Junto a la calle de Goya en Madrid, en un escenario de mucho tronío y con sabor ACB por los cuatro costados, el Insolac Caja 87 debutará este domingo en Primera FEB. Este bautismo se producirá 120 días exactos después de su ascenso y se escenificará en el Movistar Arena , otrora WiZink, la cancha que comparten el Real Madrid y este Estudiantes que sigue buscando el camino de salida de la laberíntica segunda división. El partido (12.00 horas, en directo por la plataforma BaloncestoTV), cerrará la primera jornada y será arbitrado por Adan Rodríguez, González Cuervo y Seijo Vázquez. La presencia en un mismo lugar se puede masticar, ya ven, de muy distinta manera. Lo que para el Caja 87 es ahora mismo un privilegio (competir en Primera FEB) dos años después de su creación como entidad, para el Estudiantes se está convirtiendo en un castigo excesivamente severo habida cuenta su historia y potencial, con títulos coperos en las vitrinas. Ese club ha vivido tiempo mejores. Son cinco las temporadas consecutivas del Movistar Estudiantes en la actual Primera FEB, LEB Oro cuando descendió en 2021. Un lustro de querer y no poder en el Ramiro de Maeztu que simboliza la acerada dificultad de esta categoría. Solo asciende directo el primero y del segundo al noveno se ven las caras en un play off a cara de perro. Siendo nueva para el Caja 87, no lo es ni mucho menos para el baloncesto sevillano. La historia en la Primera FEB del club verdirrojo, que está inspirado desde su fundación en la esencia y el espíritu del Caja San Fernando, arranca en la capital de España y en la pista de un firme candidato al ascenso. Esa graduación no la pierde el Estudiantes pese a sus infructuosos intentos por volver a la Liga Endesa. La pasada temporada superó todos los escollos salvo el último: perdió la final de la F4 contra el Leyma Coruña y se quedó otra vez con la miel en los labios. Si de frustraciones y derrotas está repleto el camino del éxito, al Movistar Estudiantes no deben quedarle ya muchos kilómetros por recorrer en una categoría que se conoce al dedillo. Este debe ser el año. O no, ya se verá, que el baloncesto es tan volátil como impredecible. La del Caja 87 es otra batalla. Llega con aire juvenil, fresco, el de la virginal ilusión por adentrarse en un territorio nuevo pero con el ferviente deseo de hacerse notar por su buen trabajo. Quiere huir de etiquetas y esquivar, por supuesto, la del becario pardillo. A la Primera FEB, desde la pila del bautismo, hay que venir ya aprendido y con los deberes hechos. Es dura, física y complicada, hasta desagradable por momentos, casi una ‘ACB 2’ por algunos de los rivales que se dan cita, pero no caben lamentos ni quejas. Hay que competir desde la primera bola. Sin modificar la estructura de club, el Caja 87 tomó una drástica decisión en verano: relevar al timonel de la nave llevada a puerto de segunda categoría. Se acabó la exitosa e histórica etapa de Adrià Alonso y se abrió la puerta a Juani Díez , curtido como asistente en Primera FEB, con un ascenso en el currículum y una permanencia, ya como entrenador jefe, la pasada temporada. Es argentino, se formó en Sevilla y tiene edad para jugar todavía, pero lo suyo es la pizarra y la estrategia. Prioridad defensivaA falta de ver cómo se comporta el equipo cuando cada victoria y derrota se sumen al casillero, lo mejor que puede decirse de él ahora mismo es que su discurso de presentación se ha reflejado en el baloncesto de este nuevo Caja 87. Que el equipo ha tenido nervio en los amistosos, un sello en pretemporada y ha competido allá donde ha jugado, priorizando una gremial e intensa labor en defensa de pingües beneficios. Ganó en Córdoba y Granada, perdió por el peso de la lógica con el Unicaja y le dio la murga, sin éxito, al Gran Canaria en su presentación. Si el Caja 87 se conciencia de que intercambiar canastas es un temerario plan que posiblemente lo lleve de vuelta a Segunda FEB, ya se habrán puestos los cimientos de la permanencia. No es que esté huérfano de calidad, no es eso, pero este equipo tiene que remar en galeras y vaciarse en defensa como punto de partida. Quizá luego pueda volar y practicar un baloncesto efectivo que entre por el ojo, pero lo prioritario ahora es buscar la forma de ganar partidos y a esa fórmula parece haberse acercado en