Creían que volvían sabiendo a lo que se enfrentaban. Al fin y al cabo, los 14 concursantes de Supervivientes All Stars 3 ya han pasado hambre, han dormido bajo la lluvia, han sufrido las pruebas, las nominaciones, las broncas en la Palapa y, en algunos casos, hasta saben lo que significa ganar Supervivientes. Pero Telecinco y Cuarzo han preparado su tercera edición de leyendas precisamente para quitarles esa ventaja: si ellos ya conocen el concurso, el concurso tendrá que cambiar. Y lo va a hacer desde el primer minuto.
La tercera edición de Supervivientes All Stars arranca este jueves con Marta Peñate y Rubén Torres como capitanes, nuevas reglas para las nominaciones, dos playas enfrentadas y 14 veteranos con muchas cuentas pendientes
Creían que volvían sabiendo a lo que se enfrentaban. Al fin y al cabo, los 14 concursantes de Supervivientes All Stars 3 ya han pasado hambre, han dormido bajo la lluvia, han sufrido las pruebas, las nominaciones, las broncas en la Palapa y, en algunos casos, hasta saben lo que significa ganar Supervivientes. Pero Telecinco y Cuarzo han preparado su tercera edición de leyendas precisamente para quitarles esa ventaja: si ellos ya conocen el concurso, el concurso tendrá que cambiar. Y lo va a hacer desde el primer minuto.
«Cambia el juego de forma radical. Queríamos diferenciarnos un poco en este All Stars y hemos decidido hacer algo que es novedoso en España y que no hemos visto hasta el momento», explicó Juanra Gonzalo, director general de Cuarzo Producciones, durante la presentación de Supervivientes All Stars 3 en el FesTVal de Vitoria.
La tercera edición del reality, que Telecinco estrena este jueves a las 21.45 horas, reunirá a 14 antiguos supervivientes, algunos separados por más de dos décadas de historia del formato. Desde Víctor Janeiro, ganador hace 21 años de una edición que ni siquiera se celebró en Honduras, hasta Damián Quintero, que participó en 2025. Desde Rosa Benito, vencedora en 2011 y que, a sus 70 años, batirá el récord como la famosa de mayor edad en participar en el concurso, hasta Arkano, Asraf Beno, Alma Bollo, Yola Berrocal, Chiqui, Ivana Icardi o Yulen Pereira.
Todos creen saber qué significa regresar a Supervivientes. Lo que todavía no saben es que esta vez no estarán solos.
Los concursantes viajaron el pasado domingo a Honduras y permanecen incomunicados. Será en la gala inaugural cuando descubran que a los 14 nombres anunciados se suman otros dos: Marta Peñate y Rubén Torres, ganadores de las dos anteriores ediciones de Supervivientes All Stars. Pero… No serán concursantes. Serán capitanes.
Por primera vez en la versión española del formato, dos antiguos ganadores liderarán los equipos en los que quedarán divididos los supervivientes. Vivirán con ellos, pasarán hambre con ellos, dormirán en las mismas condiciones y participarán de la supervivencia, pero no podrán ser nominados ni expulsados y tampoco podrán ganar los 50.000 euros del premio.
Sí podrán, en cambio, decidir parte del destino de quienes sí se juegan el concurso.
«Voy a ser la mejor capitana de la historia», prometió Peñate en Vitoria antes de reconocer que la identidad de su adversario no se lo pone precisamente fácil: «Cuando se me propuso el reto y vi que era contra Torres pensé: ‘Estoy en la mierda’. Torres va al gym desde que era un espermatozoide». Su rival le devolvió el cumplido: «Marta me lo va a poner muy difícil. Es mucho más lista que yo».
No habrá que esperar demasiado para comprobarlo. Este mismo jueves disputarán el primer Duelo de capitanes, una prueba que se repetirá semanalmente y que concederá un privilegio al vencedor y una penitencia al derrotado, con consecuencias también para sus equipos.
Es el principal giro de una edición construida bajo una premisa que María Zambrano, directora de Formatos Reality y Dating de Mediaset España, resumió durante la presentación con otra frase: se trata de «un casting con puro ADN Mediaset». Y basta mirar los nombres para entenderlo.
Está Rosa Benito, Víctor Janeiro, vencedor de Aventura en África en 2005, la edición que Antena 3 realizó del formato, que se enfrentará por primera vez al salto desde el helicóptero y a los Cayos Cochinos. Está también Yola Berrocal, segunda finalista en 2016 y probablemente una de las concursantes que mejor encajan en esa definición de «ADN Mediaset»; Chiqui, que regresa después de años alejada de la televisión; María Jesús Ruiz; Ivana Icardi; Lola Ortiz; Albert Barranco; Arkano y Damián Quintero. Y están las cuentas pendientes. Muchas.
