Minuto 87. El Madrid pide la hora ante un Inter que huele el empate y Mejía Dávila levanta el marcador electrónico. Va a salir Carreras para doblar lateral junto a Cucurella. Eso manda a Vinicius al banquillo, una decisión que para muchos aficionados llega tarde y que, además de llegar tarde, también se debería haber producido en algún otro partido de los cinco oficiales que suma el Madrid esta temporada . De ahí la reacción. Pitada importante. Y no era la primera que se llevaba Vini durante el partido. Ni durante el escaso mes de temporada que apenas se lleva disputado: «Yo no voy a hablar de la afición, sé que queréis que diga que estoy enfadado por los pitos, pero no lo voy a hacer. Yo voy a hablar de Vinicius y solo digo que merece todo mi respeto. No está a tope, es una cosa que ves tú, yo y todos. Y el primero que lo sabe es él mismo. Está trabajando mucho, en los entrenamientos y en los partidos, para ser el Vinicius que decide partidos y los gana. Y quien lo da todo no hay nada que reprocharle».La defensa de Mourinho hacia el brasileño no es nueva. Fue el pan de cada día de Arbeloa y lo empieza a ser del portugués, que tanto al jugador en privado como a su staff y a los moradores de la planta noble les ha mostrado su absoluta e inquebrantable confianza en el brasileño. «Mourinho tiene un plan para Vinicius», aseguran a ABC fuentes cercanas al portugués. El entrenador del Madrid considera que ganar títulos esta temporada pasa por recuperar esa versión del extremo que le dejó a unos pocos votos del Balón de Oro en 2024. Y un inicio de temporada de pobre rendimiento de Vinicius, más un Bernabéu de uñas con él, no le van a hacer cambiar de opinión.De ahí los mimos públicos, con abrazo, palmaditas en la espalda y beso al brasileño cuando fue retirado por Carreras. Mourinho quiso convertir los pitos en aplausos y logró que estos también aparecieran y, aunque en la sala de prensa no quiso pronunciarse sobre los silbidos, dejó un mensaje entre líneas: «Hace unos días jugamos en Sevilla contra el Betis. Les masacramos, tuvimos diez ocasiones de gol para ganar, ellos sufrieron muchísimo… pero sufrieron once con 70.000 más». Eso no lo hizo el Bernabéu ante el Inter, en el estreno de Champions, competición en la que habitualmente el público suele ser más generoso en la animación que en los partidos de Liga. Pero es que esta relación de amor-odio de Vinicius y el Bernabéu no es cuestión de una competición, de un partido malo o de un inicio flojo de temporada. La causa ya tiene mar de fondo. Su mejorable comportamiento con Xabi Alonso y su mejorable nivel de los últimos dos años, además de un carácter de difícil gestión, han hartado a un sector de la afición que ya ni siquiera le perdona que no le salga un regate, que se equivoque en un pase y, por supuesto, que no ayude en defensa. Eso le pasó ante el Inter en varias ocasiones, con sus correspondientes pitadas, y solo cuando corrió en una ocasión hacia atrás para perseguir a Diouf se llevó el cariño del Bernabéu: «Las pocas veces que no ha podido compactar y defender con el bloque era por fatiga. Ha hecho cuatro, cinco, seis esprints de cincuenta metros. Y no es fácil luego recuperar», le justificaba Mourinho.Ese va a ser el modo de proceder del técnico durante toda la temporada, salvo que se produzcan situaciones de rebeldía que nadie se imagina en estos momentos. Mourinho ha regresado al Madrid para evitar un tercer año en blanco y para hacer que este grupo de jugadores, Vinicius incluido, jueguen como un equipo y hagan disfrutar a la afición tras dos amargas campañas. El luso, alineado con la apuesta deportiva de la planta noble, que renovó al brasileño hasta 2032 y que ya es el segundo capitán, no solo no piensa devaluar al jugador ni dudar de él ni, mucho menos, soltarle de la mano en un momento tan delicado en lo emocional, sino que está convencido de que le devolverá al madridismo al mejor Vinicius. Y será más pronto de lo que un buen número de madridistas cree y espera, a pesar de que el Bernabéu ya no le pasa ni