Mucho se ha escrito y opinado sobre la atribulada comparecencia de Florentino Pérez del pasado martes. Independientemente del tono que cogió la rueda de prensa, ésta dio unas claves que explican todo lo que realmente está pasando en el Real Madrid. Porque él sabe que esa frase desvelada por ABC y de la que se hace eco la prensa, aquel «estoy muy cansado» es un comentario que solo pudo salir de su círculo más cercano . No le molestó que alguien lo publicara, sino darse cuenta de que alguien lo estaba contando. Filtraciones, traiciones, comentarios, artículos, periodistas. Lo del martes fue un error, sí. Pero desveló un intento de motín que posiblemente ha sido precipitado y ha hecho posible que Florentino Pérez reaccione. La idea original del martes era comentar un mal año. Un vestuario difícil, una exposición permanente. Los socios. La afición. Pero que a Julio César lo mataron desde dentro lo saben todos. Y la historia se repite hoy en Chamartín. Prueba de ello es el tema de la pelea entre Valverde y Tchouaméni. El presidente dijo que peleas hay todos los años, pero no todas las peleas se han filtrado, como ha ocurrido en este caso. El martes por la tarde, después de la reunión de la Junta Directiva, Florentino estaba más pendiente de quién estaba filtrando cosas, que de ese vestuario de egos imposibles que manejan con tanta dificultad los entrenadores. Es normal si tenemos en cuenta que la mayoría de las estrellas del equipo son jóvenes, forrados de pasta y que no obedecen a cualquiera. Puede estar ocurriendo que algún periodista cercano al entorno del presidente esté jugando a dos bandas en este embrollo. Por un lado, con la mano tendida a Florentino y la otra mano puesta para los movimientos de poder y dinero de Enrique Riquelme y David Mesonero. El yernísimo de Sánchez Galán, que se la tiene jurada desde que, en 2006, Pérez intentara hacerse con Iberdrola, tiene entre sus aliados a personas del entorno de Moncloa como el coautor de la plagiada tesis de Pedro Sánchez, Carlos Ocaña, ex jefe de gabinete de Miguel Sebastián, íntimo amigo del presidente del Gobierno y quien puede haber notado a su jefe, Florentino, débil y que haya precipitado entonces la traición. Pero además es el representante de la SEPI en Telefónica y puede que verse con el culo al aire si hay un cambio de gobierno le hayan provocado ciertas prisas. Recuerden que aquí hay una conexión fuerte con Prisa, de cuando Sánchez Galán trató de controlarla por medio del yernísimo. Por eso ahora todos buscan su hueco a futuro. A corto plazo. Al igual que están haciendo algunos directivos, por si acaso, por si ya toca. Algunos de los que han acompañado a Pérez durante tantos años se quejan de que el presidente haga tanto caso a Anas Laghrari . Otros esperan recuperar un poder que ha estado ausente en los últimos años. Y ahí está la parte del juego y de este intento de matar al jefe. Lo que no han visto venir es que Florentino, antes de dejarse apuñalar, va a defenderse y por eso ha convocado unas elecciones que han cogido a destiempo a los traidores . Entonces, lo que inicialmente iba a ser una comparecencia se convirtió en un golpe de efecto para parar esta traición pretendida. Los que están tratando de levantar dinero para el aval en estos diez días han tenido que reunirse en España y volver de México. Y por mucho que le guste la idea a Moncloa y a sus lazos en el Madrid, a los aficionados del club no les gusta que se meta la política en el fútbol. Mucho menos en la Junta Directiva, quizá la única independiente del Estado y que quizá por eso la creyeron viable. Ellos tampoco han medido el momento adecuado y aunque se han apoyado en varios medios digitales que se la tienen jurada a Florentino Pérez junto a algún gerifalte eléctrico, han enseñado demasiado pronto sus cartas. Lo gordo está detrás.Noticia relacionada general No No Enrique Riquelme El posible rival de Florentino que quiso birlarle a Haaland al City Ángel Luis MenéndezEn lo deportivo el Real Madrid lleva dos años malos. También deberíamos valorar que medimos al equipo de Chamartín con otra escala. Quedar segundos no es el peor resultado , pero la falta de liderazgo en el cuerpo técnico es la