España afronta este viernes 10 de julio los cuartos de final del Mundial ante Bélgica ( 21.00 horas ), una ronda que los jugadores de Luis de la Fuente han alcanzado después de cinco partidos en los que el cuerpo técnico se ha visto en la tesitura de dosificar esfuerzos y gestionar con cautela el estado físico de varios futbolistas. Y es que, más allá de los resultados (que, de momento, acompañan a la Selección), uno de los grandes desafíos de este torneo está siendo mantener el equilibrio entre la exigencia competitiva y la salud de una plantilla que llegó con varios jugadores importantes entre algodones.Casos como los de Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino , que iniciaron el Mundial sin estar al cien por cien por molestias arrastradas de sus clubes, reflejan la complejidad del trabajo médico en una competición de máxima intensidad. Mientras jugadores como el extremo del Athletic o Yeremy Pino están a estas alturas del Mundial al margen por sus respectivas dolencias, la coordinación entre los servicios médicos de la selección y el cuerpo técnico se erige como un factor decisivo para minimizar riesgos. Sobre esa gestión de cargas, el control de los minutos y la comunicación permanente entre todas las partes habla el doctor Claudio Vázquez , traumatólogo del Hospital Vithas Almería y jefe de los Servicios Médicos de la RFEF , en una entrevista con ABC de Sevilla.-Los futbolistas llegan al Mundial tras una temporada larguísima y con una carga de minutos enorme en sus clubes. En un torneo tan corto y exigente, con partidos cada pocos días, ¿cómo se gestiona a los jugadores para que mantengan su mejor nivel físico durante varias semanas sin que aumente el riesgo de lesión?-Al final hay un trabajo que empieza incluso antes del Mundial. Nosotros no partimos de cero. Tenemos una estrecha relación y un intercambio constante de información con los clubes y con los propios jugadores desde mucho antes de que empiece la competición. Después, en el día a día, nunca existe un riesgo cero porque puede producirse una lesión por una entrada, una caída o cualquier acción del juego que no podemos controlar. Lo que sí podemos controlar es la gestión de las cargas de minutos, la fatiga muscular, preguntar continuamente al jugador cómo se encuentra, monitorizar los entrenamientos y los partidos y centrarnos mucho en lo que llamamos el entrenamiento invisible.-¿En qué consiste este entrenamiento invisible que menciona?-Sobre todo, en garantizar el mejor descanso posible, cuidar el sueño, la hidratación y la nutrición. Esos son los pilares fundamentales. Además, contamos con otras herramientas como la crioterapia, determinados tratamientos médicos o la cámara hiperbárica. Al final son pequeños granos de arena que ayudan a recuperar al jugador en el menor tiempo posible, algo especialmente importante en un Mundial, donde hay viajes, diferentes husos horarios y una gran carga física.-¿Cómo es la relación diaria entre los servicios médicos y el cuerpo técnico? ¿Hasta qué punto la información que ustedes manejan sobre el estado físico de los jugadores puede influir en una alineación o en la gestión de los minutos durante un partido?-La relación con el cuerpo técnico es constante, prácticamente diaria. Compartimos cualquier novedad médica para que ellos dispongan siempre de toda la información sobre el estado de los jugadores. Ahora bien, nosotros no tomamos decisiones sobre quién juega o quién deja de jugar. Nuestra función es trasladar una información médica objetiva sobre el estado del futbolista. A partir de ahí, es el seleccionador y el cuerpo técnico quienes deciden la alineación o la gestión de los minutos. Nosotros no condicionamos ninguna alineación.-Jugadores como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino llegaron al Mundial sin haberse recuperado del todo de lesiones sufridas con sus clubes. ¿Cómo se gestiona médicamente ese equilibrio entre la urgencia de ganar partidos en un Mundial y la protección física de jugadores que quizá aún no están al cien por cien? ¿Qué criterios objetivos hacen decidir que puede jugar unos minutos, ser titular o quedarse fuera?-Todos los jugadores quieren salir al campo. Eso forma parte de su ADN como deportistas. Nosotros tenemos que abstraernos de esa voluntad y hacer una valoración exclusivamente médica. Nuestro trabajo consiste en intentar que los jugadores estén en las mejores condiciones posibles y trasladar al cuerpo técnico cuál es su situación física. Con esa información, el seleccionador y el staff son quienes toman la decisión de si un jugador puede ser titular, disputar unos minutos o quedarse fuera.-¿Cómo es la coordinación con los clubes para conocer el estado real de los futbolistas cuando llegan a una competición como un Mundial?