En la madrugada del viernes al sábado (a las 02:00 horas en La 1), la Selección española jugará su último partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante Uruguay. Mientras que los españoles van primeros y tienen casi asegurada la clasificación, los de Marcelo Bielsa necesitan puntuar para intentar ser, por lo menos, una de las ocho mejores terceras de grupo para pasar a dieciseisavos de final de la competición.
Carlos Sobera nunca ha ocultado que es un gran futbolero y, como tal, no se está perdiendo ningún partido de España en el Mundial 2026. El presentador ha analizado el camino de la selección hasta ahora y nos ha dado su vaticinio antes de dieciseisavos de final.
En la madrugada del viernes al sábado (a las 02:00 horas en La 1), la Selección española jugará su último partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 ante Uruguay. Mientras que los españoles van primeros y tienen casi asegurada la clasificación, los de Marcelo Bielsa necesitan puntuar para intentar ser, por lo menos, una de las ocho mejores terceras de grupo para pasar a dieciseisavos de final de la competición.
Uno de los que no se perderá el duelo será Carlos Sobera, que trasnochará para ver jugar a los de Luis de la Fuente, a pesar de la carga de trabajo que tiene con las entregas especiales de First Dates Summer, que han convertido el restaurante del amor en un exclusivo beach club inspirado en el Miami Beach de los años 80, y de las grabaciones de El precio justo, el concurso que se ha instalado en los mediodías de Telecinco.
El vasco, gran aficionado al fútbol y a ‘su’ Athletic Club, admite que el primer Mundial que le viene a la mente es el de 1974, «el que ganó Alemania a Holanda». Lo vio en un pequeño pueblo llamado Recuenco, en la provincia de Burgos, en casa de unos familiares. Aquel partido lo contempló en una televisión que, según duda ahora, quizá fuera en color o quizá en blanco y negro: «Creo que en blanco y negro», señala esforzándose por recordar.
«El papel de España en el Mundial del 82 provocó que me alejara de la selección española unos años»
España no participó en aquel Mundial, pero sí en el de Argentina 78, «lo que pasa es que no pasamos de la primera fase». Su memoria futbolística se activa con más fuerza cuando llega a 1982, el Mundial de España, el de Naranjito, que vivió mientras terminaba sus estudios de Derecho: «Había mucha ilusión, pero el resultado de la selección fue muy decepcionante desde el principio. El partido contra Irlanda me dejó marcado (derrota de España por 0-1), me provocó un disgusto tremendo». Aquella frustración le alejó durante unos años de la selección, hasta que México 86 volvió a encenderle la ilusión.
Y es precisamente ese Mundial, el de México, del que Sobera dice que tiene mejores recuerdos pese a que España no pasó de cuartos de final. «Fue el que con más pasión y con más ilusión viví. Llegamos con un equipo brillante, subcampeón de Europa, y con una clasificación impecable. La primera fase fue un soplo de optimismo, coronado por aquel inolvidable 5-1 a Dinamarca». Pero el destino tenía otros planes. El partido contra Bélgica, que él revive con una mezcla de rabia y resignación, se convirtió en un muro inesperado. «Los belgas eran una buena selección, pero no tanto como para ganarnos…», lamenta. La derrota en los penaltis tras el fallo de Eloy les privó de una semifinal contra la Argentina de Maradona. Con el tiempo, Sobera ha encontrado una lectura más amable: «Los argentinos estaban predestinados a ganar aquel Mundial y hubiera sido más doloroso perder la semifinal con ellos que perder en cuartos con Bélgica».
«De los futbolistas españoles en los mundiales me quedo con Butragueño, Iniesta y Rodri»
Echando la vista atrás, si tuviera que elegir un jugador de todos los Mundiales que ha visto, Sobera prefiere no quedarse con uno, mejor con tres. «Butragueño, Iniesta y… Rodri, pero tiene que explotar en un Mundial». Reconoce que el centrocampista ya brilló en la Eurocopa, pero espera aún su gran cita mundialista.
El Mundial de Sudáfrica 2010, en el que España sumó su primera estrella lo vivió, de una manera muy distinta. Aquel 11 de julio en el Soccer City de Johannesburgo, España tocó el cielo ante Países Bajos con el gol de Andrés Iniesta: «Lo vi en casa y recuerdo que lo vi solo… lo disfruté como un enano«, confiesa. La edad, dice, le permitió vivirlo sin la angustia de la juventud: «No vivía las injusticias del fútbol ni los sinsabores de la derrota ni de los penaltis». Aun así, la final le dejó una sensación de justicia poética, especialmente «tras la brutal entrada a Xabi Alonso por parte de De Jong».
