¿Y los espectadores qué tienen que decir a la guerra de Pasapalabra? El cansancio de un conflicto que no tiene fin

Seguramente, muchas veces habras escuchado esta frase, «vosotros, los espectadores, sois para los que trabajamos». Es la frase que siempre utilizan los presentadores para poner en valor que todo programa de televisión depende de que quien está al otro lado de la pantalla lo vea. La televisión vive de la audiencia y así debería ser siempre. Pero hay veces que agentes externos se olvidan de esto. Un claro ejemplo de ella es la guerra por Pasapalabra que se lleva librando desde hace casi 30 años.

 MC&F va a presentar una demanda por plagio contra Atresmedia por la prueba que ha sustituido a El Rosco en Pasapalabra, AlaZ  

Seguramente, muchas veces habras escuchado esta frase, «vosotros, los espectadores, sois para los que trabajamos». Es la frase que siempre utilizan los presentadores para poner en valor que todo programa de televisión depende de que quien está al otro lado de la pantalla lo vea. La televisión vive de la audiencia y así debería ser siempre. Pero hay veces que agentes externos se olvidan de esto. Un claro ejemplo de ella es la guerra por Pasapalabra que se lleva librando desde hace casi 30 años.

El conflicto tiene su origen en la batalla de una gran productora, ITV, con otra empresa, que nunca ha producido ningún programa, pero que es la propietaria intelectual de la prueba más exitosa de la televisión en España: El Rosco. La primera es la dueña de Pasapalabra, la segunda de algo que la Justicia ha decidido separar de un ente que previamente la Justicia había dado por indivisible, su prueba final.

Cuando el pasado mes de mayo, el Supremo ratificó la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 2022, la cual falló que El Rosco es propiedad de MC&F, parecía que todo había llegado a su fin. Atresmedia tenía que cesar la emisión de la prueba final de Pasapalabra y buscar otra en cuestión de semana. Entre medias, Mediaset, que se hizo con los derechos de emisión en España de El Rosco en plena batalla judicial, anunciaba la creación de un formato para dar cabida a El Rosco, aunque con otro nombre, pues la marca es de ITV. Atresmedia se hizo con la licencia de AlaZ, un concurso de una televisión regional suiza, que adaptó a Pasapalabra. Parecía que todo había llegado a su fin, pero… pero no.

Con el fallo de la Audiencia Provincial de Barcelona no se se dirimía un caso de propiedad intelectual sino también lo que es El Rosco. Y cogiendo esa definición y el nuevo AlaZ de Pasapalabra, MC&F, con ayuda de Mediaset, ha decidido demandar por plagio y competencia desleal a Atresmedia, aunque no se descarta que también a la televisión suiza al asegurar que existen «muchas similitudes» con El Rosco. Y la batalla se volvió a abrir y más cruenta que antes, pues MC&F en su demanda va a solicitar medidas cautelares para que Atresmedia cese las emisiones de AlaZ.

Dos cadenas, una productora, unos creadores y entre medias… los espectadores. Para la televisión Pasapalabra es uno de esos programas que la industria considera un motor, pues atrae y arrastra tanta audiencia que quien lo posee tiene un auténtico tesoro. De hecho, la crisis que vive desde hace tiempo Telecinco tiene su origen cuando perdió su demanda contra ITV y tuvo que dejar de emitir Pasapalabra. Pero, además, es mucho más que un concurso, es para millones de espectadores un hábito diario, un momento en el que se apagan los móviles y solo existe el concurso y la persona o personas que están sentados en su sillón viéndolo.

Si cuando se emitió el fallo del Supremo, las reacciones fueron de duda, de miedo y de hastío, ahora, al conocer que esto no ha terminado han ido más allá. El espectador no quiere perder su concurso tal y como lo ha conocido antes y como lo está conociendo ahora con AlaZ. No entiende este conflicto judicial porque es tan complicado y tan largo que hasta para el más experto es un auténtico caos; y solo entienden que quiere que todo acabe y que Pasapalabra no siga siendo el protagonista de una lucha televisiva sin cuartel, algo que en buena parte se hubiera resuelto si la Justicia no se hubiera desdicho a sí misma con este caso.

Tras conocerse la noticia de la nueva demanda de MC&F las reacciones no se han hecho esperar en X. Muchas evidencian el cansancio de que su programa favorito siga siendo un objeto de pleitos. Otros hacen sus predicciones ante lo que puede ocurrir con esta nueva demanda, pero todos señalan que a quien afecta realmente toda esta guerra es al espectador.

Cada una de las demandas que han ido sucediéndose durante todos estos años estaban acogidas a derecho de propiedad intelectual, de creación, de derechos de emisión. Todos los demandantes tenían y tienen derecho a reclamar lo que consideran suyo, pero el espectador también tiene derecho a mostrar su cansancio, su desasosiego y su hastío ante un conflicto que dura demasiado tiempo y que se hace largo hasta para quien no está inmerso en el proceso.

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