El sueño olímpico del flag football comienza en Dusseldorf. El Mundial reparte los dos primeros billetes para los Juegos de Los Ángeles 2028 y España entra en la pelea únicamente con su selección femenina, después de que el equipo masculino no lograra clasificarse. Las Espartanas aterrizan en Alemania instaladas en el pelotón de aspirantes: fueron bronce en el último Europeo y sextas en el anterior Mundial. La retirada de Nigeria por problemas con los visados reduce su fase de grupos, que arrancan este jueves, a los duelos contra Australia y Estados Unidos, antes de unas eliminatorias más decisivas que nunca.A pocas horas del estreno, Mónica Rafecas (Sant Cugat, 33 años), capitana y quarterback de la selección, habla con este periódico sobre el presente y el futuro de un deporte todavía minoritario , sostenido por jugadoras amateur y en el que cada pequeño éxito adquiere las dimensiones de un milagro.-¿Cómo llegan a este Mundial?-Bastante bien. Ha sido un año largo y, por desgracia, hemos tenido lesiones importantes en el equipo, pero al final eso forma parte del deporte. Aun así, el equipo ha sabido recomponerse, hacerse más fuerte internamente y seguir trabajando. Hay nervios, pero son por las ganas de estar ya ahí. Queremos competir y conseguir el objetivo que nos hemos marcado todas desde hace varios años.-Ese objetivo es Los Ángeles. En el Mundial hay en juego dos plazas olímpicas. ¿Se puede lograr uno de esos billetes?-¿Por qué no? Son dos plazas y todo el mundo tiene la misma probabilidad de ganarlas. ¿Por qué no podemos ser nosotras? Obviamente, quien consiga un billete para los Juegos esta semana llevará dos años de ventaja al resto. El objetivo está ahí. Si se logra, fantástico; si no, sabemos que tendremos más oportunidades, pero no vamos a desaprovechar ninguna.Las doce integrantes de la selección. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Rocío Cañuelo, Alma Rodríguez, Violeta Wiksten, Laia Girona, Sara Villagrasa, Elvira Núñez, Atxa Delgado, Mónica Rafecas, Laura Hernández, Mar Hernández, Cristina Gómez y Olga Sotillo. Lola Morales-Se han acostumbrado a pelear por las medallas. ¿Este equipo ofrece más de lo que debería por los recursos de los que dispone?-Es cierto que competimos contra selecciones con presupuestos mucho más elevados y que dedican más dinero a este deporte. Lo vemos en Alemania, Austria y Francia, y ya no le hablo de potencias como Estados Unidos o México. Incluso en los Europeos sabemos que han tenido más concentraciones y que disponen de otro tipo de instalaciones. Pero eso nunca nos ha hecho pequeñas; de hecho, forma parte de nuestra identidad. Exprimimos al máximo lo que tenemos. Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo absolutamente a nada ni a nadie. Con lo que tengamos, vamos a ir a por todas.«Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo a nada ni a nadie» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Quiénes componen esta selección?-Tenemos un grupo formado por jugadoras más experimentadas, algunas de las cuales llevamos doce o catorce años compitiendo. También hay jugadoras con muchísimo talento, como Olga Sotillo, que incluso tiene una beca para estudiar y jugar en Estados Unidos. Al mismo tiempo, contamos con jugadoras muy jóvenes, como Laura Hernández o Rocío Cañuelo. Para alguna es su primera vez aquí y ni siquiera son mayores de edad. Traen una mentalidad fresca y un hambre increíble por aprender y competir. Creo que por fin existe un equilibrio entre veteranía, experiencia y sangre joven.-Son amateur. Ahora se marchan a un Mundial, pero después cada una vuelve a su vida.-Sí. Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio. Eso es lo que llevamos haciendo toda la vida. Solo espero que las generaciones más jóvenes puedan dedicarse profesionalmente a esto en algún momento; que su trabajo consista en cuidarse, alimentarse bien y entrenar muchas horas en el campo o en el gimnasio. Creo que parte de lo que debemos hacer las mayores es intentar que ellas puedan cumplir ese sueño.-¿A qué se dedica usted?-Soy informática.-¿Y sus compañeras?-Hay enfermeras, administrativas, informáticas, una profesora y bastantes estudiantes, lo que también indica un poco la media de edad. De momento no se puede vivir de esto.-¿Ha cambiado algo desde que se supo que el flag football estaría en los Juegos Olímpicos?-Sobre todo hemos cambiado internamente. Desde que se convirtió en olímpico y, especialmente, desde que fuimos campeonas de Europa, pensamos que tenemos una oportunidad, que no es algo imposible. Haces un cambio de mentalidad y se nota en las horas de gimnasio, en la recuperación y en que nos tomamos mucho más en serio la alimentación, la suplementación y la manera de prepararnos. Se ha notado muchísimo en el equipo. Somos amateur, pero yo digo que somos profesionales en el sentido de que nos lo tomamos como tales. No podemos vivir de ello, pero le dedicamos todas las horas que exige.«Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar, yo soy informática; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Y las instituciones? ¿Se perciben más recursos y más interés por parte de la federación y del Comité Olímpico?-Se ha notado más interés, sobre todo por parte del Comité Olímpico Español. Creo que ven que hay muchas posibilidades de estar representados e incluso de luchar por una medalla. Ahora también recibimos apoyo económico de ADO. El interés se va notando y creo que después de este Mundial será aún mayor si conseguimos una plaza o un resultado muy bueno.-¿Cuánto ha tenido que sacrificar para dedicarse a esto?-Sobre todo, la vida social y familiar. Vienes de trabajar ocho, nueve o diez horas, son las ocho de la tarde y en noviembre ya está oscuro. No te apetece, pero sabes que tienes que ir a entrenar. No hay otra opción. Si queremos conseguir resultados, algo va a costar. Nadie llega a unos Juegos Olímpicos sin dedicar tiempo y esfuerzo y sin sacrificar un montón de cosas. Forma parte de nuestro objetivo. No me arrepiento ni un minuto de lo que le hemos dedicado este año y, si volviera a empezar, le dedicaría aún más. Creo que eso forma parte de lo que te convierte en profesional: dedicarle todas las horas posibles y saber que estás haciendo lo correcto, porque sin ello no vamos a llegar.-¿Cómo se organizan para acudir al Mundial?-Gastamos vacaciones de nuestros trabajos, como ocurre habitualmente. Ahora ha coincidido que es agosto, pero también sucede con las concentraciones. Al final es un sacrificio de horas, aunque yo no lo llamo sacrificio, sino inversión. Es invertir en algo. Cuando llegan estas fechas, hay gente que te dice: «El viernes coges vacaciones», y yo respondo: ‘No, voy a hacer aquello para lo que me he estado preparando durante un año’. No me voy de vacaciones, me voy a trabajar. Es el trabajo que nos gusta. Luego tenemos un hobby remunerado, que es el empleo del que vivimos, pero nuestro verdadero trabajo es este.-¿Son comprensivos en su empresa?-Mucho. A nivel personal tengo mucha suerte y muchísimo apoyo. Nunca he tenido ningún problema, sea cuando sea el torneo. Hubo un Mundial en diciembre, fuera del periodo festivo de Navidad, y tampoco tuve problemas. Creo que es muy importante que las empresas apoyen este tipo de proyectos.-Usted es la veterana, la que más años lleva. ¿Se percibe una evolución en el deporte? ¿Hay más niñas que se animan a practicarlo ahora que es olímpico?-Sí, pero creo que es un proceso muy lento. Sigue siendo un deporte muy minoritario. También queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas. A mí no me gusta el fútbol, pero me alegro muchísimo cuando veo triunfar a las futbolistas, porque son un ejemplo para las niñas pequeñas: les enseñan que pueden ser deportistas y jugadoras profesionales. Eso hará que otra niña termine saltando a otro deporte o se interese por algo diferente. Cuando yo era pequeña, era rarísimo que una mujer pensara que podía ser futbolista.«Queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Cómo empezó a jugar?—Iba al colegio americano de Barcelona y allí el deporte era bastante popular, pero comencé como quien se apunta a cualquier actividad extraescolar elegida por sus padres. Empecé a jugar con mis amigos, el deporte me encantó y, cuando acabé el colegio, busqué un equipo en el que continuar. De eso hace 22 años. Llevo toda mi vida dedicada a esto y tuve la suerte de encontrarlo.-¿Eligió ser quarterback?-Cuando pasé del colegio al equipo se estaba fundando la Liga Catalana femenina y, como era la única que había jugado a este deporte, estaba claro: «Tú eres la quarterback». No había otra opción; era la única que entendía un poco qué estaba pasando en el campo. Fue algo forzado, pero creo que dieron con la tecla. El molde estaba hecho y me pusieron ahí. Creo que ha salido bastante bien.-¿Se planteó alguna vez la posibilidad de ser olímpica?-Nunca te entra esa posibilidad en la cabeza. Pero ahora veo que podemos estar ahí. Lo primero es creérselo. Como deportista, no creo que haya nada más grande. No conozco a ningún deportista de verdad al que no le gustaría representar a su país en unos Juegos Olímpicos. Es lo máximo. Somos unas afortunadas. Aun así, a mis compañeras les digo que también hay que disfrutar del proceso. Muy pocos deportistas tienen la oportunidad de prepararse y luchar por unos Juegos.-¿Sigue teniendo que explicar en qué consiste su deporte?