la pretemporada. Ahora toca trasladar todo lo preparado y ensayado en las simulaciones de los amistosos a los partidos de competición. A priori, según lo visto en estas semanas, el Caja 87 será un equipo más perimetral que interior en el que dos manejadores y anotadores como Webster y Moody tendrán, hasta cierto punto, barra libre. Soumbey-Alley y Cecilia también deben ayudar, desde sus diferentes roles, en la faena de producir puntos. Más dudas hay en la posición de cuatro, con las alternativas de Dedovic, Mendikote y Vilà. En realidad, el juego interior (como el exterior) permite muchas combinaciones y con esa polivalencia de sus hombres jugará Juani Díez para cambiar estructuras. Sabiendo donde aterrizaba, el Caja 87 ha firmado a jugadores con mucha mili en la categoría, si bien jamás puede descartarse la posibilidad de que haya que retocar el roster , para mejorarlo, durante el transcurso de la temporada. Durante el verano, el Caja 87 ha reformado su plantilla con las adquisiciones de Nacho Varela, Rafa García, Webster, Mendikote, Vilà, Valero y Bolavie. Siguen de la temporada del ascenso Franch, Soumbey-Alley, Moody, Cecilia, Dedovic y Latorre. Sobre el conjunto colegial, Juani Díez destacó que el «Estudiantes es un equipo muy competitivo, y en su casa compiten realmente bien», un plantel «renovado, con caras nuevas» que exigirá al Insolac Caja87 mostrar su «mejor cara». Respecto a la pretemporada, el de Bahía Blanca afirmó que tanto equipo como staff la han «disfrutado», encontrando « las sinergias al conocernos », algo que hace que «el grupo se siente cómodo en la pista y yo cómodo con ellos».Toni Ten y una plantilla muy cambiadaEn aras del ascenso, el Estudiantes le ha dado un giro radical a su plantilla. Aunque el club cambió de propiedad este verano, Toni Ten sigue en el banquillo y, junto a él, jugadores como Omar Silverio (ojo al anotador dominicano), Giovannetti, Juampi Vaulet y Petit Niang, un ex del Betis Baloncesto como también lo es Boris Tisma, última adquisición colegial. Speight, Zurbriggen, Walker, Munnings y Floyd son posiblemente las incorporaciones más importantes de un Estudiantes que ha perdido por lesión a Aurrecoechea, uno de sus bastiones interiores. De nuevo, y esto no es novedad, el Movistar Estudiantes ha apuntado alto en el mercado. Se ha reforzado bien para su sexto intento de asalto al ascenso. Una especie de tour de force en el que esta vez no quiere encallar. Por sus objetivos, capacidad financiera y potencial de su plantilla, no es un rival directo del Caja 87, pero sí una prueba de fuego bautismal en toda regla para comprobar hasta dónde estira el motor cajista cuando haya que subirlo de vueltas a alto régimen. Mañana le toca. Tendrá que engranar bien cada marcha para sacar el máximo partido, ante un serio candidato al ascenso, de una mecánica preparada para salvarse y asentarse en una categoría cada vez más complicada que penaliza las novatadas. Junto a la calle de Goya en Madrid, en un escenario de mucho tronío y con sabor ACB por los cuatro costados, el Insolac Caja 87 debutará este domingo en Primera FEB. Este bautismo se producirá 120 días exactos después de su ascenso y se escenificará en el Movistar Arena , otrora WiZink, la cancha que comparten el Real Madrid y este Estudiantes que sigue buscando el camino de salida de la laberíntica segunda división. El partido (12.00 horas, en directo por la plataforma BaloncestoTV), cerrará la primera jornada y será arbitrado por Adan Rodríguez, González Cuervo y Seijo Vázquez. La presencia en un mismo lugar se puede masticar, ya ven, de muy distinta manera. Lo que para el Caja 87 es ahora mismo un privilegio (competir en Primera FEB) dos años después de su creación como entidad, para el Estudiantes se está convirtiendo en un castigo excesivamente severo habida cuenta su historia y potencial, con títulos coperos en las vitrinas. Ese club ha vivido tiempo mejores. Son cinco las temporadas consecutivas del Movistar Estudiantes en la actual Primera FEB, LEB Oro cuando descendió en 2021. Un lustro de querer y no poder en el Ramiro de Maeztu que simboliza la acerada dificultad de esta categoría. Solo asciende directo el primero y del segundo al noveno se ven las caras en un play off a cara de perro. Siendo nueva para el Caja 87, no lo es ni mucho