La 38ª Copa América está tomando velocidad de crucero. Y nunca mejor dicho porque La Roche-Posay Racing Team ya tiene su AC75 en Nápoles. Fue el primero de todos los equipos que lucharán por la Jarra de las Cien Guineas en colocarlo sobre el agua napolitana y es importante empezar a demostrar músculo. El desafío francés lo tiene ya que Stephan Kandler no dudó, cuando rastreó el mercado de fichajes, en atar a Diego Botín y Florian Trittel. En palabras del propio Kandler, «son los dos mejores regatistas españoles del mundo ahora mismo». Ya están en Nápoles, la ciudad que idolatra a Maradona y que el año que viene, 2027, se paralizará por la Copa América. Un grupo de periodistas españoles, gracias a Sabina Mollart Rogerson, pudimos ser testigos de la botadura del nuevo AC75 francés y de la pasión, orgullo y competición que se respira ya en Nápoles. Desde España tocará vivirla desde la distancia. Esta Copa estuvo a punto de irse a Valencia, algo que habría sido espectacular, pero al final se la llevó Nápoles. La vuelta a ‘casa’ podría haber supuesto también volver a tener un desafío español, pero nada de nada. Se continuará sin contar con barco nacional. Pero no hay que ver el vaso medio vacío. Al revés, hay que agarrarse al clavo ardiendo y es que los españoles tenemos claro cuál es el desafío al que hay que apoyar: el francés. La Roche-Posay ha fichado talento español y a falta de equipo, buenos son los regatistas que se encargan de llevar los colores de España por el mundo. En la botadura, el AC75 dejó muestras de una gran belleza. Aunque lo que debe ser es veloz, fiable y efectivo. Lo será, con Botín y Trittel, los chicos de oro de la vela española, que se encargarán de hacer que en Nápoles se hable un poco más español. La 38ª Copa América está tomando velocidad de crucero. Y nunca mejor dicho porque La Roche-Posay Racing Team ya tiene su AC75 en Nápoles. Fue el primero de todos los equipos que lucharán por la Jarra de las Cien Guineas en colocarlo sobre el agua napolitana y es importante empezar a demostrar músculo. El desafío francés lo tiene ya que Stephan Kandler no dudó, cuando rastreó el mercado de fichajes, en atar a Diego Botín y Florian Trittel. En palabras del propio Kandler, «son los dos mejores regatistas españoles del mundo ahora mismo». Ya están en Nápoles, la ciudad que idolatra a Maradona y que el año que viene, 2027, se paralizará por la Copa América. Un grupo de periodistas españoles, gracias a Sabina Mollart Rogerson, pudimos ser testigos de la botadura del nuevo AC75 francés y de la pasión, orgullo y competición que se respira ya en Nápoles. Desde España tocará vivirla desde la distancia. Esta Copa estuvo a punto de irse a Valencia, algo que habría sido espectacular, pero al final se la llevó Nápoles. La vuelta a ‘casa’ podría haber supuesto también volver a tener un desafío español, pero nada de nada. Se continuará sin contar con barco nacional. Pero no hay que ver el vaso medio vacío. Al revés, hay que agarrarse al clavo ardiendo y es que los españoles tenemos claro cuál es el desafío al que hay que apoyar: el francés. La Roche-Posay ha fichado talento español y a falta de equipo, buenos son los regatistas que se encargan de llevar los colores de España por el mundo. En la botadura, el AC75 dejó muestras de una gran belleza. Aunque lo que debe ser es veloz, fiable y efectivo. Lo será, con Botín y Trittel, los chicos de oro de la vela española, que se encargarán de hacer que en Nápoles se hable un poco más español.
La 38ª Copa América está tomando velocidad de crucero. Y nunca mejor dicho porque La Roche-Posay Racing Team ya tiene su AC75 en Nápoles. Fue el primero de todos los equipos que lucharán por la Jarra de las Cien Guineas en colocarlo sobre el … agua napolitana y es importante empezar a demostrar músculo. El desafío francés lo tiene ya que Stephan Kandler no dudó, cuando rastreó el mercado de fichajes, en atar a Diego Botín y Florian Trittel. En palabras del propio Kandler, «son los dos mejores regatistas españoles del mundo ahora mismo».
Ya están en Nápoles, la ciudad que idolatra a Maradona y que el año que viene, 2027, se paralizará por la Copa América. Un grupo de periodistas españoles, gracias a Sabina Mollart Rogerson, pudimos ser testigos de la botadura del nuevo AC75 francés y de la pasión, orgullo y competición que se respira ya en Nápoles.
Desde España tocará vivirla desde la distancia. Esta Copa estuvo a punto de irse a Valencia, algo que habría sido espectacular, pero al final se la llevó Nápoles. La vuelta a ‘casa’ podría haber supuesto también volver a tener un desafío español, pero nada de nada. Se continuará sin contar con barco nacional. Pero no hay que ver el vaso medio vacío. Al revés, hay que agarrarse al clavo ardiendo y es que los españoles tenemos claro cuál es el desafío al que hay que apoyar: el francés.
La Roche-Posay ha fichado talento español y a falta de equipo, buenos son los regatistas que se encargan de llevar los colores de España por el mundo. En la botadura, el AC75 dejó muestras de una gran belleza. Aunque lo que debe ser es veloz, fiable y efectivo. Lo será, con Botín y Trittel, los chicos de oro de la vela española, que se encargarán de hacer que en Nápoles se hable un poco más español.
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