clave para que todo vuelva a estar engrasado. Florentino debe entender que ni siquiera la prensa tiene la culpa de lo que ha sucedido este año en el vestuario. Pero sí que se están vislumbrando varios detalles que, al juntarlos, dan la impresión de un golpe de estado precipitado. Es muy posible que con la convocatoria de elecciones haya retrasado su salida y esquivado la daga. Florentino no va a dimitir porque solo entiende el trabajo como modo de vida y al Real Madrid, como lo que es: la marca deportiva más importante del mundo. Él sabe que no es eterno, pero no va a permitir que las cosas se hagan de esta manera y eso es lo que pasó el martes cuando todo se precipitó demasiado pronto. El detalle del enfrentamiento con los periodistas es un viejo conocido. Aunque no deja de ser sorprendente como la prensa se ha quedado con el detalle superficial de señalar a unos u a otros, y que no hayan tratado de entender lo que realmente parece estar pasando en el club blanco. Así que ahora, una vez descubiertas las caras de todos los que hasta ahora comentaban con la mano en la boca, tienen que jugar. Y Florentino entender, como ha hecho siempre, que los periodistas incordian, que los medios serios contrastan y que, normalmente, el traidor está más cerca de lo que se piensa. El Real Madrid es el mejor club de fútbol del mundo. Florentino Pérez es el mejor presidente que ha tenido. Pero tan importante es elegir el equipo que apoye el golpe, como el momento, cosa que parece que no han entendido «los niños». Mucho se ha escrito y opinado sobre la atribulada comparecencia de Florentino Pérez del pasado martes. Independientemente del tono que cogió la rueda de prensa, ésta dio unas claves que explican todo lo que realmente está pasando en el Real Madrid. Porque él sabe que esa frase desvelada por ABC y de la que se hace eco la prensa, aquel «estoy muy cansado» es un comentario que solo pudo salir de su círculo más cercano . No le molestó que alguien lo publicara, sino darse cuenta de que alguien lo estaba contando. Filtraciones, traiciones, comentarios, artículos, periodistas. Lo del martes fue un error, sí. Pero desveló un intento de motín que posiblemente ha sido precipitado y ha hecho posible que Florentino Pérez reaccione. La idea original del martes era comentar un mal año. Un vestuario difícil, una exposición permanente. Los socios. La afición. Pero que a Julio César lo mataron desde dentro lo saben todos. Y la historia se repite hoy en Chamartín. Prueba de ello es el tema de la pelea entre Valverde y Tchouaméni. El presidente dijo que peleas hay todos los años, pero no todas las peleas se han filtrado, como ha ocurrido en este caso. El martes por la tarde, después de la reunión de la Junta Directiva, Florentino estaba más pendiente de quién estaba filtrando cosas, que de ese vestuario de egos imposibles que manejan con tanta dificultad los entrenadores. Es normal si tenemos en cuenta que la mayoría de las estrellas del equipo son jóvenes, forrados de pasta y que no obedecen a cualquiera. Puede estar ocurriendo que algún periodista cercano al entorno del presidente esté jugando a dos bandas en este embrollo. Por un lado, con la mano tendida a Florentino y la otra mano puesta para los movimientos de poder y dinero de Enrique Riquelme y David Mesonero. El yernísimo de Sánchez Galán, que se la tiene jurada desde que, en 2006, Pérez intentara hacerse con Iberdrola, tiene entre sus aliados a personas del entorno de Moncloa como el coautor de la plagiada tesis de Pedro Sánchez, Carlos Ocaña, ex jefe de gabinete de Miguel Sebastián, íntimo amigo del presidente del Gobierno y quien puede haber notado a su jefe, Florentino, débil y que haya precipitado entonces la traición. Pero además es el representante de la SEPI en Telefónica y puede que verse con el culo al aire si hay un cambio de gobierno le hayan provocado ciertas prisas. Recuerden que aquí hay una conexión fuerte con Prisa, de cuando Sánchez Galán trató de controlarla por medio del yernísimo. Por eso ahora todos buscan su hueco a futuro. A corto plazo. Al igual que están haciendo algunos directivos, por si acaso, por si ya toca. Algunos de los que han acompañado a Pérez durante