menos para el baloncesto sevillano. La historia en la Primera FEB del club verdirrojo, que está inspirado desde su fundación en la esencia y el espíritu del Caja San Fernando, arranca en la capital de España y en la pista de un firme candidato al ascenso. Esa graduación no la pierde el Estudiantes pese a sus infructuosos intentos por volver a la Liga Endesa. La pasada temporada superó todos los escollos salvo el último: perdió la final de la F4 contra el Leyma Coruña y se quedó otra vez con la miel en los labios. Si de frustraciones y derrotas está repleto el camino del éxito, al Movistar Estudiantes no deben quedarle ya muchos kilómetros por recorrer en una categoría que se conoce al dedillo. Este debe ser el año. O no, ya se verá, que el baloncesto es tan volátil como impredecible. La del Caja 87 es otra batalla. Llega con aire juvenil, fresco, el de la virginal ilusión por adentrarse en un territorio nuevo pero con el ferviente deseo de hacerse notar por su buen trabajo. Quiere huir de etiquetas y esquivar, por supuesto, la del becario pardillo. A la Primera FEB, desde la pila del bautismo, hay que venir ya aprendido y con los deberes hechos. Es dura, física y complicada, hasta desagradable por momentos, casi una ‘ACB 2’ por algunos de los rivales que se dan cita, pero no caben lamentos ni quejas. Hay que competir desde la primera bola. Sin modificar la estructura de club, el Caja 87 tomó una drástica decisión en verano: relevar al timonel de la nave llevada a puerto de segunda categoría. Se acabó la exitosa e histórica etapa de Adrià Alonso y se abrió la puerta a Juani Díez , curtido como asistente en Primera FEB, con un ascenso en el currículum y una permanencia, ya como entrenador jefe, la pasada temporada. Es argentino, se formó en Sevilla y tiene edad para jugar todavía, pero lo suyo es la pizarra y la estrategia. Prioridad defensivaA falta de ver cómo se comporta el equipo cuando cada victoria y derrota se sumen al casillero, lo mejor que puede decirse de él ahora mismo es que su discurso de presentación se ha reflejado en el baloncesto de este nuevo Caja 87. Que el equipo ha tenido nervio en los amistosos, un sello en pretemporada y ha competido allá donde ha jugado, priorizando una gremial e intensa labor en defensa de pingües beneficios. Ganó en Córdoba y Granada, perdió por el peso de la lógica con el Unicaja y le dio la murga, sin éxito, al Gran Canaria en su presentación. Si el Caja 87 se conciencia de que intercambiar canastas es un temerario plan que posiblemente lo lleve de vuelta a Segunda FEB, ya se habrán puestos los cimientos de la permanencia. No es que esté huérfano de calidad, no es eso, pero este equipo tiene que remar en galeras y vaciarse en defensa como punto de partida. Quizá luego pueda volar y practicar un baloncesto efectivo que entre por el ojo, pero lo prioritario ahora es buscar la forma de ganar partidos y a esa fórmula parece haberse acercado en la pretemporada. Ahora toca trasladar todo lo preparado y ensayado en las simulaciones de los amistosos a los partidos de competición. A priori, según lo visto en estas semanas, el Caja 87 será un equipo más perimetral que interior en el que dos manejadores y anotadores como Webster y Moody tendrán, hasta cierto punto, barra libre. Soumbey-Alley y Cecilia también deben ayudar, desde sus diferentes roles, en la faena de producir puntos. Más dudas hay en la posición de cuatro, con las alternativas de Dedovic, Mendikote y Vilà. En realidad, el juego interior (como el exterior) permite muchas combinaciones y con esa polivalencia de sus hombres jugará Juani Díez para cambiar estructuras. Sabiendo donde aterrizaba, el Caja 87 ha firmado a jugadores con mucha mili en la categoría, si bien jamás puede descartarse la posibilidad de que haya que retocar el roster , para mejorarlo, durante el transcurso de la temporada. Durante el verano, el Caja 87 ha reformado su plantilla con las adquisiciones de Nacho Varela, Rafa García, Webster, Mendikote, Vilà, Valero y Bolavie. Siguen de la temporada del ascenso Franch, Soumbey-Alley, Moody, Cecilia, Dedovic y Latorre. Sobre el conjunto colegial, Juani Díez destacó que el «Estudiantes es un equipo muy competitivo, y en su casa compiten realmente bien», un plantel «renovado, con caras nuevas» que exigirá al Insolac