A dos días de medirse al Real Madrid de José Mourinho, Unai Núñez (Sestao, 1997), defensa recién fichado por el Espanyol, charla con ABC en el césped de la Ciudad Deportiva Dani Jarque. A sus 29 años, habla con la madurez y experiencia de haber pasado por cuatro equipos en los últimos dos años y llevar cerca de 200 partidos en Primera. De presencia imponente —1,86 metros, barba perfilada, abundantes tatuajes y planta de central vasco de toda la vida (se crió en la cantera del Athletic—, bromea y se muestra natural horas antes de tener que vérsela cuerpo a cuerpo con Mbappé y compañía.—¿Se ha dado ya una vuelta por Barcelona?—He ido un poco por el centro, pero no te sabría decir ni dónde era. He callejeado un poco y la verdad es que está bonito, pero estoy acostumbrado a ciudades más pequeñas y me llama la atención porque hay mucha gente, muchos extranjeros, muchos turistas. —¿Cómo está tras haber pasado por tantos equipos en tan poco tiempo?—Yo lo llevo mejor que mi familia, pero nos estamos adaptando rápido a todos los cambios. Está claro que nos gustaría estar en un sitio más afincados. El fútbol es así…—¿Es complicado tener una carrera estable?—Estoy mal acostumbrado porque en Bilbao somos todos de allí y muchas veces estás toda la carrera ahí. Cuando tuve que salir me di cuenta de la realidad del fútbol. Salí de mi casa, mi club, mi ciudad deportiva, mi estadio, mis aficionados… Desde ese momento ha sido una breve vuelta de un año a Bilbao otra vez, y en dos años, Verona, Valencia y ahora Barcelona. Es lo que la gente no ve, el fútbol no es solo lo que pasa en el campo los fines de semana. Pero bueno, que no nos podemos quejar en ningún momento.—¿Es mejor que te toque el Madrid en la jornada 2 que en la 37?—Sí, es mejor cogerlos ahora que más adelante cuando ya estén más rodados, más hechos.—¿Tiene localizados los puntos débiles de Mbappé o Vinicius?—No, sinceramente no suelo ver mucho lo que son los cortes que nos hacen de los rivales, sino que me gusta ver fútbol y los detalles los voy viendo en los partidos de día a día. Entonces, si me dices: ‘¿Miras vídeos exactamente de los jugadores?’, no, no miro. Sé cómo son, sé sus virtudes y sé por dónde pueden ir por los partidos que he visto.«Soy pasota con las redes sociales porque los que no tienen ni idea son ellos, no yo»—Entonces está siempre en modo fútbol…—Sí. Bueno, a ver, cuando me deja mi mujer, sí. Y la niña… Pero cuando los partidos son tarde la niña está ya durmiendo.—Por su experiencia, ¿un entrenador rudo, tipo Mourinho, ayuda al vestuario a mejorar?—No lo sé… Al final cada equipo tiene un tipo de jugadores que son más o menos estrictos o saben llevar o no la exigencia de un entrenador. Entonces, bueno, en el caso del Madrid supongo que puede funcionar, porque siempre que hay un cambio de entrenador es una oportunidad, te hace estar más vivo para demostrarle que puede contar contigo. A mí me gusta ese tipo de entrenadores porque te indica por dónde tienes que ir, te dice cómo quiere las cosas y yo creo que para un grupo eso está bien. A mí es que me dices que me tire contra la pared y lo hago.—¿Cuánto condiciona a un central la facilidad con la que muchos árbitros pitan hoy cualquier mínimo contacto?—Lo más importante es amoldarse rápido a cada tipo de arbitraje para poder hacer un buen partido. Por ejemplo, el fin de semana pasado el árbitro permitía mucho contacto. A mí me gusta eso, no solo porque yo pueda hacerlo, sino también porque permite que nos den a nosotros, y eso te obliga a soltarla rápido si no quieres que te den una hostia.—¿El VAR hace que se piensen dos veces dar una patada por detrás u otras pillerías?—Nunca he sido de esos, de ser guarrete. Pero, por ejemplo, el otro día, con el cambio de norma por el que revisan los córneres, hubo una acción en la que yo iba a subir al córner y se quedaba un delantero ahí solo. Yo avisé a la gente: ‘Esperaos, que todavía no han confirmado que sea córner’. Y lo rectificó y por suerte estábamos colocados para poder defender esa posible contra. Los árbitros cambiaron esa norma porque vieron que ha habido goles en contra por errores de córner.