-Sí. Todavía hay gente que te pregunta si juegas al rugby, al fútbol americano o al ‘rugby americano’. Pero explicar las diferencias también forma parte de nuestro trabajo. Poco a poco notas que empiezan a comprenderlo un poco más. Seguramente hace veinte años nadie conocía el bádminton y, gracias a Carolina Marín, ahora hay más gente interesada. Esto también forma parte de nuestro proceso: educar a la sociedad, explicar que este deporte existe y cómo funciona.-Pues véndalo para quien todavía no lo conozca.-Es el deporte de equipo por excelencia. No conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga. Literalmente, si una se equivoca, la jugada no funciona, porque todas vamos a un lugar concreto, en un tiempo y un momento determinados. Siempre digo que las cinco que jugamos nos iríamos juntas a la guerra. No hay nada que pueda ponerse delante y darnos miedo o intimidarnos. Lo que más impresiona es lo dinámico que resulta, la rapidez con la que pasa absolutamente todo y con la que puede cambiar un partido. En otros deportes, dependiendo del marcador, puedes intuir quién va a ganar. Aquí es una locura: una jugada puede cambiarlo todo. No te da tiempo a asimilarlo. Si es un buen partido, los veinte minutos pasan muy rápido y ocurren tantas cosas que engancha. Cuando lo ves a alto nivel, es increíble. Metes a diez atletas en un campo tan pequeño y todo es explosividad y jugadas espectaculares. Creo que eso hace que a la gente le guste verlo.«Es el deporte de equipo por excelencia; no conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football -¿En el vestuario es la jefa, la voz que todas escuchan?-Creo que sí. A veces hasta me sorprende, porque yo soy una jugadora más. Ellas mismas me lo dicen: ‘Yo estaba en mi casa con once años y tú ya estabas jugando un Europeo’. La verdad es que me tienen mucho respeto, pero noto que es un respeto bueno. Al final, hay dos jugadoras que llevamos aquí doce o catorce años y las hemos visto de todos los colores. Ellas agradecen mucho que hayamos mantenido esto, porque en algún momento podríamos habernos rendido. Hemos sostenido el equipo y todo lo que lo rodea, y nos lo agradecen mucho.-¿Qué música se escucha en un vestuario de flag football?-Reguetón y trap de ese raro que les gusta.-Lo dice con pesar.-Me he acostumbrado. Las dejo. Sé que todo el mundo tiene su rutina antes del partido y creo que parte de nuestra esencia es justamente eso. No escucho la música que escuchan ellas ahora, pero pienso que hay otras guerras que librar. Escojo muy bien las que quiero pelear. El sueño olímpico del flag football comienza en Dusseldorf. El Mundial reparte los dos primeros billetes para los Juegos de Los Ángeles 2028 y España entra en la pelea únicamente con su selección femenina, después de que el equipo masculino no lograra clasificarse. Las Espartanas aterrizan en Alemania instaladas en el pelotón de aspirantes: fueron bronce en el último Europeo y sextas en el anterior Mundial. La retirada de Nigeria por problemas con los visados reduce su fase de grupos, que arrancan este jueves, a los duelos contra Australia y Estados Unidos, antes de unas eliminatorias más decisivas que nunca.A pocas horas del estreno, Mónica Rafecas (Sant Cugat, 33 años), capitana y quarterback de la selección, habla con este periódico sobre el presente y el futuro de un deporte todavía minoritario , sostenido por jugadoras amateur y en el que cada pequeño éxito adquiere las dimensiones de un milagro.-¿Cómo llegan a este Mundial?-Bastante bien. Ha sido un año largo y, por desgracia, hemos tenido lesiones importantes en el equipo, pero al final eso forma parte del deporte. Aun así, el equipo ha sabido recomponerse, hacerse más fuerte internamente y seguir trabajando. Hay nervios, pero son por las ganas de estar ya ahí. Queremos competir y conseguir el objetivo que nos hemos marcado todas desde hace varios años.-Ese objetivo es Los Ángeles. En el Mundial hay en juego dos plazas olímpicas. ¿Se puede lograr uno de esos billetes?-¿Por qué no? Son dos plazas y todo el mundo tiene la misma probabilidad de ganarlas. ¿Por qué no podemos ser nosotras? Obviamente, quien consiga un billete para los Juegos esta semana llevará dos años de ventaja al resto. El objetivo está ahí. Si se logra, fantástico; si no, sabemos que tendremos más oportunidades, pero no vamos a desaprovechar ninguna.Las doce integrantes de la selección. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Rocío Cañuelo, Alma Rodríguez, Violeta Wiksten, Laia Girona, Sara Villagrasa, Elvira Núñez, Atxa Delgado, Mónica Rafecas, Laura Hernández, Mar Hernández, Cristina Gómez y Olga Sotillo. Lola Morales-Se han acostumbrado a pelear por las medallas. ¿Este equipo ofrece más de lo que debería por los recursos de los que dispone?