Desde el año 2000, el PIB por habitante de Zamora -lo que produce la provincia dividido entre su población- ha crecido un 53,5%, más del doble que la media de las provincias (22,9%) y la segunda mayor subida de España, solo por detrás de Orense. Pero ese avance esconde una paradoja: en estos años, Zamora ha perdido el 17,5% de sus habitantes y su economía ha crecido un 26,7%, cuando la del conjunto de las provincias lo hizo, de media, un 38,9%. De hecho, casi la mitad de la mejora de su PIB por habitante se debe a la pérdida de población. No es que Zamora produzca mucho más, sino que hay menos zamoranos entre los que repartir lo que produce.
Zamora y otras doce provincias elevan su PIB por habitante pese a perder población, mientras la salida de jóvenes y el envejecimiento comprometen su futuro económico
Desde el año 2000, el PIB por habitante de Zamora -lo que produce la provincia dividido entre su población- ha crecido un 53,5%, más del doble que la media de las provincias (22,9%) y la segunda mayor subida de España, solo por detrás de Orense. Pero ese avance esconde una paradoja: en estos años, Zamora ha perdido el 17,5% de sus habitantes y su economía ha crecido un 26,7%, cuando la del conjunto de las provincias lo hizo, de media, un 38,9%. De hecho, casi la mitad de la mejora de su PIB por habitante se debe a la pérdida de población. No es que Zamora produzca mucho más, sino que hay menos zamoranos entre los que repartir lo que produce.
Así lo explica el estudio del centro de pensamiento Territorio y Prosperidad¿Existen territorios sin prosperidad?, que analiza la evolución de las 50 provincias entre 2000 y 2024 con la última serie de la Contabilidad Regional publicada por el INE. Sus autores lo llaman crecer por vaciamiento, frente a crecer por enriquecimiento, que es cuando la producción aumenta más que la población. Y esto se refleja en las cuentas de la Seguridad Social. Según el informe, en 18 provincias el gasto en pensiones ya duplica las cotizaciones.
En León y Asturias, por cada euro que cotizan trabajadores y empresas, se pagan tres euros en pensiones. En Lugo, Orense y Zamora, más de dos y medio. En el otro extremo, con las proporciones más bajas, están Madrid (1,2 euros), Almería, Baleares y las dos provincias canarias. El estudio advierte, además, de que en algunas de estas provincias la proporción es alta no solo porque haya muchos pensionistas, sino porque sus pensiones son más elevadas que la media, al proceder de antiguos trabajadores de la industria y la minería.
El caso de Zamora no es aislado. El estudio sitúa en la misma situación a otras 12 provincias del noroeste y del interior, que son Orense, Palencia, Lugo, León, Salamanca, Asturias, Cáceres, Jaén, Ávila, Soria, Cuenca y Teruel. En todas ellas la pérdida de habitantes contribuye a la mejora, pero con un peso muy distinto. León es, después de Zamora, el caso más claro. Su economía ha crecido solo un 16,8% desde el año 2000, menos de la mitad que la media, y aun así su PIB por habitante ha subido casi un 29%, porque ha perdido el 9,3% de su población. Allí la despoblación explica el 38% de la mejora. En Palencia, Lugo, Orense y Asturias, entre el 20% y el 27%. En Soria y Cuenca, en cambio, menos del 5%.
Orense es un caso aparte. Registra la mayor subida del PIB por habitante del país (+64,6%), pero no solo porque pierda habitantes. Su economía creció un 47,5%, por encima de la media de las provincias.
Los que se van son, sobre todo, jóvenes. Entre 2002 y 2025, la población de 20 a 34 años nacida en España cayó un 47% en las trece provincias que se vacían, frente al 38% del conjunto del país. Parte de esa caída se debe a la menor natalidad, común a toda España, pero la diferencia, según el estudio, es la emigración. Y como son personas en edad de trabajar y de tener hijos, su marcha envejece a la población que se queda.
Los autores insisten, eso sí, en que irse no es un fracaso en sí mismo. Un joven que se traslada de Zamora a Madrid suele ganar más y ser más productivo. El problema es que las estadísticas miden territorios, no personas. Para Zamora, su marcha cuenta como una mejora, porque hay un habitante menos entre el que repartir lo que se produce, mientras que ninguna estadística refleja que él ha mejorado al irse.
En 1971, en esas 13 provincias había más del doble de niños que de mayores de 65 años. Hoy la proporción se ha invertido. Los mayores representan el 27,4% de la población y los menores de 16, apenas el 11,5%. En 2026, los mayores de 65 años son ya el 33,1% de la población en Zamora y el 32,4% en Orense, y rondan el 30% en Lugo y León, casi el doble que en Almería (16,8%), la provincia más joven. En este contexto, las pensiones se han convertido en un sostén importante para estas provincias. No forman parte del PIB de la provincia donde se cobran, pero sí de la renta de sus hogares y del dinero que estos gastan en comercios y servicios. Según el estudio, en las provincias más envejecidas, las pensiones constituyen ya la principal vía de entrada de recursos procedentes de otros territorios, por encima de la financiación autonómica.
Pero esa fuente de renta tampoco puede crecer indefinidamente. En Lugo, Orense y Zamora ya hay más personas de 83 años o más que habitantes de entre 60 y 64 años. Esta relación da una idea del envejecimiento de su población y anticipa un cambio en la evolución del número de pensionistas, ya que las nuevas jubilaciones tenderán a ser menos numerosas que las bajas. El estudio prevé que el número de pensionistas deje de crecer en estas tres provincias.
La perspectiva a largo plazo tampoco es favorable. Diez provincias españolas figuran entre las 50 regiones de la Unión Europea con peores perspectivas demográficas, y nueve de ellas pertenecen al grupo de las que pierden población. Las proyecciones de la Comisión Europea que recoge el informe apuntan a que, en 2050, Zamora tendrá 104 personas de 65 años o más por cada 100 habitantes en edad de trabajar. En León serán 94, en Asturias 89, en Salamanca 87 y en Lugo y Orense, 86.
Si en las provincias que se vacían el PIB por habitante sube más que su economía, en las que más población ganan ocurre lo contrario. Guadalajara ha ganado un 66% de habitantes desde el año 2000, y su PIB por habitante apenas ha subido un 1,2%. Muchos de sus nuevos vecinos trabajan en Madrid y su producción se contabiliza allí. Según el estudio, en otras provincias pesan la inmigración y en la costa y las islas, la llegada de jubilados. Por eso, para los autores, el PIB por habitante es un indicador equívoco de la prosperidad de un territorio. El reto, concluyen, no es tanto aumentar el gasto público como mejorar la eficiencia y atraer población e inversión, aunque reconocen que el debate sigue abierto.
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