media. Minuto 87. El Madrid pide la hora ante un Inter que huele el empate y Mejía Dávila levanta el marcador electrónico. Va a salir Carreras para doblar lateral junto a Cucurella. Eso manda a Vinicius al banquillo, una decisión que para muchos aficionados llega tarde y que, además de llegar tarde, también se debería haber producido en algún otro partido de los cinco oficiales que suma el Madrid esta temporada . De ahí la reacción. Pitada importante. Y no era la primera que se llevaba Vini durante el partido. Ni durante el escaso mes de temporada que apenas se lleva disputado: «Yo no voy a hablar de la afición, sé que queréis que diga que estoy enfadado por los pitos, pero no lo voy a hacer. Yo voy a hablar de Vinicius y solo digo que merece todo mi respeto. No está a tope, es una cosa que ves tú, yo y todos. Y el primero que lo sabe es él mismo. Está trabajando mucho, en los entrenamientos y en los partidos, para ser el Vinicius que decide partidos y los gana. Y quien lo da todo no hay nada que reprocharle».La defensa de Mourinho hacia el brasileño no es nueva. Fue el pan de cada día de Arbeloa y lo empieza a ser del portugués, que tanto al jugador en privado como a su staff y a los moradores de la planta noble les ha mostrado su absoluta e inquebrantable confianza en el brasileño. «Mourinho tiene un plan para Vinicius», aseguran a ABC fuentes cercanas al portugués. El entrenador del Madrid considera que ganar títulos esta temporada pasa por recuperar esa versión del extremo que le dejó a unos pocos votos del Balón de Oro en 2024. Y un inicio de temporada de pobre rendimiento de Vinicius, más un Bernabéu de uñas con él, no le van a hacer cambiar de opinión.De ahí los mimos públicos, con abrazo, palmaditas en la espalda y beso al brasileño cuando fue retirado por Carreras. Mourinho quiso convertir los pitos en aplausos y logró que estos también aparecieran y, aunque en la sala de prensa no quiso pronunciarse sobre los silbidos, dejó un mensaje entre líneas: «Hace unos días jugamos en Sevilla contra el Betis. Les masacramos, tuvimos diez ocasiones de gol para ganar, ellos sufrieron muchísimo… pero sufrieron once con 70.000 más». Eso no lo hizo el Bernabéu ante el Inter, en el estreno de Champions, competición en la que habitualmente el público suele ser más generoso en la animación que en los partidos de Liga. Pero es que esta relación de amor-odio de Vinicius y el Bernabéu no es cuestión de una competición, de un partido malo o de un inicio flojo de temporada. La causa ya tiene mar de fondo. Su mejorable comportamiento con Xabi Alonso y su mejorable nivel de los últimos dos años, además de un carácter de difícil gestión, han hartado a un sector de la afición que ya ni siquiera le perdona que no le salga un regate, que se equivoque en un pase y, por supuesto, que no ayude en defensa. Eso le pasó ante el Inter en varias ocasiones, con sus correspondientes pitadas, y solo cuando corrió en una ocasión hacia atrás para perseguir a Diouf se llevó el cariño del Bernabéu: «Las pocas veces que no ha podido compactar y defender con el bloque era por fatiga. Ha hecho cuatro, cinco, seis esprints de cincuenta metros. Y no es fácil luego recuperar», le justificaba Mourinho.Ese va a ser el modo de proceder del técnico durante toda la temporada, salvo que se produzcan situaciones de rebeldía que nadie se imagina en estos momentos. Mourinho ha regresado al Madrid para evitar un tercer año en blanco y para hacer que este grupo de jugadores, Vinicius incluido, jueguen como un equipo y hagan disfrutar a la afición tras dos amargas campañas. El luso, alineado con la apuesta deportiva de la planta noble, que renovó al brasileño hasta 2032 y que ya es el segundo capitán, no solo no piensa devaluar al jugador ni dudar de él ni, mucho menos, soltarle de la mano en un momento tan delicado en lo emocional, sino que está convencido de que le devolverá al madridismo al mejor Vinicius. Y será más pronto de lo que un buen número de madridistas cree y espera, a pesar de que el Bernabéu ya no le pasa ni media.