-Es cierto que competimos contra selecciones con presupuestos mucho más elevados y que dedican más dinero a este deporte. Lo vemos en Alemania, Austria y Francia, y ya no le hablo de potencias como Estados Unidos o México. Incluso en los Europeos sabemos que han tenido más concentraciones y que disponen de otro tipo de instalaciones. Pero eso nunca nos ha hecho pequeñas; de hecho, forma parte de nuestra identidad. Exprimimos al máximo lo que tenemos. Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo absolutamente a nada ni a nadie. Con lo que tengamos, vamos a ir a por todas.«Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo a nada ni a nadie» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Quiénes componen esta selección?-Tenemos un grupo formado por jugadoras más experimentadas, algunas de las cuales llevamos doce o catorce años compitiendo. También hay jugadoras con muchísimo talento, como Olga Sotillo, que incluso tiene una beca para estudiar y jugar en Estados Unidos. Al mismo tiempo, contamos con jugadoras muy jóvenes, como Laura Hernández o Rocío Cañuelo. Para alguna es su primera vez aquí y ni siquiera son mayores de edad. Traen una mentalidad fresca y un hambre increíble por aprender y competir. Creo que por fin existe un equilibrio entre veteranía, experiencia y sangre joven.-Son amateur. Ahora se marchan a un Mundial, pero después cada una vuelve a su vida.-Sí. Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio. Eso es lo que llevamos haciendo toda la vida. Solo espero que las generaciones más jóvenes puedan dedicarse profesionalmente a esto en algún momento; que su trabajo consista en cuidarse, alimentarse bien y entrenar muchas horas en el campo o en el gimnasio. Creo que parte de lo que debemos hacer las mayores es intentar que ellas puedan cumplir ese sueño.-¿A qué se dedica usted?-Soy informática.-¿Y sus compañeras?-Hay enfermeras, administrativas, informáticas, una profesora y bastantes estudiantes, lo que también indica un poco la media de edad. De momento no se puede vivir de esto.-¿Ha cambiado algo desde que se supo que el flag football estaría en los Juegos Olímpicos?-Sobre todo hemos cambiado internamente. Desde que se convirtió en olímpico y, especialmente, desde que fuimos campeonas de Europa, pensamos que tenemos una oportunidad, que no es algo imposible. Haces un cambio de mentalidad y se nota en las horas de gimnasio, en la recuperación y en que nos tomamos mucho más en serio la alimentación, la suplementación y la manera de prepararnos. Se ha notado muchísimo en el equipo. Somos amateur, pero yo digo que somos profesionales en el sentido de que nos lo tomamos como tales. No podemos vivir de ello, pero le dedicamos todas las horas que exige.«Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar, yo soy informática; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Y las instituciones? ¿Se perciben más recursos y más interés por parte de la federación y del Comité Olímpico?-Se ha notado más interés, sobre todo por parte del Comité Olímpico Español. Creo que ven que hay muchas posibilidades de estar representados e incluso de luchar por una medalla. Ahora también recibimos apoyo económico de ADO. El interés se va notando y creo que después de este Mundial será aún mayor si conseguimos una plaza o un resultado muy bueno.-¿Cuánto ha tenido que sacrificar para dedicarse a esto?-Sobre todo, la vida social y familiar. Vienes de trabajar ocho, nueve o diez horas, son las ocho de la tarde y en noviembre ya está oscuro. No te apetece, pero sabes que tienes que ir a entrenar. No hay otra opción. Si queremos conseguir resultados, algo va a costar. Nadie llega a unos Juegos Olímpicos sin dedicar tiempo y esfuerzo y sin sacrificar un montón de cosas. Forma parte de nuestro objetivo. No me arrepiento ni un minuto de lo que le hemos dedicado este año y, si volviera a empezar, le dedicaría aún más. Creo que eso forma parte de lo que te convierte en profesional: dedicarle todas las horas posibles y saber que estás haciendo lo correcto, porque sin ello no vamos a llegar.-¿Cómo se organizan para acudir al Mundial?-Gastamos vacaciones de nuestros trabajos, como ocurre habitualmente. Ahora ha coincidido que es agosto, pero también sucede con las concentraciones. Al final es un sacrificio de horas, aunque yo no lo llamo sacrificio, sino inversión. Es invertir en algo. Cuando llegan estas fechas, hay gente que te dice: «El viernes coges vacaciones», y yo respondo: ‘No, voy a hacer aquello para lo que me he estado preparando durante un año’. No me voy de vacaciones, me voy a trabajar. Es el trabajo que nos gusta. Luego tenemos un hobby remunerado, que es el empleo del que vivimos, pero nuestro verdadero trabajo es este.-¿Son comprensivos en su empresa?-Mucho. A nivel personal tengo mucha suerte y muchísimo apoyo. Nunca he tenido ningún problema, sea cuando sea el torneo. Hubo un Mundial en diciembre, fuera del periodo festivo de Navidad, y tampoco tuve problemas. Creo que es muy importante que las empresas apoyen este tipo de proyectos.