Vichy, la célebre ciudad balnearia marcada para siempre por el colaboracionismo francés durante la Segunda Guerra Mundial, despidió al Tour este miércoles en el comienzo de una etapa llana que conduciría al pelotón hacia el norte, desde Auvernia-Ródano-Alpes hasta Borgoña-Franco Condado, camino de Nevers. Una jornada mucho más suave que la precedente en el Macizo Central, en la que sólo el viento podía generar novedades relevantes o despojar a los equipos con buenos velocistas de una oportunidad más de ‘volatta’ final. Este 15 de julio se cumplían exactamente tres años desde la última victoria de etapa española en la ronda francesa. El belga Tim Merlier (Soudal) era claramente el enemigo a batir tras sus dos victorias la semana pasada. Por la mañana los ciclistas se encontraron con una refrescante lluvia que desapareció para permitir otra vez al calor ser un protagonista de la carrera. Había viento de costado, pero demasiado flojo como para convertirse en un factor decisivo. Varios demarrajes iniciales de un Van der Poel en plena forma sirvieron para encender la etapa desde el inicio; el holandés no buscaba tanto otra gesta como evitar que Mads Pedersen, el ‘maillot verde’ de la regularidad, siguiera consiguiendo puntos en el ‘sprint especial’. El pelotón se estiró enseguida, llegó a rodar por encima de los 54 kilómetros por hora y obligó a los equipos de los esprínteres a emplearse antes de lo previsto. Terminaría siendo una de las etapas con velocidad media más alta de la historia del Tour.No tardó mucho en conformarse una escapada de calidad más que suficiente – Le Berre, Alaphilippe, Charmig y Oliveira (Movistar). Cumplida la mitad de la etapa, conservaba un minuto y medio sobre un pelotón que parecía haber concedido la ventaja exacta para mantenerla bajo vigilancia. Como era esperable, la fuga fue perdiendo ventaja a medida que la carrera se acercaba a meta; Soudal, NSN, Decathlon y Astana se responsabilizaron de la operación de captura a los cuatro valientes. Alaphilippe se dejó ir a falta de 30 kilómetros. Los otros tres integrantes aguantaron hasta el casco urbano de Nevers. Se corrió todo el día a una velocidad muy alta, pese al calor, y poco después de las cinco ya estaba el pelotón reagrupado entrando en la capital del departamento de Nièvre. El último kilómetro no presentaba esta vez curvas ni isletas peligrosas, aunque sí dos rotondas. Los equipos colocaron a lanzadores y velocistas para un esprint muy apetitoso en el que Soren Waerenskjold sorprendió a todo el mundo desde lejos para darle una victoria suculenta al equipo Uno-X y frustrar a cada uno de los favoritos. Vichy, la célebre ciudad balnearia marcada para siempre por el colaboracionismo francés durante la Segunda Guerra Mundial, despidió al Tour este miércoles en el comienzo de una etapa llana que conduciría al pelotón hacia el norte, desde Auvernia-Ródano-Alpes hasta Borgoña-Franco Condado, camino de Nevers. Una jornada mucho más suave que la precedente en el Macizo Central, en la que sólo el viento podía generar novedades relevantes o despojar a los equipos con buenos velocistas de una oportunidad más de ‘volatta’ final. Este 15 de julio se cumplían exactamente tres años desde la última victoria de etapa española en la ronda francesa. El belga Tim Merlier (Soudal) era claramente el enemigo a batir tras sus dos victorias la semana pasada. Por la mañana los ciclistas se encontraron con una refrescante lluvia que desapareció para permitir otra vez al calor ser un protagonista de la carrera. Había viento de costado, pero demasiado flojo como para convertirse en un factor decisivo. Varios demarrajes iniciales de un Van der Poel en plena forma sirvieron para encender la etapa desde el inicio; el holandés no buscaba tanto otra gesta como evitar que Mads Pedersen, el ‘maillot verde’ de la regularidad, siguiera consiguiendo puntos en el ‘sprint especial’. El pelotón se estiró enseguida, llegó a rodar por encima de los 54 kilómetros por hora y obligó a los