—¿No volvería diez años atrás?—Como no va a cambiar nada tampoco quiero mojarme. Me gustaría vivir por ejemplo ahora un partido en el que digan que no hay VAR…—¿Les ha cambiado mucho la vida a los futbolistas que tanto un golazo como un error estén al segundo en las redes sociales?—Al principio me afectaba más, ahora si lo leo es por casualidad y me río. Soy tan pasota con las redes porque al final pensaba y decía: ‘En realidad los que no tienen ni idea son ellos, no yo; yo he vivido toda la vida en un campo de fútbol’. Igualmente, es algo que creo que debería trabajarse en categorías inferiores porque, cuando das el salto a Primera, hay gente a la que le puede afectar mucho.—Tras tantos años en Primera, ¿hay algún jugador que la gente no se espere que sea tan difícil de defender?—No es por dorar la píldora, pero cuando debuté me enfrenté a mi actual compañero Kike García en Eibar, campo pequeño, fútbol directo…, yo decía: ‘Dios mío, este tío, qué pesado’. Ahora en los entrenamientos no me voy ni a acercar, que igual me pega alguna hostia él a mí en vez de yo a él. A dos días de medirse al Real Madrid de José Mourinho, Unai Núñez (Sestao, 1997), defensa recién fichado por el Espanyol, charla con ABC en el césped de la Ciudad Deportiva Dani Jarque. A sus 29 años, habla con la madurez y experiencia de haber pasado por cuatro equipos en los últimos dos años y llevar cerca de 200 partidos en Primera. De presencia imponente —1,86 metros, barba perfilada, abundantes tatuajes y planta de central vasco de toda la vida (se crió en la cantera del Athletic—, bromea y se muestra natural horas antes de tener que vérsela cuerpo a cuerpo con Mbappé y compañía.—¿Se ha dado ya una vuelta por Barcelona?—He ido un poco por el centro, pero no te sabría decir ni dónde era. He callejeado un poco y la verdad es que está bonito, pero estoy acostumbrado a ciudades más pequeñas y me llama la atención porque hay mucha gente, muchos extranjeros, muchos turistas. —¿Cómo está tras haber pasado por tantos equipos en tan poco tiempo?—Yo lo llevo mejor que mi familia, pero nos estamos adaptando rápido a todos los cambios. Está claro que nos gustaría estar en un sitio más afincados. El fútbol es así…—¿Es complicado tener una carrera estable?—Estoy mal acostumbrado porque en Bilbao somos todos de allí y muchas veces estás toda la carrera ahí. Cuando tuve que salir me di cuenta de la realidad del fútbol. Salí de mi casa, mi club, mi ciudad deportiva, mi estadio, mis aficionados… Desde ese momento ha sido una breve vuelta de un año a Bilbao otra vez, y en dos años, Verona, Valencia y ahora Barcelona. Es lo que la gente no ve, el fútbol no es solo lo que pasa en el campo los fines de semana. Pero bueno, que no nos podemos quejar en ningún momento.—¿Es mejor que te toque el Madrid en la jornada 2 que en la 37?—Sí, es mejor cogerlos ahora que más adelante cuando ya estén más rodados, más hechos.—¿Tiene localizados los puntos débiles de Mbappé o Vinicius?—No, sinceramente no suelo ver mucho lo que son los cortes que nos hacen de los rivales, sino que me gusta ver fútbol y los detalles los voy viendo en los partidos de día a día. Entonces, si me dices: ‘¿Miras vídeos exactamente de los jugadores?’, no, no miro. Sé cómo son, sé sus virtudes y sé por dónde pueden ir por los partidos que he visto.«Soy pasota con las redes sociales porque los que no tienen ni idea son ellos, no yo»—Entonces está siempre en modo fútbol…—Sí. Bueno, a ver, cuando me deja mi mujer, sí. Y la niña… Pero cuando los partidos son tarde la niña está ya durmiendo.—Por su experiencia, ¿un entrenador rudo, tipo Mourinho, ayuda al vestuario a mejorar?