-Usted es la veterana, la que más años lleva. ¿Se percibe una evolución en el deporte? ¿Hay más niñas que se animan a practicarlo ahora que es olímpico?-Sí, pero creo que es un proceso muy lento. Sigue siendo un deporte muy minoritario. También queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas. A mí no me gusta el fútbol, pero me alegro muchísimo cuando veo triunfar a las futbolistas, porque son un ejemplo para las niñas pequeñas: les enseñan que pueden ser deportistas y jugadoras profesionales. Eso hará que otra niña termine saltando a otro deporte o se interese por algo diferente. Cuando yo era pequeña, era rarísimo que una mujer pensara que podía ser futbolista.«Queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football-¿Cómo empezó a jugar?—Iba al colegio americano de Barcelona y allí el deporte era bastante popular, pero comencé como quien se apunta a cualquier actividad extraescolar elegida por sus padres. Empecé a jugar con mis amigos, el deporte me encantó y, cuando acabé el colegio, busqué un equipo en el que continuar. De eso hace 22 años. Llevo toda mi vida dedicada a esto y tuve la suerte de encontrarlo.-¿Eligió ser quarterback?-Cuando pasé del colegio al equipo se estaba fundando la Liga Catalana femenina y, como era la única que había jugado a este deporte, estaba claro: «Tú eres la quarterback». No había otra opción; era la única que entendía un poco qué estaba pasando en el campo. Fue algo forzado, pero creo que dieron con la tecla. El molde estaba hecho y me pusieron ahí. Creo que ha salido bastante bien.-¿Se planteó alguna vez la posibilidad de ser olímpica?-Nunca te entra esa posibilidad en la cabeza. Pero ahora veo que podemos estar ahí. Lo primero es creérselo. Como deportista, no creo que haya nada más grande. No conozco a ningún deportista de verdad al que no le gustaría representar a su país en unos Juegos Olímpicos. Es lo máximo. Somos unas afortunadas. Aun así, a mis compañeras les digo que también hay que disfrutar del proceso. Muy pocos deportistas tienen la oportunidad de prepararse y luchar por unos Juegos.-¿Sigue teniendo que explicar en qué consiste su deporte?-Sí. Todavía hay gente que te pregunta si juegas al rugby, al fútbol americano o al ‘rugby americano’. Pero explicar las diferencias también forma parte de nuestro trabajo. Poco a poco notas que empiezan a comprenderlo un poco más. Seguramente hace veinte años nadie conocía el bádminton y, gracias a Carolina Marín, ahora hay más gente interesada. Esto también forma parte de nuestro proceso: educar a la sociedad, explicar que este deporte existe y cómo funciona.-Pues véndalo para quien todavía no lo conozca.-Es el deporte de equipo por excelencia. No conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga. Literalmente, si una se equivoca, la jugada no funciona, porque todas vamos a un lugar concreto, en un tiempo y un momento determinados. Siempre digo que las cinco que jugamos nos iríamos juntas a la guerra. No hay nada que pueda ponerse delante y darnos miedo o intimidarnos. Lo que más impresiona es lo dinámico que resulta, la rapidez con la que pasa absolutamente todo y con la que puede cambiar un partido. En otros deportes, dependiendo del marcador, puedes intuir quién va a ganar. Aquí es una locura: una jugada puede cambiarlo todo. No te da tiempo a asimilarlo. Si es un buen partido, los veinte minutos pasan muy rápido y ocurren tantas cosas que engancha. Cuando lo ves a alto nivel, es increíble. Metes a diez atletas en un campo tan pequeño y todo es explosividad y jugadas espectaculares. Creo que eso hace que a la gente le guste verlo.«Es el deporte de equipo por excelencia; no conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga» Mónica Rafecas Capitana de la selección española de flag football -¿En el vestuario es la jefa, la voz que todas escuchan?-Creo que sí. A veces hasta me sorprende, porque yo soy una jugadora más. Ellas mismas me lo dicen: ‘Yo estaba en mi casa con once años y tú ya estabas jugando un Europeo’. La verdad es que me tienen mucho respeto, pero noto que es un respeto bueno. Al final, hay dos jugadoras que llevamos aquí doce o catorce años y las hemos visto de todos los colores. Ellas agradecen mucho que hayamos mantenido esto, porque en algún momento podríamos habernos rendido. Hemos sostenido el equipo y todo lo que lo rodea, y nos lo agradecen mucho.-¿Qué música se escucha en un vestuario de flag football?-Reguetón y trap de ese raro que les gusta.-Lo dice con pesar.-Me he acostumbrado. Las dejo. Sé que todo el mundo tiene su rutina antes del partido y creo que parte de nuestra esencia es justamente eso. No escucho la música que escuchan ellas ahora, pero pienso que hay otras guerras que librar. Escojo muy bien las que quiero pelear.
