Ingebrigtsen vuelve sin red

Jakob Ingebrigtsen volverá a colocarse un dorsal a palo seco. Esto es, después de un año de baja, de haber pasado por el quirófano y sin haberse probado en algunas carreras menores bajo el refugio de liebres dóciles. Regresa sin rodaje competitivo a un campeonato de Europa, a una final directa con una medalla de oro en juego que para él sería la séptima a nivel continental. El más difícil todavía. O casi. Lo hubiera sido si, además de en los 5.000 metros, se hubiera inscrito también en el 1.500 para un cuarto doblete consecutivo. Pero hasta para alguien como él parecía un desafío excesivo. El noruego apuró los plazos para apuntarse a Birmingham y en torno a su figura todo son dudas. Nadie sabe qué atleta aparecerá cuando suene el disparo.El nombre de Ingebrigtsen conserva toda la autoridad pese al tiempo transcurrido desde su última carrera. El nórdico es campeón olímpico de 1.500 y 5.000 metros, enlazó los títulos mundiales de la distancia larga en 2022 y 2023 y entre medias firmó esos tres dobletes continentales al aire libre. A los 25 años posee un palmarés que casi no admite comparación en el atletismo europeo moderno.Su tendón de Aquiles, sin embargo, empezó a poner trabas a su calendario hace más de un año. Le impidió competir con normalidad y convirtió el último Mundial en una pesadilla: cayó en las series de 1.500 y fue décimo en la final de 5.000. Después llegó la operación, la rehabilitación y una sucesión de plazos que se fueron dilatando. Primero se habló de regresar al inicio del verano; luego, de hacerlo en su segunda mitad. Las reuniones de Mónaco y Londres pasaron sin él. También los campeonatos de Noruega. Nadie daba un duro por su presencia en Birmingham, pero…El nórdico, en todo caso, ha escogido la prudencia en la hora del regreso. Podía defender también su corona de 1.500, pero la prueba reina del mediofondo le obligaba a superar un par de rondas y a encadenar esfuerzos explosivos. Los 5.000, en cambio, le ofrecen una sola carrera, una final directa, y reducen la carga competitiva. Pocos se atreven a ofrecer un pronóstico sobre su desempeño. Los 12:48.45 que acredita como marca personal le sitúan en una dimensión superior a cualquiera de sus rivales europeos, pero en la lista de inscritos de Birmingham hay varios hombres muy capaces de hacerle daño incluso estando completamente sano. El francés Jimmy Gressier, doble medallista mundial en Tokio (oro en 10.000, bronce en 5.000); el suizo Dominic Lobalu (12:52.54 esta temporada), el alemán Florian Bremm o el belga Isaac Kimeli surgen como principales amenazas de una carrera que no tendrá representación española, y que se resolverá en el ocaso de la sesión vespertina del primer día de competición (10 de agosto).La trayectoria de Ingebrigtsen, en todo caso, evita descartarlo. El nórdico ha construido su dominio sobre una mezcla poco habitual de volumen, disciplina táctica y confianza desbordante. Puede controlar una carrera desde delante o esperar el momento para castigar a un grupo cansado. Y por encima de todo está su regularidad. Pocos atletas a lo largo de la historia se han mostrado tan fiables como él en el ámbito europeo. Sus tres dobletes consecutivos en 1.500 y 5-00, comenzando a los 17 años, lo convierten en un prodigio único.Ocurra lo que ocurra con él, el mundo del atletismo se congratula por tenerlo de vuelta. Nadie se sorprenderá si pierde, mientras que si gana ampliará un poco más el horizonte de su leyenda. Birmingham es para él la primera parada de un nuevo camino que ha de desembocar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, previa parada por los Mundiales de Pekín, un año antes. Doce vueltas y media decidirán cuánto queda del dominador y cuánto falta para recuperarlo. Ingebrigtsen vuelve sin red. Jakob Ingebrigtsen volverá a colocarse un dorsal a palo seco. Esto es, después de un año de baja, de haber pasado por el quirófano y sin haberse probado en algunas carreras menores bajo el refugio de liebres dóciles. Regresa sin rodaje competitivo a un campeonato de Europa, a una final directa con una medalla de oro en juego que para él sería la séptima a nivel continental. El más difícil