—No lo sé… Al final cada equipo tiene un tipo de jugadores que son más o menos estrictos o saben llevar o no la exigencia de un entrenador. Entonces, bueno, en el caso del Madrid supongo que puede funcionar, porque siempre que hay un cambio de entrenador es una oportunidad, te hace estar más vivo para demostrarle que puede contar contigo. A mí me gusta ese tipo de entrenadores porque te indica por dónde tienes que ir, te dice cómo quiere las cosas y yo creo que para un grupo eso está bien. A mí es que me dices que me tire contra la pared y lo hago.—¿Cuánto condiciona a un central la facilidad con la que muchos árbitros pitan hoy cualquier mínimo contacto?—Lo más importante es amoldarse rápido a cada tipo de arbitraje para poder hacer un buen partido. Por ejemplo, el fin de semana pasado el árbitro permitía mucho contacto. A mí me gusta eso, no solo porque yo pueda hacerlo, sino también porque permite que nos den a nosotros, y eso te obliga a soltarla rápido si no quieres que te den una hostia.—¿El VAR hace que se piensen dos veces dar una patada por detrás u otras pillerías?—Nunca he sido de esos, de ser guarrete. Pero, por ejemplo, el otro día, con el cambio de norma por el que revisan los córneres, hubo una acción en la que yo iba a subir al córner y se quedaba un delantero ahí solo. Yo avisé a la gente: ‘Esperaos, que todavía no han confirmado que sea córner’. Y lo rectificó y por suerte estábamos colocados para poder defender esa posible contra. Los árbitros cambiaron esa norma porque vieron que ha habido goles en contra por errores de córner.—¿No volvería diez años atrás?—Como no va a cambiar nada tampoco quiero mojarme. Me gustaría vivir por ejemplo ahora un partido en el que digan que no hay VAR…—¿Les ha cambiado mucho la vida a los futbolistas que tanto un golazo como un error estén al segundo en las redes sociales?—Al principio me afectaba más, ahora si lo leo es por casualidad y me río. Soy tan pasota con las redes porque al final pensaba y decía: ‘En realidad los que no tienen ni idea son ellos, no yo; yo he vivido toda la vida en un campo de fútbol’. Igualmente, es algo que creo que debería trabajarse en categorías inferiores porque, cuando das el salto a Primera, hay gente a la que le puede afectar mucho.—Tras tantos años en Primera, ¿hay algún jugador que la gente no se espere que sea tan difícil de defender?—No es por dorar la píldora, pero cuando debuté me enfrenté a mi actual compañero Kike García en Eibar, campo pequeño, fútbol directo…, yo decía: ‘Dios mío, este tío, qué pesado’. Ahora en los entrenamientos no me voy ni a acercar, que igual me pega alguna hostia él a mí en vez de yo a él.
A dos días de medirse al Real Madrid de José Mourinho, Unai Núñez (Sestao, 1997), defensa recién fichado por el Espanyol, charla con ABC en el césped de la Ciudad Deportiva Dani Jarque. A sus 29 años, habla con la madurez y experiencia de haber … pasado por cuatro equipos en los últimos dos años y llevar cerca de 200 partidos en Primera. De presencia imponente —1,86 metros, barba perfilada, abundantes tatuajes y planta de central vasco de toda la vida (se crió en la cantera del Athletic—, bromea y se muestra natural horas antes de tener que vérsela cuerpo a cuerpo con Mbappé y compañía.
—¿Se ha dado ya una vuelta por Barcelona?
—He ido un poco por el centro, pero no te sabría decir ni dónde era. He callejeado un poco y la verdad es que está bonito, pero estoy acostumbrado a ciudades más pequeñas y me llama la atención porque hay mucha gente, muchos extranjeros, muchos turistas.
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Mundial 2026
Pablo Sierra
—¿Cómo está tras haber pasado por tantos equipos en tan poco tiempo?
—Yo lo llevo mejor que mi familia, pero nos estamos adaptando rápido a todos los cambios. Está claro que nos gustaría estar en un sitio más afincados. El fútbol es así…
—¿Es complicado tener una carrera estable?