equipos de los esprínteres a emplearse antes de lo previsto. Terminaría siendo una de las etapas con velocidad media más alta de la historia del Tour.No tardó mucho en conformarse una escapada de calidad más que suficiente – Le Berre, Alaphilippe, Charmig y Oliveira (Movistar). Cumplida la mitad de la etapa, conservaba un minuto y medio sobre un pelotón que parecía haber concedido la ventaja exacta para mantenerla bajo vigilancia. Como era esperable, la fuga fue perdiendo ventaja a medida que la carrera se acercaba a meta; Soudal, NSN, Decathlon y Astana se responsabilizaron de la operación de captura a los cuatro valientes. Alaphilippe se dejó ir a falta de 30 kilómetros. Los otros tres integrantes aguantaron hasta el casco urbano de Nevers. Se corrió todo el día a una velocidad muy alta, pese al calor, y poco después de las cinco ya estaba el pelotón reagrupado entrando en la capital del departamento de Nièvre. El último kilómetro no presentaba esta vez curvas ni isletas peligrosas, aunque sí dos rotondas. Los equipos colocaron a lanzadores y velocistas para un esprint muy apetitoso en el que Soren Waerenskjold sorprendió a todo el mundo desde lejos para darle una victoria suculenta al equipo Uno-X y frustrar a cada uno de los favoritos.
Vichy, la célebre ciudad balnearia marcada para siempre por el colaboracionismo francés durante la Segunda Guerra Mundial, despidió al Tour este miércoles en el comienzo de una etapa llana que conduciría al pelotón hacia el norte, desde Auvernia-Ródano-Alpes hasta Borgoña-Franco Condado, camino … de Nevers. Una jornada mucho más suave que la precedente en el Macizo Central, en la que sólo el viento podía generar novedades relevantes o despojar a los equipos con buenos velocistas de una oportunidad más de ‘volatta’ final. Este 15 de julio se cumplían exactamente tres años desde la última victoria de etapa española en la ronda francesa.
El belga Tim Merlier (Soudal) era claramente el enemigo a batir tras sus dos victorias la semana pasada. Por la mañana los ciclistas se encontraron con una refrescante lluvia que desapareció para permitir otra vez al calor ser un protagonista de la carrera. Había viento de costado, pero demasiado flojo como para convertirse en un factor decisivo. Varios demarrajes iniciales de un Van der Poel en plena forma sirvieron para encender la etapa desde el inicio; el holandés no buscaba tanto otra gesta como evitar que Mads Pedersen, el ‘maillot verde’ de la regularidad, siguiera consiguiendo puntos en el ‘sprint especial’. El pelotón se estiró enseguida, llegó a rodar por encima de los 54 kilómetros por hora y obligó a los equipos de los esprínteres a emplearse antes de lo previsto. Terminaría siendo una de las etapas con velocidad media más alta de la historia del Tour.
No tardó mucho en conformarse una escapada de calidad más que suficiente – Le Berre, Alaphilippe, Charmig y Oliveira (Movistar). Cumplida la mitad de la etapa, conservaba un minuto y medio sobre un pelotón que parecía haber concedido la ventaja exacta para mantenerla bajo vigilancia. Como era esperable, la fuga fue perdiendo ventaja a medida que la carrera se acercaba a meta; Soudal, NSN, Decathlon y Astana se responsabilizaron de la operación de captura a los cuatro valientes. Alaphilippe se dejó ir a falta de 30 kilómetros. Los otros tres integrantes aguantaron hasta el casco urbano de Nevers.
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Se corrió todo el día a una velocidad muy alta, pese al calor, y poco después de las cinco ya estaba el pelotón reagrupado entrando en la capital del departamento de Nièvre. El último kilómetro no presentaba esta vez curvas ni isletas peligrosas, aunque sí dos rotondas. Los equipos colocaron a lanzadores y velocistas para un esprint muy apetitoso en el que Soren Waerenskjold sorprendió a todo el mundo desde lejos para darle una victoria suculenta al equipo Uno-X y frustrar a cada uno de los favoritos.
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