-Tenemos una relación muy estrecha con los clubes y con los propios jugadores desde antes del Mundial. Además de seguir su rendimiento, hablamos con ellos, preguntamos cómo se encuentran e incluso hemos ido a visitarlos para comprobar su estado físico. Existe una comunicación médica constante para conocer cómo llegan, cuál es su nivel de fatiga o si arrastran alguna molestia. Esa información nos permite preparar desde el primer día la atención al jugador sabiendo perfectamente cuál es su condición física y su estado de salud.-Cuando un futbolista quiere jugar a toda costa, pero su estado físico genera dudas desde el punto de vista médico, ¿cómo se maneja esa situación? ¿Quién tiene la última palabra en esos casos?-Todos los jugadores quieren jugar y eso lo asumimos desde el primer momento. Nuestra obligación es valorar únicamente el estado físico del jugador. Nosotros trasladamos esa información médica al cuerpo técnico y son ellos quienes toman la decisión deportiva. Nuestro papel es conseguir que el futbolista esté en las mejores condiciones posibles y ofrecer una valoración médica objetiva.-¿Existen perfiles de futbolista que toleran mejor la acumulación de minutos y la exigencia de un torneo como un Mundial?-Por supuesto. Hay jugadores que recorren doce kilómetros por partido y otros nueve, pero también lo hacen a intensidades completamente diferentes porque desempeñan funciones distintas dentro del terreno de juego. Además, son futbolistas profesionales con mucha experiencia y conocen perfectamente su cuerpo. Saben cuándo pueden hacer un sprint, cuándo es mejor dosificar esfuerzos o cuándo necesitan recuperar durante un partido. Esa capacidad de autogestión también forma parte de su experiencia. España afronta este viernes 10 de julio los cuartos de final del Mundial ante Bélgica ( 21.00 horas ), una ronda que los jugadores de Luis de la Fuente han alcanzado después de cinco partidos en los que el cuerpo técnico se ha visto en la tesitura de dosificar esfuerzos y gestionar con cautela el estado físico de varios futbolistas. Y es que, más allá de los resultados (que, de momento, acompañan a la Selección), uno de los grandes desafíos de este torneo está siendo mantener el equilibrio entre la exigencia competitiva y la salud de una plantilla que llegó con varios jugadores importantes entre algodones.Casos como los de Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino , que iniciaron el Mundial sin estar al cien por cien por molestias arrastradas de sus clubes, reflejan la complejidad del trabajo médico en una competición de máxima intensidad. Mientras jugadores como el extremo del Athletic o Yeremy Pino están a estas alturas del Mundial al margen por sus respectivas dolencias, la coordinación entre los servicios médicos de la selección y el cuerpo técnico se erige como un factor decisivo para minimizar riesgos. Sobre esa gestión de cargas, el control de los minutos y la comunicación permanente entre todas las partes habla el doctor Claudio Vázquez , traumatólogo del Hospital Vithas Almería y jefe de los Servicios Médicos de la RFEF , en una entrevista con ABC de Sevilla.-Los futbolistas llegan al Mundial tras una temporada larguísima y con una carga de minutos enorme en sus clubes. En un torneo tan corto y exigente, con partidos cada pocos días, ¿cómo se gestiona a los jugadores para que mantengan su mejor nivel físico durante varias semanas sin que aumente el riesgo de lesión?-Al final hay un trabajo que empieza incluso antes del Mundial. Nosotros no partimos de cero. Tenemos una estrecha relación y un intercambio constante de información con los clubes y con los propios jugadores desde mucho antes de que empiece la competición. Después, en el día a día, nunca existe un riesgo cero porque puede producirse una lesión por una entrada, una caída o cualquier acción del juego que no podemos controlar. Lo que sí podemos controlar es la gestión de las cargas de minutos, la fatiga muscular, preguntar continuamente al jugador cómo se encuentra, monitorizar los entrenamientos y los partidos y centrarnos mucho en lo que llamamos el entrenamiento invisible.-¿En qué consiste este entrenamiento invisible que menciona?-Sobre todo, en garantizar el mejor descanso posible, cuidar el sueño, la hidratación y la nutrición. Esos son los pilares fundamentales. Además, contamos con otras herramientas como la crioterapia, determinados tratamientos médicos o la cámara hiperbárica. Al final son pequeños granos de arena que ayudan a recuperar al jugador en el menor tiempo posible, algo especialmente importante en un Mundial, donde hay viajes, diferentes husos horarios y una gran carga física.-¿Cómo es la relación diaria entre los servicios médicos y el cuerpo técnico? ¿Hasta qué punto la información que ustedes manejan sobre el estado físico de los jugadores puede influir en una alineación o en la gestión de los minutos durante un partido?