Minuto 87. El Madrid pide la hora ante un Inter que huele el empate y Mejía Dávila levanta el marcador electrónico. Va a salir Carreras para doblar lateral junto a Cucurella. Eso manda a Vinicius al banquillo, una decisión que para muchos aficionados llega tarde … y que, además de llegar tarde, también se debería haber producido en algún otro partido de los cinco oficiales que suma el Madrid esta temporada. De ahí la reacción. Pitada importante. Y no era la primera que se llevaba Vini durante el partido. Ni durante el escaso mes de temporada que apenas se lleva disputado: «Yo no voy a hablar de la afición, sé que queréis que diga que estoy enfadado por los pitos, pero no lo voy a hacer. Yo voy a hablar de Vinicius y solo digo que merece todo mi respeto. No está a tope, es una cosa que ves tú, yo y todos. Y el primero que lo sabe es él mismo. Está trabajando mucho, en los entrenamientos y en los partidos, para ser el Vinicius que decide partidos y los gana. Y quien lo da todo no hay nada que reprocharle».
La defensa de Mourinho hacia el brasileño no es nueva. Fue el pan de cada día de Arbeloa y lo empieza a ser del portugués, que tanto al jugador en privado como a su staff y a los moradores de la planta noble les ha mostrado su absoluta e inquebrantable confianza en el brasileño. «Mourinho tiene un plan para Vinicius», aseguran a ABC fuentes cercanas al portugués. El entrenador del Madrid considera que ganar títulos esta temporada pasa por recuperar esa versión del extremo que le dejó a unos pocos votos del Balón de Oro en 2024. Y un inicio de temporada de pobre rendimiento de Vinicius, más un Bernabéu de uñas con él, no le van a hacer cambiar de opinión.
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De ahí los mimos públicos, con abrazo, palmaditas en la espalda y beso al brasileño cuando fue retirado por Carreras. Mourinho quiso convertir los pitos en aplausos y logró que estos también aparecieran y, aunque en la sala de prensa no quiso pronunciarse sobre los silbidos, dejó un mensaje entre líneas: «Hace unos días jugamos en Sevilla contra el Betis. Les masacramos, tuvimos diez ocasiones de gol para ganar, ellos sufrieron muchísimo… pero sufrieron once con 70.000 más». Eso no lo hizo el Bernabéu ante el Inter, en el estreno de Champions, competición en la que habitualmente el público suele ser más generoso en la animación que en los partidos de Liga. Pero es que esta relación de amor-odio de Vinicius y el Bernabéu no es cuestión de una competición, de un partido malo o de un inicio flojo de temporada. La causa ya tiene mar de fondo.
Su mejorable comportamiento con Xabi Alonso y su mejorable nivel de los últimos dos años, además de un carácter de difícil gestión, han hartado a un sector de la afición que ya ni siquiera le perdona que no le salga un regate, que se equivoque en un pase y, por supuesto, que no ayude en defensa. Eso le pasó ante el Inter en varias ocasiones, con sus correspondientes pitadas, y solo cuando corrió en una ocasión hacia atrás para perseguir a Diouf se llevó el cariño del Bernabéu: «Las pocas veces que no ha podido compactar y defender con el bloque era por fatiga. Ha hecho cuatro, cinco, seis esprints de cincuenta metros. Y no es fácil luego recuperar», le justificaba Mourinho.
Ese va a ser el modo de proceder del técnico durante toda la temporada, salvo que se produzcan situaciones de rebeldía que nadie se imagina en estos momentos. Mourinho ha regresado al Madrid para evitar un tercer año en blanco y para hacer que este grupo de jugadores, Vinicius incluido, jueguen como un equipo y hagan disfrutar a la afición tras dos amargas campañas. El luso, alineado con la apuesta deportiva de la planta noble, que renovó al brasileño hasta 2032 y que ya es el segundo capitán, no solo no piensa devaluar al jugador ni dudar de él ni, mucho menos, soltarle de la mano en un momento tan delicado en lo emocional, sino que está convencido de que le devolverá al madridismo al mejor Vinicius. Y será más pronto de lo que un buen número de madridistas cree y espera, a pesar de que el Bernabéu ya no le pasa ni media.
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