todavía. O casi. Lo hubiera sido si, además de en los 5.000 metros, se hubiera inscrito también en el 1.500 para un cuarto doblete consecutivo. Pero hasta para alguien como él parecía un desafío excesivo. El noruego apuró los plazos para apuntarse a Birmingham y en torno a su figura todo son dudas. Nadie sabe qué atleta aparecerá cuando suene el disparo.El nombre de Ingebrigtsen conserva toda la autoridad pese al tiempo transcurrido desde su última carrera. El nórdico es campeón olímpico de 1.500 y 5.000 metros, enlazó los títulos mundiales de la distancia larga en 2022 y 2023 y entre medias firmó esos tres dobletes continentales al aire libre. A los 25 años posee un palmarés que casi no admite comparación en el atletismo europeo moderno.Su tendón de Aquiles, sin embargo, empezó a poner trabas a su calendario hace más de un año. Le impidió competir con normalidad y convirtió el último Mundial en una pesadilla: cayó en las series de 1.500 y fue décimo en la final de 5.000. Después llegó la operación, la rehabilitación y una sucesión de plazos que se fueron dilatando. Primero se habló de regresar al inicio del verano; luego, de hacerlo en su segunda mitad. Las reuniones de Mónaco y Londres pasaron sin él. También los campeonatos de Noruega. Nadie daba un duro por su presencia en Birmingham, pero…El nórdico, en todo caso, ha escogido la prudencia en la hora del regreso. Podía defender también su corona de 1.500, pero la prueba reina del mediofondo le obligaba a superar un par de rondas y a encadenar esfuerzos explosivos. Los 5.000, en cambio, le ofrecen una sola carrera, una final directa, y reducen la carga competitiva. Pocos se atreven a ofrecer un pronóstico sobre su desempeño. Los 12:48.45 que acredita como marca personal le sitúan en una dimensión superior a cualquiera de sus rivales europeos, pero en la lista de inscritos de Birmingham hay varios hombres muy capaces de hacerle daño incluso estando completamente sano. El francés Jimmy Gressier, doble medallista mundial en Tokio (oro en 10.000, bronce en 5.000); el suizo Dominic Lobalu (12:52.54 esta temporada), el alemán Florian Bremm o el belga Isaac Kimeli surgen como principales amenazas de una carrera que no tendrá representación española, y que se resolverá en el ocaso de la sesión vespertina del primer día de competición (10 de agosto).La trayectoria de Ingebrigtsen, en todo caso, evita descartarlo. El nórdico ha construido su dominio sobre una mezcla poco habitual de volumen, disciplina táctica y confianza desbordante. Puede controlar una carrera desde delante o esperar el momento para castigar a un grupo cansado. Y por encima de todo está su regularidad. Pocos atletas a lo largo de la historia se han mostrado tan fiables como él en el ámbito europeo. Sus tres dobletes consecutivos en 1.500 y 5-00, comenzando a los 17 años, lo convierten en un prodigio único.Ocurra lo que ocurra con él, el mundo del atletismo se congratula por tenerlo de vuelta. Nadie se sorprenderá si pierde, mientras que si gana ampliará un poco más el horizonte de su leyenda. Birmingham es para él la primera parada de un nuevo camino que ha de desembocar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, previa parada por los Mundiales de Pekín, un año antes. Doce vueltas y media decidirán cuánto queda del dominador y cuánto falta para recuperarlo. Ingebrigtsen vuelve sin red.  

Jakob Ingebrigtsen volverá a colocarse un dorsal a palo seco. Esto es, después de un año de baja, de haber pasado por el quirófano y sin haberse probado en algunas carreras menores bajo el refugio de liebres dóciles. Regresa sin rodaje competitivo a un campeonato … de Europa, a una final directa con una medalla de oro en juego que para él sería la séptima a nivel continental. El más difícil todavía. O casi. Lo hubiera sido si, además de en los 5.000 metros, se hubiera inscrito también en el 1.500 para un cuarto doblete consecutivo. Pero hasta para alguien como él parecía un desafío excesivo. El noruego apuró los plazos para apuntarse a Birmingham y en torno a su figura todo son dudas. Nadie sabe qué atleta aparecerá cuando suene el disparo.

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