tantos años se quejan de que el presidente haga tanto caso a Anas Laghrari . Otros esperan recuperar un poder que ha estado ausente en los últimos años. Y ahí está la parte del juego y de este intento de matar al jefe. Lo que no han visto venir es que Florentino, antes de dejarse apuñalar, va a defenderse y por eso ha convocado unas elecciones que han cogido a destiempo a los traidores . Entonces, lo que inicialmente iba a ser una comparecencia se convirtió en un golpe de efecto para parar esta traición pretendida. Los que están tratando de levantar dinero para el aval en estos diez días han tenido que reunirse en España y volver de México. Y por mucho que le guste la idea a Moncloa y a sus lazos en el Madrid, a los aficionados del club no les gusta que se meta la política en el fútbol. Mucho menos en la Junta Directiva, quizá la única independiente del Estado y que quizá por eso la creyeron viable. Ellos tampoco han medido el momento adecuado y aunque se han apoyado en varios medios digitales que se la tienen jurada a Florentino Pérez junto a algún gerifalte eléctrico, han enseñado demasiado pronto sus cartas. Lo gordo está detrás.Noticia relacionada general No No Enrique Riquelme El posible rival de Florentino que quiso birlarle a Haaland al City Ángel Luis MenéndezEn lo deportivo el Real Madrid lleva dos años malos. También deberíamos valorar que medimos al equipo de Chamartín con otra escala. Quedar segundos no es el peor resultado , pero la falta de liderazgo en el cuerpo técnico es la clave para que todo vuelva a estar engrasado. Florentino debe entender que ni siquiera la prensa tiene la culpa de lo que ha sucedido este año en el vestuario. Pero sí que se están vislumbrando varios detalles que, al juntarlos, dan la impresión de un golpe de estado precipitado. Es muy posible que con la convocatoria de elecciones haya retrasado su salida y esquivado la daga. Florentino no va a dimitir porque solo entiende el trabajo como modo de vida y al Real Madrid, como lo que es: la marca deportiva más importante del mundo. Él sabe que no es eterno, pero no va a permitir que las cosas se hagan de esta manera y eso es lo que pasó el martes cuando todo se precipitó demasiado pronto. El detalle del enfrentamiento con los periodistas es un viejo conocido. Aunque no deja de ser sorprendente como la prensa se ha quedado con el detalle superficial de señalar a unos u a otros, y que no hayan tratado de entender lo que realmente parece estar pasando en el club blanco. Así que ahora, una vez descubiertas las caras de todos los que hasta ahora comentaban con la mano en la boca, tienen que jugar. Y Florentino entender, como ha hecho siempre, que los periodistas incordian, que los medios serios contrastan y que, normalmente, el traidor está más cerca de lo que se piensa. El Real Madrid es el mejor club de fútbol del mundo. Florentino Pérez es el mejor presidente que ha tenido. Pero tan importante es elegir el equipo que apoye el golpe, como el momento, cosa que parece que no han entendido «los niños».
Mucho se ha escrito y opinado sobre la atribulada comparecencia de Florentino Pérez del pasado martes. Independientemente del tono que cogió la rueda de prensa, ésta dio unas claves que explican todo lo que realmente está pasando en el Real Madrid. Porque él sabe que … esa frase desvelada por ABC y de la que se hace eco la prensa, aquel «estoy muy cansado» es un comentario que solo pudo salir de su círculo más cercano. No le molestó que alguien lo publicara, sino darse cuenta de que alguien lo estaba contando. Filtraciones, traiciones, comentarios, artículos, periodistas. Lo del martes fue un error, sí. Pero desveló un intento de motín que posiblemente ha sido precipitado y ha hecho posible que Florentino Pérez reaccione. La idea original del martes era comentar un mal año. Un vestuario difícil, una exposición permanente. Los socios. La afición. Pero que a Julio César lo mataron desde dentro lo saben todos. Y la historia se repite hoy en Chamartín. Prueba de ello es el tema de la pelea entre Valverde y Tchouaméni. El presidente dijo que peleas hay todos los años, pero no todas las peleas se han filtrado, como ha ocurrido en este caso.
