<p>En la era de la tecnología, no todo deber ser digital… menos si la eficiencia está en juego. Así lo ve <strong>Vasco Falcão</strong>, CEO en Portugal y España de la multinacional tecnológica japonesa <strong>Konica Minolta</strong>, una de las grandes empresas de soluciones de imagen y gestión documental. La firma prevé cerrar el último ejercicio fiscal de 2025, solo en la filial en España, con una facturación alrededor de los 80 millones de euros, un 31,2% más que en 2021 cuando llegó a los 61 millones de euros.</p>
España es uno de los 150 países donde opera el grupo tecnológico de origen japonés y en el que ha elevado un 30% su facturación desde 2021, hasta los 80 millones.
En la era de la tecnología, no todo deber ser digital… menos si la eficiencia está en juego. Así lo ve Vasco Falcão, CEO en Portugal y España de la multinacional tecnológica japonesa Konica Minolta, una de las grandes empresas de soluciones de imagen y gestión documental. La firma prevé cerrar el último ejercicio fiscal de 2025, solo en la filial en España, con una facturación alrededor de los 80 millones de euros, un 31,2% más que en 2021 cuando llegó a los 61 millones de euros.
Pero, ¿qué justifica su crecimiento (y el del sector) en printing si el papel está siendo reemplazado por la digitalización? Es una pregunta que Falcão ha escuchado tanto que no le pilla desprevenido: «No se imprime tanto, pero se imprime mejor, con más calidad de dato y más seguridad». Para el directivo, la narrativa de los últimos días del papel es incompleta porque ignora que, aunque el porcentaje de impresión baje, la explosión de información es tal que el volumen físico total no deja de crecer. «Si antes, de 100 documentos imprimías el 1%, ahora tienes 2.000 documentos», detalla.
Precisamente debido a la gran cantidad de información existente, aún hay personas que no renuncian a las ventajas de tener el papel entre las manos. «Imprimir te da una operacionalidad, una tangibilidad y una inmediatez que mucha gente aún busca», explica el CEO. No todos los sectores pueden aplicar por completo la dictadura del todo digital. No por capacidad, sino por necesidad y cuidado de la eficiencia operativa. En la educación, por ejemplo, aunque se ha iniciado una campaña para digitalizar, sobre todo a raíz de la pandemia del Covid, países como Suecia han dado marcha atrás y han regresado a los recursos educativos tradicionales. Esto es lo que defiende Falcão y aún mantiene en pie al sector, que existe «un claro valor añadido en el uso del papel para tomar notas y leer».
En la Administración pública, por ejemplo, el directivo señala que existe un «empujón» muy fuerte para digitalizar, pero advierte de que si todo es digital, «estás dejando fuera» a una parte significativa de la población. Lo mismo ocurre con el sector legal. El soporte de lo físico es necesario para mantener una «mirada más compleja sobre las cosas» y evitar delegar todo en algoritmos que mermen la capacidad humana de pensar. Esto no significa que Konica Minolta ignore la importancia de la tecnología y la IA. Es inevitable. De hecho, en la filial española, el área de facturación por servicios de transformación digital se ha multiplicado por 4,7 desde 2021.
Sin embargo, el CEO apunta un factor que suele afectar a más de un sector y es la tensión demográfica y la pérdida de conocimiento especializado, lo que complica el relevo generacional. El mercado español ha sido históricamente analógico en sectores como la impresión de publicaciones y libros. El principal obstáculo de las empresas es que «no hay gente suficiente» y que la existente «no está capacitada para el digital».
Con esto, Falcão apuesta por dejar que el elemento físico y el digital se conecten de forma natural. Un modelo híbrido. Considera que estas herramientas deben actuar como «esteroides para el trabajo» o un «músculo extra» que siempre va a requerir la supervisión humana. «¿Cómo vas a hacer las mismas cosas con personas que van a tener que trabajar más años? Le tienes que dar algún poder extra», cuestiona. Y ya lo han visto en sus propios procesos. En el ámbito de la gestión documental, integran la tecnología con los sistemas de información de la empresa para recibir contratos o facturas, mientras que en la impresión industrial, los sensores e IA -en alrededor de 32.000 equipos IoT conectados en España- controlan la colorimetría o la calibración de forma automática, con un sistema de avisos en caso de que falte consumible o de mantenimiento preventivo.
Por otro lado, la plataforma ForxAI funciona como unos ojos que capturan la realidad física y la transforman en datos útiles para el entorno digital. Por ejemplo, en residencias, las cámaras monitorizan movimientos para detectar caídas o estancias largas en baños y envían una alarma digital a la plantilla, lo que permite gestionar mejor los recursos físicos en un entorno de falta de personal. En empresas, un empleado que trabaja en remoto puede solicitar a través de un agente inteligente la localización de un documento físico y decidir si quiere imprimirlo en un momento exacto.
Precisamente, esta plataforma pertenece al área de Imaging Solutions (soluciones de imágenes), una de las tres unidades principales de negocio de la compañía que trabaja en respuestas desde seguridad laboral hasta salud o protección del medioambiente. Además, la firma tiene una unidad de Industry Business (negocios de la industria) que se centra en soluciones de alta precisión aplicadas a procesos de fabricación y materiales avanzados, como componentes ópticos, aunque esta división se gestiona a través de la empresa Eines, adquirida en 2019, con sede en Valencia.
En cualquier caso, la joya de la corona de la filial española es la tercera unidad, con la que busca blindar la productividad: Business Technologies (tecnologías empresariales). Este área abarca tanto el hardware tradicional, como los equipos de oficina e impresoras, hasta las soluciones digitales. Es decir, donde se ve más la sinergia entre el equipo físico y lo digital. Hoy, Konica Minolta tiene una cuota de mercado del 19% en impresión profesional y un 25% en la industrial. Y con estos resultados España entra en el top 5 de importancia para el grupo tecnológico en Europa. A nivel global factura alrededor de 7.000 millones de euros y cuenta con 36.000 empleados en 150 países.
Bajo el objetivo de no dejar morir lo físico, sino impulsarlo con lo digital y aumentar la eficiencia de los empleados. Konica Minolta espera elevar la facturación de 61 millones en 2021 hasta los 80 que prevé el ejercicio fiscal de 2025. Parte de esto, impulsado por compañías que se dejaron llevar por las «islas de tecnología», es decir, herramientas sueltas que no hablan entre sí, y ahora necesitan a alguien que «conecte las piezas» para que la información se transforme en acción y no solo en una acumulación de datos por afrontar la transformación siguiendo la moda tecnológica. De cara al futuro, Konica Minolta espera garantizar que la tecnología sea un apoyo invisible que aumente la productividad «sin transformar la vida del empleado en un infierno», asegura Falcão.
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