«En el Mundial 2002 nos tangaron y de qué manera… fue un tongazo. Y también a Italia»
Eso sí, como ya nos contó Juan del Val, Sobera coincide con el escritor en que el Mundial de 2002 fue el que peor sabor de boca le dejó. «Nos tangaron y de qué manera… fue un tongazo». Aclara que Italia también fue víctima de arbitrajes escandalosos: «Fue algo descaradísimo». Hoy, cree que eso ya no sería posible: «Ahora ya hay mucho control, hay mucho VAR».
Su relación con los Mundiales también pasa por los cromos. De niño los coleccionaba, y de mayor también. Durante la gira de la obra de teatro Inmaduros volvió a engancharse, pero a la de la Liga de fútbol de esta temporada: «Me pareció atractiva la colección… me moló y me puse a hacerla». Esta vez, sin pegamento ni celo, solo sobres y fundas de plástico. En cuanto a camisetas, reconoce que tiene varias, tanto del Athletic Club como de la selección española, pero todas regaladas: «Nunca he sido de comprar camisetas… pero me regalan y me las voy quedando». También tiene del Madrid, del Atlético de Madrid y del Betis. «Como siga…», bromea.
Sobre el Mundial actual, Sobera cree que ganar a Uruguay es clave para evitar complicaciones tempranas. «Deberíamos ganar… pero en el fútbol pasan mil historias. Si quedamos primeros de grupo nos va a ir mejor que quedarnos segundos», explica. No se fía de Argentina, aunque no la ve como una superselección, aunque «siempre está Messi…». A partir de cuartos, dice, todo se complica. Cuando se le pregunta por favoritos, menciona a Argentina y Brasil por tradición, pero destaca a dos selecciones por encima del resto: «Francia e Inglaterra… las he visto muy poderosas». Japón también le ha sorprendido, aunque duda de su regularidad.
Sobre el nuevo formato de 104 partidos, Sobera tiene sentimientos encontrados. Por un lado, le parece positivo que más países puedan participar: «Les beneficia en el desarrollo del deporte… les anima, les ilusiona». Pero también lo considera un error: «Se pierde la capacidad de espectáculo… muchas selecciones no tienen ningún interés». El exceso de partidos, dice, provoca desinterés hasta que llegan los duelos grandes: «Ahí es donde realmente se juega de verdad todo».
Su ídolo futbolístico de siempre no es una estrella internacional, sino dos jugadores del Athletic Club: Sarabia y Dani. Los recuerda con pasión juvenil: «Arriba, arriba, arriba, arriba, Argote ese balón, que Sarabia la prepara… llega Dani y mete gol», canta entre risas. Aquellos años, dice, vivía el fútbol con una intensidad irrepetible.
«Mi balance de la temporada de First Dates es muy positiva»
Cuando la conversación cambia de rumbo y entra en el terreno televisivo, Sobera hace balance de la temporada de First Dates en Telecinco, la primera fuera de su cadena original. «Mi balance es muy bueno, sobre todo porque la emisión ha sido muy irregular», admite. Los constantes cambios de horario (de Cuatro a Telecinco, luego a un prime time de tres programas seguidos, después de lunes a miércoles, ahora de lunes a jueves) han afectado a sus datos de audiencia. Aun así, el programa ha demostrado una enorme resistencia: «Sigue gustando a la gente, tiene una gran fidelidad». Confía en que una mayor estabilidad permita recuperar los números habituales.
Sobre El Precio Justo, Sobera reconoce que la franja es durísima y que el rival a batir es «el programa más consolidado de toda la parrilla: La ruleta de la suerte. Hace audiencias por encima del 20% desde hace 20 años», destaca. Aun así, están resistiendo con datos entre el 9 y el 10%. «En algún momento nos asentaremos por encima del diez», confía. Mantenerse, dice, ya es un triunfo: «Resistir es ganar al final».
Para concluir, le preguntamos qué le diría al Carlos Sobera que estaba en el colegio y que soñaba con mil historias: «Pues le diría que siguiera soñando tan grande y tan fuerte como soñaba, porque siempre ha sido un gran soñador y un tipo imaginativo y con la cabeza de chorlito que volaba por encima de todo, de las clases, de los profesores, de las asignaturas, que soñara en grande y que intentara luchar por cumplir sus sueños porque es la única forma de alcanzar realmente la felicidad. Eso y encontrar el amor de su vida».
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