Del aula al mundo real: el nuevo reto de la formación universitaria

¿Cómo se aprende una profesión en un contexto en constante cambio? La pregunta parece sencilla, pero encierra uno de los principales desafíos a los que se enfrenta actualmente la educación superior, en los planes de estudios… y en los hogares, a la hora de elegir carrera. Y los estudiantes necesitan enfrentarse a situaciones complejas antes de saltar al mundo laboral.

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 La Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) apuesta por una formación práctica y en continua actualización. Simulación, tecnología, proyectos reales y el contacto con empresas y profesionales con visión global acompañan al estudiante para impulsar su empleabilidad  

¿Cómo se aprende una profesión en un contexto en constante cambio? La pregunta parece sencilla, pero encierra uno de los principales desafíos a los que se enfrenta actualmente la educación superior, en los planes de estudios… y en los hogares, a la hora de elegir carrera. Y los estudiantes necesitan enfrentarse a situaciones complejas antes de saltar al mundo laboral.

El problema (y la suerte) es que las profesiones no permanecen estáticas. Las herramientas cambian, aparecen nuevas necesidades y algunos conocimientos que hoy resultan imprescindibles pueden transformarse en un espacio corto de tiempo. Por eso, la formación universitaria ya no puede limitarse a transmitir contenidos, también debe preparar a los alumnos para aplicarlos, tomar decisiones y mantener una mentalidad curiosa de aprendizaje continuo durante toda la trayectoria profesional.

Ese es el planteamiento que recorre la propuesta formativa de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX), universidad con vocación internacional en la que la práctica se incorpora a los estudios antes de obtener el título, primero en entornos simulados y, luego, en entornos reales en empresas e instituciones líderes. A través de la simulación, laboratorios, proyectos, tecnología aplicada y contacto con profesionales buscan reproducir, en la medida de lo posible, los escenarios con los que los alumnos se encontrarán posteriormente en el mercado laboral.

Los grados sanitarios, cada vez más al ritmo de la tecnología

En el ámbito sanitario, los estudiantes desarrollan formación práctica durante los seis años de carrera, combinando un Hospital Virtual de Simulación con la posterior experiencia en entornos clínicos reales. Esta técnica permite entrenar competencias y enfrentarse a situaciones y pacientes a reales.

La tecnología también modifica el propio ejercicio de la medicina. Por eso, la formación en salud incorpora contenidos relacionados con la Salud Digital, desde la telemedicina y las aplicaciones destinadas al cuidado del paciente hasta el análisis de datos aplicado al diagnóstico y la prevención. A ello se suma el enfoque One Health, que conecta la salud humana, animal y medioambiental y plantea respuestas multidisciplinares ante determinados retos de salud pública.

La misma lógica se traslada a otros campos señeros. La Clínica de Psicología UAX, por ejemplo, permite acercar a los estudiantes al ejercicio profesional más allá del aula, mientras que el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria ofrece una vía de especialización posterior, tanto presencial como online. La formación práctica, en este caso, no consiste únicamente en aplicar conocimientos. Escuchar, interpretar situaciones y trabajar con otras personas también son competencias que necesitan entrenamiento.

Transformación tecnológica para futuros empresarios y profesiones tradicionales

En el mundo empresarial, el cambio tecnológico resulta igualmente evidente. Marketing, derecho, finanzas, operaciones o gestión están cada vez más vinculados al análisis de datos, la IA y la automatización. En el campus de UAX en Chamberí (Madrid), dónde se ubica la facultad dedicada a estudios de negocio y tecnología, el Grado en Administración y Dirección de Empresas convive con Business Analytics, una titulación desarrollada en colaboración con las Big Four (las cuatro firmas de auditoría, consultoría, asesoramiento legal y fiscal más reputadas del mundo) y orientada a combinar negocio y datos. Su formación incorpora, además, IA, Big Data e Industria 4.0.

La tecnología constituye, a su vez, un campo profesional propio. El Grado en Computación e Inteligencia Artificial aborda áreas como Machine Learning, Deep Learning, Data Science, programación y Big Data mediante proyectos vinculados a problemas empresariales. Y para quienes buscan profundizar después de la carrera o actualizarse, el Máster Universitario en Inteligencia Artificial amplía esa especialización también en modalidad online.

Pero la digitalización no afecta únicamente a las profesiones que nacen alrededor de la tecnología. También transforma sectores tradicionales. La industria, las infraestructuras, la aeronáutica o la movilidad demandan ingenieros capaces de combinar una sólida base técnica con el manejo de herramientas digitales. En este terreno, UAX ofrece formación en Ingeniería Mecánica y diferentes másteres vinculados a la Ingeniería Industrial, Aeronáutica y de Caminos, Canales y Puertos, con contenidos relacionados con industria conectada y digitalización.

Cuando el deporte salta a los despachos

Las ramas relacionadas con la actividad física ofrecen otros ejemplos de esta evolución. El deporte ya no se limita a la competición. Alrededor de él se ha desarrollado una industria que abarca gestión, comunicación, eventos y entretenimiento. La Escuela Universitaria UAX Rafa Nadal desarrolla programas como el MBA Sport Management junto a partners del sector, además de un Máster en Comunicación y Periodismo Deportivo.

Todo ello conduce a una idea que trasciende una titulación concreta: la formación no termina necesariamente con la graduación. El concepto de lifelong learning plantea la posibilidad de regresar a la universidad para actualizar conocimientos, especializarse o adquirir nuevas competencias sin abandonar la actividad profesional. La oferta online de UAX extiende esta posibilidad a ámbitos como Salud, Tecnología, Empresa y Educación. Y, además, impulsa la internacionalidad del alumnado de la universidad, que actualmente está en torno al 30%.

Porque muchos profesionales no ejercerán dentro de diez o veinte años, probablemente, su trabajo de la misma manera que lo hacen a día de hoy. Prepararse para ese futuro implica, por tanto, algo más que aprender lo que ya se sabe. Supone tener la capacidad de seguir aprendiendo cuando cambie el contexto.

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