Caja87 mostrar su «mejor cara». Respecto a la pretemporada, el de Bahía Blanca afirmó que tanto equipo como staff la han «disfrutado», encontrando « las sinergias al conocernos », algo que hace que «el grupo se siente cómodo en la pista y yo cómodo con ellos».Toni Ten y una plantilla muy cambiadaEn aras del ascenso, el Estudiantes le ha dado un giro radical a su plantilla. Aunque el club cambió de propiedad este verano, Toni Ten sigue en el banquillo y, junto a él, jugadores como Omar Silverio (ojo al anotador dominicano), Giovannetti, Juampi Vaulet y Petit Niang, un ex del Betis Baloncesto como también lo es Boris Tisma, última adquisición colegial. Speight, Zurbriggen, Walker, Munnings y Floyd son posiblemente las incorporaciones más importantes de un Estudiantes que ha perdido por lesión a Aurrecoechea, uno de sus bastiones interiores. De nuevo, y esto no es novedad, el Movistar Estudiantes ha apuntado alto en el mercado. Se ha reforzado bien para su sexto intento de asalto al ascenso. Una especie de tour de force en el que esta vez no quiere encallar. Por sus objetivos, capacidad financiera y potencial de su plantilla, no es un rival directo del Caja 87, pero sí una prueba de fuego bautismal en toda regla para comprobar hasta dónde estira el motor cajista cuando haya que subirlo de vueltas a alto régimen. Mañana le toca. Tendrá que engranar bien cada marcha para sacar el máximo partido, ante un serio candidato al ascenso, de una mecánica preparada para salvarse y asentarse en una categoría cada vez más complicada que penaliza las novatadas.
Junto a la calle de Goya en Madrid, en un escenario de mucho tronío y con sabor ACB por los cuatro costados, el Insolac Caja 87 debutará este domingo en Primera FEB. Este bautismo se producirá 120 días exactos después de su ascenso y se … escenificará en el Movistar Arena, otrora WiZink, la cancha que comparten el Real Madrid y este Estudiantes que sigue buscando el camino de salida de la laberíntica segunda división. El partido (12.00 horas, en directo por la plataforma BaloncestoTV), cerrará la primera jornada y será arbitrado por Adan Rodríguez, González Cuervo y Seijo Vázquez.
La presencia en un mismo lugar se puede masticar, ya ven, de muy distinta manera. Lo que para el Caja 87 es ahora mismo un privilegio (competir en Primera FEB) dos años después de su creación como entidad, para el Estudiantes se está convirtiendo en un castigo excesivamente severo habida cuenta su historia y potencial, con títulos coperos en las vitrinas. Ese club ha vivido tiempo mejores.
Son cinco las temporadas consecutivas del Movistar Estudiantes en la actual Primera FEB, LEB Oro cuando descendió en 2021. Un lustro de querer y no poder en el Ramiro de Maeztu que simboliza la acerada dificultad de esta categoría. Solo asciende directo el primero y del segundo al noveno se ven las caras en un play off a cara de perro. Siendo nueva para el Caja 87, no lo es ni mucho menos para el baloncesto sevillano. La historia en la Primera FEB del club verdirrojo, que está inspirado desde su fundación en la esencia y el espíritu del Caja San Fernando, arranca en la capital de España y en la pista de un firme candidato al ascenso.
Esa graduación no la pierde el Estudiantes pese a sus infructuosos intentos por volver a la Liga Endesa. La pasada temporada superó todos los escollos salvo el último: perdió la final de la F4 contra el Leyma Coruña y se quedó otra vez con la miel en los labios. Si de frustraciones y derrotas está repleto el camino del éxito, al Movistar Estudiantes no deben quedarle ya muchos kilómetros por recorrer en una categoría que se conoce al dedillo. Este debe ser el año. O no, ya se verá, que el baloncesto es tan volátil como impredecible.
La del Caja 87 es otra batalla. Llega con aire juvenil, fresco, el de la virginal ilusión por adentrarse en un territorio nuevo pero con el ferviente deseo de hacerse notar por su buen trabajo. Quiere huir de etiquetas y esquivar, por supuesto, la del becario pardillo. A la Primera FEB, desde la pila del bautismo, hay que venir ya aprendido y con los deberes hechos. Es dura, física y complicada, hasta desagradable por momentos, casi una ‘ACB 2’ por algunos de los rivales que se dan cita, pero no caben lamentos ni quejas. Hay que competir desde la primera bola.
