Ingebrigtsen firma un oro contra la lógica

Jakob Ingebrigtsen firmó un oro contra la lógica. La que impone el no haber competido en los últimos once meses a causa de una lesión en el tendón de Aquiles que le obligó a pasar por el quirófano a principios de año. Pero el noruego es un atleta superlativo, uno de los más grandes de la historia, y ni la inactividad ni un elenco de rivales de primer nivel lograron ponerlo en aprietos. Jakob, el ogro nórdico, sumó en Birmingham su cuarta corona continental consecutiva en los 5.000 metros y procuró la primera gran gesta de los Europeos.Ingebrigtsen (13:15.29) superó en la recta final al alemán Florian Bremm y al francés Ettiene Daguinos. Sin medalla se quedaron el también galo Jimmy Gressier, doble medallista en los pasados Mundiales de Tokio, y el suizo Dominic Lobalu, el mejor europeo de la temporada. Ambos fueron los que más se crisparon ante la amenazante presencia del campeón, que se pasó buena parte de la carrera a la cola del pelotón, tranquilo y acompañado por su hermano Filip.Gressier, el favorito a expensas de la incógnita Jakob, see pegó a él, pero se puso nervioso ante el primer acelerón importante, obra de Lubalu, y se marchó hacia arriba con un desgaste evidente.Ingebrigtsen, en cambio, resistió atrás hasta que a falta de menos de dos kilómetros se produjo un parón que aprovechó a la perfección. Llegó a ponerse en cabeza, pero de nuevo Lobalu y Gressier quisieron impedir que tomara el mando de la prueba. Lo pagaron caro.Al último kilómetro se llegó con un numeroso grupo de candidatos. La carrera se trabó con empujones y atropellos, pero Ingebrigtsen no perdió la compostura en ningún momento. Gressier y Lobalu afrontaron en cabeza la recta final. Y también atacó Bremm antes de que Ingebrigtsen diera el zarpazo final. Nadie tuvo ya respuesta. El noruego cruzó la meta imperial y fue a abrazarse con su hermano Filip, que había abandonado poco antes.El noruego ya tiene siete entorchados europeos en su poder. La pena para él es que no tendrá oportunidad de volver a doblar en el 1.500, como ya hizo en Berlín (con 17 años), Múnich y Roma. Su físico privilegiado le invitaba a gastar solo una bala esta vez. Pero no pudo ser más certera. Jakob Ingebrigtsen firmó un oro contra la lógica. La que impone el no haber competido en los últimos once meses a causa de una lesión en el tendón de Aquiles que le obligó a pasar por el quirófano a principios de año. Pero el noruego es un atleta superlativo, uno de los más grandes de la historia, y ni la inactividad ni un elenco de rivales de primer nivel lograron ponerlo en aprietos. Jakob, el ogro nórdico, sumó en Birmingham su cuarta corona continental consecutiva en los 5.000 metros y procuró la primera gran gesta de los Europeos.Ingebrigtsen (13:15.29) superó en la recta final al alemán Florian Bremm y al francés Ettiene Daguinos. Sin medalla se quedaron el también galo Jimmy Gressier, doble medallista en los pasados Mundiales de Tokio, y el suizo Dominic Lobalu, el mejor europeo de la temporada. Ambos fueron los que más se crisparon ante la amenazante presencia del campeón, que se pasó buena parte de la carrera a la cola del pelotón, tranquilo y acompañado por su hermano Filip.Gressier, el favorito a expensas de la incógnita Jakob, see pegó a él, pero se puso nervioso ante el primer acelerón importante, obra de Lubalu, y se marchó hacia arriba con un desgaste evidente.Ingebrigtsen, en cambio, resistió atrás hasta que a falta de menos de dos kilómetros se produjo un parón que aprovechó a la perfección. Llegó a ponerse en cabeza, pero de nuevo Lobalu y Gressier quisieron impedir que tomara el mando de la prueba. Lo pagaron caro.Al último kilómetro se llegó con un numeroso grupo de candidatos. La carrera se trabó con empujones y atropellos, pero Ingebrigtsen no perdió la compostura en ningún momento. Gressier y Lobalu afrontaron en cabeza la recta final. Y también atacó Bremm antes de que Ingebrigtsen diera el zarpazo final. Nadie tuvo ya respuesta. El noruego cruzó la meta imperial y fue a abrazarse con su hermano Filip, que había abandonado poco antes.El noruego ya tiene siete entorchados europeos en su poder. La pena para él es que no tendrá oportunidad de volver a doblar en el 1.500, como ya hizo en Berlín (con 17 años), Múnich y Roma. Su físico privilegiado le invitaba a gastar solo una bala esta vez. Pero no pudo ser más certera.  

Jakob Ingebrigtsen firmó un oro contra la lógica. La que imponía no haber competido en los últimos once meses a causa de una lesión en el tendón de Aquiles que le obligó a pasar por el quirófano a principios de año. Pero el noruego … es un atleta superlativo, uno de los más grandes de la historia, y ni la inactividad ni un elenco de rivales de primer nivel lograron ponerlo en aprietos. Jakob, el ogro nórdico, sumó en Birmingham su cuarta corona continental consecutiva en los 5.000 metros y protagonizó la primera gran gesta de los Europeos.

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