Algunas futbolistas de la selección española de fútbol llevaban tiempo rumiando cómo encajar la maternidad con su carrera. En una entrevista con EL PAÍS Semanal publicada este domingo, Alexia Putellas explica que las capitanas lo trasladaron a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que está ultimando un acuerdo con una clínica de fertilidad para facilitar a las jugadoras que congelen óvulos, según han confirmado fuentes de la entidad a este periódico.
La iniciativa responde a una inquietud de algunas futbolistas que, como todas las deportistas de élite, tienen su pico de rendimiento en el momento de máxima fertilidad
Algunas futbolistas de la selección española de fútbol llevaban tiempo rumiando cómo encajar la maternidad con su carrera. En una entrevista con EL PAÍS Semanal publicada este domingo, Alexia Putellas explica que las capitanas lo trasladaron a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que está ultimando un acuerdo con una clínica de fertilidad para facilitar a las jugadoras que congelen óvulos, según han confirmado fuentes de la entidad a este periódico.
“Para mí es un avance enorme porque la federación entiende que estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar”, relataba Putellas, que describe lo que les sucede a multitud de deportistas de élite, cuyas cortas carreras profesionales coinciden con su etapa de máxima fertilidad.
La RFEF ha confirmado a EL PAÍS que está cerrando el acuerdo con una clínica de fertilidad, que de momento no ha hecho pública, y cuyos detalles tiene previsto presentar en la segunda quincena de septiembre. Será entonces cuando previsiblemente se conocerá, además de la empresa que hará los tratamientos, la letra pequeña de esta colaboración: qué se sufraga exactamente, qué jugadoras se beneficiarán (¿todas las que hayan sido convocadas por la selección alguna vez? ¿las que participen en mundiales o europeos?), cuánto tiempo podrán tener sus óvulos congelados, qué sucede si abandonan prematuramente el deporte profesional, se lesionan o deciden tener hijos por otras vías…
Ya hace unos años que las clínicas de fertilidad se están vinculando de una u otra forma al deporte femenino. Con patrocinios, como ha sucedido en temporadas recientes con el Córdoba Club de Fútbol o el Lucentum Alicante de baloncesto. O en marcos más amplios de colaboración, como ha hecho este mismo año el sindicato británico de futbolistas con una clínica del Reino Unido o como hizo en 2023 Natuvitro con Futpro, la mayor asociación de jugadoras de fútbol en España.
Su presidenta, Marta Perarnau, explica que intentan ayudar a sus afiliadas con todo lo que necesiten en cuanto a su reproducción, ya sea con estos acuerdos ventajosos en determinadas clínicas (no solo Natruvivo) o con asesoramiento si deciden ser madres durante su carrera profesional.
“Muchas futbolistas retrasan la decisión de ser madres, y cuando la toman, quizás es tarde. Intentamos que no estén tan condicionadas por su carrera”, dice Perarnau. También las asesoran cuando quieren tener hijos antes de su retirada, ya sea con clínicas, en función de sus circunstancias personales, o también atendiendo a lo que sucede cuando quieren volver a jugar tras haber dado a luz.
“Tenemos la tarea pendiente de trabajar todos para mejorar ese regreso tras la maternidad. Volver a competir después de ser madre es muy difícil; no tenemos estudios científicos en mujeres futbolistas, no tenemos protocolos de recuperación, no sabemos qué tienen que hacer para recuperarse rindiendo al máximo”, señala.
Lo que sí fijó el convenio colectivo de las jugadoras profesionales de 2025 es una mejora en la conciliación, con ayudas para guarderías durante los tres primeros años. “Esto es importante porque hace que la jugadora no vea tantas barreras”, asegura la presidenta de Futpro.
Lo que no era frecuente hasta ahora es un acuerdo como el que apunta la RFEF con sus futbolistas, que cubra los tratamientos en clínicas de fertilidad. El antecedente más cercano a algo parecido lo ha firmado este mismo verano el Chelsea con una de las principales clínicas de Londres. En un comunicado del 14 de agosto, anunciaba que sus jugadoras recibirán de manera individualizada evaluaciones de fertilidad, tratamientos, asesoramiento y talleres y formación sobre fertilidad y salud reproductiva.
El Chelsea no detalla qué tratamientos concretos paga el fondo. En su comunicado solo utiliza la palabra “tratamientos”. Tampoco especifica cuánto dinero recibe cada jugadora, si existe un límite anual, qué porcentaje paga el club o si determinadas técnicas requieren indicación médica.
Candela Gallardo, ginecóloga de IVI Málaga, ha trabajado con muchas deportistas de élite que acuden a su clínica para retrasar su maternidad. “Si es hasta la treintena, no implica necesariamente problemas, pero muchas deportistas mantienen entonces una exigencia profesional muy alta y no todas pueden hacer una pausa para tener niños y a veces no se lo pueden permitir”, explica.
Lo que le propone a una mujer que ahora mismo no se puede enfrentar a la maternidad porque está entrenando a un ritmo muy fuerte es que se haga una preservación, que permite guardar óvulos obtenidos en una etapa de mayor fertilidad para utilizarlos más adelante. No garantiza un embarazo, pero en palabras de Gallardo, “da una oportunidad de hacer un tratamiento de mejor pronóstico” si finalmente es necesaria una fecundación in vitro.
La especialista sostiene que el procedimiento puede encajarse relativamente bien en una carrera deportiva. “Un tratamiento de fertilidad son dos semanas y es muy programable”, señala, de modo que puede buscarse un periodo con menor carga de entrenamientos y competición.
Durante la estimulación hormonal puede aparecer hinchazón y, en torno a la extracción de los óvulos, es necesario reducir la actividad física. “La semana de antes de la intervención y la semana de después les decimos que no hagan deporte de impacto”. Aun así, Gallardo incide en que “se puede encajar muy fácilmente” y que ni la ausencia temporal de menstruación por entrenamientos intensos ni el uso continuado de anticonceptivos impiden realizar el tratamiento. A su juicio, lo importante es que las jugadoras conozcan que su mejor etapa profesional coincide con sus años de mayor fertilidad y “que tengan esa posibilidad, que se desmitifique el tratamiento de reproducción”.
Un problema añadido es que no existe un protocolo en el fútbol profesional femenino sobre este tipo de tratamientos, como explica la abogada especializada Tania Tejeira en un artículo en Palco23. “Ni FIFA ni UEFA cuentan con protocolos específicos para regular estos tratamientos, pese a que cada vez más futbolistas recurren a la vitrificación de óvulos o a técnicas de reproducción asistida”, asegura.
La principal referencia internacional procede actualmente de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), que obliga a revisar los medicamentos empleados en estos tratamientos y, cuando corresponda, solicitar una Exención por Uso Terapéutico (TUE). Según explica Tejeira, sustancias como el clomifeno o el letrozol, utilizadas en algunos protocolos de estimulación ovárica, están prohibidas y requieren autorización previa, mientras que otras, como la FSH (una hormona que estimula la reproducción), pueden utilizarse sin ella.
Se mezclan aquí salud reproductiva, confidencialidad médica y normativa antidopaje que ha llevado a algunos especialistas a reclamar reglas comunes que den seguridad jurídica y sanitaria a las futbolistas.
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