El sueño olímpico del flag football comienza en Dusseldorf. El Mundial reparte los dos primeros billetes para los Juegos de Los Ángeles 2028 y España entra en la pelea únicamente con su selección femenina, después de que el equipo masculino no lograra clasificarse. Las … Espartanas aterrizan en Alemania instaladas en el pelotón de aspirantes: fueron bronce en el último Europeo y sextas en el anterior Mundial. La retirada de Nigeria por problemas con los visados reduce su fase de grupos, que arrancan este jueves, a los duelos contra Australia y Estados Unidos, antes de unas eliminatorias más decisivas que nunca.
A pocas horas del estreno, Mónica Rafecas (Sant Cugat, 33 años), capitana y quarterback de la selección, habla con este periódico sobre el presente y el futuro de un deporte todavía minoritario, sostenido por jugadoras amateur y en el que cada pequeño éxito adquiere las dimensiones de un milagro.
-¿Cómo llegan a este Mundial?
-Bastante bien. Ha sido un año largo y, por desgracia, hemos tenido lesiones importantes en el equipo, pero al final eso forma parte del deporte. Aun así, el equipo ha sabido recomponerse, hacerse más fuerte internamente y seguir trabajando. Hay nervios, pero son por las ganas de estar ya ahí. Queremos competir y conseguir el objetivo que nos hemos marcado todas desde hace varios años.
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-Ese objetivo es Los Ángeles. En el Mundial hay en juego dos plazas olímpicas. ¿Se puede lograr uno de esos billetes?
-¿Por qué no? Son dos plazas y todo el mundo tiene la misma probabilidad de ganarlas. ¿Por qué no podemos ser nosotras? Obviamente, quien consiga un billete para los Juegos esta semana llevará dos años de ventaja al resto. El objetivo está ahí. Si se logra, fantástico; si no, sabemos que tendremos más oportunidades, pero no vamos a desaprovechar ninguna.

(Lola Morales)
-Se han acostumbrado a pelear por las medallas. ¿Este equipo ofrece más de lo que debería por los recursos de los que dispone?
-Es cierto que competimos contra selecciones con presupuestos mucho más elevados y que dedican más dinero a este deporte. Lo vemos en Alemania, Austria y Francia, y ya no le hablo de potencias como Estados Unidos o México. Incluso en los Europeos sabemos que han tenido más concentraciones y que disponen de otro tipo de instalaciones. Pero eso nunca nos ha hecho pequeñas; de hecho, forma parte de nuestra identidad. Exprimimos al máximo lo que tenemos. Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo absolutamente a nada ni a nadie. Con lo que tengamos, vamos a ir a por todas.
«Fuimos campeonas de Europa en 2019, cuando nadie nos tenía en el radar. Nos hemos ganado el respeto del resto de Europa y del mundo y ahora no tenemos miedo a nada ni a nadie»
Mónica Rafecas
Capitana de la selección española de flag football
-¿Quiénes componen esta selección?
-Tenemos un grupo formado por jugadoras más experimentadas, algunas de las cuales llevamos doce o catorce años compitiendo. También hay jugadoras con muchísimo talento, como Olga Sotillo, que incluso tiene una beca para estudiar y jugar en Estados Unidos. Al mismo tiempo, contamos con jugadoras muy jóvenes, como Laura Hernández o Rocío Cañuelo. Para alguna es su primera vez aquí y ni siquiera son mayores de edad. Traen una mentalidad fresca y un hambre increíble por aprender y competir. Creo que por fin existe un equilibrio entre veteranía, experiencia y sangre joven.