El martes por la tarde, después de la reunión de la Junta Directiva, Florentino estaba más pendiente de quién estaba filtrando cosas, que de ese vestuario de egos imposibles que manejan con tanta dificultad los entrenadores. Es normal si tenemos en cuenta que la mayoría de las estrellas del equipo son jóvenes, forrados de pasta y que no obedecen a cualquiera. Puede estar ocurriendo que algún periodista cercano al entorno del presidente esté jugando a dos bandas en este embrollo. Por un lado, con la mano tendida a Florentino y la otra mano puesta para los movimientos de poder y dinero de Enrique Riquelme y David Mesonero. El yernísimo de Sánchez Galán, que se la tiene jurada desde que, en 2006, Pérez intentara hacerse con Iberdrola, tiene entre sus aliados a personas del entorno de Moncloa como el coautor de la plagiada tesis de Pedro Sánchez, Carlos Ocaña, ex jefe de gabinete de Miguel Sebastián, íntimo amigo del presidente del Gobierno y quien puede haber notado a su jefe, Florentino, débil y que haya precipitado entonces la traición. Pero además es el representante de la SEPI en Telefónica y puede que verse con el culo al aire si hay un cambio de gobierno le hayan provocado ciertas prisas. Recuerden que aquí hay una conexión fuerte con Prisa, de cuando Sánchez Galán trató de controlarla por medio del yernísimo. Por eso ahora todos buscan su hueco a futuro. A corto plazo. Al igual que están haciendo algunos directivos, por si acaso, por si ya toca. Algunos de los que han acompañado a Pérez durante tantos años se quejan de que el presidente haga tanto caso a Anas Laghrari. Otros esperan recuperar un poder que ha estado ausente en los últimos años. Y ahí está la parte del juego y de este intento de matar al jefe. Lo que no han visto venir es que Florentino, antes de dejarse apuñalar, va a defenderse y por eso ha convocado unas elecciones que han cogido a destiempo a los traidores.
Entonces, lo que inicialmente iba a ser una comparecencia se convirtió en un golpe de efecto para parar esta traición pretendida. Los que están tratando de levantar dinero para el aval en estos diez días han tenido que reunirse en España y volver de México. Y por mucho que le guste la idea a Moncloa y a sus lazos en el Madrid, a los aficionados del club no les gusta que se meta la política en el fútbol. Mucho menos en la Junta Directiva, quizá la única independiente del Estado y que quizá por eso la creyeron viable. Ellos tampoco han medido el momento adecuado y aunque se han apoyado en varios medios digitales que se la tienen jurada a Florentino Pérez junto a algún gerifalte eléctrico, han enseñado demasiado pronto sus cartas. Lo gordo está detrás.
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Enrique Riquelme
Ángel Luis Menéndez
En lo deportivo el Real Madrid lleva dos años malos. También deberíamos valorar que medimos al equipo de Chamartín con otra escala. Quedar segundos no es el peor resultado, pero la falta de liderazgo en el cuerpo técnico es la clave para que todo vuelva a estar engrasado. Florentino debe entender que ni siquiera la prensa tiene la culpa de lo que ha sucedido este año en el vestuario. Pero sí que se están vislumbrando varios detalles que, al juntarlos, dan la impresión de un golpe de estado precipitado. Es muy posible que con la convocatoria de elecciones haya retrasado su salida y esquivado la daga. Florentino no va a dimitir porque solo entiende el trabajo como modo de vida y al Real Madrid, como lo que es: la marca deportiva más importante del mundo. Él sabe que no es eterno, pero no va a permitir que las cosas se hagan de esta manera y eso es lo que pasó el martes cuando todo se precipitó demasiado pronto. El detalle del enfrentamiento con los periodistas es un viejo conocido. Aunque no deja de ser sorprendente como la prensa se ha quedado con el detalle superficial de señalar a unos u a otros, y que no hayan tratado de entender lo que realmente parece estar pasando en el club blanco.
Así que ahora, una vez descubiertas las caras de todos los que hasta ahora comentaban con la mano en la boca, tienen que jugar. Y Florentino entender, como ha hecho siempre, que los periodistas incordian, que los medios serios contrastan y que, normalmente, el traidor está más cerca de lo que se piensa. El Real Madrid es el mejor club de fútbol del mundo. Florentino Pérez es el mejor presidente que ha tenido. Pero tan importante es elegir el equipo que apoye el golpe, como el momento, cosa que parece que no han entendido «los niños».
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