-La relación con el cuerpo técnico es constante, prácticamente diaria. Compartimos cualquier novedad médica para que ellos dispongan siempre de toda la información sobre el estado de los jugadores. Ahora bien, nosotros no tomamos decisiones sobre quién juega o quién deja de jugar. Nuestra función es trasladar una información médica objetiva sobre el estado del futbolista. A partir de ahí, es el seleccionador y el cuerpo técnico quienes deciden la alineación o la gestión de los minutos. Nosotros no condicionamos ninguna alineación.-Jugadores como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino llegaron al Mundial sin haberse recuperado del todo de lesiones sufridas con sus clubes. ¿Cómo se gestiona médicamente ese equilibrio entre la urgencia de ganar partidos en un Mundial y la protección física de jugadores que quizá aún no están al cien por cien? ¿Qué criterios objetivos hacen decidir que puede jugar unos minutos, ser titular o quedarse fuera?-Todos los jugadores quieren salir al campo. Eso forma parte de su ADN como deportistas. Nosotros tenemos que abstraernos de esa voluntad y hacer una valoración exclusivamente médica. Nuestro trabajo consiste en intentar que los jugadores estén en las mejores condiciones posibles y trasladar al cuerpo técnico cuál es su situación física. Con esa información, el seleccionador y el staff son quienes toman la decisión de si un jugador puede ser titular, disputar unos minutos o quedarse fuera.-¿Cómo es la coordinación con los clubes para conocer el estado real de los futbolistas cuando llegan a una competición como un Mundial?-Tenemos una relación muy estrecha con los clubes y con los propios jugadores desde antes del Mundial. Además de seguir su rendimiento, hablamos con ellos, preguntamos cómo se encuentran e incluso hemos ido a visitarlos para comprobar su estado físico. Existe una comunicación médica constante para conocer cómo llegan, cuál es su nivel de fatiga o si arrastran alguna molestia. Esa información nos permite preparar desde el primer día la atención al jugador sabiendo perfectamente cuál es su condición física y su estado de salud.-Cuando un futbolista quiere jugar a toda costa, pero su estado físico genera dudas desde el punto de vista médico, ¿cómo se maneja esa situación? ¿Quién tiene la última palabra en esos casos?-Todos los jugadores quieren jugar y eso lo asumimos desde el primer momento. Nuestra obligación es valorar únicamente el estado físico del jugador. Nosotros trasladamos esa información médica al cuerpo técnico y son ellos quienes toman la decisión deportiva. Nuestro papel es conseguir que el futbolista esté en las mejores condiciones posibles y ofrecer una valoración médica objetiva.-¿Existen perfiles de futbolista que toleran mejor la acumulación de minutos y la exigencia de un torneo como un Mundial?-Por supuesto. Hay jugadores que recorren doce kilómetros por partido y otros nueve, pero también lo hacen a intensidades completamente diferentes porque desempeñan funciones distintas dentro del terreno de juego. Además, son futbolistas profesionales con mucha experiencia y conocen perfectamente su cuerpo. Saben cuándo pueden hacer un sprint, cuándo es mejor dosificar esfuerzos o cuándo necesitan recuperar durante un partido. Esa capacidad de autogestión también forma parte de su experiencia.
España afronta este viernes 10 de julio los cuartos de final del Mundial ante Bélgica (21.00 horas), una ronda que los jugadores de Luis de la Fuente han alcanzado después de cinco partidos en los que el cuerpo técnico se ha visto … en la tesitura de dosificar esfuerzos y gestionar con cautela el estado físico de varios futbolistas. Y es que, más allá de los resultados (que, de momento, acompañan a la Selección), uno de los grandes desafíos de este torneo está siendo mantener el equilibrio entre la exigencia competitiva y la salud de una plantilla que llegó con varios jugadores importantes entre algodones.
Casos como los de Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino, que iniciaron el Mundial sin estar al cien por cien por molestias arrastradas de sus clubes, reflejan la complejidad del trabajo médico en una competición de máxima intensidad. Mientras jugadores como el extremo del Athletic o Yeremy Pino están a estas alturas del Mundial al margen por sus respectivas dolencias, la coordinación entre los servicios médicos de la selección y el cuerpo técnico se erige como un factor decisivo para minimizar riesgos. Sobre esa gestión de cargas, el control de los minutos y la comunicación permanente entre todas las partes habla el doctor Claudio Vázquez, traumatólogo del Hospital Vithas Almería y jefe de los Servicios Médicos de la RFEF, en una entrevista con ABC de Sevilla.
-Los futbolistas llegan al Mundial tras una temporada larguísima y con una carga de minutos enorme en sus clubes. En un torneo tan corto y exigente, con partidos cada pocos días, ¿cómo se gestiona a los jugadores para que mantengan su mejor nivel físico durante varias semanas sin que aumente el riesgo de lesión?