-Son amateur. Ahora se marchan a un Mundial, pero después cada una vuelve a su vida.
-Sí. Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio. Eso es lo que llevamos haciendo toda la vida. Solo espero que las generaciones más jóvenes puedan dedicarse profesionalmente a esto en algún momento; que su trabajo consista en cuidarse, alimentarse bien y entrenar muchas horas en el campo o en el gimnasio. Creo que parte de lo que debemos hacer las mayores es intentar que ellas puedan cumplir ese sueño.
-¿A qué se dedica usted?
-Soy informática.
-¿Y sus compañeras?
-Hay enfermeras, administrativas, informáticas, una profesora y bastantes estudiantes, lo que también indica un poco la media de edad. De momento no se puede vivir de esto.
-¿Ha cambiado algo desde que se supo que el flag football estaría en los Juegos Olímpicos?
-Sobre todo hemos cambiado internamente. Desde que se convirtió en olímpico y, especialmente, desde que fuimos campeonas de Europa, pensamos que tenemos una oportunidad, que no es algo imposible. Haces un cambio de mentalidad y se nota en las horas de gimnasio, en la recuperación y en que nos tomamos mucho más en serio la alimentación, la suplementación y la manera de prepararnos. Se ha notado muchísimo en el equipo. Somos amateur, pero yo digo que somos profesionales en el sentido de que nos lo tomamos como tales. No podemos vivir de ello, pero le dedicamos todas las horas que exige.
«Pase lo que pase en Alemania, volverá a salir el sol y llegará el lunes. Volverás a madrugar y a trabajar, yo soy informática; saldrás del trabajo y te irás directamente al gimnasio»
Mónica Rafecas
Capitana de la selección española de flag football
-¿Y las instituciones? ¿Se perciben más recursos y más interés por parte de la federación y del Comité Olímpico?
-Se ha notado más interés, sobre todo por parte del Comité Olímpico Español. Creo que ven que hay muchas posibilidades de estar representados e incluso de luchar por una medalla. Ahora también recibimos apoyo económico de ADO. El interés se va notando y creo que después de este Mundial será aún mayor si conseguimos una plaza o un resultado muy bueno.
-¿Cuánto ha tenido que sacrificar para dedicarse a esto?
-Sobre todo, la vida social y familiar. Vienes de trabajar ocho, nueve o diez horas, son las ocho de la tarde y en noviembre ya está oscuro. No te apetece, pero sabes que tienes que ir a entrenar. No hay otra opción. Si queremos conseguir resultados, algo va a costar. Nadie llega a unos Juegos Olímpicos sin dedicar tiempo y esfuerzo y sin sacrificar un montón de cosas. Forma parte de nuestro objetivo. No me arrepiento ni un minuto de lo que le hemos dedicado este año y, si volviera a empezar, le dedicaría aún más. Creo que eso forma parte de lo que te convierte en profesional: dedicarle todas las horas posibles y saber que estás haciendo lo correcto, porque sin ello no vamos a llegar.
-¿Cómo se organizan para acudir al Mundial?
-Gastamos vacaciones de nuestros trabajos, como ocurre habitualmente. Ahora ha coincidido que es agosto, pero también sucede con las concentraciones. Al final es un sacrificio de horas, aunque yo no lo llamo sacrificio, sino inversión. Es invertir en algo. Cuando llegan estas fechas, hay gente que te dice: «El viernes coges vacaciones», y yo respondo: ‘No, voy a hacer aquello para lo que me he estado preparando durante un año’. No me voy de vacaciones, me voy a trabajar. Es el trabajo que nos gusta. Luego tenemos un hobby remunerado, que es el empleo del que vivimos, pero nuestro verdadero trabajo es este.
-¿Son comprensivos en su empresa?
-Mucho. A nivel personal tengo mucha suerte y muchísimo apoyo. Nunca he tenido ningún problema, sea cuando sea el torneo. Hubo un Mundial en diciembre, fuera del periodo festivo de Navidad, y tampoco tuve problemas. Creo que es muy importante que las empresas apoyen este tipo de proyectos.
-Usted es la veterana, la que más años lleva. ¿Se percibe una evolución en el deporte? ¿Hay más niñas que se animan a practicarlo ahora que es olímpico?
-Sí, pero creo que es un proceso muy lento. Sigue siendo un deporte muy minoritario. También queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas. A mí no me gusta el fútbol, pero me alegro muchísimo cuando veo triunfar a las futbolistas, porque son un ejemplo para las niñas pequeñas: les enseñan que pueden ser deportistas y jugadoras profesionales. Eso hará que otra niña termine saltando a otro deporte o se interese por algo diferente. Cuando yo era pequeña, era rarísimo que una mujer pensara que podía ser futbolista.
