEC o UFC, Chidi aprendió el deporte con apenas diez años. Un año después, el estadounidense con raíces nigerianas ya estaba compitiendo en Muay Thai. Mientras otros niños jugaban al fútbol o montaban en bicicleta, Chidi peleaba en un ring.

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