Con cerca del 37% escrutado, el Likud de Benjamín Netanyahu mantiene la ventaja en las elecciones de Israel con el 21,7% de los votos, por delante de Yashar!, de Gadi Eisenkot, mientras la Lista Conjunta, alianza de izquierda de mayoría árabe, irrumpe en tercer lugar y supera a Juntos, de Naftali Bénet. La alta participación y las primeras encuestas a pie de urna apuntan, sin embargo, a un escenario muy ajustado entre el bloque de Netanyahu y la oposición, por lo que el recuento podría prolongarse durante días y dar paso después a unas complejas negociaciones para formar una mayoría parlamentaria.
A las 5:58 hora local (4:58 en la España peninsular), el recuento alcanzaba 2,12 millones de papeletas de 5.037 colegios electorales, de un total de 5.695.682 votos emitidos en 12.018 colegios, según los datos de la Comisión Electoral Central.
Tras ellos se sitúan los ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá (6,4 %), el Israel Beitenu de Avigdor Líberman (6,3 %), Los Demócratas (5,9 %), el ultraderechista Poder Judío de Itamar Ben Gvir (5,8 %), el partido ultraortodoxo sefardí Shas (5,7 %) y el Sionismo Religioso (5,5 %).
Netanyahu pidió en la madrugada de este miércoles esperar a los resultados definitivos, pero apostó por un gobierno de derechas sin «los partidos árabes y antisionistas».
El escrutinio parcial y los sondeos a pie de urna dan como ganador al Likud, pero no otorgan a su bloque la mayoría necesaria de 61 escaños en la Knéset (Parlamento) para gobernar. El bloque opositor le superaría en escaños, pero tampoco alcanzaría la mayoría, según las proyecciones.
Los partidos árabes se perfilan como la llave de un posible gobierno opositor. El diario Haaretz apunta a que podrían llegar a 19 escaños, según los sondeos a pie de urna.
La participación final en las elecciones israelíes de este martes alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las ciudades árabes.
Los sondeos a pie de urna dan como ganador de las elecciones al Likud de Netanyahu, pero a su bloque de partidos no le otorga la mayoría para gobernar. El bloque de la oposición le superaría en escaños, pero tampoco tendría la mayoría necesaria. Por ello, los partidos árabes se presentan como la llave para un posible gobierno opositor.
Netanyahu pide esperar a los resultados
Pese a que los primeros resultados favorecen al Likud, Netanyahu pidió esperar al escrutinio definitivo. Ante decenas de seguidores en Jerusalén, defendió un gobierno de derechas sin «los partidos árabes y antisionistas» y aseguró que trabajará junto a Donald Trump para «acabar con esta amenaza para siempre», en referencia al régimen iraní.
Durante una intervención de unos diez minutos, Netanyahu citó pasajes de las Escrituras, relató una visita al Muro de las Lamentaciones y agradeció el apoyo de sus socios de la coalición derechista, de su esposa, Sara, y de sus hijos. Por último dio las gracias «al Creador del Universo, que me da la fuerza para seguir luchando por Israel».
Alrededor de un centenar de seguidores acudieron al acto, una cifra inferior a la de los periodistas presentes. Los asistentes corearon canciones de tecno con alusiones al primer ministro y lanzaron papeletas del Likud a modo de confeti.
Entre los representantes de su partido se encontraban presentes el presidente de la Knéset (Parlamento israelí), Amir Ohana, y el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar.
Tras su intervención, Netanyahu invitó al escenario a los miembros del Likud y entonó HaTikva, el himno nacional israelí.
Cinco horas después del cierre de los colegios, el escrutinio apenas alcanza 320.800 papeletas de los 5,7 millones de votos emitidos en Israel.
Con algo más del 48 % de los votos escrutados en las elecciones del martes en Israel, el Likud de Benjamín Netanyahu sigue en primer lugar con el 20,8 % de los sufragios, aunque Yashar! de Gadi Eisenkot recorta distancias hasta el 17,1 %, según los datos de la Comisión Electoral Central. La alta participación y las primeras encuestas a pie de urna apuntan, sin embargo, a un escenario muy ajustado entre el bloque de Netanyahu y la oposición, por lo que el recuento podría prolongarse durante días y dar paso después a unas complejas negociaciones para formar una mayoría parlamentaria.
La formación Juntos de Naftali Bénet y Yair Lapid recupera la tercera posición con el 9,2 %, por delante de la alianza de partidos árabes y de izquierdas, Lista Conjunta (8,5 %).
A las 5:58 hora local (4:58 en la España peninsular), el recuento alcanzaba 2,12 millones de papeletas de 5.037 colegios electorales, de un total de 5.695.682 votos emitidos en 12.018 colegios, según los datos de la Comisión Electoral Central.
Tras ellos se sitúan los ultraortodoxos de Judaísmo Unido de la Torá (6,4 %), el Israel Beitenu de Avigdor Líberman (6,3 %), Los Demócratas (5,9 %), el ultraderechista Poder Judío de Itamar Ben Gvir (5,8 %), el partido ultraortodoxo sefardí Shas (5,7 %) y el Sionismo Religioso (5,5 %).
Netanyahu pidió en la madrugada de este miércoles esperar a los resultados definitivos, pero apostó por un gobierno de derechas sin «los partidos árabes y antisionistas».
El escrutinio parcial y los sondeos a pie de urna dan como ganador al Likud, pero no otorgan a su bloque la mayoría necesaria de 61 escaños en la Knéset (Parlamento) para gobernar. El bloque opositor le superaría en escaños, pero tampoco alcanzaría la mayoría, según las proyecciones.
Los partidos árabes se perfilan como la llave de un posible gobierno opositor. El diario Haaretz apunta a que podrían llegar a 19 escaños, según los sondeos a pie de urna.
La participación final en las elecciones israelíes de este martes alcanzó el 77,7 %, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 1999, con un fuerte repunte del voto en las ciudades árabes.
Los sondeos a pie de urna dan como ganador de las elecciones al Likud de Netanyahu, pero a su bloque de partidos no le otorga la mayoría para gobernar. El bloque de la oposición le superaría en escaños, pero tampoco tendría la mayoría necesaria. Por ello, los partidos árabes se presentan como la llave para un posible gobierno opositor.
Pese a que los primeros resultados favorecen al Likud, Netanyahu pidió esperar al escrutinio definitivo. Ante decenas de seguidores en Jerusalén, defendió un gobierno de derechas sin «los partidos árabes y antisionistas» y aseguró que trabajará junto a Donald Trump para «acabar con esta amenaza para siempre», en referencia al régimen iraní.
Durante una intervención de unos diez minutos, Netanyahu citó pasajes de las Escrituras, relató una visita al Muro de las Lamentaciones y agradeció el apoyo de sus socios de la coalición derechista, de su esposa, Sara, y de sus hijos. Por último dio las gracias «al Creador del Universo, que me da la fuerza para seguir luchando por Israel».
Alrededor de un centenar de seguidores acudieron al acto, una cifra inferior a la de los periodistas presentes. Los asistentes corearon canciones de tecno con alusiones al primer ministro y lanzaron papeletas del Likud a modo de confeti.
Entre los representantes de su partido se encontraban presentes el presidente de la Knéset (Parlamento israelí), Amir Ohana, y el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar.
Tras su intervención, Netanyahu invitó al escenario a los miembros del Likud y entonó HaTikva, el himno nacional israelí.
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