«Queda muchísimo trabajo por hacer en la sociedad para inculcar que las chicas pueden ser deportistas»
Mónica Rafecas
Capitana de la selección española de flag football
-¿Cómo empezó a jugar?
—Iba al colegio americano de Barcelona y allí el deporte era bastante popular, pero comencé como quien se apunta a cualquier actividad extraescolar elegida por sus padres. Empecé a jugar con mis amigos, el deporte me encantó y, cuando acabé el colegio, busqué un equipo en el que continuar. De eso hace 22 años. Llevo toda mi vida dedicada a esto y tuve la suerte de encontrarlo.
-¿Eligió ser quarterback?
-Cuando pasé del colegio al equipo se estaba fundando la Liga Catalana femenina y, como era la única que había jugado a este deporte, estaba claro: «Tú eres la quarterback». No había otra opción; era la única que entendía un poco qué estaba pasando en el campo. Fue algo forzado, pero creo que dieron con la tecla. El molde estaba hecho y me pusieron ahí. Creo que ha salido bastante bien.
-¿Se planteó alguna vez la posibilidad de ser olímpica?
-Nunca te entra esa posibilidad en la cabeza. Pero ahora veo que podemos estar ahí. Lo primero es creérselo. Como deportista, no creo que haya nada más grande. No conozco a ningún deportista de verdad al que no le gustaría representar a su país en unos Juegos Olímpicos. Es lo máximo. Somos unas afortunadas. Aun así, a mis compañeras les digo que también hay que disfrutar del proceso. Muy pocos deportistas tienen la oportunidad de prepararse y luchar por unos Juegos.
-¿Sigue teniendo que explicar en qué consiste su deporte?
-Sí. Todavía hay gente que te pregunta si juegas al rugby, al fútbol americano o al ‘rugby americano’. Pero explicar las diferencias también forma parte de nuestro trabajo. Poco a poco notas que empiezan a comprenderlo un poco más. Seguramente hace veinte años nadie conocía el bádminton y, gracias a Carolina Marín, ahora hay más gente interesada. Esto también forma parte de nuestro proceso: educar a la sociedad, explicar que este deporte existe y cómo funciona.
-Pues véndalo para quien todavía no lo conozca.
-Es el deporte de equipo por excelencia. No conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga. Literalmente, si una se equivoca, la jugada no funciona, porque todas vamos a un lugar concreto, en un tiempo y un momento determinados. Siempre digo que las cinco que jugamos nos iríamos juntas a la guerra. No hay nada que pueda ponerse delante y darnos miedo o intimidarnos. Lo que más impresiona es lo dinámico que resulta, la rapidez con la que pasa absolutamente todo y con la que puede cambiar un partido. En otros deportes, dependiendo del marcador, puedes intuir quién va a ganar. Aquí es una locura: una jugada puede cambiarlo todo. No te da tiempo a asimilarlo. Si es un buen partido, los veinte minutos pasan muy rápido y ocurren tantas cosas que engancha. Cuando lo ves a alto nivel, es increíble. Metes a diez atletas en un campo tan pequeño y todo es explosividad y jugadas espectaculares. Creo que eso hace que a la gente le guste verlo.
«Es el deporte de equipo por excelencia; no conozco otro en el que cinco personas tengan que estar tan compenetradas para que algo salga»
Mónica Rafecas
Capitana de la selección española de flag football
-¿En el vestuario es la jefa, la voz que todas escuchan?
-Creo que sí. A veces hasta me sorprende, porque yo soy una jugadora más. Ellas mismas me lo dicen: ‘Yo estaba en mi casa con once años y tú ya estabas jugando un Europeo’. La verdad es que me tienen mucho respeto, pero noto que es un respeto bueno. Al final, hay dos jugadoras que llevamos aquí doce o catorce años y las hemos visto de todos los colores. Ellas agradecen mucho que hayamos mantenido esto, porque en algún momento podríamos habernos rendido. Hemos sostenido el equipo y todo lo que lo rodea, y nos lo agradecen mucho.
-¿Qué música se escucha en un vestuario de flag football?
-Reguetón y trap de ese raro que les gusta.
-Lo dice con pesar.
-Me he acostumbrado. Las dejo. Sé que todo el mundo tiene su rutina antes del partido y creo que parte de nuestra esencia es justamente eso. No escucho la música que escuchan ellas ahora, pero pienso que hay otras guerras que librar. Escojo muy bien las que quiero pelear.
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