La decisión de retrasar el Trofeo Antonio Puerta fue controvertido, pero viendo la lentitud con la que avanza el calendario en este eterno parón liguero, un Sevilla – Aston Villa en el Sánchez-Pizjuán se erigía como un oasis refrescante en media de tanta zozobra. Además, sí había algún momento para recibir con honores a uno de los mejores entrenadores que ha pasado por Nervión es ahora. Cuando el puntaje está saneado y las aguas en una inusual calma.Este impás ha estado marcado por la nostalgia en Nervión. La cita entre España y Croacia en el feudo sevillista dio pie a reencuentros, como el de Navas con Rakitic. Y, en esta ocasión, la nostalgia no es tan dolorosa como tiempo atrás. Pensar en lo que el Sevilla también ayuda a albergar la esperanza de que ese gen sigue ahí, esperando que vuelvan a encontrarlo. Es por esto que este reencuentro con Unai Emery sabe bien. Tampoco lo tuvo fácil el técnico en su primer año en el Sevilla FC y parecía que, ahora sí, la caída de una época dorada, que muchos aún no estaban convencidos que era real, iba a consumarse. Nada más lejos de la realidad. Emery dejó tres Europa League en las vitrinas del Sánchez-Pizjuán y regresó ahora al origen de todo.Este partido no es sólo un homenaje a Antonio Puerta, sino que el trofeo sevillista también se ha convertido en la excusa perfecta para agradecer a todos los que ayudaron a que el sevillismo pudiera vivir en sus carnes lo que siempre creyeron que merecían: algún éxito que llevarse a la boca. Que la altura deportiva estuviera al mismo nivel de la pasión de sus seguidores. Y Juande, Antonio Álvarez, Emery, Julen Lopetegui y Mendilibar siempre tendrá el reconocimiento y el cariño de un club que brilló más que nunca con ellos. Ahora, las expectativas son mucho más mundanas, pero, en el interior de muchos, se encuentra el runrún de ese gen que anda deambulando despistado. Luis García Plaza lo está buscando, quizás deba charlar con Emery, a ver si logra encontrarlo. La decisión de retrasar el Trofeo Antonio Puerta fue controvertido, pero viendo la lentitud con la que avanza el calendario en este eterno parón liguero, un Sevilla – Aston Villa en el Sánchez-Pizjuán se erigía como un oasis refrescante en media de tanta zozobra. Además, sí había algún momento para recibir con honores a uno de los mejores entrenadores que ha pasado por Nervión es ahora. Cuando el puntaje está saneado y las aguas en una inusual calma.Este impás ha estado marcado por la nostalgia en Nervión. La cita entre España y Croacia en el feudo sevillista dio pie a reencuentros, como el de Navas con Rakitic. Y, en esta ocasión, la nostalgia no es tan dolorosa como tiempo atrás. Pensar en lo que el Sevilla también ayuda a albergar la esperanza de que ese gen sigue ahí, esperando que vuelvan a encontrarlo. Es por esto que este reencuentro con Unai Emery sabe bien. Tampoco lo tuvo fácil el técnico en su primer año en el Sevilla FC y parecía que, ahora sí, la caída de una época dorada, que muchos aún no estaban convencidos que era real, iba a consumarse. Nada más lejos de la realidad. Emery dejó tres Europa League en las vitrinas del Sánchez-Pizjuán y regresó ahora al origen de todo.Este partido no es sólo un homenaje a Antonio Puerta, sino que el trofeo sevillista también se ha convertido en la excusa perfecta para agradecer a todos los que ayudaron a que el sevillismo pudiera vivir en sus carnes lo que siempre creyeron que merecían: algún éxito que llevarse a la boca. Que la altura deportiva estuviera al mismo nivel de la pasión de sus seguidores. Y Juande, Antonio Álvarez, Emery, Julen Lopetegui y Mendilibar siempre tendrá el reconocimiento y el cariño de un club que brilló más que nunca con ellos. Ahora, las expectativas son mucho más mundanas, pero, en el interior de muchos, se encuentra el runrún de ese gen que anda deambulando despistado. Luis García Plaza lo está buscando, quizás deba charlar con Emery, a ver si logra encontrarlo.
La decisión de retrasar el Trofeo Antonio Puerta fue controvertido, pero viendo la lentitud con la que avanza el calendario en este eterno parón liguero, un Sevilla – Aston Villa en el Sánchez-Pizjuán se erigía como un oasis refrescante en media de tanta zozobra. Además, … sí había algún momento para recibir con honores a uno de los mejores entrenadores que ha pasado por Nervión es ahora. Cuando el puntaje está saneado y las aguas en una inusual calma.
Este impás ha estado marcado por la nostalgia en Nervión. La cita entre España y Croacia en el feudo sevillista dio pie a reencuentros, como el de Navas con Rakitic. Y, en esta ocasión, la nostalgia no es tan dolorosa como tiempo atrás. Pensar en lo que el Sevilla también ayuda a albergar la esperanza de que ese gen sigue ahí, esperando que vuelvan a encontrarlo. Es por esto que este reencuentro con Unai Emery sabe bien. Tampoco lo tuvo fácil el técnico en su primer año en el Sevilla FC y parecía que, ahora sí, la caída de una época dorada, que muchos aún no estaban convencidos que era real, iba a consumarse. Nada más lejos de la realidad. Emery dejó tres Europa League en las vitrinas del Sánchez-Pizjuán y regresó ahora al origen de todo.
Este partido no es sólo un homenaje a Antonio Puerta, sino que el trofeo sevillista también se ha convertido en la excusa perfecta para agradecer a todos los que ayudaron a que el sevillismo pudiera vivir en sus carnes lo que siempre creyeron que merecían: algún éxito que llevarse a la boca. Que la altura deportiva estuviera al mismo nivel de la pasión de sus seguidores. Y Juande, Antonio Álvarez, Emery, Julen Lopetegui y Mendilibar siempre tendrá el reconocimiento y el cariño de un club que brilló más que nunca con ellos. Ahora, las expectativas son mucho más mundanas, pero, en el interior de muchos, se encuentra el runrún de ese gen que anda deambulando despistado. Luis García Plaza lo está buscando, quizás deba charlar con Emery, a ver si logra encontrarlo.
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