Seis temporadas después, a Drag Race España le ha ocurrido algo que probablemente nadie podía garantizar cuando Atresmedia decidió traer a España una de las franquicias televisivas más reconocibles del mundo. Ya no necesita explicar qué es el drag. Tampoco quién es Supremme de Luxe. Ni por qué un lip sync puede convertirse en cuestión de vida o muerte televisiva. Su reto ahora es bastante más complicado: seguir siendo rompedor cuando ya se ha convertido en una institución.
El talent regresa a Atresplayer con su sexta temporada, el primer drag king de su historia y el desafío de no acomodarse después de convertirse en uno de los emblemas de la plataforma y recuperar algo casi perdido: la cita semanal para ver juntos la televisión
Seis temporadas después, a Drag Race España le ha ocurrido algo que probablemente nadie podía garantizar cuando Atresmedia decidió traer a España una de las franquicias televisivas más reconocibles del mundo. Ya no necesita explicar qué es el drag. Tampoco quién es Supremme de Luxe. Ni por qué un lip sync puede convertirse en cuestión de vida o muerte televisiva. Su reto ahora es bastante más complicado: seguir siendo rompedor cuando ya se ha convertido en una institución.
La sexta edición llega este domingo a Atresplayer, a las 20.00 horas, con 11 reinas, un rey -por primera vez participa un drag king-, 50.000 euros de premio, un taller completamente renovado, nueva pasarela, nueva mesa del jurado, un giro en la mecánica que la plataforma guarda bajo siete llaves y Chanel como primera invitada. Supremme de Luxe seguirá al frente junto a Javier Calvo, Javier Ambrossi y Ana Locking.
Mucho ha cambiado desde aquella primera temporada. Tanto que Carmen Ferreiro, directora de Entretenimiento de Atresmedia, admite que el riesgo ahora es precisamente el contrario al de entonces. «Ese riesgo existe para cualquier fenómeno cultural que alcanza una gran popularidad y permanece durante largo tiempo», reconoce cuando se le plantea si Drag Race España puede terminar institucionalizándose por culpa de su propio éxito. Pero añade algo más interesante: «El verdadero peligro sería acomodarse, repetirse o dejar de escuchar a quienes están transformando la cultura drag y la sociedad».
Y ésa explica buena parte de la sexta temporada. Cambiar sin cargarse aquello que hizo funcionar el invento.
Porque, mientras el programa ha ido creciendo, ha sucedido algo bastante insólito en estos tiempos de consumo individual, algoritmos y maratones: Drag Race España ha convertido el streaming en televisión de toda la vida. Los domingos se queda para verlo. En casas, sí, pero también en locales y salas donde los seguidores se reúnen ante una pantalla como antes se reunía una familia para ver el gran programa de la semana. Atresplayer, de hecho, ha alimentado deliberadamente ese comportamiento manteniendo el estreno a una hora concreta, las 20.00.
«Para mí cada una de las entregas es un evento», explica Emilio Sánchez Zaballos, director de Atresplayer. La plataforma podría colgar cada episodio a primera hora de la mañana, como hace con muchas de sus series, pero con Drag Race decidió hacer justo lo contrario: «Hemos tenido una estrategia de intentar generar ese evento emitiendo en directo a las 20.00 cada domingo». Y el espectador hizo el resto hasta convertirlo, dice, «en un plan fijo para mucha gente».
No deja de ser una pequeña ironía televisiva. Una plataforma nacida para liberar al espectador de horarios ha descubierto que uno de sus productos más importantes funciona mejor poniéndole hora a la cita.
Los números ayudan a entender por qué Atresmedia no piensa soltar a sus reinas. Ferreiro asegura que se trata del entretenimiento original más visto de Atresplayer y el grupo ya ha confirmado una segunda edición de All Stars. Además, el Meet The Queens de esta sexta temporada ha sido el más visto de toda la franquicia española antes incluso del estreno de la competición.
Pero reducir Drag Race España a sus cifras sería no entender por qué seis temporadas después continúa ocupando un lugar tan particular dentro de Atresmedia. «No es únicamente un formato de éxito», señala Ferreiro. «Se ha convertido en una de las señas de identidad de Atresplayer». Para la directiva, el programa reúne identidad, talento, entretenimiento, conversación social y, sobre todo, la capacidad de construir «una comunidad muy fiel».