-Al final hay un trabajo que empieza incluso antes del Mundial. Nosotros no partimos de cero. Tenemos una estrecha relación y un intercambio constante de información con los clubes y con los propios jugadores desde mucho antes de que empiece la competición. Después, en el día a día, nunca existe un riesgo cero porque puede producirse una lesión por una entrada, una caída o cualquier acción del juego que no podemos controlar. Lo que sí podemos controlar es la gestión de las cargas de minutos, la fatiga muscular, preguntar continuamente al jugador cómo se encuentra, monitorizar los entrenamientos y los partidos y centrarnos mucho en lo que llamamos el entrenamiento invisible.
-¿En qué consiste este entrenamiento invisible que menciona?
-Sobre todo, en garantizar el mejor descanso posible, cuidar el sueño, la hidratación y la nutrición. Esos son los pilares fundamentales. Además, contamos con otras herramientas como la crioterapia, determinados tratamientos médicos o la cámara hiperbárica. Al final son pequeños granos de arena que ayudan a recuperar al jugador en el menor tiempo posible, algo especialmente importante en un Mundial, donde hay viajes, diferentes husos horarios y una gran carga física.
-¿Cómo es la relación diaria entre los servicios médicos y el cuerpo técnico? ¿Hasta qué punto la información que ustedes manejan sobre el estado físico de los jugadores puede influir en una alineación o en la gestión de los minutos durante un partido?
-La relación con el cuerpo técnico es constante, prácticamente diaria. Compartimos cualquier novedad médica para que ellos dispongan siempre de toda la información sobre el estado de los jugadores. Ahora bien, nosotros no tomamos decisiones sobre quién juega o quién deja de jugar. Nuestra función es trasladar una información médica objetiva sobre el estado del futbolista. A partir de ahí, es el seleccionador y el cuerpo técnico quienes deciden la alineación o la gestión de los minutos. Nosotros no condicionamos ninguna alineación.
-Jugadores como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino llegaron al Mundial sin haberse recuperado del todo de lesiones sufridas con sus clubes. ¿Cómo se gestiona médicamente ese equilibrio entre la urgencia de ganar partidos en un Mundial y la protección física de jugadores que quizá aún no están al cien por cien? ¿Qué criterios objetivos hacen decidir que puede jugar unos minutos, ser titular o quedarse fuera?
-Todos los jugadores quieren salir al campo. Eso forma parte de su ADN como deportistas. Nosotros tenemos que abstraernos de esa voluntad y hacer una valoración exclusivamente médica. Nuestro trabajo consiste en intentar que los jugadores estén en las mejores condiciones posibles y trasladar al cuerpo técnico cuál es su situación física. Con esa información, el seleccionador y el staff son quienes toman la decisión de si un jugador puede ser titular, disputar unos minutos o quedarse fuera.
-¿Cómo es la coordinación con los clubes para conocer el estado real de los futbolistas cuando llegan a una competición como un Mundial?
-Tenemos una relación muy estrecha con los clubes y con los propios jugadores desde antes del Mundial. Además de seguir su rendimiento, hablamos con ellos, preguntamos cómo se encuentran e incluso hemos ido a visitarlos para comprobar su estado físico. Existe una comunicación médica constante para conocer cómo llegan, cuál es su nivel de fatiga o si arrastran alguna molestia. Esa información nos permite preparar desde el primer día la atención al jugador sabiendo perfectamente cuál es su condición física y su estado de salud.
-Cuando un futbolista quiere jugar a toda costa, pero su estado físico genera dudas desde el punto de vista médico, ¿cómo se maneja esa situación? ¿Quién tiene la última palabra en esos casos?
-Todos los jugadores quieren jugar y eso lo asumimos desde el primer momento. Nuestra obligación es valorar únicamente el estado físico del jugador. Nosotros trasladamos esa información médica al cuerpo técnico y son ellos quienes toman la decisión deportiva. Nuestro papel es conseguir que el futbolista esté en las mejores condiciones posibles y ofrecer una valoración médica objetiva.
-¿Existen perfiles de futbolista que toleran mejor la acumulación de minutos y la exigencia de un torneo como un Mundial?
-Por supuesto. Hay jugadores que recorren doce kilómetros por partido y otros nueve, pero también lo hacen a intensidades completamente diferentes porque desempeñan funciones distintas dentro del terreno de juego. Además, son futbolistas profesionales con mucha experiencia y conocen perfectamente su cuerpo. Saben cuándo pueden hacer un sprint, cuándo es mejor dosificar esfuerzos o cuándo necesitan recuperar durante un partido. Esa capacidad de autogestión también forma parte de su experiencia.
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