Quienes viajan con frecuencia en avión lo saben bien: la batería externa se ha convertido en un accesorio tan imprescindible como el propio pasaporte o la tarjeta de embarque.
El equipaje de mano es la única vía para llevar tu batería externa, pero los controles aplican un límite estricto de 100 Wh y varias aerolíneas ya prohíben usarlas durante el trayecto
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Quienes viajan con frecuencia en avión lo saben bien: la batería externa se ha convertido en un accesorio tan imprescindible como el propio pasaporte o la tarjeta de embarque.
Sin embargo, las normativas internacionales se han vuelto notablemente más estrictas en los últimos meses, generando cierta confusión entre los viajeros. Entre las directrices de la OACI, los estándares de la IATA y las regulaciones europeas de la AESA, entender qué está permitido requiere prestar atención para evitar sorpresas o que el dispositivo acabe incautado antes de subir al avión.
A partir del 1 de abril de 2025, varias aerolíneas asiáticas decidieron dar un paso más allá al prohibir expresamente el uso de las power bank durante el vuelo. Singapore Airlines y su filial de bajo coste Scoot, por ejemplo, permiten llevarlas en el equipaje de mano siempre que no superen los 100 Wh, pero prohíben rotundamente utilizarlas o cargarlas a bordo. Otras compañías del continente, como Korean Air, Asiana Airlines, Malaysia Airlines o Cathay Pacific, han extremado las precauciones exigiendo que los dispositivos se transporten en bolsas selladas y con los polos aislados mediante cinta protectora, sin posibilidad alguna de conectarlos ni siquiera en los trayectos de larga distancia.
En el contexto internacional las políticas varían según la compañía. Emirates tolera el uso a bordo siempre que el dispositivo no se conecte a las tomas eléctricas del propio avión, mientras que la mayoría de las aerolíneas europeas como Lufthansa, Air France-KLM, IAG o Ryanair se atienen estrictamente a los márgenes marcados por la EASA. No obstante, la regla de oro compartida por toda la aviación comercial es la prohibición absoluta de facturar baterías de litio en la bodega, ya que en caso de sobrecalentamiento o fallo térmico resulta imposible intervenir durante el trayecto.
Más allá del ámbito regulatorio, estas baterías portátiles se han vuelto fundamentales para garantizar que smartphones, tabletas, auriculares e incluso ordenadores portátiles soporten largas jornadas de viaje sin acceso a un enchufe convencional. Para acertar con la compra y no tener problemas en la puerta de embarque, conviene revisar bien sus características técnicas antes de pasar por caja.
- Capacidad (mAh y Wh): Es el parámetro principal y suele medirse en miliamperios hora (mAh). Para no superar el límite estándar de aviación de 100 Wh, la batería no debe rebasar los 27.000 mAh (calculados a un voltaje habitual de 3,7 V).
- Carga rápida: Es un factor clave para reducir al mínimo los tiempos de espera y optimizar la energía disponible cuando se pasa el día fuera de casa.
- Variedad de puertos: Contar con una buena combinación de salidas USB-C y USB-A permite cargar varios dispositivos simultáneamente. Además, los puertos USB-C de mayor potencia ofrecen el voltaje suficiente para alimentar equipos de mayor consumo, como cámaras fotográficas o portátiles.
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