Sin modificar la estructura de club, el Caja 87 tomó una drástica decisión en verano: relevar al timonel de la nave llevada a puerto de segunda categoría. Se acabó la exitosa e histórica etapa de Adrià Alonso y se abrió la puerta a Juani Díez, curtido como asistente en Primera FEB, con un ascenso en el currículum y una permanencia, ya como entrenador jefe, la pasada temporada. Es argentino, se formó en Sevilla y tiene edad para jugar todavía, pero lo suyo es la pizarra y la estrategia.
Prioridad defensiva
A falta de ver cómo se comporta el equipo cuando cada victoria y derrota se sumen al casillero, lo mejor que puede decirse de él ahora mismo es que su discurso de presentación se ha reflejado en el baloncesto de este nuevo Caja 87. Que el equipo ha tenido nervio en los amistosos, un sello en pretemporada y ha competido allá donde ha jugado, priorizando una gremial e intensa labor en defensa de pingües beneficios. Ganó en Córdoba y Granada, perdió por el peso de la lógica con el Unicaja y le dio la murga, sin éxito, al Gran Canaria en su presentación.
Si el Caja 87 se conciencia de que intercambiar canastas es un temerario plan que posiblemente lo lleve de vuelta a Segunda FEB, ya se habrán puestos los cimientos de la permanencia. No es que esté huérfano de calidad, no es eso, pero este equipo tiene que remar en galeras y vaciarse en defensa como punto de partida. Quizá luego pueda volar y practicar un baloncesto efectivo que entre por el ojo, pero lo prioritario ahora es buscar la forma de ganar partidos y a esa fórmula parece haberse acercado en la pretemporada. Ahora toca trasladar todo lo preparado y ensayado en las simulaciones de los amistosos a los partidos de competición.
A priori, según lo visto en estas semanas, el Caja 87 será un equipo más perimetral que interior en el que dos manejadores y anotadores como Webster y Moody tendrán, hasta cierto punto, barra libre. Soumbey-Alley y Cecilia también deben ayudar, desde sus diferentes roles, en la faena de producir puntos. Más dudas hay en la posición de cuatro, con las alternativas de Dedovic, Mendikote y Vilà.
En realidad, el juego interior (como el exterior) permite muchas combinaciones y con esa polivalencia de sus hombres jugará Juani Díez para cambiar estructuras. Sabiendo donde aterrizaba, el Caja 87 ha firmado a jugadores con mucha mili en la categoría, si bien jamás puede descartarse la posibilidad de que haya que retocar el roster, para mejorarlo, durante el transcurso de la temporada.
Durante el verano, el Caja 87 ha reformado su plantilla con las adquisiciones de Nacho Varela, Rafa García, Webster, Mendikote, Vilà, Valero y Bolavie. Siguen de la temporada del ascenso Franch, Soumbey-Alley, Moody, Cecilia, Dedovic y Latorre.
Sobre el conjunto colegial, Juani Díez destacó que el «Estudiantes es un equipo muy competitivo, y en su casa compiten realmente bien», un plantel «renovado, con caras nuevas» que exigirá al Insolac Caja87 mostrar su «mejor cara». Respecto a la pretemporada, el de Bahía Blanca afirmó que tanto equipo como staff la han «disfrutado», encontrando «las sinergias al conocernos», algo que hace que «el grupo se siente cómodo en la pista y yo cómodo con ellos».
Toni Ten y una plantilla muy cambiada
En aras del ascenso, el Estudiantes le ha dado un giro radical a su plantilla. Aunque el club cambió de propiedad este verano, Toni Ten sigue en el banquillo y, junto a él, jugadores como Omar Silverio (ojo al anotador dominicano), Giovannetti, Juampi Vaulet y Petit Niang, un ex del Betis Baloncesto como también lo es Boris Tisma, última adquisición colegial. Speight, Zurbriggen, Walker, Munnings y Floyd son posiblemente las incorporaciones más importantes de un Estudiantes que ha perdido por lesión a Aurrecoechea, uno de sus bastiones interiores.
De nuevo, y esto no es novedad, el Movistar Estudiantes ha apuntado alto en el mercado. Se ha reforzado bien para su sexto intento de asalto al ascenso. Una especie de tour de force en el que esta vez no quiere encallar. Por sus objetivos, capacidad financiera y potencial de su plantilla, no es un rival directo del Caja 87, pero sí una prueba de fuego bautismal en toda regla para comprobar hasta dónde estira el motor cajista cuando haya que subirlo de vueltas a alto régimen. Mañana le toca. Tendrá que engranar bien cada marcha para sacar el máximo partido, ante un serio candidato al ascenso, de una mecánica preparada para salvarse y asentarse en una categoría cada vez más complicada que penaliza las novatadas.
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