Alma Bollo y Asraf Beno vuelven a convivir después de los fuertes enfrentamientos que protagonizaron en Supervivientes 2023. Omar Sánchez y Yulen Pereira compartirán playa después de que el segundo iniciara precisamente en Honduras su relación con Anabel Pantoja, entonces recién separada del primero. E Ivana Icardi también arrastra su propia historia dentro del universo de los realities. Es decir, Telecinco no ha reunido solamente buenos supervivientes. Ha reunido historias que ya vienen empezadas.
«Es un casting al nivel de Jorge Javier. Se lo va a pasar muy bien», aseguró Sandra Barneda. La presentadora, que vuelve de vacaciones con doble estreno –Supervivientes All Stars y la nueva temporada de La isla de las tentaciones-, destacó «el pedazo de casting» reunido y un cambio de dinámica que, en su opinión, dará todavía más fuerza a la edición. Porque los capitanes son sólo el principio.
Los concursantes vivirán entre Playa Sol y Playa Luna. La primera será la zona amable, con más recursos; la segunda, prácticamente lo contrario: un territorio mucho más inhóspito y con recursos casi inexistentes. Cada semana habrá una prueba de localización y el equipo vencedor podrá elegir dónde quiere vivir. El perdedor ya sabe lo que le toca.
También cambia una de las reglas fundamentales de Supervivientes. Hasta ahora, estar nominado significaba depender esencialmente de los espectadores. Esta edición introduce La Liga de los Nominados, una serie de pruebas clasificatorias en las que quienes estén en peligro podrán conseguir la salvación por sus propios medios, sin necesitar el voto del público.
La novedad ha sorprendido incluso a los presentadores, según confesó Sandra Barneda. Y será precisamente en sus galas dominicales donde se desarrolle esta nueva batalla.
Habrá además una Palapita, versión exterior y renovada de la tradicional Palapa -que seguirá existiendo-; se transforma el Oráculo de Poseidón, donde los concursantes ajustan sus cuentas pendientes; y el equipo ha preparado alrededor de 60 juegos, además del regreso de clásicos como La noria infernal, La caída de Ícaro, El caballo de Troya, Las camas voladoras, La mesa de las tentaciones o El puente de las emociones.
Todo ello con un elemento que ningún equipo de guionistas puede controlar: el tiempo.
La edición se desarrolla en plena temporada de huracanes en Honduras. Los temporales y las condiciones meteorológicas extremas pueden endurecer una aventura que, como recordó el equipo durante la presentación, ya parte con la intención de poner en dificultades a concursantes que creen saber a qué regresan.
Y detrás de esa aventura vuelve a levantarse uno de los mayores dispositivos de producción de la televisión española: más de 200 profesionales desplazados desde España y alrededor de 70 trabajadores hondureños, dos helicópteros, más de una veintena de embarcaciones, cuatro buzos, drones, 12 cámaras destinadas a los juegos y unos 10.000 metros de fibra óptica desplegados en las principales localizaciones.
Telecinco tampoco va a escatimar horas de emisión. Jorge Javier Vázquez, ausente de la presentación de Vitoria al coincidir con el estreno de la nueva temporada de El Diario de Jorge, estará al frente de las galas de los jueves y de Tierra de Nadie los martes. Sandra Barneda conducirá Conexión Honduras los domingos y María Lamela volverá a ser los ojos del programa desde los Cayos Cochinos.
La cadena tiene motivos para apretar el acelerador. La segunda edición de Supervivientes All Stars terminó con una media del 17,5% y 1.029.000 espectadores en sus galas principales; Tierra de Nadie logró un 16,6% y 970.000 espectadores y Conexión Honduras, un 13,7% y 1.028.000. La final, en la que Torres se proclamó vencedor, alcanzó el 20,8% y 1.233.000 espectadores, récord de cuota para esta versión de leyendas.
Ahora vuelven los que ya saben lo que es pasar hambre. Los que conocen la Palapa. Los que saben cuánto pesa un saco después de varias semanas comiendo arroz. Los que conocen las cámaras, las nominaciones y las estrategias.
El problema para ellos es que Supervivientes también los conoce a ellos. Y esta vez ha decidido cambiarles las reglas.
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