—Estoy mal acostumbrado porque en Bilbao somos todos de allí y muchas veces estás toda la carrera ahí. Cuando tuve que salir me di cuenta de la realidad del fútbol. Salí de mi casa, mi club, mi ciudad deportiva, mi estadio, mis aficionados… Desde ese momento ha sido una breve vuelta de un año a Bilbao otra vez, y en dos años, Verona, Valencia y ahora Barcelona. Es lo que la gente no ve, el fútbol no es solo lo que pasa en el campo los fines de semana. Pero bueno, que no nos podemos quejar en ningún momento.
—¿Es mejor que te toque el Madrid en la jornada 2 que en la 37?
—Sí, es mejor cogerlos ahora que más adelante cuando ya estén más rodados, más hechos.
—¿Tiene localizados los puntos débiles de Mbappé o Vinicius?
—No, sinceramente no suelo ver mucho lo que son los cortes que nos hacen de los rivales, sino que me gusta ver fútbol y los detalles los voy viendo en los partidos de día a día. Entonces, si me dices: ‘¿Miras vídeos exactamente de los jugadores?’, no, no miro. Sé cómo son, sé sus virtudes y sé por dónde pueden ir por los partidos que he visto.
«Soy pasota con las redes sociales porque los que no tienen ni idea son ellos, no yo»
—Entonces está siempre en modo fútbol…
—Sí. Bueno, a ver, cuando me deja mi mujer, sí. Y la niña… Pero cuando los partidos son tarde la niña está ya durmiendo.
—Por su experiencia, ¿un entrenador rudo, tipo Mourinho, ayuda al vestuario a mejorar?
—No lo sé… Al final cada equipo tiene un tipo de jugadores que son más o menos estrictos o saben llevar o no la exigencia de un entrenador. Entonces, bueno, en el caso del Madrid supongo que puede funcionar, porque siempre que hay un cambio de entrenador es una oportunidad, te hace estar más vivo para demostrarle que puede contar contigo. A mí me gusta ese tipo de entrenadores porque te indica por dónde tienes que ir, te dice cómo quiere las cosas y yo creo que para un grupo eso está bien. A mí es que me dices que me tire contra la pared y lo hago.
—¿Cuánto condiciona a un central la facilidad con la que muchos árbitros pitan hoy cualquier mínimo contacto?
—Lo más importante es amoldarse rápido a cada tipo de arbitraje para poder hacer un buen partido. Por ejemplo, el fin de semana pasado el árbitro permitía mucho contacto. A mí me gusta eso, no solo porque yo pueda hacerlo, sino también porque permite que nos den a nosotros, y eso te obliga a soltarla rápido si no quieres que te den una hostia.
—¿El VAR hace que se piensen dos veces dar una patada por detrás u otras pillerías?
—Nunca he sido de esos, de ser guarrete. Pero, por ejemplo, el otro día, con el cambio de norma por el que revisan los córneres, hubo una acción en la que yo iba a subir al córner y se quedaba un delantero ahí solo. Yo avisé a la gente: ‘Esperaos, que todavía no han confirmado que sea córner’. Y lo rectificó y por suerte estábamos colocados para poder defender esa posible contra. Los árbitros cambiaron esa norma porque vieron que ha habido goles en contra por errores de córner.
—¿No volvería diez años atrás?
—Como no va a cambiar nada tampoco quiero mojarme. Me gustaría vivir por ejemplo ahora un partido en el que digan que no hay VAR…
—¿Les ha cambiado mucho la vida a los futbolistas que tanto un golazo como un error estén al segundo en las redes sociales?
—Al principio me afectaba más, ahora si lo leo es por casualidad y me río. Soy tan pasota con las redes porque al final pensaba y decía: ‘En realidad los que no tienen ni idea son ellos, no yo; yo he vivido toda la vida en un campo de fútbol’. Igualmente, es algo que creo que debería trabajarse en categorías inferiores porque, cuando das el salto a Primera, hay gente a la que le puede afectar mucho.
—Tras tantos años en Primera, ¿hay algún jugador que la gente no se espere que sea tan difícil de defender?
—No es por dorar la píldora, pero cuando debuté me enfrenté a mi actual compañero Kike García en Eibar, campo pequeño, fútbol directo…, yo decía: ‘Dios mío, este tío, qué pesado’. Ahora en los entrenamientos no me voy ni a acercar, que igual me pega alguna hostia él a mí en vez de yo a él.
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