Sánchez Zaballos va por un camino parecido. Cuando Atresplayer inició en 2019 su apuesta por los contenidos originales, cuenta, Drag Race era uno de los formatos que quería convertirse en pilar de la plataforma. En un catálogo en el que la ficción suele llevarse los focos, el directivo reivindica la potencia del entretenimiento: desde La Voz, Mask Singer o Tu cara me suena hasta El Hormiguero. «Poderlo complementar en la plataforma con Drag Race nos parecía que era como la guinda» de esa oferta.
La guinda terminó creciendo hasta convertirse en una marca por sí misma. Y, sobre todo, en algo más difícil de fabricar desde un despacho: una comunidad.
De ahí que hablar de Drag Race España implique inevitablemente hablar de visibilidad. Aunque Sánchez Zaballos cree que seis años después la palabra se queda pequeña. «Es una de las cosas más importantes, pero no es la única que define a Drag Race«. Porque detrás de la visibilidad del drag, explica, aparecen «historias, diversidad, tolerancia» y experiencias personales que los concursantes terminan poniendo delante de la cámara. Y advierte contra una tentación: pensar que, porque determinadas realidades sean ya familiares para parte de la audiencia, el trabajo está hecho. «En el día a día nos damos cuenta de que es muy necesario seguir dando esa visibilidad».
Ferreiro es todavía más rotunda. Para Atresmedia, asegura, mantener esa apuesta supone «ejercer nuestra responsabilidad como medio». «La diversidad no debería entenderse como una provocación, una cuota o una tendencia coyuntural, sino como el reflejo de la sociedad en la que vivimos». Y aunque admite que determinados contenidos pueden generar controversia, sostiene que la respuesta no puede consistir en «reducir la pluralidad» de las pantallas.
Algo también ha cambiado dentro del propio universo drag. Sánchez Zaballos reconoce que una de las grandes sorpresas que le ha dejado el programa ha sido descubrir cuánto talento había -y continúa habiendo- en España. Costura, interpretación, comedia, baile, maquillaje… Frente a la vieja asociación del drag exclusivamente con la noche y el transformismo, el programa ha exhibido durante seis ediciones todas las disciplinas artísticas que hay detrás.
Y se ha producido un curioso efecto bumerán: Drag Race ya empieza a recibir concursantes que comenzaron a hacer drag después de descubrir Drag Race. «Después de seis años sigue habiendo talento por descubrir», celebra el director de Atresplayer. Para él, comprobar que algunos participantes conocieron este universo gracias al programa y terminaron entrando en él constituye uno de los grandes aprendizajes de esta aventura.
La nueva edición quiere jugar precisamente con esa evolución. Entre sus 12 participantes estará por primera vez un drag king, habrá también por primera vez representación vasca y perfiles que la franquicia española no había mostrado hasta ahora. A eso se suman un nuevo videopodcast presentado por Mafalda González, Reina, reina y reina!, el regreso de Tras la carrera, con Ana Locking, y Sí lo digo, con Samantha Ballentines.
Todo para combatir precisamente aquello que Ferreiro considera el mayor enemigo de un programa que alcanza su sexta temporada: repetirse.
Quizá por eso la historia de Drag Race España resulta bastante más interesante que la de una franquicia internacional que funcionó en España. Atresmedia compró un formato mundial y terminó encontrando algo mucho más difícil de comprar: una comunidad que lo hizo suyo. «Atresplayer puso el espacio; la comunidad lo llenó de verdad, de emoción y de significado», resume Ferreiro.
Y ahora ocurre algo todavía más curioso. En la época en la que la televisión lleva años persiguiendo al espectador allá donde esté,Drag Race España ha conseguido que sea el espectador quien mire el reloj para llegar a tiempo. Los domingos, a las ocho. Como antes. Sólo que esta vez la familia televisiva la forman 11 reinas, un rey y miles de personas que han decidido que el streaming también se puede ver acompañado.
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