Hace tiempo que en San Francisco son parte del paisaje urbano. En Los Ángeles, circulan sin cesar por gran parte de la ciudad desde noviembre de 2024, con su corona de sensores LiDAR girando sobre el techo y el asiento del conductor vacío. Waymo, la compañía que está dominando con claridad el mercado de los robotaxis en Estados Unidos, anunció el miércoles que su vertiginosa expansión no cesa: empezará a operar en breve en cuatro nuevas ciudades del país, aumentando su ventaja sobre Tesla y Amazon, sus dos principales competidores en un segmento que amenaza con transformar por completo el transporte urbano y la industria automotriz en general.
La compañía de Google continúa su expansión por Estados Unidos con cuatro nuevas ciudades y consolida un liderazgo que obliga a Tesla y Zoox a acelerar sus planes en la carrera por el mercado del vehículo sin conductor
Hace tiempo que en San Francisco son parte del paisaje urbano. En Los Ángeles, circulan sin cesar por gran parte de la ciudad desde noviembre de 2024, con su corona de sensores LiDAR girando sobre el techo y el asiento del conductor vacío. Waymo, la compañía que está dominando con claridad el mercado de los robotaxis en Estados Unidos, anunció el miércoles que su vertiginosa expansión no cesa: empezará a operar en breve en cuatro nuevas ciudades del país, aumentando su ventaja sobre Tesla y Amazon, sus dos principales competidores en un segmento que amenaza con transformar por completo el transporte urbano y la industria automotriz en general.
Las urbes elegidas son Las Vegas (Nevada), San Diego (California), Denver (Colorado) y Tampa, en Florida, en una expansión que de momento estará solo disponible para empleados de Alphabet —la compañía matriz de Google y Waymo— antes de abrir el servicio al público. Se sumarán así a una lista de las 10 ciudades en donde ya operan los vehículos autónomos, con presencia en Phoenix, Austin, Dallas, Houston, San Antonio, Atlanta, Miami y Orlando, además de Los Ángeles y San Francisco, donde Waymo tiene su sede.
El modelo parece haber calado, con más de 20 millones de viajes y 500.000 trayectos pagados cada semana en Estados Unidos, según cifras de la compañía. En menos de dos años, han multiplicado esa cifra por diez, con un crecimiento exponencial que empieza a ser una amenaza real para servicios de transporte como Uber y Lyft. Lejos de tener miedo, cada vez son más usuarios los que confían en un robot al volante: potencialmente más seguro, sin distracciones en carretera —como andar mirando el móvil sin cesar—, y sin necesidad de pagarle a un humano por el servicio.
De momento, el precio medio para viajar en Waymo es ligeramente superior que en Uber, de acuerdo a datos de Obi, un agregador de precios de rideshare en tiempo real, pero es cuestión de tiempo que eso cambie. La brecha de precios se ha reducido notablemente: cuando empezó a ofrecer su servicio, Waymo era un 40% más caro que Uber. Ahora esa brecha se ha reducido al 12,7%.
No es de extrañar que Tesla y Zoox —propiedad de Amazon— estén acelerando el paso. Aicha Evans, la CEO de Zoox, ha bautizado 2026 como «el año del crecimiento». La compañía está expandiendo su flota de robotaxis en Las Vegas y San Francisco hasta 100 vehículos, mientras espera la aprobación regulatoria que necesita para empezar a cobrar por los trayectos. A diferencia de Waymo, que utiliza versiones modificadas de vehículos ya existentes, Zoox ha desarrollado un modelo propio, sin volante ni controles de conducción tradicionales, con asientos enfrentados estilo carruaje y puertas correderas que recuerdan a los trenes de cercanías.
Su aspecto recuerda a una pequeña cabina o ‘tostadora’ sobre ruedas —de hecho, así lo apodan cariñosamente en redes sociales—, con una carrocería compacta de apenas 3,6 metros de largo. Su rasgo más distintivo es la simetría total: el vehículo es idéntico por delante y por detrás, sin un morro definido, lo que le permite circular en ambas direcciones a plena velocidad sin necesidad de girar.
De momento ya opera en 10 mercados, aunque solo en fase de pruebas por cuestiones regulatorias. Al no cumplir con los estándares federales de seguridad diseñados para coches conducidos por humanos, Zoox opera bajo una exención de demostración concedida por la NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras), que limita la producción a 2.500 unidades no conformes al año.
Tesla, por su parte, avanza con un ritmo desigual pero acelerado. En abril de 2026 lanzó su servicio de robotaxi sin supervisión humana en Houston y Dallas, y el pasado 3 de julio llegó a Miami, la primera ciudad fuera de Texas y California en tener el servicio, y el tercer estado del país en sumarse a la red de conducción autónoma de la compañía. Musk ha señalado además Phoenix, Orlando, Tampa y Las Vegas como próximos destinos, aunque la compañía ha rebajado el calendario de esas ciudades a un genérico «los preparativos están en marcha».
El contraste con Waymo, sin embargo, sigue siendo notable. Mientras la zona de servicio de Tesla en Miami cubre entre 16 y 23 kilómetros cuadrados en el oeste de Miami-Dade, sin incluir el centro ni Brickell, Waymo ya cuenta con cuatro veces esa cobertura y una flota mucho mayor. El propio Musk ha reconocido que la validación de seguridad es el freno principal de la expansión.
Claro que no todo ha sido un camino de rosas para Waymo. La creciente presencia de sus vehículos en carreteras ha provocado incidentes varios, como vehículos quedándose sin batería por pasar mucho tiempo metidos en un atasco, o coches circulando por vías inundadas tras ignorar los avisos de fuertes tormentas. Parecen baches en el camino de una transformación total de la industria que se antoja imparable.
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